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¿Cómo combatir el yihadismo?
La izquierda radical después de los atentados de Bruselas
06/04/2016 | Pierre Rousset

Desde enero de 2015, los atentados “yihadistas” han adquirido en Europa una envergadura y una dinámica sin precedentes. Sin embargo, una gran parte de la blogosfera radical anglófona no quiere darse cuenta de la situación. En Francia, falta reflexionar más a fondo sobre las implicaciones de esta nueva situación: ¿cómo afrontarlo?

Los mortales atentados “yihadistas” se suceden en África, en Oriente Próximo, y en el Magreb, tanto en Asia como en Europa o en América del Norte. Deben ser analizados en su dimensión internacional pero también, en su realidad regional o nacional.

Solo trataré aquí del marco europeo, desde 2015 (ataques en la conurbación parisina contra Chalie Hebdo y el Hyper-Casher) partiendo de dos cuestiones: las reacciones de la blogosfera anglófona y la izquierda radical francesa.

Después de la tormenta, ¿silencio en la blogosfera anglófona

Después del atentado contra Charlie Hebdo la blogosfera anglófona se incendió: millares de mensajes, centenares de artículos lapidarios, furiosas embestidas, polémicas revanchistas... Sin embargo, los atentados que siguieron poco después en Dinamarca (en febrero) la dejaron de piedra, igual que las masacres de París en noviembre último o la de Bruselas este mes de marzo. Extraño, ¿ha dicho usted extraño?

Ciertamente algunas organizaciones como ISO en Estados Unidos publicaron artículos y testimonios significativos sobre las recientes masacres/1 y sitios progresistas cubrieron los acontecimientos constantemente como Open Democracy. Pero otras organizaciones que, sin embargo, siguen con atención la actualidad de Oriente Próximo, parece que se sienten poco afectadas.

En cuanto a la blogosfera, ha permanecido indiferente, puesto que no había más desafío que la estimulara. La gran pregunta que la agitaba en enero de 2015 no se refería al análisis de la política terrorista del Estado Islámico sino a la culpabilidad de las víctimas: Charlie Hebdo acusado de islamofobia, “los” franceses o “la” izquierda francesa, cuyo racismo, ya se sabe, todo el mundo conoce.

¿Es posible ahora, después de las recientes masacres, reconocer lo que este “punto de vista” tenía de estrechez de miras, de mirarse el ombligo y de identitario? Charlie Hebdo no era para nada “responsable” de los atentados del enero de 2015 solo era un objetivo útil. Hubieran ocurrido aunque este periódico no hubiera existido –como otros habían ocurrido antes y ocurrieron después. Para cierta izquierda radical, el árbol de Charlie Hebdo fue utilizado para tapar el bosque yihadista.

Aquí no se trata de una racionalización a posteriori. Ya era evidente en su momento. El artículo de análisis que escribimos entonces, François Sabado y yo /2, apenas mencionaba a Charlie Hebdo, pues no “explicaba” nada y se piense lo que se piense de su orientación editorial y de su historia, el problema de fondo no era ese /3.

Una parte de la izquierda radical ha querido creer que el Estado Islámico (u otros movimientos yihadistas) solo atacaba “símbolos comprensibles” como Charlie, a los judíos (considerados como encarnación del estado de Israel) o las iglesias (los cruzados occidentales). Era una lectura complaciente pero también totalmente ilusoria respecto a los objetivos del EI (vuelvo a enviar el artículo que Fraçois Sabado y yo excribimos el 13 de noviembre /4). La población indiscriminada (incluso no europea, en una aeropuerto internacional) es un “objetivo legítimo” /5 a sus ojos. La orientación de EI sin duda es matar, herir, traumatizar al mayor número de gente para avivar las tensiones entre la población.

En Europa, vivimos a partir de ahora bajo la amenaza perpetua de ataques terroristas masivos, como ya ocurre en otras regiones del mundo. Sin duda, hay que comprender las razones profundas que subyacen allá (guerras sin fin, orden neoliberal, regímenes dictatoriales...) y aquí (precarización de la vida, dictadura de los “mercados”, discriminaciones...), pero también tener en cuenta las consecuencias. ¿Cómo lograr evitar la implantación de regímenes de excepción, como en Francia, cuando ocurren los atentados? ¿Cómo lograr imponer la acogida de refugiados cuando el miedo al “falso sirio, verdadero terrorista” se instala? ¿Cómo rechazar a la extrema derecha cuando una extrema derecha islamista le sirve como coartada (y recíprocamente)?

