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Claude Gabriel. In memoriam
Un amigo, un camarada
30/04/2016 | Pierre Rousset

Entre 1982 y 1993 yo residía en Amsterdam, como responsable del Instituto Internacional de Investigación y Formación (IIIF). Claude venía regularmente a presentar informes –evidentemente de mucha calidad-, pero yo solo tenía ecos indirectos del resto de sus actividades. En concreto, no era totalmente consciente de la importancia del trabajo que había llevado con los jóvenes –y si, empezábamos ya a ser “viejos”- o no me acordaba de ello. La lectura de los mensajes enviados después de su fallecimiento ha puesto de relieve esa parte de su historia.

Claude garantizó la perennidad de una idea avanzada inicialmente por Daniel Bensaïd, en 1984, la organización anual de campos internacionales de jóvenes, de los que se encargó durante un decenio, de 1985 a 1994. A priori no tenía el perfil para esa actividad. Aunque era sociable, permanecía reservado y mantenía aparte su vida personal. Era muy atento a lo “nuevo” (volveré sobre ello), pero parecía protegido por el armazón de la teoría y el escudo del programa. Las personas que no le trababan mucho podían quedarse con esa impresión. Por otra parte, la honestidad de su compromiso, su dedicación, su capacidad para escuchar y su evidente voluntad para ayudar, dejar a los jóvenes que respiraran autónomamente, conseguían la adhesión. Incluso el afecto.

No me resisto a contar una anécdota. En 1990, en un campo joven en Bélgica, la comisión LGTB preparaba retratos de dirigentes marxistas históricos que presentaban ambigua su identidad sexual. Frente a ese tratamiento infligido a nuestros precursores, la delegación polaca protestó ante Gabriel, ¡que representaba allí a la dirección de la Internacional! Imaginemos su desconcierto antes de responder, doctamente, que nada en los escritos de la época y en los conocimientos que tenemos de esos grandes revolucionarios permitía afirmar que no eran íntegramente heterosexuales. Como observó otro participante, ¡cuántas mentalidades han sabido evolucionar en estos terrenos! Para los cientos de jóvenes que han pasado por ellos, las cuestiones de los derechos de las mujeres y de la orientación sexual estaban planteadas en un marco no formateado y emancipador.

Esta apertura al diálogo de Gabriel más allá de las generaciones o de las fronteras organizativas se reencuentra en muchas ocasiones. Así últimamente, aunque era miembro de Ensemble! (organización que forma parte del Front de Gauche y que surgió en noviembre de 2013 de la fusión de varias organizaciones, entre ellas algunas provenientes de corrientes del Nouveau Parti Anticapitaliste-NPA; NdT), no rechazaba ayudar a miembros del NPA que intervenían en la industria automóvil, haciéndoles partícipes de su gran experiencia en esa materia.

Otros son testigos de la calidad de su compromiso sindical y profesional –Charles e Isabel acaban de evocarlo-, o de su compromiso con las y los militantes africanos, su continente de adopción. Como observan Brian y Mercia (del Deocratif Left Front), Claude no había intentado “convertirles”. Quería reflexionar conjuntamente sobre los problemas. Era extremadamente paciente en su forma de trabajar. Se mantenía a su lado y no por encima. Su voluntad era la de ser útil, de unificar. No plantar un estandarte conquistador sobre un mapa.

Así pues, una calidad en el compromiso pero también una inteligencia política nutrida de una formación teórica profunda y un trabajo constante de análisis de las sociedades realmente existentes, de la historia de las luchas y movimientos sociales realmente existentes. Lo que le permitía comprender rápidamente un problema político y sugerir pistas de respuesta. Ciertamente, el llamado “análisis concreto de una situación concreta” no garantiza por si mismo la justeza de las conclusiones políticas - aún cuando ambos compartíamos las mismas premisas políticas, hemos divergido sobre la intervención francesa en Malí-. Un debate en el que yo estaba en situación de inferioridad, ya que Gabriel conocía África mejor que yo. En revancha, ¡la ausencia de análisis concreto garantiza la vacuidad de las conclusiones! Se aprende mucho incluso de los errores y nada de las verdades eternas.

Es una pena que la mayor parte de los escritos de Claude (con excepción de los artículos de antaño firmados como Peter Blumer) solo existen en francés. Es también lamentable que la aportación de Gabriel sobre las cuestiones teóricas de fondo, no sea percibida como debería serlo, incluso en Francia. Algún día será necesario cubrir esa laguna. Como señalan Brian y Mercia, Gabriel se esfumaba fácilmente. Sensible tras su caparazón, brutalmente confrontado a la ausencia de reconocimiento de su actividad internacional en su propia organización nacional, la LCR, se retiró. La modestia es una cualidad. Sin embargo, no debe hacernos olvidar lo que le debemos.

En la Escuela Internacional de Amsterdam, Claude presnetó muy buenos informes. Para él, como para otros, no se trataba solo de transmitir un “saber”. Se trataba sobre todo de aprender a reflexionar sobre el presente, utilizando el pasado y sólidos fundamentos políticos para ello. Después de dos decenios de militantismo intentábamos ponernos al día y repensar la cuestión estratégica, repensar las estrategias. Nuestras intervenciones evolucionaban, se corregían de una sesión a otra, en una dinámica autocrítica facilitada por el debate colectivo.

No queríamos hacer tabla rasa del pasado, ni tabla de ley. Si este esfuerzo de puesta al día fue posible es porque todas y todos, tal como éramos, reflexionamos sobre nuestra práctica. Claude se inscribió naturalmente en esta ambición política y no fue un actor menor en la misma.

Veinte años más tarde, hay que rehacer el trabajo. Repensar a fondo las condiciones presentes de la lucha y su horizonte. Más allá de opciones organizativas diferentes, Gabriel y yo resentíamos esa necesidad de forma aguda. Eso nos permitió reanudar la amistad y camaradería, confrontados a los mismos retos. Claude se puso a utilizar la web de Europa solidaire sans frontières para llevar el debate más allá del Front de Gauche. Me pidió presentar la situación en Asia o la situación francesa a militantes africanos. Signos de una confianza recíproca que nos hizo mucho bien en estos tiempos en los que la violencia de las polémicas puede ser tan destructora.

Sally y yo hemos tenido algunas ocasiones para recibir a Claude, a pesar de su enfermedad. Parecía asombrosamente sereno. Como sobre esas fotos que han enviado Brian y Mercia de su último viaje a África del Sur, con Sylvie. Bien plantado sobre sus dos piernas, mirándonos directo a los ojos, tranquilo, como en paz. Sé lo doloroso que eran el cáncer y su tratamiento. Es esa imagen de serenidad, de una cierta prudencia, la que deseo guardar para mí.

27/04/2016

Traducción: VIENTO SUR

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