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Tribuna VIENTO SUR
El paseo de Jane: un caminar consciente, colectivo y político
25/06/2016 | Carmen Ochoa Bravo

Desde 2007 el primer fin de semana de mayo ciudadanos y ciudadanas de muchas ciudades del mundo salen a la calle a realizar un paseo por su ciudad, por su barrio, por sus calles cercanas. Pero no se trata de un recorrido casual sino pensado, organizado por asociaciones, plataformas y vecinos de cada barrio durante meses, reunidos en asambleas para decidir qué edificios, qué lugares, jardines, instituciones quieren mostrar. Y para ello se busca a las personas que los conocen, que están volcadas en el estudio de su desarrollo actual, histórico y de memoria. Hay mucha gente que ama y protege su entorno; que sufre y pelea por su conservación, por su reconocimiento y siempre por el placer personal y colectivo, por el sentido de pertenencia, por proteger las partes más frágiles de su ciudad, sin pedir nada a cambio.

Y estas luchas que parecen personales, individuales, de pequeños colectivos, se enredan entre sí y muestran la batalla entre David y Goliat, entre dos modelos de ciudad, entre una ciudad pensada en números y beneficios de unos pocos, planificada desde arriba con cartabón y otra cercana, pensada para las necesidades de la gente que la habita, como un organismo vivo. Y así hablando y paseando surgen reflexiones sobre el patrimonio público, la vivienda, los espacios verdes , la gentrificación, la memoria histórica, la comprensión de que nuestro entorno está hecho de muchas capas entrelazadas que hablan entre sí y que es difícil tocar una sin que el equilibrio creado a través de muchos años no se rompa.

Como dice Mercedes Cebrián, caminar se ha convertido en una práctica ética, estética y de resistencia cívica. El paseo consciente ha pasado a tener un gran significado social. Desde el flâneur de Walter Benjamin, paseante que descifra la complejidad de la ciudad al callejearla, pasando por Hessel en Berlín, Louis Aragon en París, hasta nuestros días, el análisis de los datos que conforman una ciudad a la medida humana es el motivo del caminar. Unos nuevos modos de mirar que se aprenden al recorrerlas.

Por qué Jane Jacobs (1916-2006)

Porque se trata de una activista urbana, poeta e investigadora, periodista, que fue una de las principales voces de lo que ahora se denomina urbanismo sostenible. La influencia de su libro Muerte y vida de las grandes ciudades, desde su publicación en 1961, no ha dejado de crecer. En él disecciona la estructura de las ciudades y se opone a las teorías de planificación y zonificación. Pero, además, es activa organizadora de revueltas ciudadanas contra el rumbo que se le quería imponer al urbanismo. En Estados Unidos, en los años 50, se produce un movimiento hacia los suburbios, casas aisladas, unifamiliares, con jardín, garaje y total dependencia del coche. El centro de las ciudades se abandona, se degrada, se descuida y se va llenando de personas con menor capacidad económica que alquilan viviendas ruinosas por precios bajos. Así, poco a poco, se van produciendo guetos. La ciudad entera se somete al tráfico rodado: las calles pierden aceras, se construyen autopistas cada vez más anchas, que borran del mapa parques y jardines y crean peligrosas barreras entre unas zonas y otras.

Frente a esta concepción Jane Jacobs de rebela y enfrenta un modelo ideológico y económico diferente e incompatible con el del poder. En 1958, junto con los vecinos de Greenwich Village, consiguieron detener un proyecto de nudo de autopistas que arrasaría el parque de Washington Square en el centro de Manhattan. Siguieron más batallas y más éxitos, en el West Village, también frenaron otra autopista que hubiera acabado con Chinatown, Little Italy y la zona judía del Lower East Side.

Para solucionar el problema, los poderes públicos, de una manera caótica, van sustituyendo bloques de casas poco cuidadas, casi ruinosas, por viviendas de lujo, cerradas y protegidas. El proceso será poco a poco el inverso llevándose a cabo lo que se ha llamado gentifricación de las ciudades que expulsa a la ciudadanía de ese lugar por no poder cubrir los gastos que significan el aumento de los precios de las casas, de las compras que se deben realizar cada vez más en tiendas “exquisitas”.

En 1968, Jacobs se fue a vivir a Canadá con su familia para evitar que su hijo fuera a la guerra del Vietnam. Allí continuó siendo investigadora y activista hasta su muerte. Desde 2007 en Toronto, en su recuerdo, se organiza un paseo como homenaje.

