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Tribuna VIENTO SUR
Presos: la izquierda abertzale cambia de estrategia
10/02/2016 | Petxo Idoiaga

El cambio de estrategia consiste en pasar de una actuación colectiva en el interior de las cárceles a solicitudes individualizadas para mejorar sus
condiciones de vida, procurar el acercamiento a cárceles cercanas a sus hogares y propiciar situaciones de libertad provisional; paralelamente a ello el
lema solidario central es el respeto a los derechos humanos de los presos y no la antigua reivindicación de amnistía política y general para todos los
presos y exiliados. Pero vayamos por partes.

Las redes ciudadanas por el acercamiento de las presas y presos políticos vascos a cárceles cercanas a sus hogares, Sare y Bagoaz, convocaron para el
pasado 9 de enero sendas manifestaciones en Bilbao y Baiona. Como todos los segundos sábados de enero desde hace ya muchos años, la de Bilbao fue
multitudinaria (la Policía Municipal dijo que 70.000 manifestantes). La pancarta de cabeza la sostenían, entre otras personas, Rosa Rodero, viuda de Joseba
Goikoetxea sargento de la Ertzaintza asesinado por ETA y la exconsejera vasca de Empleo y Asuntos Sociales por el PSE-EE, Gemma Zabaleta. La de Baiona
había recibido la adhesión de más de 200 cargos electos de diversas instituciones francesas.

Según los últimos datos ofrecido por Etxerat (Asociación de Familiares y Amigos de Presos y Exiliados Politicos Vascos) correspondientes al pasado més de
agosto, este es el mapa del alejamiento y de la dispersión de presos y presas:

57

En cárceles entre 1000 y 1100 kilómetros

114

En cárceles entre 800 y 990 kilómetros

164

En cárceles entre 500 y 790 kilómetros

24

En cárceles entre 400 y 490 kilómetros

41

En cárceles a menos de 400 kilómetros

2

En cárceles del País Vasco

4

En prisión atenuada por enfermedad

427 personas

76 cárceles

Además, once presos continúan en prisión a pesar de sufrir graves enfermedades como el SIDA, esclerosis múltiple, trastorno obsesivo-compulsivo o síntomas
psicóticos. Ocho menores de 3 años están junto a sus madres en dos prisiones situadas a 500 y 540 kilómetros de distancia. La otra cara negativa de la
dispersión son los accidentes de tráfico. En 27 años han muerto 16 familiares y amigos de presos vascos en las carreteras, de camino a la cárcel. En 2015
murieron 5 personas a causa de la dispersión y en 2014, 10.

Pese a los miles y miles de personas que en las calles vascas –también antes, pero sobre todo tras el definitivo fin de la lucha armada de ETA en octubre
de 2011- han reivindicado durante años el final de la dispersión, pese a las incesantes tomas de posición de casi todos los estamentos de la sociedad civil
a favor del respeto a sus derechos humanos y a la aplicación de la legalidad sobre el acercamiento de las personas detenidas a cárceles cercanas a sus
hogares, pese al acuerdo mayoritario del Parlamento Vasco en junio de 2014 en ese mismo sentido o a la propuesta de negociación que el Gobierno Vasco
dirigió al de Rajoy en noviembre de ese año sobre un plan (Zuzen Bidea) que contenía diez puntos de cambio en la política penitenciaria que no
necesitan modificación legal y diez sugerencias de modificación legal en materia penal y penitenciaria/1… la política
judicial-penitenciaria bajo el gobierno de Rajoy ha sido completamente salvaje (el caso Otegi es paradigmático), con la única excepción de lo que, pese a
su resistencia, tuvo que aplicar tras la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la doctrina Parot en octubre de 2013 /2, hecho que ha tenido gran importancia en la disminución de personas encarceladas.