La política del EI y sus “objetivos de guerra” adquieren mayor peso a partir de ahora sobre la evolución de la situación en Europa –para peor. Si no queremos ser rehenes de las respuestas securitarias, militares y liberticias de nuestros gobernantes, necesitamos oponerles otra forma de combatir el yihadismo, pero en la práctica y no solo verbalmente.

Posicionamientos franceses

En ESSF hemos publicado numerosos comunicados y declaraciones después de los atentados de Bruselas/6. Empecemos con un lamento belga:

¿Por qué los musulmanes no bajan a la calle masivamente para condenar?

Porque estamos conduciendo los taxis que llevan gratuitamente a la gente a su casa desde ayer...

Porque estamos curando a los heridos en los hospitales...

Porque conducimos las ambulancias como flechas en las carreteras para intentar salvar lo que queda de vida entre nosotros...

Porque estamos en las recepciones de los hoteles que acogen a los curiosos gratuitamente desde ayer...

Porque conducimos los autobuses, los trenes y los metros para que la vida continúe, incluso herida...

Porque estamos a la búsqueda de criminales bajo nuestro uniforme de policías, de investigadores, de magistrados...

Porque lloramos a nuestros desaparecidos también...

Porque no estamos ya protegidos...

Porque estamos doblemente, triplemente heridos...

Porque la misma creencia ha engendrado el verdugo y la víctima...

Porque estamos groguis, perdidos e intentamos comprender...

Porque hemos pasado la noche en la puerta esperando los pasos de un ser que no volverá...

Porque contamos nuestros muertos...

Porque estamos de duelo....

Solo queda el silencio...”

Vuelta a Francia. En general, los sindicatos, movimientos y partidos condenan claramente la masacre, a sus autores y las medidas liberticidas o discriminatorias que los gobernantes toman a guisa de respuesta. Algunos no publicaron nada eses día (Solidaires...), otros se escudan en un lapidario agarrotamiento defensivo. La guinda la pone Alternativa Libertaria que se contenta con publicar en su página una declaración de AL Bruselas afirmando que proseguirá su combate. ¡Se queda un poco corto vistas las circunstancias!

Otros partidos, como el NPA, condenan sin paliativos los “innobles atentados”, declaran su solidaridad con las víctimas, denuncian los fines de los terroristas (“crear un engranaje irreversible de terror y de violencia que siembre el odio y el miedo”); pero después de este primer parágrafo, los seis siguientes están dedicados contra la política de nuestros gobernantes, tanto interior como en Oriente Próximo, y contra “los servidores de los bancos y las multinacionales que dirigen el mundo”. ¿Nuestra única acción posible es exigir a nuestros gobernantes un cambio radical de orientación?

En cuanto a Ensemble (miembro del Frente de Izquierda) se queda en generalidades: “Es necesario dotarse de todos los medios necesarios para asegurar la seguridad pública y prevenir nuevos atentados, pero eso pasa por la necesidad de dotar de todos los medios necesarios a los servicios públicos, una lucha sin cuartel contra las desigualdades, las discriminaciones, y no por el rechazo de las personas migrantes o de la declaración de un estado de excepción permanente que ha suscitado una estigmatización de los musulmanes y una criminalización de los movimientos sociales”.

En fin, el Parti de Gauche centra su comunicado únicamente sobre Siria, reiterando su línea “pro Putin”: “El apoyo militar a los países y las fuerzas que combaten hoy a EI sobre el terreno debe ser llevado por una coalición internacional bajo el mando de la ONU. Pues es en esta región del mundo y en el respeto al derecho internacional, donde se debe eliminar la amenaza del Estado Islámico”.

Por supuesto, se trata de breves comunicados escritos en caliente. Ha habido que esperar la aparición de artículos más desarrollados para establecer mejor la discusión. De este modo, la declaración de la LCR-SAP de Bélgica ahora se puede completar con un análisis de Daniel Tanuro (que es uno de sus dirigentes) /7. Señalemos, por ahora, que la condena política del Estado Islámico (y no únicamente sus métodos asesinos) es hoy más general y más fundada que en el pasado; pero que la cuestión de “cómo combatir el yihadismo” se esquiva o se trata en términos demasiado generales.

