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Siria. Entrevista a Rafif Jouejati
Vías alternativas para la paz
19/04/2016 | Esseline van de Sand

Recientemente algunos dirigentes alauitas se han distanciado del régimen de Assad mediante un documento de ocho páginas, que ha sido obtenido por la cadena británica BBC news [http://www.bbc.com/news/world-middle-east-35941679]. Afirman que la comunidad alauita y los dirigentes religiosos son partidarios de los “valores de igualdad, libertad y ciudadanía; llaman a que el laicismo [“secularism”] sea el porvenir de Siria, así como un sistema de gobierno en cuyo seno el islam, el cristianismo y todas las demás religiones sean iguales”. Insisten en que la legitimidad del régimen “no puede ser considerada más que de acuerdo con los criterios de la democracia y de los derechos fundamentales”.

Estas frases han sido sin duda alguna agradables para los oídos de la activista Rafif Jouejati, una representante de los Comités de Coordinación locales, la más amplia red de activistas de base no violentos en Siria, que han promovido incansablemente valores semejantes.

No había oído aún las noticias cuando me reuní con ella entre dos vuelos en el aeropuerto de Schiphol, en Holanda. Rafif está de camino para Gazientep (Turquía) para reunirse allí con activistas de la sociedad civil. A su vuelta, se sumará al programa Alternative Roads to Peace en Amsterdam y en La Haya como principal participante. Hemos hablado sobre la tenacidad de los actores del cambio así como de la Carta de la Libertad como herramientas para la transformación en Siria.

Cuando comenzó la revolución, comprendí que no era Siria en sí mismo quien me producía este sentimiento de estar bajo presión, que era el sistema”. “He visto a jóvenes sirios arriesgarse a morir y manifestarse por la libertad, la democracia y la dignidad. Los ciudadanos sirios rompieron el muro del miedo, se atrevieron a decir “no” y exigen cambios radicales. Hay que saber que bajo el régimen Assad una concentración de cinco personas o más necesita una autorización gubernamental. Así, cuando hay miles de personas que se reúnen en una protesta contra el gobierno, ésta es por definición espontánea. Todos los teléfonos están pinchados. Todas las comunicaciones están vigiladas. Inversamente, cuando se ve a la gente salir a la calle para apoyar a Assad, se sabe que han sido obligadas a hacerlo y que su carnet de identidad solo se les devolverá después de la manifestación. Por tanto, si un millar de personas comienza espontáneamente a manifestarse en un entorno represivo, esto se transforma luego en un centenar o en quinientos o mil, como se ha visto en Hama y Homs.

Más recientemente, con el alto el fuego, la gente seguía saliendo a la calle. El mundo no logra ver ni la cantidad de inventiva implicada en estas protestas, frente al miedo, ni la amplitud del talento que debe reunirse para encontrar medios para esquivar al sistema. Es un movimiento de la base, de actores del cambio, y sigue muy vivo tras cinco años de guerra. Se trata de ciudadanos que dicen no a la corrupción, a la tiranía y al nepotismo, no a todas las cosas que los sirios han estado obligados a sufrir durante medio siglo. Nuestra tarea en tanto que sirios del exterior es escuchar, seguir y apoyar a quienes están allí”.

Los actores del cambio

Los media tienen la responsabilidad de mostrar la humanidad, no solo las atrocidades”, continúa Rafir. “¿Qué ocurriría si hubiera periodistas que se asociaran con activistas e informarían sobre la otra cara de la historia? Los medios parecen estar tan ocupados en exponer la inhumanidad, de forma que la gente se endurece y no logra reconocer el genio de las acciones laicas y no violentas. Sería interesante que los medios modificaran ligeramente el ángulo de vista y que miraran lo que la gente ordinaria vive cada día.”.

“Cada vez que dejo Gaziantep [ciudad que se sitúa en el sudeste de Anatolia, cerca de Siria], me siento animada porque los activistas actúan y ponen en marcha proyectos que suscitan la esperanza y la tenacidad. No han cedido, aunque a veces estén frustrados, tristes o deprimidos. Es extremadamente penoso ver todas las cosas horribles que tienen lugar en nuestro propio país. Sin embargo, al mismo tiempo, la gente se pregunta: ¿qué acciones podemos realizar? ¿Cómo podemos hacer algo? A fin de cuentas, hay que concluir en que si llegas a influenciar en la vida de un solo niño, de una mujer o de una familia de forma positiva, entonces, si, has hecho algo, y lo multiplicas. Estas personas son las verdaderas actoras del cambio”.