En los datos de Etxerat, antes citados, sólo figuran quienes forman parte del Colectivo de Presos Políticos Vascos –EPPK en sus siglas en euskera- y no
quienes se acogieron a la vía de reinserción personalizada promovida por el gobierno socialista el 2007, conocida como vía Nanclares. Esta vía (a la que se acogieron, individualmente –esto era condición previa-, 27 reclusos, varios de ellos antiguos dirigentes de ETA) permitía a las
personas condenadas por terrorismo, negociar con Instituciones Penitenciarias un plan de medidas sobre sus condiciones en las cárceles que incluía desde la
consecución de beneficios de tercer grado hasta la obtención de libertad condicional. Para obtener dichos beneficios debía cumplir las siguientes
condiciones: la aceptación de la política penitenciaria, el abandono del EPPK, la renuncia pública a ETA y al uso de la violencia, la petición de perdón a
las víctimas y el compromiso de repararlas mediante el pago de su responsabilidad civil y, por último, la colaboración con la “Justicia” para luchar contra
el terrorismo. La confrontación del EPPK con la vía Nanclares ha sido fortísima. También en la calle, sobre todo en todo el amplio entorno social
de la izquierda abertzale, Etxerat incluido, la confrontación con ella y la negativa a cualquier ayuda o solidaridad a quienes se acogieron a la misma ha
sido total.

Pero el pasado 12 de enero, en conferencia titulada “Askatasunaren bidean. Presoak etxera” (“En el proceso de libertad. Los presos a casa”) y
oficialmente convocada por la organización política de la izquierda abertzale, Sortu, Rufi Etxebarria, una de sus principales referencias (fue quien
presentó en público los estatutos de Sortu) dijo/3: “

Teniendo en cuenta el escenario al que nos enfrentamos, debemos tener presente el papel que jugarán la legislación y las medidas jurídicas en el plan
para la vuelta de presos y refugiados. Dado que la salida de los presos no va a venir de la mano de un acuerdo acordado en torno a una mesa, se deberá
dar desde el desarrollo de la legislación y es necesario prepararse para ese escenario. Por lo tanto el ámbito jurídico (y penitenciario) es una vía
que habrá que utilizar rechazando siempre el arrepentimiento y la delación

()

. Algunos pasos jurídicos ya se están dando y pensamos que es necesario trabajar los contenidos de otros y recorrer el camino tomando la iniciativa.”

El EPPK había manifestado antes, en diciembre de 2013, que “

estamos dispuestos, dentro de un plan de actuación global, a estudiar y tratar la posibilidad de que el proceso que culmine con nuestra vuelta a casa
se efectúe de manera escalonada, mediante compromisos individuales y en tiempo prudencial

(…)

Podríamos aceptar que nuestro proceso de vuelta a casa -nuestra excarcelación y de manera prioritaria nuestro traslado a Euskal Herria- se efectuase
utilizando cauces legales, aun cuando ello para nosotros implícitamente conlleve la aceptación de nuestra condena

(…)

Compartimos que tanto la ley como su aplicación cumplen una función esencial de cara al futuro, ya que han de ser utilizadas para fortalecer los pasos
que hayan de darse

/4. En marzo de 2014 presas y presos con enfermedades terminales o graves y quienes tenían más de 70 años, comenzaron a realizar esas
solicitudes individuales; pero fueron rechazadas porque, según Instituciones Penitenciarias, no cumplían las condiciones de la vía Nanclares antes
mencionadas. A partir de ello las solicitudes se paralizaron.

A ese respecto, Rufi Etxebarria razonaba así: “

Sin restar importancia ni valor a los pasos dados por EPPK y teniendo presente la cerrazon de la estrategia de los Estados, se considera un ejercicio
político indispensable de EPPK que aborde una reflexión sobre la adecuación que necesitaría su caracterización y sobre el camino a seguir en el proceso
de excarcelación dando nuevos pasos en esa dirección”

.

Pero, ¿qué debe ser esa recaracterización? "El Colectivo de Presas y Presos Políticos Vascos, que ha sido el principal símbolo y exponente del `frente de cárceles’,

no ha pasado de ser el símbolo y exponente del `frente de cárceles` de otra época a ser el exponente del proceso político independentista y, junto con
ello, no se ha adecuado a la nueva realidad de ser una consecuencia del conflicto político

", dice Rufi Etxebarria. La recaracterización significa que "los presos vascos deberían hacer su aportación política al proceso independentista como presos independentistas" y que "dado que en el nuevo tiempo político el colectivo de presos vascos ha pasado a ser una consecuencia del conflicto , debería hacer su aportación en el terreno de la resolución, contribuyendo a la vía de las soluciones".

En la propuesta oficial que hace Sortu al EPPK, a través de Rufi Etxebarria, hay que entender, pues, que rechazando “ el arrepentimiento y la delación/5 /6 se cumplirían las otras condiciones de esa vía, en particular
para acogerse a “beneficios” penitenciarios como la “libertad condicional” y, en todo caso, para favorecer el acercamiento a cárceles cercanas a sus
hogares.