Esta iniciativa se extiende cada vez en más países, ciudades, pueblos y barrios, lo que demuestra que las personas quieren y necesitan oportunidades que les permitan llegar a conocer los lugares donde viven y trabajan, y encontrar una causa común en la construcción de su ciudad.

También en nuestro territorio

En el Estado español ya existen muchas ciudades que se han apuntado a estos sugerentes paseos: Sevilla, Bilbao, Cáceres y Barcelona entre otras. Desde el año 2011 se añadió Madrid con un paseo por la Gran Vía y en los siguientes años se han incorporado los barrios de Lavapiés, Malasaña, Centro, Austrias, Carabanchel, Tetuán, La Ventilla, Cañada Real, Vallecas, Arganzuela y Chamberí, tejiendo una tela donde se refleja la corrupción, el despilfarro, el sin sentido de algunos desarrollos urbanísticos, la falta de orientación social de los últimos tiempos y también los edificios, los parques, los espacios que merece la pena vivir y conservar, lo esencial de esta ciudad moderna y provinciana, caótica y ordenada, sacudida, como otras muchas, por la especulación y la dejadez, pero también mimada y defendida por sus habitantes.

Este año se realizó la segunda edición del paseo en mi barrio, Chamberí. Ha sido preparado por las asociaciones vecinales Corazón verde de Chamberí, Parque sí en Chamberí, Salvemos el TPA, el Organillo y con la ayuda de los alumnos de un Master de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura. El sábado 21, de un soleado mayo, nos encontramos unas ciento cincuenta personas , en la plaza de Cuatro Caminos frente al colegio público Cervantes que este año cumple cien años. Después de recorrer las aulas que mantenían incluso parte del mobiliario original, en el precioso patio, un miembro de la Fundación Ángel Llorca nos introdujo en la biografía de este gran maestro del siglo pasado que después de una vida dedicada al magisterio renovador fue inhabilitado en 1940 absoluta y perpetuamente, aún estando jubilado, por la Comisión Depuradora del Magisterio y por ello perdió el derecho del cobro de la pensión de jubilación.

De allí, y después de una breve explicación sobre el espectacular Hospital de Jornaleros construido por el arquitecto Antonio Palacios, llegamos al Taller de Precisión de Artillería (TPA). Se trata de un edificio neomudejar de 1899, incomprensiblemente nunca protegido ni por la Comunidad de Madrid, que otorga las declaraciones de Bien de Interés Cultural (BIC), ni por el Ayuntamiento, que posee el Catálogo de Bienes Culturales, fue declarado por el anterior Consistorio del PP en el 97 como parcela de suelo urbano. En los últimos momentos del gobierno de Ana Botella, fue vendido por el Ministerio del Ejército para la construcción de una urbanización cerrada de viviendas de lujo. Peleado por las asociaciones vecinales del distrito, en estos momentos se encuentra recurrido ante los tribunales y en espera de una mesa de participación que reconduzca el proyecto. Con los ojos llenos de árboles centenarios, verjas increíbles y la certeza de una injusticia histórica seguimos nuestro camino.

Ahora se trataba de ver como la carencia de parques en el distrito puede ser amortiguada por la apertura de los jardines privados del Museo Sorolla y de la Fundación Ortega y Gasset. Otra parada en el Frontón Beti-Jai, ya en proceso de rehabilitación y en la Fundación Giner de los Ríos abierta recientemente en su nueva etapa . Terminamos con unas tapas en el mercado de Alonso Cano.

Hasta aquí la información. Lo difícil es transmitir la emoción personal que se experimenta al descubrir una ciudad invisible hasta ese momento. Lugares por los que se pasa tantas veces sin conocer lo que han significado a lo largo de los años, la historia de las personas que los han construido, habitado, transformado y defendido. Y ya todo cambia. Mirar y saber que esa vida, esa ciudad también eres tú, que forma parte de ti. Y de la historia.

Un Libro: El paseo de Jane: Tejiendo redes a pie de calle

En el centenario de la muerte de Jane, Susana Jiménez y Ana Useros han coordinado un libro colectivo, editado por la editorial Modernitobooks.com. En él se resumen todos los paseos que se han realizado en Madrid. https://elpaseodejane.wordpress.com/libro-book/

Más información en la web https://elpaseodejane.wordpress.com/

25/06/2016

Carmen Ochoa Bravo, forma parte del secretariado de la redacción de VIENTO SUR



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