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Portugal
Un gobierno “bloqueado”. La respuesta depende del Bloco
17/02/2016 | Charles-André Udry

La elección del nuevo presidente /1 de Portugal el 24 de enero de 2016, Marcelo Rebelo de Sousa, con el 51,99% de los votos expresados
(48,84% de tasa de participación) añade un elemento a una situación “tripolar” que se puede exponer como sigue:


Un gobierno del Partido Socialista presidido por el secretario general Antonio Costa, apoyado condicionalmente desde el Parlamento por el Bloco de Esquerda
y bajo una forma distinta en el plano de los acuerdos firmados, por los diputados del Partido Comunista portugués. Un partido que mantiene lazos estrechos
con el MPLA-gobierno angoleño, que capta de forma casi familiar y clánica la riqueza del país. En efecto, la hija del presidente de Angola José Eduardo dos
Santos, Isabel dos Santos, forma parte de los inversores de relieve en la antigua metrópoli, además de tener el título de “mujer más rica de África”.
Además, el PCP continúa teniendo relaciones con la burocracia celeste de la China llamada, por algunos periodistas a destajo, “comunista”. Sus relaciones
con la Angola del MPLA y la China-del-PCC no parecen tener por origen una adhesión ideológica, sino ciertamente algunas vetas materiales.

Es por tanto abusivo hablar de un “bloque” del Bloco y del PCP para cualquiera que siga la situación en Portugal. Ciertamente, el PCP puede utilizar la
presión de sectores de la CGTP para negociar con el gobierno. Pero la erosión de la CGTP es pronunciada. Y una capa de jóvenes, movilizados hace algunos
años, se ha visto obligada a la emigración.

La población en Portugal, en unos años, ha disminuido en alrededor del 5%. Lo que equivale a una hemorragia socioeconómica y a una especie de deuda al
revés: las economías capitalistas “que reciben” (y demandan) esta fuerza de trabajo, a menudo cualificada, contratan de facto una deuda hacia Portugal
cuyos contribuyentes, prioritariamente los y las asalariadas, han financiado el sistema educativo y por tanto la formación de esta juventud o la de
trabajadores y trabajadoras golpeados por el paro o la crisis agraria y sobreexplotados en sectores de la construcción o de la limpieza en Francia, Suiza y
Alemania. En fin, la precarización de esta emigración joven forzada de los años 2010 y siguientes se perpetúa en el país en el que son “obreros huéspedes”,
según la fórmula alemana. En efecto, muchos de estos diplomados universitarios son “empleados” en tareas llamadas subcualificadas, pero en las que sus
calificaciones y sus conocimientos lingüísticos hacen de ellos “asalariados polivalentes”. Ellos y ellas son, por ello, utilizados como una fuerza de
trabajo “mal pagada”, brazo de palanca útil para favorecer la plusvalía absoluta (tiempo de trabajo y productividad) y relativa.


Una Unión Europea que no deja de insistir, como lo ha hecho el 11 de febrero en la reunión del ya reputado Eurogrupo, en la necesidad de que sean aplicadas
las reglas del Pacto de Estabilidad y de Crecimiento. Y esto a propósito de la elaboración del presupuesto estatal portugués para 2016 (OE2016). El
Eurogrupo ha hecho saber que esperaba la validación del déficit de 2015 por Eurostat (el órgano oficial de las estadísticas de la UE) para precisar sus
exigencias. Esto en el momento en que el presupuesto es debatido en el Parlamento y en que ha comenzado la votación línea presupuestaria por línea
presupuestaria. El Ministro de Finanzas, Mario Centeno -que declara la renta y el patrimonio más importantes del equipo gubernamental, al lado de Antonio
Costa-, se ha comprometido a hacer lo necesario, cuando el criador de cerdos neerlandés, Jeroen Dijsselbloem, confirmado presidente del Eurogrupo gracias a
Wolfgang Schäuble, ha puesto inmediatamente en guardia a Mario Centeno “ para que las reglas de base indiquen que Portugal debe estar preparado, en caso de necesidad, para hacer más en la consolidación de su presupuesto
” (Informaçao, 12/02/2016).

