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Podemos y la negociación con el PSOE
Luces y sombras sobre el "gobierno de cambio"
11/02/2016 | Ernesto Díaz

La propuesta que lanzó Pablo Iglesias al PSOE para formar un cogobierno "de cambio" ha traído y trae cola. El debate es muy volátil y parece cambiar más o menos cada día. Por eso no veía sentido a escribir algo en un escenario tan cambiante. Sin embargo, el debate por abajo con algunos defensores del cogobierno me ha empujado a escribir algunas cosas que centren el debate en un terreno más real que los escenarios que describen. Por otra parte no es descartable que un alejamiento de PSOE y C´S vuelva a poner ese cogobierno de actualidad. Por eso toca abordar el debate.

Aciertos y errores de enfoque (y de orientación)

1. La consigna en términos abstractos es buena... “gobierno de cambio” entronca bien con las aspiraciones populares a acceder al gobierno e intentar cambiar las cosas vía victoria electoral. Sabemos que con una victoria electoral se cambia más bien poco y que el día después de las elecciones toca seguir construyendo poder popular para romper con los límites institucionales del régimen del 78. Pero la victoria electoral es un paso a nuestro parecer obligatorio para seguir estimulando las experiencias prácticas que permitirían a las clases populares hacer ese recorrido.

También responde acertadamente a nuestro contexto particular, donde un auge de la politización de los de abajo no se da en paralelo a una crisis de las instituciones, lo que obliga a seguir encarando un largo proceso de ruptura también desde dentro del estado, a través de experiencias de gobierno.

2. Pero la consigna concreta... Ahora bien, no podemos desligar la potencia de una consigna de su formulación concreta. “Un gobierno de cambio con el PSOE e IU”. ¿No es esto un bandazo a la hora de encarar las relaciones con el PSOE con respecto a los dos años anteriores? ¿Es una oferta real o sólo una gran operación mediática para disputar las bases al PSOE y desacreditarlo? En cualquiera de los casos supone una legitimación innecesaria de Sánchez y los suyos. Éste ha cogido las riendas de la oferta de Iglesias y ahora, legitimado como partido progresista, aparece ante todo el electorado de Podemos como un aliado para frenar la austeridad y dar un gran giro hacia un nuevo horizonte social.

¿Es eso posible con el partido de los EREs, con el partido del accionista de Endesa, con el partido de los recortes, con quien introdujo el artículo 135 de la constitución? El PSOE no es ya el PSOE de Largo Caballero ni de ningún otro tiempo. Es obligatorio enmarcar al PSOE en nuestro contexto. Este es el PSOE de González y Zapatero, el que nada más llegar el inicio de la crisis traicionó a su electorado popular para obedecer servilmente a la troika.

Esto no es un ejercicio de memoria. Este sigue siendo el PSOE de Pedro Sánchez, un partido cada vez menos socialista y cada vez más burgués, como la mayoría de la socialdemocracia. Un partido con el que es imposible aplicar un programa de ruptura.

3. Ahora bien, ¿no es preferible este cogobierno a un gobierno del PP? Evidentemente. Un pacto Podemos-PSOE no permitiría romper con el régimen del 78 y frenar la austeridad, pero sí eliminar los elementos más duros de la política del PP: la reforma laboral, rebajar los recortes... Pero ¿no estamos desperdiciando así el enorme capital acumulado desde el 15M? Exacto. De materializarse esta dinámica el gran problema es que estaríamos redirigiendo un movimiento que tiene aún potencialidades de ruptura y encaminarlo hacia la simple reforma de las políticas más lesivas de la anterior legislatura. Un tremendo error para los que aspiramos estratégicamente a romper con el régimen del 78 y construir otro modelo de sociedad.

La trampa se encuentra sobre todo en las dicotomías ultimatistas, casi siempre mezquinas y falsas: o cogobierno PSOE-Podemos o el caos (en sus distintas versiones: investidura del PSOE, nuevas elecciones...). Siempre hay más bifurcaciones. Hay algunas formas de seguir vivos en el proceso y fortalecernos hasta conquistar realmente la posibilidad de impulsar un “gobierno de cambio”, que solo se consigue sin subordinarse al PSOE en el corto plazo.

El debate

Los defensores del cogobierno con los que me he topado caen en varios errores. Vamos a ir abordándolos por partes según lo argumentan ellos mismos.