Esto parece dejar la reivindicación de la amnistía política y general de presos y exiliados fuera de los objetivos y reivindicaciones de la izquierda
abertzale, no ya sólo con el carácter más coyuntural que tenía su desuso actual, sino incluso en perspectiva de futuro. Eso “no significa que la vuelta a casa de presos y exiliados deje de ser un nivel de primer orden para la izquierda abertzale” pero:“el proceso de reintegración de las y los presos vascos se realizará por medio de cauces legales y con una aplicación individualizada, para lo cual será necesario poner en marcha un plan de ’excarcelación condicional anticipada’”. Para la experiencia y la simbología del
movimiento social solidario contra la política penitenciaria este es, sin duda, un cambio estratégico de calado. Rufi Etxebarria afirma con nitidez el
cambio: “

El ámbito que la Izquierda Abertzale ha caracterizado históricamente como ’Frente de cárceles’ se ha ido remodelando en los últimos años. En
comparación con lo que en su día fue el Movimiento Pro Amnistía, así lo refleja la nueva filosofía de trabajo que ha adoptado la dinámica popular
primero con Herrira y ahora con

Sare”. Pero en la manifestación de Bilbao del pasado 9 de enero –convocada por Sare en defensa de los derechos humanos de los presos y de su acercamiento a
cárceles cercanas a sus hogares- la consigna “Amnistia osoa” fue repetida y coreada aunque tal consigna no formara parte de la convocatoria y, más
o menos, se supiera que en esa cuestión hay un conflicto de perspectivas.

Desde mediados del pasado año una nueva organización empieza a ocupar el espacio público: Amnistia ta Askatasuna (ATA). Aunque en septiembre Pernando
Barrena dijo públicamente que nada tenían que ver con la izquierda abertzale y, en un reciente juicio en París, presos de ETA les acusaran de tratar de
romper el EPPK, ATA, aun siendo una fuerza minoritaria, va ampliando sus actuaciones (el 9 de enero realizó una manifestación de unas mil personas tras la
convocada por Sare) y hay algunos presos y expresos que la apoyan.

Obviamente (Sortu lo ha subrayado) es al EPPK a quien corresponde tomar la decisión sobre la propuesta de Sortu; si la acepta –parece que así será- el paso
a las solicitudes individuales habrá tenido como origen, en todo caso, una decisión del colectivo de presos… lo que no es una diferencia nimia con el
camino individual que, desde su origen tuvieron los de la vía Nanclares. Pero si el EPPK lo acepta, también hay que subrayar que la propuesta
habrá partido desde fuera del EPPK y desde fuera de ETA; que ha partido desde el movimiento político civil de la izquierda abertzale… lo que tampoco es
cosa nimia, como de él partió la “decisión de dar por terminado el recorrido de la lucha armada” (en expresión de Rufi Etxebarria) tras el
abandono de la “Mesa de Loiola” (mesa de negociaciones entre PSOE, PNV y Batasuna), abandono al que le obligó, contra su voluntad, la dirección de ETA en
2006 /7.

Pocos días después de la intervención de Rufi Etxebarria se cerró el macrojuicio 04/08 donde se juzgaba a 35 miembros de la izquierda abertzale (entre
ellos varios dirigentes históricos y actuales, con el portavoz de Sortu, Pernando Barrena, como más clara referencia), bajo acusaciones de pertenencia o
colaboración con organización terrorista. Las 35 personas encausadas y dos organizaciones antiterroristas que actuaban como acusaciones particulares
-Asociación de Víctimas del Terrorismo y Dignidad y Justicia- aceptaron y firmaron un pacto sobre un documento que había sido redactado por el fiscal. El
acuerdo incluye que la condena no pasará de 2 años y que se emite “un dictamen favorable a la suspensión de la condena”. Pero en el momento de
firmar el acuerdo, las 35 personas encausadas dieron por satisfactorio el siguiente texto: "

Los abajo firmantes comparecen ante el Tribunal y manifiestan que están conforme con el acuerdo suscrito entre su abogado y las acusaciones personadas
en autos, reconociendo su participación en los hechos, asumiendo que su conducta fue contraria a la legalidad vigente, y quieren añadir su compromiso
con la renuncia a cualquier actividad relacionada con el uso de la violencia, queriendo que este reconocimiento contribuya a la reparación a las
víctimas del terrorismo por el daño y sufrimiento que se les ha causado

". El acuerdo está ya recogido y firmado en la sentencia hecha pública el 20 de enero.