Esta exigencia de la UE va a ser permanente y va a ir aumentando, tanto más en la medida en que Antonio Costa ha subrayado que Portugal debía permanecer en
la zona euro y tener una versión final del presupuesto de 2016, y sobre todo de 2017, que esté conforme con esta orientación. Y este compromiso es
difundido cuando la revisión a la baja de la tasa de crecimiento está en marcha. Las previsiones ya han retrocedido del 2,1% de crecimiento del PIB al
1,8%, lo que tiene evidentemente un efecto sobre los ingresos fiscales, entre los cuales los impuestos indirectos (IVA e impuestos especiales sobre el
alcohol, el tabaco o la tasa sobre la gasolina y el gasoil) tienen un lugar prioritario. Lo que golpea ante todo a las clases populares que no pueden
ahorrar y deben gastar lo esencial de su renta salarial. Por otra parte, según una reciente encuesta publicada en el Diario de Noticias del 10 de febrero
de 2016: el 83,4% de los asalariados ganan menos de 1500 euros por mes. Ahora bien, la renta media (que divide esos 83,4% en dos partes, 50% por encima y
50% por debajo) es de 785 euros brutos. Es fácil de imaginar que un presupuesto, entre otros debates muy importantes sobre la asignaciones de los recursos,
remite también a la imposición diferenciada de las rentas. El actual debate fiscal indica que asalariados y asalariadas con una renta declarada de 800
euros por mes pagarían más que un asalariado que cobra 1500 euros. Es un tema sobre el que los diputados del Bloco intervienen intentando corregir al
máximo esta desigualdad de imposición.


El presidente Marcelo Rebelo de Sousa, como ilustra el artículo de Manuel Loff (reproducido en A l´Encontre), es un descendiente del salazarismo.
Interviene con vigor sobre las cuestiones de sociedad -llamadas con ironía en Portugal cuestiones “fracturantes”- como la eutanasia o el derecho al aborto.
Pero sus opiniones son repetidas machaconamente por los principales medios escritos y televisados. La batalla parlamentaria es ciertamente reproducida en
los telediarios o en los enfrentamientos televisados, pero su eco es acorralado por el ruido mediático, ensordecedor.

Los nuevos datos de la organización político-institucional

Es imposible comprender la dinámica política presente sin tener presentes tres elementos, sobre los que volveremos en detalle.


La formación, tras un largo debate e intentos infructuosos de la derecha, del nuevo gobierno mayoritario en el Parlamento, gracias al acuerdo PS-Bloco y al
apoyo de los diputados del PCP ha aparecido, por retomar la fórmula de Jorge Costa, como el resultado de un truco de magia. Pocos de quienes habían
conocido el gobierno de José Sócrates, primer ministro de 2005 a 2011, estaban dispuestos a confiar en un nuevo gobierno de un secretario general del PS,
en el momento en que J. Sócrates era perseguido por la justicia.

El gobierno de Antonio Costa, -que por una parte, ha salido de un debate público entre Costa, su fracción en el PS y el Bloco de Catarina Martins, su
portavoz y, de otra, de una mayoría parlamentaria gracias a la adición de los votos del PCP- ha aparecido inesperadamente y ha suscitado una esperanza
entre las capas populares. De esta situación, marcada por por una profunda crisis social, deriva una actitud aparentemente paradójica: de una parte, una
expectativa de mejoras, aunque sean muy limitadas, que serían el resultado de decisiones gubernamentales votadas por una mayoría parlamentaria; de otra, un
temor de que una derrota de este gobierno, que aún no tiene 100 días de vida, a manos de quienes le apoyan por la izquierda, lleve a un empeoramiento de la
situación.


En parte, por el momento, el ausente de la escena sociopolítica es un movimiento social de una cierta amplitud. Las medidas de austeridad que pueden surgir
con más intensidad pueden no obstante estimular iras cuyas repercusiones político-institucionales son poco previsibles. Así, el descontento de sectores
sociales intermediarios, como el de los transportes por carretera, que ha sufrido un verdadero gillotinazo económico (3000 pequeñas empresas de transporte
en quiebra desde 2012), puede desembocar en acciones “desestabilizadoras”. El debate sobre la salud pública, que ve ciertamente divisiones en las
reacciones de los trabajadores del sector, pone de nuevo en el orden del día todos los problemas de la salud pública, del acceso a la atención sanitaria,
de las condiciones de trabajo de enfermeros y médicos (el 65% de estos últimos trabajan en el sector hospitalario público).

A esto se añaden los verdaderos escándalos bancarios, como consecuencia de la quiebra del Banco di Santo Spirito, cuya lujosa sede en Lausana ha sido
cerrada y está ocupada ahora por un campeón olímpico de las operaciones financieras dudosas, el COI. Ahora bien, la crisis bancaria implica una
transferencia presupuestaria masiva para salvar bancos que interesan a numerosos inversores, entre otros los chinos, igual que el sector de la energía. Una
ira social puede estallar y precipitarse los acontecimientos.

