Grabar en formato PDF
naiz.eus | ONU: Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos
Euskal Herria: política carcelaria de excepción
19/05/2016 | Ramón Sola

[El 17 de diciembre del pasado año, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó las denominadas Reglas Minimas para el Tratamiento de los Reclusos, a las que el propio texto llama Reglas Mandela en homenaje al que fue presidente de Sudáfrica (ver el texto completo de las mismas en este [.PDF] ). Publicamos a continuación dos artículos escritos por el mismo autor y publicados ambos en GARA hoy 19 de mayo. El primero es un reportaje sobre dichas Reglas. El segundo un ejemplo concreto de incumplimiento de las mismas en el caso de presas y presos políticos vascos]

Reglas Mandela, 122 guías válidas para todo el mundo

No se conoce un país realmente hasta que se está en sus cárceles. No se debe juzgar a una nación por cómo trata a sus ciudadanos más destacados, sino a los más desfavorecidos

El 17 de diciembre del pasado año, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó las denominadas Reglas Minimas para el Tratamiento de los Reclusos. Pero prefirió darles un nombre más sencillo y a la vez simbólico: Reglas Mandela. Fue “en homenaje al legado del difunto presidente de Sudáfrica, que pasó 27 años encarcelado durante su lucha por los derechos humanos, la igualdad, la democracia y la promoción de una cultura de paz a nivel mundial”. No era la primera vez que la ONU establecía un estándar global sobre la cuestión, pero la anterior era de 1955, por lo que la revisión resultaba imprescindible para introducir nuevas realidades aparecidas después y poner más énfasis en los derechos humanos, por aquel entonces un concepto casi recién nacido.

El resultado son 122 reglas, que para el representante de Amnistía Internacional, Yuval Ginbar, “podrían ser el anuncio de una nueva era en la que se respeten plenamente los derechos humanos de los presos”. Se formulan más como propuesta o invitación a ser cumplidas que con carácter imperativo, pero uno de sus valores es que sirven para todo el planeta. En el preámbulo se asume que “es evidente que, debido a la gran variedad de condiciones jurídicas, sociales, económicas y geográficas existentes en el mundo, no se pueden aplicar indistintamente todas las reglas en todas las partes y en todo momento. No obstante, deberán servir para estimular un esfuerzo constante por vencer las dificultades prácticas que se oponen a su aplicación, con la conciencia de que representan en su conjunto las condiciones mínimas admitidas por las Naciones Unidas”.

Como prueba de ese consenso básico planetario, puede comprobarse que los países coautores del texto finalmente aprobado forman un mosaico bastante representativo del globo: Argentina, Austria, Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Estado francés, Italia, Líbano, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Polonia, Sudáfrica, Tailandia y Uruguay. La primera regla ya avanza la premisa de la ONU: “Todos los reclusos serán tratados con el respeto que merecen su dignidad y valor intrínsecos en cuanto seres humanos”. Pero quizás la filosofía de estos principios se recoja mejor en la Regla 5: “El régimen penitenciario procurará reducir al mínimo las diferencias entre la vida en prisión y la vida en libertad que tiendan a debilitar el sentido de responsabilidad del recluso o el respeto a su dignidad como ser humano”, dice.

A partir de esas bases, las 122 Reglas Nelson Mandela abordan en detalle cada aspecto de la vida en prisión, comenzando por cómo deben gestionarse los expedientes de las personas presas hasta llegar a la “ayuda pospenitenciaria”.

Celdas, alimentación, visitas...

Así, por ejemplo, en lo que respecta al alojamiento la ONU establece que cuando las celdas sean individuales deberán ser ocupadas por una sola persona presa; que tendrán que “cumplir todas las normas de higiene, particularmente en lo que respecta a las condiciones climáticas y, en concreto, al volumen de aire, la superficie mínima, la iluminación, la calefacción y la ventilación”; o que “las ventanas serán suficientemente grandes para que puedan leer y trabajar con luz natural, y estarán construidas de manera que pueda entrar aire fresco, haya o no ventilación artificial”.

Acerca de la alimentación, se apunta por ejemplo que deberá ser “de buena calidad, bien preparada y servida, cuyo valor nutritivo sea suficiente para el mantenimiento de su salud y sus fuerzas”. En cuanto al deporte, se establece que todo preso “dispondrá, si las condiciones meteorológicas lo permiten, de al menos una hora al día de ejercicio físico adecuado al aire libre”. En lo que atañe a la salud, que “los reclusos gozarán de los mismos estándares de atención sanitaria que estén disponibles en la comunidad exterior” y que cada establecimiento penitenciario contará con un servicio de atención sanitaria “con suficiente personal cualificado que actúe con plena independencia clínica y posea suficientes conocimientos especializados en sicología y siquiatría”.Sobre los registros, dice que no se usarán “para acosar ni intimidar al recluso ni inmiscuirse innecesariamente en su intimidad”, además de que es necesario registrarlos. En cuanto a los traslados, “estará prohibido transportar a los reclusos en malas condiciones de ventilación o de luz o por cualquier medio que les imponga un sufrimiento físico innecesario”. Y suma y sigue, capítulo a capítulo, hasta abarcar toda la realidad carcelaria.

