Grabar en formato PDF
Siria
“Somos los médicos de Alepo; Rusia debe cesar en sus ataques”
02/05/2016 | Colectivo

Somos los médicos de Alepo. En primera línea de la guerra aquí desencadenada, éramos por lo menos escépticos sobre el cese de las hostilidades negociado en febrero. Hemos constatado, no obstante, una cierta disminución de los ataques contra nuestros hospitales cuando la tregua entró en vigor. Nos hemos atrevido a esperar. Esta semana hemos visto cómo se hacían realidad nuestros peores temores en las circunstancias más horribles. Nuestra ciudad está a sangre y fuego.

El miércoles 27 de abril, aviones de combate sirios o rusos han bombardeado el hospital Al Qods al este de la ciudad de Alepo. El ataque ha matado más de 50 personas y herido a más de 60. Nuestros amigos de los Cascos Blancos [organización humanitaria siria] continúan extrayendo cuerpos enterrados bajo los escombros. Entre las personas muertas en el ataque se encontraba nuestro amigo y colega, el doctor Muhammad Wassim Maaz. Era el último pediatra de Alepo.

Nos acordaremos siempre de la extrema simpatía y valentía del dr. Maaz, cuya entrega al servicio de las víctimas más jóvenes de la guerra no tenía igual. Este ataque priva a Alepo-Este de uno de los mejores pediatras que quedaban en Siria. Un recuerdo sangrante más de que quienes atacan Alepo no tienen ningún respeto por el carácter sagrado de la vida o por la humanidad.

El doctor Mohammed Ahmad, otro de nuestros amigos y uno de los diez dentistas que quedaban en Alepo-Este, también ha resultado muerto en el ataque aéreo. Su nombre se añade al del Dr. Maaz y a los de al menos otros 730 colegas nuestros, otros médicos, muertos por las mismas causas en nuestro país durante los cinco últimos años. Nuestros heroicos colegas de los Cascos Blancos han sufrido también pérdidas enormes por haber arriesgado su vida para salvar otras. Solo un día antes de que el Dr Ahmad y el Dr Maaz cayeron muertos y el centro de formación Al-Alareb de los Cascos Blancos fue atacado por múltiples cohetes tierra-tierra, matando a cinco de sus voluntarios: Ahmad Abdullah, Khaled Bachar, Ahmad Mahmoud, Hamda Haj Ibrahim et Hussain Ismail.

Pronto ya no quedará ningún personal médico en Alepo. ¿Quién salvará entonces la vida de los civiles? ¿Quién les prodigará la atención sanitaria necesaria? Esta semana, en solo dos días, cerca de cuatro personas a la hora han sido muertas cada hora de la jornada, y más de cincuenta heridas durante el mismo tiempo. Nuestros hospitales están a punto de desmoronarse. El cese de las hostilidades ha fracasado y sentimos sus efectos en lo más profundo de nosotros.

En febrero Rusia y los Estados Unidos anunciaron su firme compromiso de establecer y hacer durar el cese de las hostilidades. Hoy no están a la altura de sus compromisos y son las mujeres, los niños y las personas mayores de Alepo quienes pagan las consecuencias de su fracaso. Si la tregua no es una solución duradera a la crisis, reforzarla permitiría impedir que se reproduzcan masacres como las del ataque del hospital Al-Qods, y de prevenir un asedio total de Alepo. En caso de asedio total, Alepo correrá el riesgo de conocer una suerte parecida a la de Sbrenica.

Rusia debe ser sincera sobre el tema de la paz en Siria. Debe cumplir con sus obligaciones asegurando el fin de los ataques aéreos contra Alepo, así como la puesta en pie de una tregua que sea respetada por todas las partes. La prioridad es que Rusia y la comunidad internacional ejerzan de forma urgente su influencia para que cese el asalto contra Alepo. Sin embargo, no se trata más que de una primera etapa necesaria. Para los profesionales de la salud, cada día es una lucha para obtener el material y los medicamentos de los que tenemos necesidad para curar a los heridos y ayudar a los moribundos. El aprovisionamiento por la carretera de Castello, último punto de entrada de la ayuda humanitaria en Alepo-Este está amenazado desde hace meses y hoy cuelga de un hilo. Los Estados Unidos deben también usar su influencia para asegurarse de que esta vía crucial de aprovisionamiento no sea amenazada.

En tanto que máximos representantes del Grupo Internacional de Apoyo a Siria, los presidentes Vladimir Putin y Barack Obama son garantes de la suerte de los civiles en Siria. Tienen el poder y la responsabilidad de protegerles. Esperamos y rezamos para que lo utilicen por el bien de Siria, de Alepo, de nuestros pacientes y el nuestro.

Firmantes: Dr. Hatem, director del hospital pediátrico de Alepo; Dr. Abu Altiem, hospital pediátrico de Alepo; Dr. Yahya, hospital pediátrico de Alepo; Dr. Abu Albrae, hospital pediátrico de Alepo; Dr. Khaled, nefrólogo en el hospital Al-Qods de Alepo; Dr. Salah Safadi, Asociación de doctores independientes.

29/04/2016

http://www.lemonde.fr/idees/article/2016/04/29/la-russie-doit-faire-cesser-les-frappes-sur-alep_4911081_3232.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons