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Libia
Hacia una nueva catástrofe
08/03/2016 | Paul Martial

[Ayer, 7 de marzo de 2016, tuvieron lugar en Ben Guerdan, ciudad fronteriza de Túnez con Libia, varios ataques simultáneos, sin precedentes, por parte de yihadistas del Estado Islámico. El balance provisional es de 52 muertos, entre ellos 35 asaltantes, siete civiles, seis gendarmes, dos policías y un guardia de aduanas. Lamentablemente, los presagios que realiza el autor del presente artículo comienzan a hacerse realidad, ndt].

Los gobiernos occidentales continúan su presión sobre las diferentes facciones libias a fin de que acepten el gobierno de unión nacional fundado bajo la dirección de las Naciones Unidas.

Hablemos con franqueza: si este nuevo gobierno necesita tanto tiempo para ponerse en pie es que nadie lo quiere de verdad. Hay que recordar que un primer modelo había sido rechazado, oficialmente al menos, debido a que tenía un número exagerado de ministerios. Esta vez, el Primer Ministro Fayez al-Sarraj propone un gobierno de 18 ministros. No obstante, el Parlamento de Tobruk, reconocido por la comunidad internacional, no acaba de concederle su apoyo. En cuanto a las autoridades de Trípoli dirigidas por Fajr Libya, de obediencia islamista, el tono parece aún más duro: en unas recientes declaraciones, el ministro de Asuntos Exteriores de esta facción explicaba que está fuera de lugar “regalar Tripoli en bandeja de plata/1.

Lo social olvidado

La primera víctima del caos que reina en Libia es la población. En efecto, la situación social se degrada a medida que las diferentes milicias se enfrentan. Los precios de los productos de primera necesidad se han multiplicado por tres y en algunos casos por cuatro. Las agencias internacionales de las Naciones Unidas estiman que 2,44 millones de libios tienen necesidad de una asistencia humanitaria y dos millones de niños y niñas ya no están escolarizados.

Lo esencial de la economía está centrado en la renta petrolera, pero la caída drástica del precio del barril solo explica en parte la situación económica del país. En efecto, las terminales petroleras de Al-Sedra y de Ras Lanuf, que representan el 50% del total de la producción, están paradas. Pero la otra mitad es desviado por las milicias. Faltan las divisas para importar los productos de primera necesidad.

Los dirigentes europeos apenas se preocupan de la situación social de la población que ni siquiera figura en sus declaraciones oficiales. Su objetivo es poner en pie como sea este gobierno de unión nacional, que podrá demandar oficialmente una ayuda que abra la vía legal para una intervención militar extranjera.

Doble intervención

Se debería hablar más bien de dos intervenciones. En efecto, la primera prevista es contra el Estado Islámico que, a partir de su base de Sirte, intenta progresar y ha estado incluso a punto de apoderarse de una parte de la zona petrolera, que ha sido salvada por los guardias de las terminales petroleras.

La otra intervención reside en el refuerzo de la operación Sophia que intenta frenar la venida de los refugiados a Europa. Actualmente la resolución 2240 de la ONU no autoriza más que intervenciones de las marinas militares europeas en alta mar. El objetivo es que este nuevo gobierno autorice las acciones militares en las aguas territoriales libias, lo que impediría a los refugiados salir de Libia, como explica un artículo de Les Échos: “Los militares han identificado los modos operativos de los traficantes, sus redes, sus rutas, su ‘marketing’, sus puertos de salida, sus circuitos de aprovisionamiento de barcos, etc. Las embarcaciones de madera se construyen en los países vecinos, las de plástico en China. Los militares esperan, con impaciencia, permiso para entrar en las aguas territoriales. Pero éste no puede provenir por el momento más que del futuro gobierno de unión nacional libio, que está tardando en formarse” /2.

Una visión estrictamente militar

Si tarda en nombrarse este gobierno, es precisamente porque un voto en su favor equivaldría a una aceptación de una intervención militar extranjera /3. Ninguna de las diferentes facciones la quiere, pues todas saben que una intervención no haría más que acentuar la crisis y echar a una parte de la población en brazos del Ejército Islámico. Un análisis compartido por los países fronterizos que temen un desborde sobre su territorio.

Así, el ejército argelino ha desplegado refuerzos militares para evitar lo que ocurrió con la intervención francesa en Malí. La terminal gasística argelina de In Amanenas fue teatro de una toma de rehenes llevada a cabo por Mokhtar Belmokhtar que se saldó con 40 muertos. En cuanto a Túnez, es ciertamente el país que tiene más que temer de esta intervención: la radicalización islamista, la crisis social en el país, y el número importante de yihadistas tunecinos en Libia, hacen temer lo peor.

Rechazando escuchar a los principales interesados en la región imponiendo su visión estrictamente militar, los dirigentes europeos nos preparan una nueva catástrofe para los pueblos de los dos lados del Mediterráneo.

https://npa2009.org/actualite/international/libye-vers-une-nouvelle-catastrophe

25/02/2016

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ http://www.tdg.ch/monde/donnerons-tripoli-plateau-argent/story/31324603

2/ http://www.lesechos.fr/monde/afrique-moyen-orient/021694581884-libye-le-trafic-de-migrants-pese-45-milliards-deuros-1200198.php

3/ Para más información sobre la situación en Libia, http://www.vientosur.info/spip.php?article10975 y http://www.vientosur.info/spip.php?article10953 ndt



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