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Elecciones 26J
¿Y si al final logramos el sorpasso al régimen?
16/05/2016 | Ernesto M. Diaz

Estamos en un momento político marcado por dos elementos centrales: un reflujo de la movilización social importante y un ciclo electoral que va ya para bucle. Por tanto, aunque siga haciendo falta poner esfuerzos en la reactivación de la movilización social y la implantación popular, es lógico que de momento primen los análisis sobre la cuestión electoral.

A nivel electoral salidos de una coyuntura de investidura fallida. Esta investidura ha estado marcada por tensiones, negociaciones, rupturas... Por parte de Podemos hemos visto lo mejor y lo peor. Hemos visto un Podemos con capacidad de colocar en el centro del parlamento la identificación quincemera entre el PP y el PSOE. Pero también vimos posteriormente un Podemos que relegitimaba, aunque solo sea discursiva y metafóricamente, al PSOE como fuerza de cambio.

El proceso de investidura terminó sin acuerdo y vamos a nuevas elecciones. En las elecciones anteriores se vislumbró que para superar a los partidos del régimen (electoralmente hablando) no valía con la sola capacidad de Podemos y las confluencias de la periferia de estado. Por ello un acuerdo táctico con otras fuerzas, con un protagonismo lógico de IU pero no siendo más cierto que debe ampliarse a otras fuerzas (los municipalismos, colectivos sociales, movimientos), podía contribuir a mejorar los resultados electorales, superar al PSOE y cambiar el panorama político.

La convergencia con IU y las posibilidades de sorpasso

Recién salidos del proceso de investidura, nos situamos ante un campo completamente distinto. De arranque, las encuestas sitúan la candidatura de convergencia en segunda posición, por encima del PSOE.

¡Voto útil contra el PP! Va a ser este el elemento que marque con mayor importancia la campaña, el elemento que permita disputar a la ofensiva por primera vez el electorado del PSOE. Se abre así un escenario nuevo por explorar, con potencialidades pero con eventuales riesgos que afrontar, como un nuevo periodo de investidura donde podemos volvernos a equivocar la política de alianzas saliente de los comicios... O volver a confundir los resultados electorales con una obligación de gobierno sin una capacidad real de cambio.

El acuerdo programático

Situémonos idílicamente en el mejor de los escenarios: se materializa no solo un sorpasso al PSOE, sino que la convergencia queda como primera fuerza. Está claro que ahí no terminan los problemas, solo empiezan.

El acuerdo programático con IU no es un acuerdo programático para concurrir a las elecciones, sino para un supuesto gobierno en común en caso de poder formar gobierno/1. El documento de 50 propuestas es interesante en varios puntos, aunque con límites y contradicciones en temas centrales.

-Se pone por escrito el problema del déficit. Sin embargo, no se contempla ni una auditoría ni mucho menos impago o impagos selectivos. De hecho se marca como objetivo el cumplimiento del déficit con mayor flexibilidad disponiendo de un calendario más alargado.

-Habla a las claras de revertir los recortes en sectores como sanidad o educación. Pero es difícil que eso se haga sin abordar las contradicciones que acabamos de mencionar y sólo atendiendo a un aumento de la capacidad recaudadora. Es difícil pensar que la Comisión Europea aceptaría que ese aumento de la capacidad recaudatoria se dirigiera a aumentar los servicios públicos y no a pagar deuda.

-Trata la necesidad de aumentar inmediatamente el salario mínimo a 800 euros. Prevé aumentarlo hasta 900 hacia el final de la legislatura. Sin duda es interesante que se contemple. Pero estamos hablando de una subida muy limitada y que no responde a las necesidades actuales de las clases populares. Sin duda debería contemplarse un aumento mayor de los salarios.

-Encara el problema de la reestructuración de las deudas familiares, que tantos problemas causa en cientos de miles de barrios de nuestro país.

-Contempla una banca pública para pivotar una nueva industrialización en los sectores de I+D+i. ¿De qué recursos nace esta banca pública? ¿Vale con el capital de Bankia y Mare Nostrum? ¿No hace falta una expropiación bancaria más amplia para una verdadera conversión económica?

-Reabre el tema territorial, centrado en Cataluña. Recoge una consulta oficial respaldada por el Estado sobre el derecho a decidir. Sin embargo no dice una palabra sobre qué se hace con los resultados salientes, pues el acuerdo no recoge la posibilidad de independencia...

-Concede un peso a la reforma constitucional. Pero lo hace de forma bastante tibia, con un redactado que evoca una reforma constitucional limitada más que el inicio de un verdadero proceso constituyente. Un verdadero proceso de estas características es lo que nos permite abrir una brecha que nos permita decidir de forma radicalmente democrática sobre todo, donde incluso debería discutirse sobre las relaciones de propiedad dadas.

Más allá del programa, queda mucha lucha de clases

Más allá del hecho que las rebajas no sitúan al acuerdo a la altura de los retos políticos centrales, es muy posible que en el contexto económico que nos encontramos este programa plantee conflicto político con las clases dominantes. Nos situamos en un contexto de salida de la crisis donde los capitalistas no pueden hacer concesiones, porque sigue sin haber margen de reparto. Nos situamos en un panorama económico internacional donde la economía se contrae y donde las exigencias neoliberales van a volver a estar sobre la mesa. Además de este dato objetivo, la disposición de los capitalistas sigue siendo la de aplicar el programa de máximos neoliberal, por lo que el margen de las reformas es estrecho.