Un presente horrible y un incierto futuro mejor

En gran medida, los combates en los que estamos inmersos son ya parte de la solución. Atacan las raíces sociales de la crisis democrática, intentan reconstruir una alternativa solidaria (realmente de izquierdas) que permita romper la mortífera elección entre hegemonía neoliberal e ideologías de odio, plantea la cuestión de la paz y de la seguridad desde el punto de vista de los pueblos y no de las potencias, etc. Sin embargo, además de la correlación de fuerzas, no nos libramos de otras dificultades reales como son:

La credibilidad en este presente detestable: el “pueblo” no está hoy en condiciones de expulsar de su seno mediante el rechazo social, por la furia colectiva, a las extremas derechas (sean no confesionales o religiosas) en particular a la yihadista. Policía, ejército y servicios de inteligencia aparecen en ese momento como un bien o como un mal necesario. Recordemos ese grito salido de las entrañas de una víctima impresionada por las explosiones en el aeropuerto de Bruselas: “¡están dónde esos putos soldados!”. No hay que contentarse con las palabras, sino atacar ahí donde la instrumentalización del miedo por nuestros gobernantes puede ser demostrada.

La falta de credibilidad en un futuro mejor: evidentemente importa dar un horizonte a nuestras resistencias, un nombre a nuestra alternativa, pero nadie se cree (sobre todo, nosotros) que vamos a grandes zancadas hacia su próxima realización.

¿Cómo luchar mejor?

¡Evidentemente, no tengo la pretensión de ofrecer una respuesta llave en mano! Sin embargo, me parece que hay materia para el debate partiendo de dos considerandos:

El yihadismo –igual que una nebulosa de corrientes político-religiosas que le son ideológicamente próximas– no es solo un producto de importación, sombra proyectada de la crisis sirio-iraquí, sino también una realidad endógena. Así que debe ser combatido aquí y no solo allí.

Este combate aquí y allá deben llevarlo las fuerzas progresistas sobre sus propias bases, de acuerdo con las resistencias al imperialismo y las dictaduras. Esto nos concierne. No basta con luchar indirectamente contra el yihadismo o contra otro movimiento fundamentalista (por ejemplo, denunciando nuestro imperialismo). Tenemos que combatirlo directamente, porque a partir de ahora, forman parte de nuestra realidad.

Voy a intentar explicar qué quiere decir esto en mi opinión:

Todos juntos

Tenemos a nuestra disposición una enorme ventaja, sobre todo en Francia, la brutalidad y la universalidad de los ataques neoliberales: orden securitario, destrucción de la legislación laboral, etc. Esto da una base objetiva profunda a la resistencia de Todos juntos.

Entiéndase bien, el Todos juntos puede ahogar las exigencias propias de las personas más explotadas o discriminadas, de las personas “sin voz” y “sin poder”. Hay que prepararse conscientemente contra este riesgo pero también hay que valorar el Todos juntos –tanto en la lucha como en la vida cotidiana. Igual que la nota de la Unión de los Progresistas Judíos de Bélgica (bloque 3), “No quisiéramos que a partir de ahora, los habitantes se repliegen, se miren con hostilidad, desconfiando los unos de los otros. Los atentados han asesinado indistintamente. Ahora más que nunca, hay que hacer políticas que inventen dispositivos de reencuentro, de diálogo, de mezclas, que pongan el acento en el conocimiento de los relatos individuales que componen nuestra aventura urbana para hacer un gesto colectivo”.

Todos juntos nos exige que militemos teniendo en cuenta todas las exigencias de la gente asalariada realmente existente (que incluye, y cuánto, a la “precarizada”) o los habitantes de los barrios populares –incluso si esto está fuera de nuestras rutinas sindicales o políticas. No es suficiente, por ejemplo, luchar contra la violencia policial en los barrios. Hay que tener también en cuenta la violencia cotidiana de las bandas.

