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Siria
Alepo. El corazón del conflicto
06/05/2016 | A l´Encontre / Comités Locales de Coordinación / Pierre Pouchot

[Publicamos a continuación -y en este orden- un editorial de la revista A l´Encontre, la declaración de los Comités Locales de Coordinación y un artículo de Pierre Pouchot sobre Alepo, el corazón del conflicto sirio.]

Editorial de A l´Encontre

Desde 2011 no hemos dejado de subrayar que el carácter mismo de la dictadura del clan mafioso Assad se expondría a la luz del día aunque solo fuera por un único rasgo de sus objetivos premeditados: destruir las clínicas y los hospitales; matar al personal sanitario; secuestrar a las personas heridas en los hospitales y torturarles hasta la muerte; detener y matar a personal sanitario; destruir centros de asistencias de Médicos sin Fronteras (MSF). Este año, siete de esos centros de MSF han sido atacados, provocando 16 muertos entre el personal sanitario. Todos estos actos son “crímenes de guerra”.

Desde febrero de 2016, cada convoy de ayuda humanitaria -absolutamente necesaria- que llega, con grandes dificultades, a una ciudad asediada, bombardeada, sometida al hambre -para vaciarla de su población- es presentado como un “avance significativo”. No hay que insistir sobre la desproporción enorme entre las necesidades de la población y los “convoyes de ayuda”.

Un hecho, a menudo omitido en el pasado, es hoy reconocido: “No quedarían más de 250 000 civiles atrapados en la ciudad, contra los 2,5 millones de habitantes de antes de la guerra. Las tropas leales (a Bachar) amenazan ya con rodear los barrios rebeldes (la única vía “libre” de salida de Alepo está a punto de quedar estrangulada, desde este 1 de mayo de 2016). Una parte de la ciudad conocerá entonces la misma suerte que las demás zonas asediadas y sometidas al hambre, donde la ayuda humanitaria llega en cuentagotas. Los medicamentos y el material quirúrgico son sistemáticamente descargados de los camiones de la ONU por soldados sirios. Y las tomas de cargamento exhibidas como trofeos de guerra” (Le Temps, 30/04/2016). Tanto reportajes de BBC World como de Al Jazeera (en lengua inglesa) habían ilustrado el control de una “ayuda” que no debe permitir cuidar -ni siquiera mínimamente- a las víctimas de los sistemáticos bombardeos.

“Negociaciones de Ginebra” y “treguas” han permitido ante todo al poder del clan Assad reforzar sus posiciones militares en cada etapa. Los rusos acaban de enviar 3000 soldados con el estatus de “mercenarios”. Serguei Lavrov, el jefe de la diplomacia rusa, no duda en declarar que un boicot por la oposición -cuyos representantes son cuidadosamente seleccionados, entre otros por Rusia y los Estados Unidos -“no sería una gran pérdida” (Le Figaro, artículo de G. Malbrunot, del 2/05/2016)

En cuanto a las proposiciones del histrión Staffan de Mistura sobre una pretendida “composición gubernamental de transición”, Thomas Pierret -autor de Baas e islam en Siria- las desenmascara: “En Siria, las funciones y los títulos cuentan menos que los lazos familiares. Bachar el-Assad extrae su poder de que tiene numerosos primos en los servicios de seguridad y de información y de que su hermano está a la cabeza de la guardia republicana y la controla. A todo el mundo le importa un pimiento saber quién será el vicepresidente”.

La actitud de quienes hoy son calificados como “detentadores de las llaves de la situación en Siria” (Rusia, Estados Unidos, y aliados más o menos cercanos a estos últimos), igual que el actual proceso de negociación no son más que un concentrado de una política que tiene por objetivo “expropiar a un pueblo de su revolución”. Ahora bien, la determinación de este pueblo, bajo diferentes formas, revela la intensidad de una voluntad de librarse de la dictadura actual lo mismo que de la que Daech querría imponer. La primera se ha convertido en el verdadero socio en las negociaciones. La guerra contra la segunda (Estado Islámico), el único verdadero enemigo, justifica todo el desdén de la llamada comunidad internacional hacia un pueblo sometido al infierno.

