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Siria. Entrevista a Yassin al-Haj Saleh
“Siria no se ha democratizado. Ha sido el mundo el que se ha sirianizado”
13/05/2016 | Hala Kodmani

Opositor y escritor, Yassin al-Haj Saleh es una figura influyente y respetada de la oposición democrática siria por su compromiso personal en la acción
política así como por sus análisis. Nacido en Raqqa en 1961, pasó 16 años en las cárceles de Hafez al-Assad (padre de Bachar) por pertenencia al Partido
Comunista. En 2011 participa con entusiasmo en la revolución siria, viviendo clandestinamente en Damasco, en sus suburbios, y luego en Raqqa antes de
exiliarse a Turquía a finales de 2013. A su largo desafío a la dictadura de la familia Al-Assad, se ha añadido el combate contra el nuevo monstruo
yihadista. Uno de sus hermanos, Firas, está detenido por el EI en Raqqa desde el verano de 2013. Mientras que su mujer, Samira al-Khalil, ha sido
secuestrada con otros tres militantes de derechos humanos, entre ellos la célebre abogada Razan Zaituneh, por un grupo armado salafista en Duma, en la
periferia de Damasco. En La Question Syrienne, recopilación de artículos publicada en las ediciones Sindbad-Actes Sud, analiza las dimensiones
locales e internacionales de la crisis.

Comparas “la cuestión siria” con la cuestión de Oriente, la judía o palestina, ¿en qué recuerda el conflicto sirio estos casos históricos?

Hay que recordar que Siria es una esquirla de la cuestión de Oriente, planteada desde el siglo XIX, que condujo al desmembramiento del Imperio otomano y a
la división de la región en Estados, entre ellos Siria. Es también una de las víctimas de la solución de la cuestión judía por la creación del Estado de
Israel si se tiene en cuenta que el apoyo americano y occidental a Israel ha impuesto un desequilibrio total de las fuerzas en la región.

En cuanto a la cuestión palestina, engendrada por la cuestión judía, implica a Siria por razones geográficas, históricas y políticas evidentes, además de
que 600 000 palestinos estén instalados allí.

La revolución siria se ha vuelto una “cuestión” por su extrema complejidad, su larga duración y su internacionalización debido a la implicación de muchas
fuerzas extranjeras. No se trata ya de una lucha racional entre fuerzas políticas en el seno de un país sino de un problema que afecta al fondo de las
sociedades, de las creencias y de las culturas. Es una cuestión cuyos efectos pueden durar decenios, incluso generaciones.

En suma, ¿consideras que la solución de la crisis siria depende de las fuerzas exteriores?

Desde hace dos años la crisis siria se ha mundializado a todos los niveles: militar, diplomático y securitario con los yihadistas. El problema es que los
más poderosos han actuado en función de la “gestión de la crisis” más que de la búsqueda una solución.

Se han dedicado a contener el desborde del conflicto hacia los países vecinos o a protegerse de los peligros del terrorismo o de los refugiados. Los
valores internacionales de responsabilidad, de justicia, de libertad o de igualdad han sido ocultados. En lugar de que Siria se democratizara, según la
demanda de la revolución, lo que se ha producido ha sido una sirianización del mundo. Las democracias se han dedicado a imponer restricciones a las
libertades, en nombre de la seguridad, a construir muros para protegerse de los pobres y asegurar el confort de los más favorecidos. Para mí eso es una
ilustración de la mundialización, fundada en el poder de las élites y por tanto en la desigualdad y la injusticia.



No obstante, ¿comprendes que el mundo esté traumatizado por lo que llamas en uno de los artículos de libro el “nihilismo guerrero” a propósito de los
yihadistas?

Señalo tres causas principales para explicar el desarrollo de este nihilismo islámico en Siria. En primer lugar, la intensidad de la violencia utilizada
por las fuerzas del régimen de Bachar al-Assad en la represión del levantamiento popular. En segundo lugar, la ausencia de apoyo exterior a la revolución,
o de protección contra esta violencia extrema, como zonas de exclusión aérea. En tercer lugar, el fracaso de la oposición siria en presentar una visión
colectiva y un proyecto consistente. El resultado ha sido una pérdida de confianza en todo. A partir de que los seres humanos no cuentan ya con nadie, solo
queda Dios. La ausencia de justicia en la Tierra llama a la gente hacia la justicia divina.

Mientras persistan esos tres resortes, el yihadismo no retrocederá, aunque en el caso de Daesh, combata primero a los sirios. No se puede pedir a la gente
ni moral ni prácticamente movilizarse contra el EI porque ahora los americanos y los europeos estén amenazados. Yo mismo, a pesar de todo mi odio personal
contra Daesh que tiene detenido a uno de mis hermanos en Raqqa, que ha confiscado nuestra casa familiar y exiliado a todos mis otros hermanos y hermana, no
puedo llamar a los sirios a combatir a los yihadistas mientras Assad esté ahí. Porque he vivido con los habitantes de Duma, la ciudad asediada cerca de
Damasco, he visto como las casas son reducidas a ruinas en unos segundos por la aviación y he recogido con mis propias manos trozos de cuerpos humanos
entre los escombros.

A pesar de todo, propones un horizonte para Siria mediante la instauración de la República ¿qué entiendes por ello?

Entiendo la República como la reapropiación de la vida pública por el conjunto de la comunidad. Se trata de liberar el debate sobre las cuestiones
políticas haciéndole accesible al público más amplio. En este sentido, no tomo por ejemplo a las Repúblicas francesa o kemalista que han instaurado Estados
centralizados, que excluyen a las minorías.

En el contexto sirio, el poder monárquico de los Assad ha confiscado la República, transformando el país en una propiedad privada. Además de la sucesión
dinástica de Bachar a su padre, los sirios se han convertido en súbditos y no en ciudadanos. La idea de la República opera también frente a los islamistas
cuyo planteamiento está fundado en una élite sabia y dirigente que debe gobernar al pueblo considerado como ignorante o incapaz. El nuevo liberalismo a la
occidental propuesto por una parte de la oposición siria democrática no corresponde tampoco al concepto de República en cuanto que prevé la dominación de
una clase intelectual y económica dirigente.

Pero, ¿no es un ideal teórico el que presentas a los sirios, a los que no tienes acceso para conseguir que oigan tal mensaje?

Las urgencias a las que deben hacer frente los sirios, estén bajo el fuego, abandonados, heridos, desaparecidos o refugiados, no les dejan ni siquiera la
posibilidad de reflexionar sobre su propia situación. Frente a esto me veo impotente. Pero como escritor, mi papel, mi único camino es intentar analizar,
explicar y esclarecer. Por el momento estamos en un proceso de extremización, de violencia, de venganza y de guerra activa. Pero en cuanto un poco de paz
vuelva y nos permita levantar la cabeza para mirar a nuestro alrededor, cuando se establezca un cambio de entorno político que restaure un mínimo de
justicia, todos y todas podremos reconsiderar nuestros comportamientos, actuaciones y posiciones. Esto puede incluir incluso a las fuerzas del régimen o a
quienes se han sumado a Daesh. Cuando salí de la cárcel, estaba mucho más dispuesto a escuchar a los demás, a simpatizar con sus preocupaciones que
mientras estaba encerrado entre cuatro paredes. El choque inmenso vivido por todos los sirios va a engendrar nuevas vías para las generaciones futuras. Es
ahí donde la revolución podrá comenzar.

09/05/2016


http://www.liberation.fr/debats/2016/05/09/yassin-al-haj-saleh-la-syrie-ne-s-est-pas-democratisee-c-est-le-monde-qui-s-est-syrianise_1451478

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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