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Entrevista a Jan Breman
“Gandhi fue el único que habló de los paupérrimos”
03/06/2016 | G. Sampath

Tal vez ningún otro académico de ciencias sociales ha estudiado a los pobres de India y su economía informal tan a fondo como Jan Breman. El mero arco temporal de su investigación resulta inconcebible. Comenzó su estudio en el sur de Gujarat 15 años después de la independencia de India, es decir, en 1962. Y en 2014 también estuvo en el sur de Gujarat, lo que supone más de medio siglo de trabajo de campo. En su último libro, On Pauperism In Present and Past (Sobre el pauperismo en el presente y en el pasado), publicado el mes pasado, el profesor Breman, de 79 años de edad, afirma que lo que actualmente se produce con la etiqueta “Made in India” a un ritmo impresionante son paupérrimos. Profesor emérito del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de Amsterdam, Breman ha estado recientemente en Delhi, y en una entrevista informal ha hablado, entre otras cosas, del pauperismo, del modelo Gujarat y del retorno del darwinismo social al discurso oficial. He aquí algunos extractos:

¿Qué necesidad hay de emplear términos como “paupérrimo” y “pauperismo” como categorías analíticas cuando ya tenemos “pobreza”?

Hay una diferencia entre pobreza e indigencia, o lo que llamo pauperismo. En la pobreza es difícil llegar a fin de mes, pero de alguna manera te las arreglas, haces lo que puedes para ingresar algo más. También están tu mujer y tus hijos haciendo trabajillos. En la indigencia, simplemente no puedes. Eres tan extremadamente pobre que incluso resulta difícil sobrevivir. Y si sobrevives, necesitas ayuda ajena. Por desgracia, del debate sobre la pobreza en India se han apropiado más o menos los economistas. Así que examinamos los niveles de renta o de consumo o de empleo, pero no la dimensión social o política de la pobreza. Una categoría como el “pauperismo” es necesaria para captar también estos aspectos no económicos.

Usted dice en su libro que el umbral de pobreza en India es un umbral de indigencia. ¿Quiere decir que los que se hallan por debajo del umbral de pobreza en India no son pobres, sino indigentes?

No todos, pero buen número de ellos, sí. Según la Comisión Nacional para Empresas del Sector No Organizado (NCEUS), el umbral de pobreza fijado por la Comisión de Planificación es una broma: el 76 % de la población india vive en la pobreza. Si tienes una masa tan amplia de pobres, tienes que diferenciar entre niveles de pobreza. Sin duda un gran número se sitúan cerca del umbral de pobreza, pero según mis cálculos, alrededor del 25 % de los pobres indios son indigentes, o paupérrimos.

Así que desde la perspectiva de un economista, ¿necesitamos otro umbral, por debajo del umbral de pobreza, para identificar a los paupérrimos?

El umbral de pobreza es una especie de portal mágico. Si lo cruzas, de pronto has dejado de ser pobre. Por tanto, la política se centra siempre en quienes son capaces de cruzar este umbral y nadie se interesa para nada por los que están abajo del todo, muy por debajo del umbral de pobreza.

¿Quién es entonces un paupérrimo en términos sociológicos?

En primer lugar, los paupérrimos son los pobres que no tienen trabajo, que carecen de toda capacidad de ingresar dinero. Han perdido su fuerza de trabajo o nunca la han tenido y por tanto no tienen sustento. En esta categoría se incluyen los ancianos, los discapacitados, los enfermos crónicos, además de las viudas con niños pequeños, las divorciadas que no reciben el apoyo de nadie. Básicamente, para sobrevivir en la pobreza se necesita un hogar. No puedes arreglártelas solo, porque el flujo de ingresos varía con las estaciones del año. Hace falta que los miembros del hogar se unan para aportar los ingresos; esta es la razón de que haya trabajo infantil en India, ¿verdad? Pero entre los paupérrimos también hay que contar a los pobres ocupados, especialmente aquellos cuyos ingresos y empleos son erráticos y estacionales.

Pero los economistas indios no creen en términos como “paupérrimo”.

Es cierto. Gandhi fue el único que escribió sobre los paupérrimos, en un artículo publicado en Young India en 1928, cuando estuvo en el sur de Gujarat. En él dijo que no podemos combatir el colonialismo si no lo combatimos también en nuestra propia sociedad. Señaló que los paupérrimos llevaban en India desde hacía mucho tiempo. Utilizo el término paupérrimo para evocar las condiciones de la Inglaterra victoriana, donde expulsaban a los jornaleros pobres del mundo rural para trabajar en las fábricas en el periodo de la revolución industrial. Del mismo modo, los jornaleros pobres están siendo expulsados del mundo rural en la India del siglo XXI.