Todos juntos nos exige defender a todas las víctimas. A veces hay una tendencia a jerarquizar la solidaridad lo que, en la práctica, consiste en abandonar a su suerte a ciertas víctimas “no prioritarias” o agredidas por un “oprimido agresor”. Para ser más concreto, también hay que defender al judío amenazado de muerte y no solo al musulmán frente a la islamofobia. También hay que defender a las mujeres “árabe-musulmanas” que rechazan llevar el velo que quieren imponerles los conservadores islamistas y no solamente la mujer con velo golpeada, injuriada, humillada por el racista “de nuestra propia tierra”. Hay que combatir la homofobia allí donde se exprese.

Todos juntos exige luchar contra todos los racismos, contra todas las xenofobias, contra el odio hacia el otro. Los racismos tienen historias y matices distintos que hay que tener en cuenta, pero no hay racismo indoloro. El racismo y la xenofobia son venenos mortales que, a final de cuentas, hacen imposible una lucha común y sirven de maravilla al régimen imperante que solo sobrevive gracias a nuestras divisiones.

Todos juntos no solo exige el reconocimiento del otro, el valorar la diversidad, sino también luchas comunes por los derechos comunes: a una vida no precaria, a la educación y a la cultura, al empleo, a la seguridad, a la salud...

Un combate ideológico

No existe un perfil tipo de las personas que, en Europa, se integran en el Estado Islámico: orígenes sociales, geográficos o (no) religiosos varían reflejando una crisis global. Evidentemente, el de “nuestros” yihadistas es más acotado. A menudo, habiendo pertenecido a bandas, habiendo conocido la cárcel, habiendo tenido familiares en operaciones armadas, tienen las conexiones que les permiten actuar en ese terreno.

Sin que por ello haya que subestimar el factor ideológico en los procesos de radicalización del islam o de islamización de la radicalidad (¡el uso de la palabra “radical” me parece muy poco apropiada!). Por ejemplo, las corrientes salafistas no llevan necesariamente al yihadismo/8 pero no dejan de ser ultrarreaccionarias. En general, asistimos a un ascenso de las corrientes conservadoras (que no son solo propias de los medios musulmanes). Todo lo cual ha creado un baño ideológico sobre el que el fundamentalismo (el integrismo) político prospera.

Combatimos el integrismo católico y evangélico protestante (de extrema derecha) sobre la base de los derechos: IVE (Interrumción Voluntaria del Embarazo), matrimonio para todos, educación científica (contra el creacionismo) e igualdad de género... Se debe ir también contra el integrismo islámico (de extrema derecha él también).

Visto el lugar que ocupa la subordinación de las mujeres en el pensamiento conservador y, en el yihadismo en particular, la defensa de sus derechos (como el de los homosexuales), evidentemente es para nosotros un terreno de confrontación decisivo.

En general, la extrema derecha está a la ofensiva en Europa, mostrando muchas caras identitarias. Son la antigua y la nueva extrema derecha, “bien nuestras”, más o menos fascistoides, que están en situación de postularse para el poder gobernar en diversos países europeos –o que ya influyen en los poderes establecidos ¡Un peligro mayor!

Sin que por ello haya que ignorar las consecuencias del aumento de la extrema derecha de referencia islamista. De hecho, se asientan en los medios populares donde un partido como el Frente Nacional (por hablar de Francia) no puede penetrar. En ese sentido, se complementan construyendo barreras insalvables a cualquier proyecto emancipador, solidario, realmente de izquierdas.

No sacrificar sus derechos (su vida) a nuestra seguridad

Denunciamos sin descanso la utilización por nuestros gobernantes del miedo para justificar la imposición de medidas liberticidas aquí y una política de guerra allá. Problema: algunas posiciones de izquierda dan pruebas de un cinismo muy poco solidario. Dos ejemplos:

¿Fortalecer el salafismo?

En una tribuna de opinión en Liberation /9, el filósofo y sociólogo Raphaël Liogier quiere casar (nuestra) libertad y (nuestra) seguridad. Para luchar más eficazmente contra el yihadismo armado, propone apoyarse en las mezquitas salafistas (en lugar de considerarlas objetivos como hace el gobierno). Los medios salafisas amenazados por EI podrían así ofrecer a las autoridades “una verdadera red de información en el corazón del medio musulmán”.

“Al contrario que los yihadistas, señala Liogier, los fundamentalistas están centrados en la vida cotidiana y las costumbres y están completamente despolitizados”.¿Así que sin problemas? Nuestro universitario coge a Abou Houdeyfa, imán de Brest, como ejemplo representativo de las mezquitas salafistas con las que hay que colaborar. La redacción de Liberation añade que para este imán “la música provoca el mal”.