Sin embargo, aquí se plantea la debilidad cuantitativa de la CGTP así como lo que tiene que ver con su orientación en el contexto político y social de este
año 2016 recién comenzado. Un debilitamiento que se nota en el número de miembros. Una orientación diferente del pavlovismo cuadriculado del pasado
cercano, frente a un gobierno imprevisto apoyado por el PCP. El debate de orientación en la dirección está abierto, con vistas al Congreso, y se filtran
públicamente interrogantes relativos a sus lazos con el PCP.

Pero una vez constatada esta inadecuación del movimiento sindical tradicional frente a la línea de contrarreformas que el gobierno va a aplicar -paso a
paso o de forma más precipitada desde mayo 2016- se comprueba la importancia de las experiencias de organización, ciertamente aún reducidas pero que pueden
revelar un potencial en sectores como los estibadores (Sintra), los empleados de banca y seguros, el sector hospitalario o los call centers. En la
otra vertiente, la derrota sufrida por la TAP (compañía aérea) es también rica en “lecciones” a estudiar muy de cerca, y que deben ser comprendidas en el
contexto internacional del sector de la aviación /2.


En la historia institucional de Portugal, como está obligado a reconocer Assunçao Cristas, la única candidata a la dirección del CDS en el Congreso que van
a celebrar los días 12 y 13 de marzo, lo tienen complicado los grandes partidos, es decir PS y CDS-PSD (Centro Democrático Social / Partido Popular
(CDS/PP) y Partido Social Demócrata). Manuel Agostinho Malgalhaes concluye su artículo haciendo referencia a una fórmula de Pedro Filipe Soares, uno de los
dirigentes del Bloco, en el momento del rechazo del programa de gobierno presentado por Passos Coehlo (Primer Ministro de junio de 2011 a noviembre de
2015) en el mes de noviembre de 2015. “ El arco gubernamental ha sido superado por el arco de la constitución. El voto útil es hoy un argumento electoral obsoleto” (Sol, 13/02/2016.
p.12). Ciertamente, la expresión “el arco de la constitución” es imprecisa, pero debe ser situada en el contexto de la crisis gubernamental durante la cual
el entonces presidente, Anibal Cavaco Silva, jugaba con los tiempos para acentuar los elementos de crisis política y, así, responder a la tentativa
política de Costa de poner en pie un gobierno PS, con una mayoría parlamentaria, bajo condiciones de un acuerdo para elegir su gobierno sobre un programa
dado, según las reglas de la Constitución, por el grupo parlamentario del Bloco y por el del PCP. Una vez concluido el acuerdo, Antonio Costa Pinto,
profesor de ciencias sociales y de política europea en la Universidad de Lisboa, señalaba: “

Hay pocos puntos ideológicos en el acuerdo. Pero el problema es que éste será muy rígido para el próximo gobierno. ¿Qué ocurrirá si el crecimiento no
aparece y las tasas de interés cambian?

(Le Monde 9/11/2015). Sin embargo, la falta de crecimiento, la crisis multiforme que golpea a la Unión Europea así como el contexto de guerra -las
relaciones mantenidas entre la OTAN y el ejército portugués se han ilustrado el 5 de noviembre de 2015, con ocasión de la vertiente marítima del ejercicio
Trident Juncture 2015, que debían “demostrar” la capacidad de defender instalaciones portuarias y la potencia marítima de la OTAN, en vías de renovación de
la OTAN, va a estar todos los días presentes en el recinto parlamentario, en la vida social de la mayoría popular, en las llamadas cuestiones concretas
sometidas al acuerdo entre el Bloco y el gobierno Costa.

La gestión de un acuerdo condicional, la relación organizada con las capas populares cuyas intenciones pueden ser interpretadas de forma a veces demasiado
conformes a las decisiones políticas tácticas del momento, el posible surgimiento brusco de desafíos que lo cambian todo hacen la tarea complicada. Tanto
más si las opciones apropiadas -cuya selección correcta en términos de prioridades para la acción es, en si misma, un elemento capital de una orientación y
de una práctica política de clase- para presionar sobre la práctica del gobierno Costa no se presentan muy frecuentemente en la fase actual. Opciones que,
además, deben ser audibles para fracciones activas potencialmente (o ya actuantes de forma limitada y fragmentada) de las masas trabajadoras. La capacidad
de organizar a ciertos sectores sociales se convierte en un factor motor del “emplazamiento” a un gobierno como el de Costa en un momento crucial y según
un timing oportuno.

Así pues, si el chantaje del voto útil, es decir para limitar los votos a la izquierda del PS en favor del Bloco o del PCP, ya no se puede utilizar, queda
lo constituido por los puntos nodales de un acuerdo “pragmático” del Bloco con el gobierno Costa. Y esto, con este gobierno particular cuyo ejercicio del
“poder” de gestión -pues el PS va a respetar las opciones actuales de la socialdemocracia “europeizada”- se opera alrededor de un “punto de equilibrio”
dependiente en gran parte de las decisiones del Bloco para su perpetuación en la configuración inaugurada el 26 de noviembre. En una táctica concreta de
bipolarización con el gobierno del PS -bipolarización comprensible para una parte activa del los asalariados pues trata sobre necesidades básicas o
símbolos políticos -la tarea del Bloco se afirma como debiendo tener en cuenta el nuevo proceso de repolitización, de lo que algunos llaman “el pueblo de
izquierdas” y de los movimientos sociales que pueden aparecer. Esta “repolitización” desde las legislativas se constata en el aumento del interés de
sectores populares por las proposiciones concretas debatidas en el Parlamento. Al menos, por el momento. Ciertamente menor que la audiencia de algunos
partidos de fútbol.

La coyuntura política puede acelerarse de forma concomitante con la crisis económica y con un estallido masivo o con luchas parciales que llamen la
atención de los medios y se inserten de forma desconcertante en la agenda política, gubernamental y parlamentaria. Esto a pesar de las tentativas y las
prácticas del gobierno de aplicar una puesta en marcha de contrarreformas presentadas como inevitables dadas las presiones de la UE y del clan social del
Presidente, con el método del salchichón cortado en rodajas finas, a fin de que puedan ser tragadas sin mucho rechazo.

Más importante en la fase presente es la crisis iniciada en el PCP. En un corto lapso de tiempo el PCP, por dos veces, se ha visto electoralmente por
detrás del Bloco: en las legislativas y en las últimas presidenciales (ver la nota 1 para los resultados). Esto remite a una historia. En 2001, A. Abreu
del PCP -que se presentaba como “un candidato de valor y de proyectos”- había sacado a Francisco Louça unos 180 000 votos, pero F. Louça se impuso
como portavoz cualificado del Bloco en la escena política portuguesa. Con la “salida” de Marisa Matias para estas presidenciales -cuando los sondeos
performativos, cuyos márgenes son evidentes ante un electorado nuevo, le atribuían el 4% de votos al comienzo- el Bloco refuerza su posición dominante en
la “izquierda de la izquierda”.

Lo que hace aún más importante su función y las decisiones que vaya a tomar en cada fase. Esto remite a decisiones estratégicas y tácticas que hacen eco,
más allá de las diferencias evidentes, a las que se dibujan en Grecia y en España.

Estas cuestiones constituyen elementos de un puzzle político “europeo” que sería engañoso querer dibujar con algo que es un concentrado de generalidades
confusas y podría revelar la ignorancia de la dialéctica concreta, en Europa (o en la UE), entre los múltiples desarrollos desiguales, las especificidades
creadas incluso por la crisis económica e institucional. Y, conjuntamente, lo que no es más que una paradoja aparente, por los rasgos comunes, más o menos
subterráneos, que se expresan.

Esta dialéctica se opera en el marco de enfrentamientos interimperialistas mundializados, en los que el Capital alemán, apoyado en su amplio Hinterland y
sus aliados (de Austria a Suiza, pasando por los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Francia, con la complejidad de sus relaciones “íntimas”), intenta
(re)perfilar una UE apta para afirmar su lugar en el descalabro imperialista del siglo XXI.

Charles-André Udry. Economista y profesor universitario suizo, marxista revolucionario con una destacada participación en ATTAC y en la organización de los inmigrantes indocumentados de su país. Editor de la revista La Breche y de los Cahiers libres.

14/02/2016


http://alencontre.org/europe/portugal/portugal-demain-un-gouvernement-bloque-la-reponse-se-fait-par-le-bloco.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/
Los resultados de las elecciones presidenciales de enero de 2016 fueron los siguientes: Marcelo Rebelo de Sousa (PPD/PSD,CDS-PP, PPM): 2’403’879 votos,
51,99%; Antonio Sampaio de Novoa (independiente): 1’058’705, 22,90%; Marisa Matias (Bloco): 468’414, 10,13%; Maria de Belém (“ecologista”) 196’105, 4,24%;
Edgar Silva (PCP), 182’462, 3,95%.

2/
Ver el artículo de Léon Cremieux del 31/12/2015, consagrado al transporte aéreo y a su rápida y brutal reorganización en http://alencontre.org/?s=Crémieux



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