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Entrevista a Eric Toussaint:
Un Gobierno de cambio en España tiene que desobedecer y hacer frente a la Comisión Europea y al Banco Central Europeo
13/06/2016 | Revista Tempos Novos (Galicia)

Aseguras que la deuda española es en un 65% ilegítima. ¿Por qué la calificas así?

Es un cálculo muy simple: la diferencia entre el porcentaje de deuda en relación al Producto Interior Bruto (PIB) antes de la crisis (35,5% del PIB en 2007) y la situación actual (más del 100% del PIB en 2015)/1. El aumento explosivo de la deuda pública es el resultado del rescate bancario y del sector privado inmobiliario español que se hizo bajo los gobiernos de Zapatero y Rajoy. Esos rescates son el primer factor del aumento de la deuda pública. Hay otros, pero éstos son los principales. De manera evidente es una socialización de la deuda de los banqueros, incluyendo a los banqueros alemanes y de otros países que habían “invertido” su dinero en la burbuja inmobiliaria española. Gracias a ese rescate organizado por Zapatero y Rajoy con el apoyo de la Comisión Europea, esos bancos también fueron rescatados. Claramente es una acumulación de deuda para favorecer los intereses de una minoría privilegiada y esto es ilegítimo, porque una deuda pública debe ser adquirida para favorecer el interés general. Además, el rescate se hizo a bancos que eran los responsables de la crisis. Los bancos y las grandes corporaciones del sector inmobiliario fueron protegidos con esos rescates. Ya era ilegítimo ese proceder, pero además el rescate significó recompensar a los culpables de la crisis.

¿Qué otro factor incide en el tamaño de la deuda?

Hay otro factor para la acumulación de la deuda española: la crisis provocada por el comportamiento de la banca y la recesión económica siguiente obligó al Estado a contraer más deuda, porque los ingresos fiscales disminuyeron con la menor actividad económica. Si dije, de manera esquemática, que dos tercios de la deuda es ilegítima es también porque se ha multiplicado por tres y porque supone un incremento del 200%. Habría que analizar también la deuda existente antes del 2008-2009, que estaba por parte provocada por los regalos fiscales que los gobiernos habían hecho a los ricos. Para mí es fundamental la realización de un auditoría con participación ciudadana para analizar detenidamente el proceso de la deuda. Como acabo de decir, yo tengo una opinión, pero la auditoría aportaría un análisis crítico de la acumulación de la deuda y para determinar quién se benefició en términos de clases sociales y quiénes fueron los responsables de la crisis.

¿Qué actitud deben defender las fuerzas progresistas españolas ante la situación de la deuda pública?

Durante la campaña electoral es fundamental expresar la necesidad y lograr compromisos claros de los partidos que pretenden representar una alternativa de llevar a cabo una auditoría y de tener en cuenta los resultados de esa auditoría para encontrar una solución justa al problema de la deuda. Se pueden debatir varias fórmulas: el repudio de todo o de una parte de la deuda, o un impuesto extraordinario sobre el sector financiero para pagar la factura de la anulación de deuda. Las posibilidades son varias y tienen que ser debatidas con la ciudadanía. Pero me inquieta que el cuestionamiento de la deuda parece marginal en la campaña electoral, incluso en partidos de izquierda. Parece que los partidos evitan tener que posicionarse sobre el problema.

¿Se puede decir que en Europa se está hinchando la burbuja de la deuda pública?

Hay una burbuja de deuda pública y sigue una burbuja de deuda privada. El caso español es uno, pero hay más. La burbuja de deuda privada de los hogares está en reducción. Esto sucede porque los hogares en un momento de crisis económica están reduciendo su consumo para pagar deuda, por no hablar de las víctimas de los deshahucios, que son 202 639 desahucios de 2013 a 2015 y las 672 624 ejecuciones hipotecarias del 2007 al 2015, según el Consejo General del Poder Judicial/2. Los hogares están desendeudándose. Los bancos y las grandes empresas no están haciendo lo mismo, sigue aumentando la deuda privada de las corporaciones y la política del Banco Central Europeo es evitar que se imponga una nueva disciplina a los bancos, que siguen con un nivel de endeudamiento muy alto. Los bancos españoles, los italianos, los alemanes están en una situación muy frágil. Hay que insistir en los alemanes. El mayor banco alemán, Deustche Bank, es muy frágil. Es muy grande, pero tiene los pies de barro, porque sus fondos propios en relación con sus activos superan apenas el 2,5%. Es decir, si tuvieran una pérdida del 2,5% ya se consumiría todo el capital propio del banco. Y no es una pérdida grande. Pero los estados aumentaron su deuda para rescatar a los bancos y ahora tenemos una burbuja de deuda privada en el sector corporativo. Por otro lado, tenemos que saber que la mayor parte de la deuda pública está en manos de los bancos privados porque a esos bancos les viene muy bien comprar deuda pública porque esa deuda está garantizada por los estados y por una razon suplementaria que demonstré en mi libro Bancacria: la compra de deuda publica permite a los bancos aumentar de manera artifical el ratio capital propio/activos/3

¿Qué riesgo ofrece esta situación?

Puede haber una nueva crisis, pero yo diría que el riesgo mayor es el de una crisis burstátil. La burbuja bursátil casi explotó en enero pasado. Lograron un reequilibrio, pero fue un reequilibrio muy volátil. Puede haber una nueva crisis bursátil. El otro factor de crisis es la deuda de las corporaciones en la forma de obligaciones de las empresas. Éstas se endeudan vendiendo títulos de deuda y como los mercados saben que estas corporaciones son muy inestables, puede haber un problema en el mercado de las obligaciones.

