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Tribuna VIENTO SUR
Podemos y la izquierda abertzale
21/05/2016 | Petxo Idoiaga

En sus diversas intervenciones públicas desde que salió de la cárcel, Arnaldo Otegi ha insistido en que quiere plantear sus reflexiones y sus propuestas a largo plazo, más allá de próximas elecciones y legislaturas, pensando “en generaciones”. Acertado pensamiento. La constitución de un frente o bloque popular amplio situado a la izquierda del PNV (tema esbozado en sus intervenciones) requiere, sin duda, reflexiones en ese “más allá” y ahí deben situarse, en concreto, las relativas a la izquierda abertzale y a Podemos.

Aunque esa perspectiva a largo plazo deba ser el paraguas bajo el que se hagan, también, las reflexiones y propuestas sobre el “más acá”, sobre la realidad actual, no hay más remedio que hacerlo con mucha precaución. En este plano de análisis, más limitado pero inevitable, hay que situar los procesos electorales. Sus resultados ofrecen una imagen relativamente deformada de las dinámicas sociales. Pero es una imagen que hay que constatar y analizar. Con el 26J a las puertas y las elecciones al Parlamento de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) antes de fin de año, hay que hablar de ello y situar, también ahí, lo relativo a la izquierda abertzale y a Podemos.

Aunque tenga dificultades hacerlo, las reflexiones, los debates y las propuestas en la izquierda social, política y cultural de Euskal Herria deberían comenzar a fundir aquel “más allá” y este “más acá

Podemos participó por primera vez en elecciones de la CAV en las realizadas el 24 de mayo de 2015 a las Juntas Generales (instituciones de donde nace el gobierno provincial con mucho poder económico y político); obtuvo un 13’99 % de votos, mientras que EH Bildu lograba un 22’73 % (el PNV 33’78 %). En las elecciones al Congreso de Diputados del pasado 20 de diciembre, Podemos recibió el 26’17 % de votos y EH Bildu el 15’17 % (el PNV 24’9 %). Los resultados de las encuestas más serias realizadas hasta el momento/1 dan resultados similares.

En la Comunidad Foral Navarra (CFN), en las Autonómicas de esa misma fecha de mayo 2015, Podemos tuvo el 13’67 % de los sufragios frente al 14’25 % de EH Bildu (Geroa Bai 15’83 %). En las Generales del pasado mes de diciembre Podemos subió hasta el 22’99 % mientras que EH Bildu descendió al 9’9 % (Geroa Bai 8’68 %).

Una primera constatación resulta evidente: el voto de la gente de Euskal Herria y, en lo que aquí nos interesa, el voto de la izquierda se orienta en direcciones distintas cuando está en juego el gobierno del Estado o lo está el de las instituciones propias. Una, también primera, deducción parece consecuente: en ambos casos el voto refleja una consciente elección política, de ninguna manera una frivolidad apolítica.

En dicha elección es determinante, sin duda, un hecho objetivo: en las Generales se juega la composición del Congreso de los Diputados y, con ello, el Gobierno central y, ahí, la candidatura de la izquierda abertzale no aparece como referencia de primer orden. Aunque la crisis electoral de la izquierda abertzale (en las Generales de 2011, bajo el nombre de Amaiur, obtuvo en la CAV un porcentaje 9’22 % mejor y 101 104 más votos que en las del pasado diciembre) tiene, también, otras razones/2, la aparición de Podemos es una de sus causas determinantes.

Pero entre esas otras razones hay una que influye en el bajón de EH Bildu en las Elecciones Generales: el discurso, tan subrayado en la cultura de la izquierda abertzale, proclamando y ensalzando el total desenganche político con lo que ocurra en “España”. Su tradicional reclamo electoral se ha reducido casi al “que se oiga en Madrid el discurso de la resistencia nacional vasca”. Incluso cuando el bipartidismo constitucionalista se ha roto como resultado de una dinámica social democrática contra la Transición y, luego, Podemos (con y pese a las limitaciones progresivas de su dirección) se ha constituido como referencia electoral de aquella dinámica social, incluso en ese proceso, el discurso de la izquierda abertzale ha seguido desenganchado de “España”; como es lógico, su espacio electoral también.