La realidad del combate por la vida y la supervivencia de las poblaciones resistentes, así como un análisis de la evolución de la situación de Alepo, nos es aportada por los documentos que publicamos a continuación. (Ver “Somos los médicos de Alepo; Rusia debe cesar en sus ataques”, en VIENTO SUR en http://www.vientosur.info/spip.php?article11234 ndt)

02/05/2016

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Declaración de los Comités Locales de Coordinación: “El pueblo sirio no abandonará sus objetivos”

Una vez más, las fuerzas de Assad renuevan sus brutales y destructivos ataques contra la ciudad de Alepo. Con más de 120 episodios registrados, con la utilización de misiles y de barriles de explosivos, estos ataques repiten las horribles escenas de muerte, de destrucción y de genocidio. El ataque contra Alepo ha engendrado, desde el sábado (23 de abril) hasta la publicación de esta declaración, 170 mártires, incluyendo 36 niños y niñas, 5 miembros de la defensa civil (los cascos blancos), una enfermera y su familia así como dos médicos, uno de los cuales era el último pediatra presente en Alepo. Si los ataques no cesan, la lista de muertos aumentará.

Los Comités Locales de Coordinación en Siria consideran que este furioso ataque se produce en el contexto de un aumento de la presión sobre el pueblo sirio y las fuerzas revolucionarias con el objetivo de hacerles abandonar las reivindicaciones políticas clave que han sido expuestas por el Alto Comité de las Negociaciones en la reciente ronda de las negociaciones que se ha celebrado en Ginebra.

Al mismo tiempo que la delegación del régimen se sentaba en la mesa de negociaciones, el régimen reforzaba la presencia de sus tropas alrededor de la ciudad de Alepo, aprovechándose de las declaraciones ambiguas de los representantes americanos sobre la presencia del Frente Al-Nusra en Alepo, ofreciendo así al régimen Assad y a sus aliados una luz verde así como una justificación para lanzar esta agresión, llevada a cabo bajo la cobertura de un combate contra el terrorismo.

Los Comités Locales de Coordinación en Siria desean afirmar sus dudas profundas respecto a algunos que se califican como “amigos del pueblo sirio” (alusión a la Conferencia Internacional de los Amigos del Pueblo Sirio) que cuenta con numerosos países, incluyendo la UE] debido a su silencio dudoso ante estas horribles escenas así como al retraso en sus tomas de posición, que no pueden devolver a la vida a quienes han muerto y a quienes mueran en el futuro.

Este genocidio sistemático en Siria beneficia sobre todo a Bachar el-Assad así como a las fuerzas extremistas y terroristas que crecen día tras día como consecuencia de la debilidad manifestada por la comunidad internacional hacia los crímenes de guerra que no dejan de cometerse en Siria.

Poco importa la extensión del apoyo que los crímenes de Assad puedan recibir, el pueblo sirio no abandonará los objetivos de su revolución de cara a obtener la libertad, la dignidad y la justicia.

Que nuestra revolución sea victoriosa, que nuestros mártires reciban la misericordia, que nuestros heridos sean curados y que nuestros detenidos sean liberados.

28/04/2016

(Traducido de la versión publicada en A l´Encontre:

http://alencontre.org/moyenorient/syrie/alep-coeur-du-conflit-syrien.html)

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Alepo, en el corazón del conflicto sirio

Pierre Pouchot

Bombardeando a la población civil de Alepo, la segunda ciudad de Siria, despreciando la tregua firmada en febrero, Bachar al-Assad intenta tomar ventaja en el conflicto gracias a su aviación. En Alepo, sin embargo, lo que muere cada día un poco más es la esperanza de ver una Siria multiconfesional y pacífica.