“Hay actores de un “cambio negativo”: Daech, el régimen, la gente de Hezbolá; están también los mercenarios, gentes que está ahí por dinero. Para frenarles, hay activistas no violentos. No son solo gente que lleva pancartas. También ponen en pie clínicas, escuelas, restaurantes y bibliotecas en zonas de guerra. En una región, han puesto en pie una actividad semanal. Algo que se hace en el exterior, en un espacio que ha sido bombardeado. No es algo protegido, pero se las han arreglado para instalar una pantalla con una sábana y un proyector y proyectan dibujos animados una vez por semana. Al comienzo, se trataba solo de divertir a los niños, pero acuden todas las familias y los vecinos y se ha transformado en un lugar de encuentro. Cosas parecidas se desarrollan desde hace cinco años por todo el país. Ahí donde se reúne gente, ésta hace cosas por sus comunidades. Es una indicación del verdadero espíritu de los sirios”.

El proyecto de una Carta de la Libertad

Trabajamos desde finales de 2014 en el proyecto de la Carta de la Libertad, una iniciativa que implica preguntar a más de 50 000 sirios y sirias sobre el futuro que desean para su país. La razón que nos ha llevado a hacer esto se basa en la premisa de que los sirios y las sirias, a escala internacional, no estan unificados, que no existe una imagen clara de lo que quieren. Por tanto, decidimos que sería interesante descubrir qué es lo que la gente quiere. A lo largo del verano y del otoño de 2013 pasamos mucho tiempo seleccionando “encuestadores” y entrenándoles a plantear preguntas y a escuchar objetivamente. Pasamos mucho tiempo trabajando sobre las cuestiones que íbamos a plantear, de forma que la gente pudiera tener la posibilidad de expresar enteramente sus opiniones. Incluso si como defensores de los derechos humanos y activistas, no estamos satisfechos por el resultado, nos hemos comprometido a publicar la carta [ver Anexo]. Nuestro equipo de activistas ha llevado a cabo encuestas en el conjunto de las catorce provincias de Siria así como en los campos de refugiados de Líbano, Turquía y Jordania. La encuesta comenzó en el tercer aniversario de la revolución siria [marzo 2014] y duró tres meses.

“Es la encuesta más amplia jamás realizada en Siria. Hay que comprender lo que significa entrevistar aunque solo sea a una persona en este país. Se esté en un territorio controlado por el régimen o, en ciertos casos, en zonas controladas por los islamistas. Sobre la base de las respuestas, hemos desarrollado lo que ha sido bautizado como la Syrian Freedom Charter [ver también su web http://www.free-syria-foundation.org/freedom-charter.html]. Preparamos la encuesta en compañía de expertos internacionales que han hecho la experiencia de conflictos, como el doctor Howard Barrell, que colaboró con el African National Congress y que fue esencial para la Carta de la Libertad en África del Sur en 1955 así como Marese Hegatty, que nosa aportó su experiencia del conflicto en Irlanda”.

“La Carta de la Libertad siria es una declaración de la voluntad del pueblo. Se trata de dos páginas de principios sobre valores así como una plataforma de la que el pueblo sirio tiene necesidad para el futuro de su país. La Carta aborda las cuestiones de la democracia, de las elecciones, de una nueva constitución, de los derechos iguales de todos los sirios y sirias, así como, sobre todo, de la libertad, de la dignidad y de la democracia para todas y todos”.