¿Hay alguna semejanza entre esta crisis de la deuda con la de la deuda externa en las décadas de los 80 y 90?

Hay elementos para compararlas. La crisis de los países del llamado tercer mundo en los años 80 fue el resultado de aumentar el flujo de los préstamos de los bancos privados del norte y también de los gobiernos del norte y de las instituciones multilaterales hacia los países del sur que, estando muy endeudados, fueron enfrentados a una alza brutal de la tasa de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos a partir de finales del año 79. También se encontraron con la caída de los precios de las materias primas, entre ellas la caída de los precios del petróleo a partir del año 81. Era una situación diferente, porque los países del norte no dependen de la exportación de materias primas (salvo Noruega por ejemplo). Pero sí hay analogía en el tipo de medidas de austeridad y los planes de ajuste que se tomaron entonces y que en los países del tercer mundo tuvieron un efecto muy negativo. En aquellos países hubo una década negra y Europa, a partir de 2010, entró en una década negra que se puede comparar con América Latina y otros países.

Has estado en Grecia, invitado por la presidente del Parlamento griego, para hacer la auditoría de su deuda pública. ¿Qué enseñanzas se pueden sacar de la experiencia griega para países como España y Portugal?

Se constituyó un comité para la investigación integrado por treinta especialistas y representantes de movimientos sociales, quince griegos y quince extranjeros. La lección de Grecia es que el Gobierno de Tsipras no apoyó su negociación con los dirigentes europeos y el FMI sobre nuestro trabajo y nuestras conclusiones. Tsipras nos apoyó oficialmente, vino a la presentación del informe final, pero aceptó el dictamen de la Comisión Europea de silenciar nuestro trabajo en el exterior. Hubo un chantaje muy fuerte de Juncker, Draghi, Merkel, Hollande, Rajoy sobre Tsipras para no hablar de la auditoría y de nuestras conclusiones. Fue un desastre y los resultados están ahí. No hay ninguna solución a día de hoy favorable al pueblo griego, no hay justicia. La lección es que los gobiernos que pretenden cambiar la situación y poner fin a las políticas injustas de austeridad tienen que comprometerse a hacer la auditoría y a apoyarse en sus datos para declarar la suspension del pago y entrar en las negociaciones con los acreedores. Si no lo hacen, habrá nuevas decepciones y capitulaciones.

¿Por qué las políticas de austeridad no generan crecimiento ni empleo?

Porque reducen la demanda pública y la inversión de los estados en términos de grandes proyectos. Ahora hacen falta grandes proyectos, pero no aeropuertos ni autopistas. Hacen falta grandes proyectos para la transición ecológica: cerrar centrales nucleares, desarrollar un programa de generación de energía renovable e invertir en transporte público. Reducir la demanda pública, reducir las inversiones del Estado y reducir las partidas sociales tiene un efecto regresivo inmediato sobre la economía, además de aumentar la desigualdad. Al bajar los salarios y las jubilaciones se baja el poder adquisitivo y, por lo tanto, disminuye el consumo privado. La reducción de la demanda tanto pública como privada genera de manera automática recesión económica.

¿Qué tendría que hacer el próximo Gobierno español?

Tendría que tener un programa de generación de empleo en los sectores que pueden asegurar la transición ecológica, un programa en el que se mejorasen las condiciones de vida de la población, prestar mejores servicios a la tercera edad, aumentar los gastos en salud y educación. Todo esto no se puede hacer sin solucionar el problema de la deuda. Hay dos elementos fundamentales: uno, encontrar una solución a la deuda reduciéndola de manera radical para encontrar margen de maniobra en los presupuestos para inversiones; dos, desobedecer a los dictámenes que vienen de la Comisión Europea. Por eso las declaraciones de Rivera, Sánchez o Rajoy van en la dirección evidente de seguir lo que dice la Comisión Europea. Ellos hablan de flexibilizar el pago de la deuda, pero de cumplir con lo que pide Europa. Para mí es fundamental para las fuerzas de cambio y para los movimentos sociales reivindicar la necesidad de la desobediencia. Un Gobierno de cambio en España tiene que desobedecer y hacer frente a la Comisión Europea y al Banco Central Europeo.

¿Hay solución en el marco que ofrece el Euro?

Personalmente pienso que países como Grecia, Portugal y España, con un programa integral de cambio, tendrían que salir del Euro. Son países con una economía afectada por la disciplina del Euro y por el desequilibrio entre las economías más fuertes como Alemania, Francia o Benelux y las economías de la periferia. Pero una salida del Euro tiene que formar parte de un programa integral de cambio. Por sí misma, la salida del Euro no es una solución. Es parte de la solución, pero no es una solución en sí misma. Considero que no se justifica el silencio de la izquierda radical sobre el Euro porque es muy difícil realizar un programa de cambio en el marco de la moneda única que implica que, para ganar competitividad, hay que bajar los salarios, lo que se llama la devaluación interna. Pero estar o no en el Euro no es el debate, sino una parte del debate sobre una alternativa con un programa económico de cambio.

Notas

1/ http://www.bde.es/webbde/es/estadis/infoest/a1105.pdf

2/http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Temas/Estadistica-Judicial/Informes-estadisticos-periodicos/Datos-sobre-el-efecto-de-la-crisis-en-los-organos-judiciales---Datos-desde-2007-hasta-cuarto-trimestre-de-2015

3/ Eric Toussaint, "Los bancos y sus falsos aprobados", http://cadtm.org/Los-bancos-y-sus-falsos-aprobados

Eric Toussaint, portavoz del Comité para la abolición de las deudas ilegítimas (CADTM)



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