No es una casualidad que Liogier, para evitar cualquier ambigüedad, tome a Abou Houdeyfa como “punto de apoyo”. De hecho, éste imán provocó un escándalo, después de la publicación de un vídeo salido en septiembre último, extraído de una de sus clases. Explica delante de niños que escuchar música está prohibido y que “a quienes les gusta” son los que están en peligro de “ser transformados en monos y cerdos” en el más allá. Los que la consumen están en el camino del diablo /10.

¿Nos da igual que se den semejantes enseñanzas a niños? ¿La criminalización de la música no es una violencia social de una tremenda brutalidad en todas las partes del mundo? ¿Cómo ignorar la riqueza de las culturas musicales de los países musulmanes? ¿Y las mujeres? Liogier reconoce de buen grado la existencia de un “fundamentalismo extremo respecto a las costumbres, por ejemplo con las mujeres y el velo integral”, pero qué importa, no es más que una elección vital /11. Cierre de la proclama.

Liogier pretende casar la seguridad y la democracia. Sin embargo, al final, expresa una concepción estrechamente policíaca del combate contra el EI enfunción de la cual las luchas de emancipación de un parte entera de nuestra sociedad deben ser sacrificadas sin rodeos /12.¿Democracia para quién? ¿Seguridad para quién?

¿Apoyar a Putin y a Al-Assad en Siria?

Volvamos a la posición del Parti de Gauche. Con motivo de los atentados de Bruselas, ha reiterado su posicionamiento de fondo sobre el conflicto sirio (explicadas muchas veces por Jean-Luc Mélenchon): apoyo a la intervención rusa y al régimen de al-Assad (el Partido Comunista de Bélgica aun fue más lejos en su alineamiento con Moscú). Como se ha dicho más arriba, explica en la lengua estereotipada de los comunicados dimplomáticos, que una coalición internacional bajo el mando de la ONU debe dar su apoyo ”a los países y fuerzas que luchan hoy contra Daesh sobre el terreno”; ”sobre el terreno” significa antes que nada, Rusia y el ejército gubernamental de Damasco.

El régimen de Assad es en gran parte responsable de la crisis siria y de los éxitos en este país del Estado Islámico. Ha torturado, matado de hambre y asesinado a más sirios que cualquier otro actor de esta guerra sin cuartel, pero es cierto que no envía comandos kamikazes a ensangrentar Europa. Así que peor para las víctimas de “allá” de una de las dictaduras más sangrientas del mundo y de los bombardeos rusos especialmente mortales. El “sentido de estado” (francés), la defensa de su talla internacional y la seguridad de nosotros, ciudadanos de “aquí”, bien vale a los ojos del PG un tupido velo de Realpolitick.

Aquí y allá

En toda perspectiva solidaria (internacionalista), el vínculo activo entre el aquí y el allá resulta esencial. Tres sugerencias para reforzarlo.

1. Cooperar más estrechamente con las asociaciones de la emigración, en Francia especialmente con las de la emigración magrebí. Entre enero y noviembre de 2015, el mes de marzo conoció el atentado del Museo del Bardo en Túnez. Hubo una respuesta colectiva de movimientos franco-tunecinos y vinculados a las migraciones mediterráneas /13, pero la izquierda francesa solo se manifestó de forma dispersa. Cada atentado de una parte a otra del Mediterráneo podría ser la ocasión de llamadas y movilizaciones comunes, más allá de reuniones simbólicas.

2. Reforzar la solidaridad con Siria. Existe el colectivo Ni guerra, ni estado de guerra, pero es una coalición contra la política de estado francés tanto en el extranjero como en la misma Francia. Por eso está muy bien pero no reemplaza a un movimiento de solidaridad específico. De hecho, ese no es su objetivo. El colectivo llama a la retirada de las fuerzas francesas de los teatros de operaciones donde están desplegadas, lo que es muy importante para nosotros y que tendría implicaciones efectivas en una parte de África pero muy pocas en Irak-Siria o donde nuestro imperialismo solo juega un papel menor. Como por otra parte, lo apunta Ni guerra ni estado de guerra en el comunicado publicado después del 22 de marzo, entre los 11 086 bombardeos efectuados por la “coalición occidental”, la aviación francesa “solo” ha realizado 680. La retirada francesa no cambiaría gran cosa allá, incluso si tuviera un impacto importante aquí.