El impacto de la Carta de la Libertad

La Carta de la Libertad puede ser el fundamento de una nueva constitución. Puede ser vista como una herramienta educativa, es un inicio para debates que no han sido autorizados en Siria durante más de cincuenta años”, explica Rafif. “Es un mecanismo para introducir y discutir sobre conceptos que están en el origen de la revolución. ¿Qué es la libertad? ¿Dónde se detiene mi libertad y comienza la tuya? ¿Cómo podemos vivir juntos si tenemos apreciaciones diferentes de lo que es la libertad? Son elementos como éstos los que deben ser introducidos en el relato sirio. Vemos también la Carta de la Libertad como un instrumento que puede ser utilizado por los activistas en Siria. Toda persona activista que trabaja por la recogida de firmas o discutiendo con la gente o que contribuye a difundir la carta no toma las armas, atiende a las necesidades de su familia. Para todas las mujeres activistas que trabajan en la Carta de la Libertad, es una oportunidad de empoderamiento económica y político. Se trata de elaborar un porvenir en el seno del cual los ciudadanos y las ciudadanas participen y modelen su propio futuro. A diferencia de lo que vemos actualmente en las negociaciones de Ginebra, donde los sirios, en particular las mujeres, no tienen voz en absoluto.

Por supuesto, toda la gente que trabaja esta carta pertenece a la oposición. Pero elegimos con cuidado nuestras palabras. Hablamos de una visión para el futuro de Siria, independientemente de quien esté en el poder”.

Reivindicaciones sencillas

Serán muchos los que digan que las reivindicaciones formuladas por la Carta de la Libertad son evidentes. Y estoy de acuerdo. Se trata de reivindicaciones sencillas de personas que se han expresado finalmente sobre lo que quieren. El alcance de la Carta de la Libertad no es la de las 50 000 personas que han sido entrevistadas. Un impacto real sería que uno o dos millones de firmas apoyen la carta.

Un impacto real sería que haya sirios que se levanten y digan: “Si, estoy de acuerdo con sus principios, es claramente la dirección en la que quiero que vaya mi país”. Cuanto mayor sea el número de sirios y sirias que la firme, más influencia tendremos en los órganos internacionales, en el seno de la comunidad internacional. De forma que cuando haya un Ginebra 4, 5 o 20, podamos decir: “Esto es lo que el pueblo sirio quiere, escuchad. Vds. deben escuchar hasta el final!”.

Una sociedad integradora

La respuesta del régimen no solo ha sido militar. Han buscado cómo destruir la sociedad y lo han conseguido. Han utilizado la violación como arma de guerra. Han enfrentado a unas familias contra otras, a unas comunidades religiosas contra otras. La sociedad siria se ha fragmentado y mientras la gente comenzaba a huir, la estructura familiar se han hundido. No luchamos solo contra una dictadura, esta sociedad debe reformarse ella misma. Siria es un crisol de etnias. Queremos que los kurdos, los asirios y los circasianos se expresen libremente en su lengua y puedan vivir su cultura. Si pasamos de una dictadura a la democracia, debemos establecer derechos humanos para todos y todas. Debemos reconocer que cuando se habla de una sociedad integradora, esto significa por ejemplo que un ismaelita [corriente minoritaria del chiísmo] tenga los mismos derechos que un sunita”.

¿La resolución 1325?

En 2014, yo era una de las portavoces de Women of Syria en Ginebra. En enero pasado, fui de nuevo invitada al consejo consultivo de las mujeres ante Staffan de Mistura, enviado especial de la ONU para la búsqueda de una solución pacífica al conflicto en Siria.

Rechacé la invitación porque tenía el sentimiento de que era una forma suplementaria de someter a las mujeres. Si las mujeres pueden dar consejos, esto significa que son capaces de sentarse en la mesa de las negociaciones. Nadie en Siria es político profesional, nadie. Nadie ha recibido formación profesional, todas estamos por tanto cualificadas de igual forma”.

“Para mí, se trata de un cambio de actitud entre ejercer nuestros derechos y reivindicarlos. En la Carta, hay una cláusula que trata sobre las mujeres, sobre salarios iguales, sobre la igualdad de derechos. Es el resultado directo de la encuesta. Tengo un inmenso respeto por los amigos y colegas que han tomado parte en el proceso que permite, paso a paso, a las mujeres convertirse en actoras. Pero estoy en desacuerdo completo. Han encontrado una forma astuta de empaquetar la cuestión de las mujeres. Esto debe ser una cuestión de derechos humanos y de representación”.