Inglaterra cambió sus leyes sobre la pobreza en 1834 para depauperar a los trabajadores rurales y llevarlos a las ciudades. ¿Qué hace India para crear el éxodo del campo?

La crisis agraria. La agricultura no asegura el sustento de los pobres del campo y de las clases sin tierra, que viven en las aldeas desde tiempos inmemoriales. Así que se ven forzados a abandonar las aldeas. Pero la ciudad tampoco los quiere.

¿Cómo puede decir que la ciudad no los quiere? India está construyendo un centenar de ciudades inteligentes. ¿Quién vivirá en ellas si no los migrantes?

Hable con los políticos, o con los funcionarios municipales de cualquier ciudad. Le dirán que no quieren a los pobres vagando por ahí, que son una carga para nuestras modernas y hermosas ciudades inteligentes. La política de los ayuntamientos de todas las ciudades indias ha consistido en expulsar periódicamente a los pobres. He estudiado este fenómeno de cerca en Ahmedabad, donde los pobres son expulsados de sus casas cercanas a sus lugares de trabajo y desplazados a las afueras, donde no hay trabajo disponible. Tratan desesperadamente de encontrar un trabajo, pero son incapaces de establecerse ni siquiera en los poblados de chabolas. Se pasan el día esperando en los lugares de contratación de mano de obra, duermen al raso porque no tienen sitio donde cobijarse por la noche. Cuando pasan las semanas y no encuentran trabajo, vuelven a las aldeas. Utilizo el término de “migración circular” para describir este movimiento, de las aldeas a las ciudades y de vuelta a las aldeas, en un ciclo interminable. Este fenómeno está muy extendido en Bihar, Andra Pradesh, Rajastán, Uttar Pradesh, Tamil Nadu. Pero se puede observar en todos los Estados.

¿Cree usted que el modelo de Gujarat se aplicará con éxito en todo el país?

Este es sin duda el plan del gobierno de la Alianza Democrática Nacional (DNA). ¿Tiene posibilidades de llevarlo a cabo? Habrá que verlo. Es posible que hagan algunas concesiones, pero nunca serán suficientes, porque la ideología del Bharatiya Janata Party (BJP) no admite políticas favorables a los pobres.

Sin embargo, el gobierno del BJP impulsa un ambicioso programa de desarrollo de cualificaciones, para que los pobres puedan encontrar empleo.

La voluntad declarada puede que sea el desarrollo de cualificaciones, pero ¿cuánto se invierte en el desarrollo de cualificaciones? El BJP ha recortado el presupuesto de educación pública. Lo que veo, entre la gente que vive en las chabolas, no es cualificación, sino descualificación. En Ahmedabad encuentro a trabajadores despedidos de las fábricas donde solían ser tejedores cualificados. No solo han perdido su puesto de trabajo, su salario y las ventajas de pertenecer a la economía formal, sino también su cualificación. Ahora están buscando un empleo como peones temporales, no cualificados. La descualificación es hoy en día un fenómeno mayor en India que no la cualificación.

Sin embargo, la NDA no hace cosas muy diferentes de las que hacía la Alianza Progresista Unida (UPA), ¿verdad?

Bueno, yo no solo echaría las culpas al gobierno actual, sino también al anterior. Hemos de comprender lo que sucede en India dentro de un marco globalizado. La política económica india viene dictada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Por tanto, es una política procapitalista, antiobrera. Ahora el Banco Mundial está en las últimas. Su fórmula del capital formal en la economía informal fracasó porque los pobres no tienen mucho capital. Entonces vino todo el fenómeno de los microcréditos, que también fue un fracaso. Luego vinieron las transferencias de dinero, que es como meter a los pobres en el mercado. Todas estas recetas no han logrado incrementar los ingresos de los pobres. Agotadas las ideas, ahora comienzan a echar la culpa a los pobres de ser pobres.

¿Cómo se puede culpar a los pobres de ser pobres?