La izquierda abertzale inició un cambio estratégico con el documento Zutik Euskal Herria/3 en febrero de 2010, que se consolidó con el final definitivo de la lucha armada de ETA y lo ha calificado como “nuevo escenario político en Euskal Herria”. Bien hecho. Pero la izquierda abertzale para nada comprendió que en el Estado español se abrió un nuevo escenario político y social el año 2011 con el 15M, con la Marea verde en educación, la blanca en sanidad y sus réplicas menores en la naranja de los servicios sociales o la roja del sector desempleado y con la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) como sus principales referentes. De hecho, con la relativa excepción de Nafarroa (en particular en la PAH), la izquierda abertzale no miró el paso de esos movimientos con más interés que el de una vaca el paso del tren.

Y esa mirada sigue sin cambiarse. La izquierda abertzale no ha comprendido que un frente amplio de izquierda en Euskal Herria sólo se construirá si tiene identidad y peso específico en la articulación de las luchas de todas las izquierdas frente al Estado español (incluido, en lo que corresponda, en articulación en las instituciones). La unilateralidad del independentismo vasco frente al Estado español, su no dependencia estratégica de la negociación con éste, es imprescindible para el desarrollo de una amplia mayoría social que decida y materialice soberanamente su relación administrativa con ese Estado. Pero la eficacia misma de esa unilateralidad requiere articulación con todas las luchas democráticas y sociales que vivan fuera de Euskal Herria. Con mucha más razón cuando hoy la impositiva “unidad de España” está sufriendo una enorme erosión y cuando, incluso, un significativo sector de unionistas, como afirma serlo Podemos, lo hace desde claves democráticas que reconocen y respetan lo que las naciones sin Estado decidan.

En VIENTO SUR ya se analizó, en su día/4, la influencia que podría tener la salida de la cárcel de Otegi para una renovación del discurso, del activismo y del liderazgo en una izquierda abertzale que se balanceaba como ebria, sin firmeza, en esos tres aspectos. Lo está haciendo, como lo prueban sus palabras en los dos actos más importantes en los que ha participado en Euskal Herria (el de su recibimiento en el velódromo de Anoeta el 6 de marzo y las dos horas de entrevistas realizadas en el Forum de GARA celebrado el 30 de abril/5), aunque, como ya hemos constatado al inicio de este artículo, él es el primero en entender que eso requiere tiempo y que hacer un brindis al sol no vale para nada/6. La renovación que plantea Otegi trata de dar profundidad a las tres dimensiones de una misma lucha en Euskal Herria, “nación, clase, género” y a tres consideraciones estratégicas para un nuevo independentismo: que hay condiciones para formar nuevos estados en Europa a través de medios democráticos y mayorías populares, que es posible el paso de una confrontación político-militar a la formación de mayorías democráticas de izquierda y que en Euskal Herria existe un bloque popular a la izquierda del PNV capaz de disputarle la hegemonía.

Desde esa base se dirigió en su intervención en el velódromo de Anoeta a “la nueva izquierda española”. Dijo, en primer lugar, que si fuese posible una democratización del Estado español, la “izquierda independentista vasca participaría en ese proceso”. Pero, a continuación les pidió que “el día que comprobéis que esa democratización es imposible os suméis a los independentismos de las naciones del Estado” y, añadió, que es en las naciones sin Estado donde existe “la relación de fuerzas para hacer esa democratización” y, en consecuencia, “los procesos nacionales de ruptura democrática son la garantía democratizadora del Estado”.