“Hay mucha gente que se pregunta si existe aún alguna posibilidad para un levantamiento democrático tras cinco años de guerra. En realidad, en cuanto comenzó el alto el fuego, el pueblo sirio salió a la calle para protestar de forma no violenta. Reivindicaba lo mismo que al comienzo del levantamiento. Así pues, la respuesta es que sí, la gente ha hecho la prueba de que si suprimes la respuesta militar a la libertad de expresión, saldrán y ejercerán sus derechos a la libertad de expresión y articularán claramente sus reivindicaciones. Estoy convencida de que esto se aplica a la mayoría de los sirios y sirias”.

13/04/2016 (Artículo publicado www.yourmiddleeast.com. Traducido a partir de la versión publicada en A l´encontre.org)

Rafif Jouejati, una de las representante de los Comités de Coordinación locales

http://alencontre.org/moyenorient/syrie/syrie-des-voies-alternatives-vers-la-paix-en-syrie.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

ANEXO

CARTA DE LA LIBERTAD

El pueblo de Siria, de todas las ciudades, pueblos y aldeas; de la diáspora; de nuestros diferentes orígenes sociales, étnicos y confesiones religiosas; mujeres y hombres de Siria -afirmamos a nosotros mismos y anunciamos al mundo nuestra visión y nuestros sueños de una nación libre -una nación desprovista de opresión, de ignorancia y de discriminación.

Queremos:

Un Estado integrador basado en la justicia y la igualdad para todos y todas en el seno del cual los derechos y las libertades individuales estén garantizados contra la discriminación.

Un Estado de derecho, en el que el pueblo elija a sus dirigentes políticos

Un Estado independiente y soberano en el seno de fronteras reconocidas por las Naciones Unidas, un Estado que se conforme a los tratados y convenios internacionales.

El futuro de Siria estará determinado por la voluntad del pueblo sirio así como por los siguientes principios que representan nuestra resolución:

Las riquezas y recursos de la nación pertenecen al conjunto de los sirios.

El deber del ejército es proteger las fronteras de Siria, defender su soberanía sin interferencia en la vida política, económica y social.

El sistema judicial debe ser independiente, no debe estar sometido a la autoridad de otros órganos gubernamentales ni ser objeto de la presión de grupos de interés especiales.

La educación elemental debe ser gratuita, obligatoria y accesible para todas y todos.

Todos los sirios nacen libres y tienen derecho a:

La libertad de opinión y de expresión;

La libertad de reunión y de organización;

La libertad de formar partidos políticos, sindicatos profesionales o de asalariados y asalariadas así como organizaciones de la sociedad civil;

Todos los sirios son iguales:

Todos los sirios son iguales en derechos y deberes, independientemente de su género, de su religión o de su origen étnico;

Todos los sirios son iguales ante la ley;

Todos los sirios gozan de posibilidades iguales para el empleo, fundadas en sus competencias y su formación, en todas las instituciones públicas.

Todos los sirios -hombres y mujeres- tienen derecho a un salario igual por un trabajo igual.

Los derechos de todos los sirios están garantizados:

Todo sirio tiene derecho a acceder a la información y al saber así como a poder comunicar con otras culturas.

Todo sirio tiene derecho a aprender, extender sus competencias y desarrollar nuevas aptitudes.

Todo sirio tiene derecho a poseer una vivienda en Siria.

Todo sirio tiene derecho al trabajo.

Todo sirio, sin excepción, tiene derecho a un juicio justo ante un tribunal.

Todo sirio tiene derecho a votar y a ser elegido para cargos públicos.

Los diferentes pueblos de Siria tienen derecho a expresarse en su propia lengua así como de promover sus culturas.

Todo sirio tiene derecho a atención sanitaria financiada públicamente así como a un subsidio en caso de paro.

Los derechos de las mujeres sirias comprenden:

Derecho a la educación y derecho al trabajo.

Derecho a votar y a ser elegidas a cargos públicos.

Derecho a transmitir la nacionalidad a sus hijos.

Estamos resueltos en nuestra determinación a alcanzar esta visión forjada, para nosotros mismos así como para las generaciones venideras de sirios y sirias.

Damasco, 13 de octubre de 2014.



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