De un lado, el régimen sirio que actúa solo, por su propia iniciativa y despreciando las vidas humanas. Del otro una comunidad internacional reducida a la impotencia, a pesar de los llamamientos a favor de la ayuda de los civiles sirios desde hace años ya. En Siria, la semana que acaba de pasar es una nueva demostración de una constatación observada desde hace más de cinco años: el ejército de Bachar al-Assad no respeta más que el Estado Islámico a la población civil ni las treguas. Más de 250 civiles han muerto desde la reanudación de la violencia el 22 de abril en Alepo, en la mayor parte de los casos en ataques realizados por la aviación del ejército sirio, en violación de la tregua que entró en vigor el 27 de febrero por iniciativa de los Estados Unidos y de Rusia.

Entre los centenares de relatos trágicos, está el del doctor Mohammad Wassim Maaz, muerto al lado de un colega dentista, de tres enfermeros y de otros 22 civiles en el bombardeo aéreo del hospital Al Qods, el miércoles 27 de abril. Un número que se añade a los de “al menos 730 de nuestros colegas, otros médicos, que han muerto en nuestro país en el curso de los últimos cinco años” según escribe un colectivo de médicos sirios en un texto en el que reclama a Rusia que haga parar los ataques de su aliado de Damasco (ver http://www.vientosur.info/spip.php?article11234 ndt) . Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, la guerra ha provocado más de 270 000 muertos desde 2011, de ellos 13 500 niños y niñas. La ONG recuenta la muerte de 3116 personas solo en el mes de abril de 2016, la inmensa mayoría de ellas debidas a los bombardeos del régimen sirio.

“Cuando un ataque aéreo se realiza contra un barrio, son en primer lugar los vecinos quienes acuden en ayuda de los heridos”, cuenta el 28 de abril para la AFP el fotógrafo Ameer Alhalbi, en un reportaje titulado “Día infernal en Alepo”. “Los socorristas de la defensa civil, a menudo formados en Turquía, toman el relevo cuando llegan. Es así como ocurren las cosas este jueves. En el momento en que llegamos, una mujer pide ayuda a gritos desde las alturas de un edificio dañado por las explosiones. Ella, su marido y su hijo están atrapados en lo que queda de su apartamento del segundo piso y no pueden bajar”.

Desde hace cuatro años, Alepo es el corazón del conflicto sirio. La guerra civil siria habría podido encontrar allí su desenlace: en el verano de 2012, el Ejército Sirio Libre (ESL) lanzó una gran ofensiva en Alepo, para lo que se anunciaba entonces como la última conquista antes de la victoria frente al ejército sirio. Una iniciativa que será finalmente casi fatal para el ESL. Pues, desde entonces, Alepo ha visto multiplicarse los frentes, entre el régimen, los revolucionarios sirios y el Estado Islámico que ha establecido su presencia en la ciudad, antes de ser de nuevo rechazado. Desde hace 4 años, el ESL se ha ido desuniendo, y el régimen del presidente Bachar al-Assad, que goza de una superioridad aérea decisiva en su conflicto frente a los revolucionarios sirios, controla hoy los sectores del oeste de Alepo, donde sus posiciones son sólidas.

Combatiendo a los rebeldes sirios por todos los medios, incluso aprovechándose de la tregua, el ejército sirio intenta ahora tomar una ventaja decisiva en el conjunto del conflicto. Alepo es, en efecto, la ciudad de los múltiples frentes en los que los rebeldes y las fracciones del Ejército Sirio Libre se mantienen aún hoy, tras haber perdido lo esencial de sus posiciones en el oeste del país y en los alrededores de Damasco. Y es sobre todo en Alepo donde los miembros del ESL han tendido la esperanza de inventar la Siria del post Assad.

Ya a mediados de 2015, Yahia Nanaa, expresidente del Consejo provincial de Alepo, de paso por París, explicaba en una reunión en el Instituto del Mundo Árabe que “la sociedad civil será el motor de todo proyecto político en el futuro de Siria. Esto supone que la comunidad internacional nos ayude, y no solo con ayuda humanitaria y la acogida de los refugiados” (sus palabras son citadas por nuestros colegas de Télérama). “Alepo es el ejemplo de una ciudad que no pertenece ni al régimen de Bachar al-Assad, ni a los islamistas”, resumía en dicha reunión el politologo libanés Ziad Majed. “Como las escuelas son atacadas por los bombardeos, continuamos organizando las clases donde podemos, en las mezquitas, las bodegas, las salas de fiesta”, contaba en julio de 2015 Abdulkareem Anees, responsable de educación en el Consejo de Alepo, citado por Le Monde. Multicultural, resistente tanto frente al régimen como frente a las organizaciones yihadistas, Alepo ha estado a punto de convertirse en la ciudad en la que la Siria del post Assad habría podido construirse.