Hay en ese discurso un cambio notable respecto al tradicional desenganche político del discurso de la izquierda abertzale acerca de lo que ocurra en “España”. Sigue habiendo asimetría entre la demanda concreta de que “la nueva izquierda española” se sume a la lucha independentista y el condicionado participar del independentismo vasco en la democratización del Estado español a que ésta se produzca. Puede ser que la ruptura del régimen de la Transición se materialice por estallidos en las naciones sin Estado como está ocurriendo en Catalunya. Además, es muy correcto no supeditar procesos democráticos rupturistas y reconstituyentes de las naciones sin Estado a un proceso constituyente común. Pero es evidente que lo que el 15M y las Mareas produjeron fue el inicio de un proceso rupturista general con el vigente modelo constitucional del Estado/7 y que la izquierda independentista no estuvo en ese nuevo escenario político. Las reflexiones de Otegi abren la puerta a este debate, a su socialización en la izquierda abertzale, aunque queden demasiado cortas, quizá porque el debate estratégico que ha tenido la izquierda abertzale en torno al documento Abian/8 no ha avanzado en ese terreno.

Por su parte, la sordina que Podemos está poniendo al volumen de la música de aquella ruptura reconstituyente con el régimen de la transición que comenzó a sonar el 15M dificultan crear un espacio en el que quepan reflexiones y debates serios sobre la constitución de un frentes amplios, llámense populares o de izquierda, en Euskal Herria, en todo caso, a la izquierda del PNV. Aun con sus aspectos positivos, las 50 propuestas del programa común de gobierno de Unidos Podemos/9 quedan lejos de dicha ruptura constituyente con el régimen de la transición y soslayan -eso después de la experiencia de Syriza- la inevitable confrontación con las instituciones europeas, lo que ocurriría incluso con las limitadas medidas que se plantean frente a la austeridad/10.

Los negativos argumentos que Podemos ha dado y las negativas posiciones prácticas que ha desarrollado relacionadas con acuerdos electorales inmediatos o procesos convergentes posteriores con la izquierda abertzale merecen analizarse. Se puede entender que Podemos tema que acuerdos electorales con EH Bildu e, incluso, tomar ahora compromisos serios para después de las elecciones, puedan restarle votos. Pero si esa es la razón hay que decirla tal cual y no sustituirla con supuestos “argumentos” políticos de otro orden.

Iglesias ha dicho (y, como eco, lo repite la dirección vasca de Podemos) que esos acuerdos no son posibles porque ellos no son independentistas. Cuando Podemos reza, varias veces al día, la oración de las bondades de gobernar con el PSOE, uno de los dos partidos garantes de la transición y comprometidos en la defensa de su Constitución, es paradójico que se niegue, siquiera, una relación similar con quienes, sin renunciar a su objetivo independentista, mantienen una impecable posición de respeto a las decisiones democráticas que se tomen en Euskal Herria sobre su relación administrativa con el Estado español. Y no se trata sólo del discurso de Pablo Iglesias o de la dirección de Podemos. Incluso entre quienes más decididamente defienden en Podemos procesos de convergencia y no sólo de convergencia electoral de siglas sino de la que pueda favorecer procesos constitutivos de unidad popular con la movilización social como eje principal, incluso entre quienes así lo hacen (e incluso entre quienes así lo defienden en estas nuestras páginas de VIENTO SUR), son sólo contadas las excepciones que defienden posiciones que incluyan a la izquierda abertzale.

Un caso que debe considerarse de manera específica es el de Nafarroa. Tras las Autonómicas de 2015, un acuerdo de Podemos, EH Bildu, Geroa Bai e IE, acabó con uno de los gobiernos autonómicos más antidemocráticos, el de UP, y apartó de la primera línea política a un Partido Socialista Navarro (PSN) que había sido su cobertura de un modo exagerado. El nuevo gobierno (presidido por Uxue Barcos de Geroa Bai) y diversos gobiernos municipales sostenidos desde ese acuerdo, están cambiando democráticamente la vida política, social y cultural de aquel territorio. Geroa Bai y EH Bildu propusieron a Podemos constituir una candidatura conjunta para el 26J, encabezada por Podemos y comprometiéndole su apoyo para la formación del nuevo gobierno del Estado. La negativa ha sido tajante, con el feo, añadido, de que Iglesias pusiera públicamente su veto antes de que lo decidiera Podemos de Nafarroa. Tanto o más que ante la derechona valenciana o ante el caciquismo gallego, una convergencia electoral ante su propia derechona y el impresentable PSN, tenía pleno sentido y oportunidad en Nafarroa, incluido para consolidar el acuerdo actual.