Por ello y con todo, este programa podría plantear conflicto. Volvería a poner sobre la mesa el problema central: la lucha de clases. Y aquí está el vacío más grande del programa. ¿Cómo afrontamos los conflictos que nazcan de ese intento de materializar las propuestas?

Quizás para algunos esta pregunta sea muy abstracta. Quizá para otros plantea el problema partiendo de unos apriorismos económicos que no existen. Podemos concretar la pregunta atravesando algunos de los elementos programáticos que hemos enunciado justo arriba para abordar el reto.

Empecemos por la subida de salario, un tema más que urgente. Poner como salario mínimo 800 o 900 euros supondría una subida de cientos de euros en las nóminas de millones de personas. El conflicto con miles de empresarios está servido. Que nadie se espere un acatamiento por parte de la patronal de propuestas que le harían perder muchos billetes rosas. ¿Cómo afrontamos las resistencias y/o sabotajes? ¿Solo poniendo sanciones por incumplimiento vía judicial? Para generalizar esa subida hará falta cambiar la correlación de fuerzas en los centros de trabajo, lo que supone un movimiento popular en los curros. La lucha contra la precariedad merecerá el mismo tipo de resistencias y necesitará el mismo tipo de respuesta popular.

La reestructuración de las deudas familiares, pensada para construir “un régimen de segunda oportunidad que realmente libere de las deudas pasadas”/2, será objeto de rechazo por parte de la banca privada. La misma banca que ha dejado sin casa a más de medio millón de personas/3 no va a renunciar sin resistencia a los cobros de esas hipotecas, que tanto nos gustaría ver reducidas. Una organización efectiva de todos aquellos que no puedan soportar las cargas hipotecarias y una movilización prolongada serían más que imprescindibles.

El tema territorial o un cambio constitucional constituirán igualmente puntos de fisura dentro de la administración. Son igualmente puntos en los que el PP, C´S y PSOE intentarían movilizar sus propias fuerzas en favor de la estabilidad. Sin una auto-organización potente de los que quieren ver satisfechos estos objetivos, seguramente no se cumplirían.

Hemos dejado para lo último el tema quizás más importante ¿En serio podemos pensar que cualquier tema ligado a presupuestos generales o a la reducción del déficit no va a abrir un conflicto frontal con la Comisión Europea? El caso griego no ha sido solo una tragedia para los procesos de cambio. Debe ser ante todo una lección que sinteticen rápidamente organizaciones como Podemos o el Partido Laborista de Corbyn. Hay que trabajar desde el minuto 1 por un Plan B que marque una salida alternativa a la dicotomía que se nos impondrá: o austeridad o caos.

Las dinámicas de resistencia a las propuestas de cambio eventualmente pueden articularse entre sí. Por ello un bloque histórico del cambio debe fraguarse en el proceso para hacer frente a lo que podría nacer como un bloque histórico de la permanencia.

En resumen, ¿qué pasa si se cumple el sorpasso? Hay que trabajar por ello activamente ¿Y después qué? ¿Qué pasa si nos hacen una a la DC?/4 ¿Qué pasa si las elecciones convierten a Pablo en un nuevo Allende/5 y a las confluencias en la nueva UP?

Retos y tareas del movimiento anti-austeridad

Solo podemos prever la lucha, decía Gramsci. También decía que no se podía prever sus formas ni cuándo se dará. Por lo tanto, ante todo la tarea más importante es ir preparando ese horizonte de conflicto en cualquier escenario posible.

Aunque sea un escenario más que difícil de alcanzar en las próximas elecciones, un hipotético gobierno popular antiausteridad no supone una rebaja del conflicto, sino como vimos en Grecia, un salto cualitativo de la lucha política. Encarar ese escenario con unas fuerzas del cambio con escasa implantación popular y en un contexto de desmovilización nos sitúa en una difícil tesitura que debe ser revertida.

En el caso de que lo que se materialice es una oposición fuerte en el parlamento, hará falta un nuevo ciclo de movilizaciones para frenar los recortes que nos querrán imponer desde la Comisión Europea.

Responder a estos retos en periodo de campaña es imposible. Pero hay que tener claro que hay que situar este reto en el centro del debate. Pero sobre todo hay que tenerlo presente porque el 27J la tarea más importante del movimiento antiausteridad es implantarse en cada barrio, en cada conflicto. El reto es convertirse en una referencia diaria de las clases populares y la tarea debe ser algo así como “construir implantación popular”.

16/05/2016

Ernesto M. Díaz es concejal de Podemos y miembro de Anticapitalistas

Notas:

1/ Así se dice expresamente al inicio del documento, donde seguidamente se dice que se concurrirá a las elecciones con programas distintos.

2/ Propuesta nº 7.

3/ Datos de la PAH que recogen desde el 2007 al 2013.

4/ Democracia Cristiana. Uno de las principales fuerzas que conspiraron contra la UP en Chile.

5/ Nótese una pequeña hipérbole.



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