Si lee usted el último Informe de Desarrollo Mundial del Banco Mundial, verá que dice que el problema fundamental con los pobres es que no ahorran. ¿De veras? Si uno es pobre, trata desesperadamente de conseguir comida suficiente para la familia, no tiene dinero para la vivienda, ni para la educación, ni para la salud, y encima de todo esto, ahora parece que tiene el defecto de no tener un “espíritu ahorrador”.

Pero India es una democracia, y los pobres pueden movilizarse políticamente, ¿no es cierto?

Sí, lo que salva a India es la democracia. Ha dado algún poder a los pobres para reclamar sus derechos. Pero ¿puede continuar la democracia en una economía en que la diferencia entre los que tienen y los que no tienen aumenta continuamente? En todo el mundo, con el aumento de la desigualdad, la democracia también está amenazada.

¿Qué opina usted de las reformas laborales propuestas?

India se halla básicamente en una carrera hacia el abismo, consistente en ofrecer los salarios más bajos posible para los trabajadores y tratar de atraer así a los inversores. Esta política ya se practicaba bajo la UPA: se trata de superar a China en bajos salarios.

¿Cuánto cobran los trabajadores migrantes en China en comparación con sus homólogos indios?

Viajo a China una vez cada diez años para formarme una idea de lo que está ocurriendo allí. Mi primera visita fue a comienzos de la década de 1990, y fui para una investigación sobre los migrantes que acudían a las ciudades. Observé tres grandes diferencias entre los trabajadores migrantes de China y los de India. En primer lugar, los migrantes chinos tenían alguna propiedad en su aldea, mientras que en India la mayoría no tienen tierras. En segundo lugar, los migrantes chinos han ido a la escuela, mientras que los indios son iletrados. En tercer lugar, en China no se ven niños trabajando, pero en India sí.

Así que cuando los migrantes chinos acuden a la ciudad, cuentan con cierto respaldo económico en la aldea, y además están educados, lo que supone una gran diferencia. La primera vez que fui a China, el sueño del migrante era comprar una máquina de coser o una bicicleta. Cuando volví, diez años después, no solo tenían máquinas de coser y bicicletas, sino también una nevera, un aparato eléctrico para cocer arroz, un televisor. Cuando fui por tercera vez, a comienzos del nuevo siglo, tenían una moto. Esto ha sido posible porque China ha potenciado el mercado interior incrementando el poder adquisitivo de las clases trabajadoras. El gobierno indio, en cambio, no está interesado en incrementar el poder adquisitivo de los pobres: esto es lo que quise decir al hablar de la carrera hacia el abismo. India quiere pagar a sus trabajadores el salario más bajo posible, esperando que de este modo pueda competir mejor con los chinos en los mercados de exportación. Por eso existe una mayor depauperación en India, que no es el caso de China.

Pero ahora la economía china está metida en aguas turbulentas.

Igual que la economía india.

Pues no: ¿no ha oído usted que crecemos un 7,6 %?

(risas) ¡Hay tanta propensión a confundir los deseos con la realidad entre los políticos indios! La economía china se desacelera, sí, pero no se estanca. Lo que es más importante es la desaceleración de las economías en Occidente. En India, el primer ministro Modi prometió en su campaña electoral crear 100 millones de puestos de trabajo. Esto no solo es imposible de cumplir, sino que incluso las clases medidas sienten inseguridad ante el futuro que les espera. Todo el fenómeno de Hardik Patel/1 se debe a que buscan desesperadamente un empleo, pero no lo encuentran porque quieren trabajar con dignidad. Los miembros de la casta Patidar no quieren trabajar en tejerías ni canteras, como tampoco de peones en la construcción.

¿Cómo describiría usted la política del gobierno actual con respecto a los pobres?

No solo culpan a los pobres de su pobreza, diciendo que esta se debe a su actitud, su falta de méritos o cualquier otra razón, sino que ahora intentan establecer que son un lastre para la sociedad. De modo que no es la pobreza la que requiere una solución, sino los pobres. La pregunta, tal como la formulan los políticos y los urbanistas, es: ¿cómo podemos deshacernos de los pobres? Esto es darwinismo social, de ahí que sea tan importante la comparación con la Inglaterra victoriana.

¿Así que ve usted un avatar indio de darwinismo social?

