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V aniversario del 15M
La dulce primavera del movimiento: ¿deseo o realidad?
09/05/2016 | Víctor Valdés Camacho

Pierre Laurent (Secretario General del PCF) a propósito del movimiento NuitDebout: “Los invito a unirse al Partido Comunista”/11

Llegó la primavera. Una estación cambiante, fría y cálida, tensa y laxa al mismo tiempo, una estación que llega cargada de aniversarios. En los próximos días, de hace 5 años, las plazas del país comenzaron a rugir impugnando la política representativa, causante del agravamiento de la crisis económica, política y social, generando un clima de indignación general con el objetivo de construir realidades y proyectar un futuro distinto para las clases populares, alejado de la estafa de la crisis, ajeno a los dictados de la Troika. Han pasado cinco primaveras desde la apertura del ciclo de luchas más potente que se recuerda en décadas, aquel 15 de mayo de 2011 se quebraba la impunidad del proyecto de las élites españolas creando un horizonte de posibilidad para incluso, según exponían los sectores más avanzados del movimiento, imaginar procesos constituyentes que sirviesen de palanca para cambiar los “inmutables” consensos instaurados tras el pacto del 78.

El año 2011 significó una irrupción global de sujetos sociales cuyas fórmulas de expresión, siendo diferentes en plaza Tahrir y Zuccotti Park, jugaron un rol similar en relación a las viejas estructuras del movimiento obrero: el partido y el sindicato, que aun estando presentes no eran los catalizadores fundamentales del ciclo de protesta, siendo este un rasgo característico que ha marcado las prácticas -en cierto sentido, ingobernables- de los movimientos emergentes del momento. Eppur si muove, desde la jornada de movilización del 15 de octubre del 2011 hasta el 15 de mayo que está por venir/2, hemos visto reflujos y derrotas, traiciones y desplazamientos a izquierda y derecha, convulsiones y victorias, proyectos políticos transformadores con un recorrido limitado pero potente. Podemos decirlo con claridad: el movimiento 15M agrupa parte de los hechos reales que hemos comentado y seguramente en el imaginario sean muy volátiles, pero hay un elemento clave que permanece siempre: la gramática.

En estas fechas, la aparición del movimiento NuitDebout en Francia contra la ley del trabajo dictada por el ejecutivo de Valls-Hollande (una vez más, el social liberalismo cumpliendo su papel al servicio de las élites financieras) representa esa gramática inaugurada por el 15M, una gramática inscrita en los métodos, en la radicalidad democrática y la autonomía de unos movimientos que parecen haberse escuchado antes incluso de conocer su existencia: la expresión de los sujetos en las plazas (sea Puerta del Sol en Madrid o Plaza de la República en París), la capacidad de imponer agenda y marcos discursivos propios, los códigos de apelación o la extensión a barrios y universidades son sólo aproximaciones al proceso de empoderamiento popular en distintos países de Europa. Cierto: no podemos hablar de un movimiento trasnacional coordinado, pero sí de un reconocimiento en el ciclo de protesta abierto en 2011, ciclo que en el Estado español ha adquirido su camino particular.

Podemos desmoviliza, ha vaciado la calle”. Sentenciamos en los movimientos, y no es para menos. El movimiento 15M y los distintos actores de movilización han resultado para el análisis mainstream, insuficientes para abordar una transformación social profunda, incapaz de replantear un proceso constituyente a la altura de los cambios y las expectativas, pero el “efecto Podemos”, en vista al programa y la dinámica como una fuerza popular del campo del cambio, no permite pensar que el asalto institucional (¿a las instituciones de quiénes?) sea suficiente, dado que es ciertamente limitante. Las discusiones, reflejos por debajo de las posturas de la dirección de Podemos y las candidaturas de unidad popular, así como la excepcionalidad de una segunda vuelta electoral el 26 de junio, permiten reconsiderar, en vista de la experiencia de relación entre el partido y el movimiento, dos hipótesis:

- La primera responde al siempre conflictivo razonamiento de la radicalidad de las posiciones del movimiento y la imposibilidad de avanzar en la revolución democrática en las instituciones. Como demostró el proyecto de Syriza a la llegada al gobierno griego, la toma del gobierno no implica el ejercicio del poder real. Las instituciones del régimen del 78 continúan en disputa, pero el “no nos representan” del 15M no se orientaba solamente contra las maquinarias partidistas del PP y del PSOE, sino también con su campo de acción: El Estado. Estado, que como bien explicaba el filósofo francés NicosPoulantzas no es otra cosa que la condensación de correlaciones de fuerzas, cumpliendo unívocamente un rol en la reproducción capitalista, algo que sumando a la interpretación althusseriana sobre los aparatos ideológicos, remite al replanteamiento del “uso” que los instrumentos y organizaciones del asalto institucional pueden hacer ahí dentro.

- Podemos se creó con algo que lo distingue a otras experiencias históricas en este país, la idea de “ganar”. Ganar como consigna, como eje de fuerza que alienta las aspiraciones de desalojar al PP del gobierno. La paradoja que explica la relación que abordamos entre el “partido” y el “movimiento” no es más que la trampa de creer que se puede ganar en lo electoral sin ganar en lo social, indispensables ambos campos para ganar en sentido político.

Pero la primavera no ha hecho más que empezar. El tiempo del cambio político no se sostendría sin las irreversibles bases de la política y los repertorios iniciados por el 15M y construidos en más de 4 años de conflicto social histórico, que hasta este mes de mayo de 2016 ha tenido múltiples traducciones. La consistencia de las luchas y la expresión electoral e institucional para un proyecto hegemónico alternativo, se asemeja a una frase que el exponente teórico de la autonomía Antonio Negri comentó a Pablo Iglesias en su entrevista en “Otra vuelta de Tuerka”: “Siempre hemos pensado que desde la base se pueden crear instituciones. Siempre hemos pensado que a partir de las luchas se pueden crear instituciones”.3La hipótesis de una dulce primavera de los movimientos es parte del deseo y la realidad de amplias capas de la ciudadanía, de las clases populares que impugnan el modelo de gobierno neoliberal y se niegan a aceptar la desigualdad como eje estructurador de las vidas precarias a las cuales hacemos frente cotidianamente. Por ello, si el hilo estratégico nos conduce a la conquista de campos inexplorados por el movimiento para generar nueva institucionalidad, no debemos olvidar que dicha apuesta sólo podrá hacerse desde una perspectiva radicalmente transformadora, feminista y democrática, en el marco de la Europa fortaleza y de la austeridad que sufrimos hoy. Para ello, la centralidad del movimiento y su constitución política es fundamental.

Es necesario un 15M europeo, una contracción política que sea la palanca de una rebelión democrática de los pueblos de Europa. Una primavera en pie, que no evoque la cultura de la derrota de tiempos pasados, sino que exprese la potencia rupturista del proceso histórico que atravesamos: el 15 de mayo de 2016 es un momento clave para la confluencia de las de abajo para empujar el cambio social, el 26J una segunda oportunidad para ganarles en campo contrario. Ha llegado el turno de los nadie.

8/05/2016

Víctor Valdesco Camacho es militante de Anticapitalistas y de Podemos

Notas:

1/ https://twitter.com/franceinfo/status/723391687192518658?s=09

2/ https://nuitdebout.fr/global-debout/es/

3/ https://www.youtube.com/watch?v=BOpTvdOXF9U



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