Un año más tarde, 250 000 sirios y sirias viven aún en Alepo. Pero el ejército sirio bombardea indiferentemente los barrios civiles y los frentes defendidos por las organizaciones cercanas a al-Nusra, la organización que ha jurado fidelidad a Al Qaeda y combate al régimen sirio y al Estado Islámico. La violencia sobre el terreno paraliza así toda esperanza de proceso político de transición.

El 28 de abril, tras el bombardeo del hospital Al-Qods por el ejército sirio, el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, ha emplazado a los presidentes ruso y americano a intentar salvar el proceso de negociaciones oficialmente en curso entre la oposición siria y el régimen de Damasco. Este proceso está paralizado en particular en el tema de la salida de Bachar al-Assad, condición juzgada indispensable por la oposición siria.

Los Estados Unidos, “escandalizados” por el bombardeo del hospital Al-Qods efectuado por el régimen sirio, han demandado a Rusia que contenga al régimen de su aliado Bachar al-Assad. Por su parte, Moscú afirma estar negociando con su aliado para que Damasco pare sus ataques. “Actualmente están en curso negociaciones activas para establecer un “régimen de silencio” en la provincia de Alepo”, ha declarado el domingo el general Serguei Kuralenko, jefe del Centro Ruso para la Reconciliación de las Partes Beligerantes en Siria, una estructura creada por el ejército ruso para supervisar la tregua. Pero la prioridad de Rusia (y del régimen de Damasco) es hoy obtener de la comunidad internacional que clasifique a los grupos rebeldes Ahrar al-Cham y Jaich al-Islam, que acosan al régimen sirio con una cierta eficacia, como organizaciones terroristas.

Frente a las exigencias rusas, Washington se revela hoy sin recursos. Y el giro que se inicia en la batalla de Alepo es también el reflejo del fracaso de la estrategia de no intervención de Obama en Siria, anunciando primero “líneas rojas” en el momento del ataque con armas químicas por el régimen sirio en 2013, retractándose luego para dejar a la coalición sirio-ruso-iraní dictar el tempo de las negociaciones. “La abdicación de Obama en Siria debe cesar”, estimaban así dos investigadores en una tribuna muy conocida y publicada por el Washington Post el 9 de febrero, “sin lo cual Alepo será una mancha en nuestra conciencia para siempre. Para “poner fin al horror de Alepo”, los autores del texto sugieren que los Estados Unidos, bajo la égida de la OTAN, usen su potencial naval y aéreo para crear una “no-fly zone” (zona de exclusión aérea) encima de Alepo e impedir a Damasco que bombardee a la población civil siria. Una solución a la que Washington se sigue negando.

Prueba de los resultados desastrosos de la ausencia de estrategia de Obama, que todas las iniciativas de paz en Ginebra no han podido compensar, se han producido nuevos ataques aéreos el lunes 2 de mayo antes del alba contra la ciudad de Alepo, en el preciso momento en que el Secretario de Estado americano John Kerry intentaba encontrar una salida política en Ginebra para hacer que pararan los combates. Este lunes, en el punto de prensa a la salida de la reunión entre John Kerry y el ministro saudí de asuntos exteriores -partidario, contrariamente a Obama, del envío de tropas a suelo sirio-, el Secretario de Estado ha dicho esperar acercarse a un compromiso en las próximas horas para volver a la tregua. Pero en Alepo, además de la población civil, es la esperanza de una Siria multicultural de la posguerra la que muere un poco más, día tras día.

2/05/2016

Artículo publicado en Mediapart

http://alencontre.org/moyenorient/syrie/alep-coeur-du-conflit-syrien.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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