Respecto al aislamiento, la ONU estipula que “solo se aplicará en casos excepcionales, como último recurso, durante el menor tiempo posible y con sujeción a una revisión independiente y únicamente con el permiso de una autoridad competente”.

19/05/2016

http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2016-05-19/hemeroteca_articles/reglas-mandela-122-guias-validas-para-todo-el-mundo

******

25 presos vascos en aislamiento, contra el criterio de la ONU

El caso de Itziar Moreno en Fresnes, que ha derivado en una huelga de hambre que hoy cumple diez días, devuelve al primer plano la aplicación del aislamiento a los presos y presas vascas. Hoy día son 25 quienes lo padecen según el listado de Etxerat (“Asociación de familiares y amigos de los presos y exiliados políticos vascos” - http://www.etxerat.eus/index.php/es/-, ndr), mientras Sare (red ciudadana en defensa de los derechos humanos de los presos de ETA - http://sare.eus/es/-, ndr) recuerda que ello vulnera las Reglas Mandela aprobadas por la ONU el pasado año.

Fresnes es el último exponente de una cruda realidad generalizada: la aplicación del aislamiento a presos y presas vascas. El encierro de Itziar Moreno en este régimen junto a otros 40 presos sociales tras una protesta por las condiciones de vida ha desencadenado una huelga de hambre de los prisioneros vascos allí encerrados (hoy cumple diez días) y la entrada en celda de castigo (mitard) de las prisioneras. Llegan además noticias de movilizaciones solidarias en penales como Osny, a lo que se une una campaña de masivo envío de cartas a Jean-Jacques Urvoas, ministro de Justicia, desde Euskal Herria.

La red Sare destacó ayer que esta práctica vulnera el capítulo 44 de las llamadas Reglas Nelson Mandela, introducidas el pasado año por la ONU a modo de estándar internacionalmente válido para el cumplimiento de los derechos humanos en las prisiones. Pese a que en este punto se rechazan tanto el “aislamiento indefinido” como el “prolongado” o el “encierro en una celda oscura o permanentemente iluminada”, en estos parámetros encaja la situación que atraviesan actualmente 25 presos y presas vascas, “y no es un día o una semana, sino meses y años también”, recuerda Sare. Las Reglas Mandela catalogan como aislamiento la imposición de “un mínimo de 22 horas diarias sin contacto humano apreciable”.

El último listado existente sobre presos sometidos a aislamiento, elaborado por Etxerat, incluye a Harriet Iragi y Juan Ramón Carasatorre en Albocasser; Arantza Zulueta en Puerto III; Aritz Arginzoniz, Juan Carlos Besance, Bittor Franco, Xabier García Gaztelu, Fernando García Jodrá, Sebas Lasa, Iker Lima, Angel López Anta, Aitzol Maurtua, Iker Olabarrieta, Patxi Ruiz, Nerea Bengoa e Irantzu Gallastegi en Huelva II; y Gurutz Agirresarobe, Iker Arakama, Rufino Arriaga, Asier Arzallus, Juan Mari Etxebarri, Garikoitz Etxeberria, Jesus Goikoetxea, Roberto Lebrero e Iñigo Vallejo en Sevilla II. Todos, como se aprecia, en la otra punta de la Península.

Zulueta como ejemplo

Aunque las casuísticas no son idénticas, el ejemplo de Arantza Zulueta, muy denunciado en estos últimos meses, puede ilustrar qué supone el aislamiento. No puede ver ni hablar con nadie en todo el día salvo con funcionarias de prisión, pasa 20 horas al día en la celda, en el patio está sola, al salir es sometida a un riguroso cacheo y el habitáculo se registra a diario. El contacto con abogados y otras visitas se complica además por los 1.100 kilómetros de distancia respecto a casa.

El colectivo médico Jaiki Hadi ha alertado en sus informes sobre las afecciones de esta medida de castigo prohibida en otras legislaciones europeas, más aún cuando se aplica durante meses o incluso años de modo ininterrumpido (uno de los casos más conocidos fue el de la navarra Joxepa Ernaga, ya en libertad).

Es mucho más preocupante en los casos de personas con enfermedades mentales graves a las que se somete a este tipo de régimen de vida” –añade Jaiki Hadi–. “Aunque tienen vetada la aplicación de este régimen de aislamiento, de hecho hay presos que se encuentran en dicha situación”, avisan los sanitarios.

19/05/2016

http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/sections/eguneko-gaiak



Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons