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laveupv.com | Entrevista a Francesc Viadel
"En el País Valencià no ha tenido lugar una revolución sino un cambio frágil"
29/04/2016 | Marina Bou

No es un cambio, es un recambio. Esta es -a grandes rasgos- la respuesta del periodista y doctor en sociología, Francesc Viadel, cuando se le pregunta por las transformaciones políticas más recientes en el País Valencià. Dentro del ciclo de conferencias “El País Valencià, un País hermano” impulsado por la Federación de Organizaciones para la Lengua Catalana (FOLC), este 26 de abril, Viadel ha reunido una treintena de personas en la Casa Valencia de Barcelona para analizar las consecuencias más inmediatas de las últimas elecciones autonómicas. Pero -y ya lo avisa el periodista- las conclusiones vienen en forma de pregunta, cada uno deberá elaborar su respuesta.

¿Ha habido cambios sociales, crecimiento cultural o una democratización de las instituciones políticas desde que el PP abandonó su trono en el País Valencià? Viadel no está convencido y -de hecho- se muestra escéptico con el nuevo gobierno: no parecen tener una hoja de ruta definida para "reconstruir" el país y los grandes cambios no se improvisan. Con Joan Fuster se produjo, hacia los años sesenta y setenta, lo que el periodista y sociólogo Toni Mollà definió como "Una revolución tranquila". “En los años 30, Fuster inaugura un neovalencianismo que -más allá de cuestiones identitarias- plantea la construcción de un país que rompa con las estructuras del antiguo régimen", recuerda Viadel. Y es que este es precisamente su reclamo, el de un valencianismo que haga desaparecer los 20 años de degradación del territorio, el rastro que Eduardo Zaplana y sus secuaces han extendido desde que en el año 95 aterrizaron en la Generalitat.

Pero la sociedad valenciana está aún lejos de este camino: aunque una determinada élite política pretende hacer creer que el anticatalanismo ha desaparecido, es evidente que sigue existiendo. Viadel explora las raíces del problema. "En los años 70, el blaverismo/1 defendía el anticatalanismo mediante una coartada indigenista o local; pero actualmente el PP y C ’s representan un anticatalanismo que se muestra españolista sin complejos, ni coartadas indígenas", asegura. Su tono es más que pesimista, incluso desde los gobiernos más progresistas existe un "esfuerzo permanente para desmarcarse del catalanismo". Tampoco hay una conciencia valenciana de la propia lengua, de la propia cultura.

Entran en juego los medios de comunicación y el peculiar espacio comunicativo valenciano; el caso único de Canal 9. "Sin medios valencianos, ¿cómo podemos reflejar un país diferente, dar a conocer nuestra realidad?", reclama Viadel. En el País Valencià, es casi imposible contrastar las informaciones de la prensa más arcaica que, por otra parte, sigue recibiendo subvenciones de un supuesto gobierno de cambio (según Viadel, hay "elementos" del gobierno a quien no interesa reabrir Canal 9) . Un ejemplo más de la falta de "maduración sociológica" que ha caracterizado al País Valencià en los últimos meses, ante la ilusión de "un cambio coyuntural".

Según Viadel, todavía hay cuestiones vitales que el gobierno valenciano continúa obviando: desde la insuficiente ley de uso y enseñanza del valenciano en las escuelas o la falta de normalización lingüística, hasta las necesarias relaciones institucionales con Cataluña. "El tema de Cataluña se evita deliberadamente: si -finalmente- consigue la independencia, Valencia cascarà. Si, pierde contra el Estado también. ¿Con qué fuerza irán los valencianos a reclamar nada en Madrid?. Por otra parte no hay que olvidar que el anticatalanismo nació para evitar que valencianos y catalanes nos acerquemos".

Un país que, por otra parte, presenta uno de los índices de lectura más bajos del Estado español (además, sólo un 2% de los valencianos lee en catalán, en contraposición al casi 30% de catalanes). "¿Piensan articular planes culturales?", se pregunta Viadel tras referirse a la necesidad de empoderamiento de la sociedad valenciana. Y es que ni siquiera el “folclorismo” -tan presente en la vida pública- ha sido cuestionado todavía por nadie: "Partidos progresistas llegan a los Ayuntamientos y no se atreven a tocar los toros, y la vicepresidenta aparece en una rueda de prensa sobre presupuestos peinada de fallera. Esto nos hace más daño que beneficio", sentencia.

El valencianismo en el poder quiere convertir la propuesta nacionalista en una especie de neoregionalismo en una aceptación del status quo incapaz de movilizar a la sociedad valenciana. En general, la única buena noticia que da Viadel es el desbancamiento del PP. Pero su optimismo no dura mucho: "sufrimos una castellanización más profunda que en los años 80 y -si C ’s intenta crecer de las cenizas del PP- la derecha puede rearticularse". De hecho, afirma Viadel, el mismo Partido Popular se ha derrumbado como marca, pero lo que representa sigue bien vivo: "en Valencia no ha habido una revolución, sino un cambio frágil del poder autonómico". La izquierda no puede renunciar a reconstruir el País Valencià.

Como solución, dice el periodista, debe haber la voluntad -hasta ahora inexistente- de construir un relato contra el neoregionalismo, sin olvidarse de transmitir a las nuevas generaciones que se incorporan al valencianismo lo qué pasó, lo qué significó el discurso de Juan Fuster: "Es cierto que la inexperiencia y la falta de recursos pueden ir en contra, pero hay que aprovechar el tiempo de gobierno progresista para inculcar cambios". El periodista insta a una transformación de los valores, la inculcación de un modelo económico digno o un posicionamiento claro en aspectos claves como el apoyo -o no- a la monarquía española. "Todo es retórica, sin hechos concretos, pero cuando haces esta crítica te conviertes en el enemigo", denuncia. "Hacer país significa deshacer lo que había".

27/04/2016

http://www.laveupv.com/noticia/19735/viadel-al-pais-valencia-no-hi-ha-hagut-una-revolucio-sino-un-canvi-fragil

Notas:

1/ Blaverismo es el nombre del movimiento anticatalanista constituido, durante la “Transición”, desde una supuesta afirmación regionalista del valencianismo. Este movimiento exigía la presencia de la franja azul (blava) en la bandera de la Comunidad Autónoma como contraposición a la senyera (ndr).



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