El editorial de Sortu en su web titula el hecho como “Momento y modelo para poner fin a las vulneraciones de derechos/8 y añade:
Los contenidos del acuerdo han obtenido la aprobación de todas las partes y pueden ser un modelo para acabar con situaciones similares. Desearíamos que esta fórmula resulte válida para superar las consecuencias del conflicto, especialmente en el caso de los sumarios políticos que todavía están pendientes de juicio”.

¿De qué análisis proviene y que perspectiva tiene este cambio de estrategia sobre la política penitenciaria y judicial, en eso que políticamente ha
constituido frente de lucha política medular de la izquierda abertzale?

Rufi Etxebarria explica que cuando en febrero de 2010, con la declaración “Zutik Euskal Herria (ZHE) la estrategia de la izquierda
abertzale se desvincula de la lucha armada, concretaron en tres fases su actuación futura: “

fase de solucionar las consecuencias del conflicto, fase de conformar el ámbito jurídico y político de la unidad territorial incluyendo el derecho a
decidir, y fase de ganar la independencia”

. Aunque la decisión del cambio estratégico fue unilateral, se confiaba en que la primera fase pudiera darse de manera bilateral con los gobiernos español
y francés, idea cuya posibilidad la ven refrendada por los mediadores internacionales que en octubre de 2011 intervienen en la Conferencia de Aiete, una
semana después de la cual se produjo el cese definitivo de la lucha armada de ETA. Además esos mediadores, continúa relatando Rufi Etxebarria, les
mostraron un documento de 16 puntos que había sido consultado con ETA y el PSOE y que tenía un acuerdo amplio (ver los detalles en el texto de la
conferencia de Rufi Etxebarría recogido en la nota /1). Pero tras las elecciones generales de noviembre de 2011 y el triunfo del PP todo
eso se fue a la basura y el propio PSOE se apartó de ello. En adelante ha habido una única política de Estado, apoyada por los dos grandes partidos, no
sólo contraria a la negociación sino acentuadora de estrategias represivas.

Sin embargo, la izquierda abertzale no supo entender la situación: “

El objetivo de la primera etapa era dar una salida a las consecuencias del conflicto o, por lo menos, ponerlas en vías de solución. No cabe duda de
que, en gran medida, esa línea de actuación política trazada en ZEH estaba demasiado atada a las maneras de pensar, los esquemas y las formas de actuar
del pasado. Además, se enmarcaba dentro de un planteamiento político demasiado rígido. Debemos reconocer que los Estados han conseguido colapsar en
cierta medida el proceso de resolución…

(por eso): “

No podemos seguir a la espera de la bilateralidad; no la descartamos, tenemos que reivindicarla, pero sin limitarnos políticamente a ello. Debemos
situar la vuelta a casa de presos y refugiados dentro del proceso político general. Tenemos que situar la resolución de las consecuencias del conflicto
dentro del desarrollo del proceso soberanista o independentista, más que en una estrategia de fases

(…). Ahora bien, adecuar nuestra línea de actuación no significa que la vuelta a casa de presos y refugiados deje de ser un objetivo de primer nivel
(…) pero, eso sí, dentro de una estrategia política independentista que debe ser eficaz y fructífera”.

Es decir: a) La extrema dureza de condiciones en que se ha mantenido y se mantiene la resistencia política del EPPK en las cárceles es insostenible sin que
exista una perspectiva cercana de solución colectiva (no ya para la amnistía sino para el acercamiento a cárceles cercanas a sus hogares); y no la hay. b)
Los incontables esfuerzos de Sortu en esta materia, la dedicación enorme de fuerzas que destina al tema, la polarización casi absoluta que supone para el
desarrollo de su estrategia hace muy difícil sostener las iniciativas y el trabajo necesarios para ganar espacios políticos y apoyos sociales en su
perspectiva de independencia y socialismo; más aún, “

siendo parte del proyecto independentista, los presos vascos deberían hacer su aportación política al proceso independentista como presos
independentistas

”.

Está por ver el alcance que vaya a tener todo esto. Es evidente que se ha producido un cambio de estrategia frente a la política penitenciaria y judicial;
Sare y Bagoaz encarnan un claro cambio de orientación, que viene desde hace un tiempo, en las convocatorias de manifestaciones; la implicación de la
izquierda abertzale en el “Foro Social para impulsar el proceso de Paz” /9 (cualitativamente distinta de la que se dio en sus inicios) y
la influencia de las recomendaciones del mismo en sus reorientaciones en esta materia es incontestable; el resultado
pactado del sumario 04/08 está ahí. Son datos de ese cambio estratégico. Pero el proceso no se ha cerrado aún.