La solidaridad con Siria no se puede definir solo en relación a nuestro imperialismo y, en términos vagos, a la “coalición occidental”. Debe tener en cuenta a los actores principales de la guerra que incluyen a Rusia, Turquía, Arabia Saudí, Qatar,–incluso Israel y Egipto– Irán, Hezbollah...y sus múltiples frentes, “guerras dentro de la guerra”... La solidaridad no puede actuar sin preguntarse a quién dar apoyo, a quién no, por qué paz movilizarse. Sin duda, ¡la crisis en Oriente Próximo es complicada! Pero son necesarios acuerdos de base: defender al mismo tiempo la resistencia kurda y la resistencia árabe popular, progresista –lo cual no es posible con las fuerzas pro-Assad ,ni con las fuerzas que confesionalizan el conflicto, ni con los pro-rusos, ni con los pro-americanos.

La tarea es difícil pero, ¿se puede aceptar que el nivel de solidaridad activa con los pueblos de esta región sea tan débil?

3. Internationalizar el rechazo a los atentados terroristas. Tratar de que cada nuevo atentado sea motivo de una denuncia internacional por parte de las fuerzas progresista, que una solidaridad “pueblo a pueblo”, independiente de los gobernantes, se declare mediante “solidaridades cruzadas” y de llamadas comunes. Está claro que el terrorismo de estado provoca un número mayor de víctimas que las masacres yihadistas, pero lo uno no justifica lo otro. La denuncia de los estragos imperialistas está en el ADN de la izquierda radical. Por el contrario, fuera de los países que viven desde hace muchos años bajo la amenaza fundamentalista como Pakistán, no es el caso en lo que se refiere al yihadismo /14.

No se trata de hacer del yihadismo “el enemigo principal” y, en consecuencia, ¡preconizar la unión nacional! Pero tampoco se trata de hacer del yihadismo un “enemigo secundario”, justificando así una pasividad culpable.

27/03/2016

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article37572

Traducción VIENTO SUR

Notas

1/ Ver especialmente en ESSF (artículo 37535), The Brussels Attack: Our pain and rage are immense, but we need reason and understanding more than ever.

2/ http://www.vientosur.info/?article9740

3/ http://www.vientosur.info/?article9844

4/ http://www.vientosur.info/?article10721

5/ Oí a un camarada decir con el gesto de rigor, que los atentados del 13 de noviembre tenían como objetivo la “pequeña burguesía parisina” –olvidando de paso que los aficionados al fútbol estaban también en el punto de mira (en el Estadio de Francia). ¿Qué empuja a los militantes a denigrar de ese modo a las víctimas?

6/ Ver en ESSF (artículo 37500), Déclaration et communiqués après les attentats terroristes de Bruxelles (1), (artículo 37529), Communiqués après les attentats terroristes de Bruxelles (2), ESSF (artículo 37540), Communiqués après les attentats terroristes de Bruxelles (3), (artículo 37539), Communiqués après les attentats de Bruxelles (4) – La gauche radicale en France.

7/ http://www.vientosur.info/?article11131

8/ Puede haber conflictos entre yihadistas y sectores del salafismo que preconizan una separación de la sociedad francesa.

9/ http://www.liberation.fr/debats/2016/03/27/faire-de-l-islam-l-ennemi-absolu-c-est-organiser-le-marketing-de-daech_1441944

10/ http://rue89.nouvelobs.com/2015/11/22/folie-autour-rachid-abou-houdeyfa-estampille-imam-radical-262214

11/ Velo integral que estaría libremente elegido según nuestra socióloga que aparentemente ignora la fuerza de las presiones sociales y la diferencia entre consentimiento y libre elección.

12/ En otro nivel, cerrar administrativamente los espacios de culto o disolver asociaciones son medidas muy graves que, además, crean peligrosa jurisprudencia de excepción y permiten hacer economía de combate político contra los integrismos.

13/ ESSF (artículo 34616), Tunisie: En hommage aux victimes de l’attentat du Bardo, appel d’organisations, syndicats et associations.

14/ Habría que establecer también el vínculo con la cuestión de las migraciones obligadas y la población refugiada.



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