Y ¿qué planteará Podemos de la CAV después de las Elecciones Autonómicas de este mismo año? La dirección de Podemos ha dicho que su objetivo es “desplazar al PNV del gobierno vasco”. Por legítimo y políticamente conveniente que sea desplazar al PNV, la forma en que Podemos lo ha planteado tiene un excesivo mimetismo con el “desplazar al PP del gobierno de España”, pese a que se trate de situaciones diferentes y una política de izquierda en Euskal Herria requiera líneas de pacto con el PNV, particularmente en materias de paz y convivencia y, también, en pasos hacia el reconocimiento de la autodeterminación nacional. Pero si, realmente, la posibilidad de ese desplazamiento por la suma de Podemos e izquierda abertzale en el Parlamento Vasco se plantease tras las Autonómicas, sería un problema para el que es difícil que haya una gestión equilibrada de izquierda desde los parámetros actuales.

Pero incluso para plantear una oposición seria en materia social y democrática a un nuevo gobierno del PNV (o, si lo resucitan, del viejo gobierno PNV/PSOE), Podemos tendrá que definir alianzas de profundidad con EH Bildu o practicar un tancredismo socialmente pernicioso y partidariamente autodestructivo. Esas alianzas en profundidad entre las dos expresiones electorales (inclusivas para IU o Equo aunque su presencia sea pequeña) serán necesarias en cuestiones fundamentales:

a) para defender cambios sustanciales en las políticas sociales;

b) para sumar fuerzas populares al movimiento civil (Gure esku dago) que promueve el derecho a decidir sobre las relaciones propias de los territorios de Euskal Herria y de estos con el Estado español… y presionar a un PNV aunque se declara favorable a ello apenas se mueve de los pactos de estado;

c) para avanzar en el total cierre del conflicto violento mediante políticas fundadas en “la verdad, la justicia y la reparación”, sosteniendo todos aquellos foros que, sobre esos tres principios, promueve la propia Secretaría de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco/11 (víctimas de ETA, víctimas del franquismo, verificación de torturas…), los que alienta el Foro Social por la Paz/12 cuyas recomendaciones están influyendo incluso en los cambios de posición del colectivo de presos de ETA;

d) para favorecer reflexiones, debates, críticas y comunicación en el interior de ambas corrientes y de manera cruzada entre ambas, en torno a esos tres ejes principales de la actual política vasca (derechos sociales, democracia, paz);

e) para fortalecer la articulación de la lucha democrática, soberanista, ecosocialista y feminista de Euskal Herria con las del resto del Estado español.

Las apreturas electorales nunca son las mejores condiciones para resolver cuestiones de este calado. Tampoco son estos, probablemente, los mejores momentos internos para Podemos y la izquierda abertzale. Los primeros son una gran fuerza electoral en Euskal Herria pero carecen de implantación social y organización articulada; los segundos están repuntando de un periodo de crisis no esperado tras el final de la lucha armada de ETA (“teníamos una agenda para el cambio político y social, pero las prioridades de la gente han cambiado” dijo Otegi en Anoeta). Pero estos problemas estarán sobre la mesa tras las próximas Autonómicas y conviene abordarlos lo antes posible. La inevitable competencia electoral entre Podemos y la izquierda abertzale ante el 26J y, con toda probabilidad, ante las Autonómicas, debería medirse desde esa perspectiva imprescindible de comunicación sobre los temas arriba señalados.