¿De qué otro modo entendemos las ciudades inteligentes? En el fondo se basan en la exclusión social, y eso que se supone que están concebidas para dar satisfacción a los pobres. Cuando el Estado está siendo privatizado, asistimos al retorno de un nuevo tipo de terratenientes, como ocurría en tiempos del feudalismo, aunque en el avatar de Zonas Económicas Especiales, urbanizaciones privadas, etc. Otro ejemplo de darwinismo social son las expulsiones de los barrios de chabolas, donde dicen que no quieren que esa gente ande vagando por ahí, que hay que sacarla de allí, que son unos inútiles, que causan problemas de tráfico, que son antisociales; por ejemplo, los casos de violación en Delhi.

¿Cómo interpreta usted los recientes incidentes de violación en Delhi?

Me interesa más saber cómo reaccionó la clase media, pues los acusados eran jóvenes migrantes de la región, gente pobre de lo más bajo de la escala social. Por supuesto, es un crimen horrible que no tiene justificación. Pero ahora presentan este crimen como el típico comportamiento de la escoria que invade nuestras ciudades y que explica por qué hay que expulsar a esa gente de ellas. Puedo imaginar un futuro en que India prohibirá que los trabajadores que esperan en las plazas a que alguien los contrate se instalen en las ciudades, por mucho que en las aldeas no puedan hallar sustento.

Hubo hace poco un debate sobre reservas/2 en el sector privado. ¿Es buena idea?

De hecho, es una necesidad porque la economía pública está menguando. Hablamos de reservas que ya existen en el sector público, pero sabemos que se están eliminando puestos de trabajo en este sector, pues la economía pública está menguando. Con la privatización y la desinversión, el empleo basado en las reservas en el sector público ha pasado a la historia. En estas condiciones, la empresa privada tendrá que compensar esta erosión del empleo público sometiéndose a la política de reservas.

¿Qué ocurre entonces con el mérito?

Bueno, aquí tenemos un típico argumento de darwinismo social: que potencialmente las OBC y las SC/ST carecen de méritos; solo los tienen las castas superiores.

Lleva usted haciendo trabajo de campo en India desde hace más de 50 años. ¿Cuál sería para usted el cambio singular más importante en el ámbito del desarrollo?

El cambio más asombroso es la desaparición del propio paradigma del desarrollo.

¿Cómo es posible? Acabamos de elegir a un primer ministro que ha basado su campaña en la idea del desarrollo.

Por “paradigma del desarrollo” me refiero a la promesa de desarrollo tal como se ve en Occidente, es decir, la modernización, la industrialización y un Estado de bienestar que ofrezca prosperidad para todos y una vida llevadera. Os prometieron que los países del Sur seguirían por esta senda, pero ahora sabemos que eso es un mito. El contraste ya no está entre naciones, sino entre clases sociales dentro de cada nación, entre los incluidos y los excluidos. Vemos cómo este paradigma de inclusión-exclusión está creciendo con la informalización de la economía. Si nueve de diez trabajadores en India están en la economía informal, significa no solo que la economía formal está menguando de tamaño, sino también que se está informalizando.

¿Pueden esperar lo pobres en India adquirir la ciudadanía inclusiva?

La ciudadanía tiene que ver con derechos y obligaciones. Tiene que ver con la capacidad para reclamar cosas al Estado, y de momento esto es un privilegio que ostenta una minoría de la población india. Además, la ciudadanía inclusiva no solo implica ofrecer un puesto de trabajo (inclusión en términos económicos), sino también crear espacio para los pobres desde el punto de vista de la vivienda, la salud, la educación, la formación profesional y la inclusión en términos sociales, lo que significa centrarse en la igualdad. Pero no vemos políticas favorables a la igualdad, sino más bien favorables a la desigualdad. La mentalidad de la élite india es esta: los pobres son diferentes de mí y no los quiero por aquí.

21/02/2016

http://www.thehindu.com/opinion/interview/jan-breman-takes-a-long-view-of-the-changes-hes-seen-in-india-over-half-a-century/article8261990.ece

Notas:

1/ Hardik Patel es un activista político que propugna la inclusión de los miembros de la casta Patidar en la categoría de otras clases desfavorecidas, con lo que tendrían cupos reservados en la enseñanza y el empleo público.

2/ El llamado sistema de reservas en India es un sistema de cuotas reservadas a determinados grupos de población en el empleo público, becas, promociones, etc. Los grupos en cuestión suelen ser las castas registradas (Scheduled Castes, SC), las tribus registradas (Scheduled Tribes, ST) y las otras clases desfavorecidas (Other Backward Classes, OBC).

Traducción: VIENTO SUR



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