1. Aceptar el pacto es hacer que el PSOE renuncie a sí mismo.

¿La naturaleza de un partido cambia solo por presiones coyunturales? Más bien intentará buscar la forma de amoldarse a la situación de la mejor manera posible. ¿No pesan más las presiones estructurales de años de adaptación a las políticas capitalistas? En efecto el ADN del PSOE es régimen puro. Y el panorama económico es claro: se acerca otra recesión. La troika llamará al orden al PSOE si está gobernando. Y este responderá como ya lo hizo ZP. ¿O alguien se imagina sinceramente a Sánchez rompiendo con Merkel?

En tal caso nos veríamos dentro de una dinámica de gobierno que pasa de los lemas formales de cambio a las políticas reales de austeridad. Una dinámica que sería contraproducente, como ya anuncia el desgaste del gobierno griego. Nos desgastaríamos como ya se desgasta la Syriza de la austeridad griega. Y lo peor: no habríamos cumplido casi ninguno de los objetivos para los que nos preparamos en el periodo de “asalto a las instituciones”.

2. Pero si recortan, rompemos el gobierno.

En efecto, como los defensores del cogobierno saben muy bien que el primer argumento es falso rápidamente cambian de tercio y buscan una salida al más que probable escenario de austeridad al que nos llevaría un cogobierno en el que seríamos subalternos: la ruptura de ese gobierno.

Este es el gran problema del tacticismo sin estrategia. Ni Podemos ni ningún sujeto político funciona como un títere: los movimientos del titiritero por arriba no siempre son seguidos por el títere por medio de sus cuerdas. ¿A qué me refiero? A que los bandazos no siempre son comprensibles por el movimiento popular y pueden despistar más que orientar al movimiento, debilitando así nuestras fuerzas. ¿O nos pensamos realmente que no desorienta a un trabajador normal decir en campaña que el PSOE es régimen, en el proceso de investidura que es un partido con el que formar un gobierno de cambio y mañana decir que es fiel a la troika?

Por otra parte, un partido como el PSOE no es ni ingenuo ni tonto. Las primeras medidas no serían austeritarias, sino maquillajes dirigidos a legitimarse. Y los recortes no irían todos de golpe, sino poco a poco en un escenario de adaptación paciente a lo que el movimiento acepte. ¿Qué medida es la que detonaría el gobierno, sabiendo que los primeros recortes pueden ser pequeños? ¿Es tan fácil justificar una ruptura en ese escenario? ¿Es tan fácil explicarlo ante quienes te has esforzado en convencer de que el PSOE es una pata del gobierno de cambio? Lo dudo.

3. Pero es que la única forma de desgastarles es cogobernando

Después de dar por hechos los dos anteriores, el tercer argumento es una huída hacia delante, la tangente. Es lo que he explicado más arriba, la escenificación de que el único escenario para erosionar al PSOE es entrando con ellos a gobernar.

Sobre esto creo que hay en nuestro contexto básicamente dos estrategias a nivel europeo. Una, la de IU, que pensaba que se podría desgastar a la socialdemocracia gobernando con ellos, manteniéndose independientes de las políticas de sus socios y haciéndolo bien desde sus carteras. Otra, la de aquella Syriza anterior a la actual/1, que supo mantenerse independiente de los gobiernos socialistas que apoyaban la austeridad, reforzarse en la oposición y gestar las condiciones para ganar en buenas condiciones las elecciones.

Una ha fracasado (solo hay que ver las horas en las que anda IU en buena parte por sus políticas de pacto) y la otra permitió, en su día, ganar las elecciones sin gobernar como subalterno de los socialistas griegos.

Las bifurcaciones posibles

Las encuestas siguen dando al alza a Podemos. Una coalición con IU permitiría reforzar la unidad de las fuerzas antiausteridad. Reforzar la unidad en este periodo ya se ha visto que tiene consecuencias geométricas más que aritméticas. Lo hemos visto con las confluencias de Podemos y otras fuerzas específicas en el País Valencià, Catalunya o Galiza.

El escenario de nuevas elecciones es sin duda el que nos permite ir construyendo el sorpasso al PSOE. E incluso si ese escenario no se pudiera contemplar, una investidura con condiciones duras sería mucho mejor en el medio plazo que un pacto que pudiera erosionarnos y dejarnos con pocas fuerzas.

Trabajemos para que esas bifurcaciones se materialicen. Esa es la tarea.

Nota:

1/ Que Syriza no sea una fuerza progresista después de la aceptación del memorándum no significa que su estrategia previa de independencia con respecto al PASOK no fuera válida.

Ernesto Díaz es militante de Podemos y concejal de Sí se puede San Fernando



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