Y, en esos temas, es ciertamente realizable un espacio de confluencia entre las bases escritas del programa de Podemos Euskadi/13 y el recogido en la citada resolución Abian de la izquierda abertzale o en las reflexiones y propuestas de Otegi que hemos comentado. Sirva, como ejemplo, el espacio de confluencia entre la inclusión básica del derecho de autodeterminación que realiza el independentismo democrático de la izquierda abertzale y la fórmula “derecho de autodeterminación lo que significa que la forma en que se articule la pertenencia al Estado o, en su caso, la separación de él, debe basarse en la decisión de los ciudadanos y ciudadanas, que tienen el derecho a ser consultadas sobre su status político” que realiza el unionismo democrático de Podemos, un unionismo sostenido bajo la fórmula de “Estado vasco” en una “República federal”.

Si la experiencia de los próximos 8 o 10 meses, de este “más acá” de las políticas y mutuas relaciones de la izquierda abertzale y Podemos es positiva (aunque haya desencuentros), posiblemente pueda aparecer entonces ese “más allá” de un proceso constitutivo de un bloque popular amplio de izquierda. Algo que, si fuera así, trascendería la mera confluencia entre esas dos formaciones políticas.

20/05/2016

Petxo Idoiaga es miembro del consejo editorial de la web VIENTO SUR

Notas:

1/ http://www.eitb.eus/es/elecciones/

2/ Analicé esas razones en relación a las elecciones del 24/05/2015 en https://www.vientosur.info/?article10145 y a las del 20/12/2015 en https://www.vientosur.info/?article10806

3/ http://gara.naiz.eus/paperezkoa/20100216/183290/es/Zutik-Euskal-Herria

4/ Ver artículo de R. Zallo en https://www.vientosur.info/?article11027

5/ Acto del velódromo de Anoeta el 6 de marzo (resumen escrito: http://www.naiz.eus/es/actualidad/noticia/20160306/otegi-reclama-una-agenda-popular-como-via-hacia-un-estado-decente;video: http://www.naiz.eus/eu/mediateca/video/acto-completo-de-recibimiento-a-otegi-en-el-velodromo). Forum de GARA celebrado el 30 de abril (resumen escrito: http://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/2016-0501/hemeroteca_articles/somos-capaces-de-levantar-un-estado-en-el-que-todos-vivamos-mejor; video: http://www.naiz.eus/es/mediateca/video/forum-con-arnaldo-otegi-en-el-kursaal).

6/ Sin embargo, en la izquierda abertzale sí hay quienes prefieren hacer ese brindis al sol. El cambio de estrategia en el tema de presos (orillando la consigna de amnistía política general e impulsando una dinámica de utilización de los cauces legales para favorecer mejoras individuales (ver: https://www.vientosur.info/?article10963) ya provocó la constitución del movimiento Amnistia ta Askatasuna (ATA) alternativo a lo apoyado por Sortu y EH Bildu; ahora se anuncia para este próximo sábado, 21 de mayo, la comparecencia pública de una escisión de Sortu en la que participan un grupo de expresos y ex-exiliados. Son movimientos muy minoritarios, pero reflejan puntos de dificultad para mantener una completa unidad en ese proceso de renovación a medio plazo de la izquierda abertzale.

7/ VIENTO SUR ha publicado muchos y buenos análisis sobre el significado del 15M y su evolución. Las dos últimas de J.M. Antentas y Brais Fernández pueden leerse, respectivamente en https://www.vientosur.info/spip.php?article11295 y https://www.vientosur.info/spip.php?article11274

8/Ver el desarrollo y resultados del debate Abian en http://www.ezkerabertzalea.info/

9/ Unidos Podemos. “50 pasos para gobernar juntoshttp://www.izquierdaunida.es/sites/default/files/doc/50_Pasos_Para_Gobernar_Juntos_0.pdf

10/ Ver enVIENTO SUR, E. Díaz (https://www.vientosur.info/spip.php?article11297)

11/ Ver: https://www.euskadi.eus/r48-subpaz/es/

12/ Ver: http://www.forosocialpaz.org/

13/ Ver “Documento político-organizativo” de Podemos Euskadi: http://podemoseuskadi.info/wp-content/uploads/2015/09/Documento_Politico-Organizativo.pdf



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