Habrá que ver como se produce en concreto el cambio en las cárceles ante, la más que probable, negativa del Estado a cualquier modificación de la política
de dispersión y alejamiento. Habrá que ver si se producen movimientos en relación al desarme de ETA, tema que ha sido objeto del tercer encuentro del Foro
Social el pasado 30 de enero/10. Habrá que ver cómo evoluciona el debate de renovación estratégica “ABIAN” (“En marcha”) que se
está realizando en Sortu. Habrá que ver la influencia de otros factores como los procesos electorales tras los malos resultados de EHBildu en las
anteriores del 24 de marzo y 20 de diciembre/11 o la evolución del proceso soberanista catalán que es referente de primer orden para la
izquierda abertzale.

Habrá que verlo y merecerá analizarlo.

Notas

1/
Ver la propuesta completa de las 20 medidas de Zuzen Bidean en


http://www.irekia.euskadi.net/uploads/attachments/5518/Zuzen_Bidean_cast.pdf?1417183191

2
/ Resumen (nota de prensa) del Secretario del Tribunal de Derechos Humanos en:


http://ep00.epimg.net/descargables/2013/10/21/766054204e2d862062f63db80a56b1d2.pdf

3/
Más allá de lo expresamente referido a la orientación sobre la política penitenciaria, la conferencia incluyó reflexiones sobre la izquierda abertzale
desde el cambio estratégico con el documento Zutik Euskal Herria (ZEH), que merecen analizarse:


http://sortu.eus/es/noticias/resolucion-del-conflicto/1672-charla-de-rufi-etxeberria-askatasunaren-bidean-presoak-etxera


El cambio de estrategia de EHZ, febrero de 2010, se detalla en


http://gara.naiz.eus/paperezkoa/20100216/183290/es/Zutik-Euskal-Herria

4/
Ver: http://www.vientosur.info/?article9430

5/
Como se recogía en el artículo citado en la nota anterior, el propio “Defensor del Pueblo” de la Comunidad Autónoma del País Vasco afirmaba que no es legal
que el arrepentimiento (menos aun la “colaboración con la Justicia”) pueda ser considerada condición para el cumplimiento de las condenas cerca de sus
hogares, principio avalado por el artículo 25.2 de la Constitución Española, el artículo 12.1 de la Ley Orgánica General Penitenciaria y en el artículo 17
de las Reglas Penitenciarias Europeas.

6/
Creo que no deberían unirse con una “y” copulativa arrepentimiento y delación. Por supuesto que EPPK tiene todo el derecho a rechazar ambos como colectivo.
Pero no es razonable valorarlos por igual, cuando tanto en la declaración del EPPK de diciembre de 2013, como en el acto público realizado el 4 de enero
siguiente por más de 60 expresos (video: https://www.youtube.com/watch?v=AAWehzMNz60) hay
un reconocimiento directo del daño causado, que no es, desde luego, arrepentimiento por haber formado parte de ETA, pero sí ese reconocimiento de las
consecuencias de la accuón de ETA. Por su parte, la dirección de la izquierda abertzale en pleno, reconocía públicamente, ya el 26 de febrero de 2013, (lo
ha repetido muchas veces después) "el dolor y el sufrimiento que las diversas manifestaciones de violencia han producido en Euskal Herria" y,
añadía, su "profundo pesar" porque "mediante sus declaraciones o actos ha podido proyectar una imagen de insensibilidad frente al dolor causado por las acciones de ETA". En cualquier caso que
alguien exprese arrepentimiento incluso por haber militado en ETA, no debería ser razón para no defender sus derechos como preso político.

7/
Mi valoración sobre la mesa de Loiola, los preacuerdos existentes y su ruptura están en: http://www.vientosur.info/?article2895

8/
Editorial completo:


http://sortu.eus/es/editoriales/1685-momento-y-modelo-para-poner-fin-a-las-vulneraciones-de-derechos

9/
Ver, http://www.forosocialpaz.org/ En el enlace expuesto en la nota 4/
se explica la influencia de este organismo en resoluciones anteriores de la izquierda abertzale y de la propia ETA en materia penitenciaria;

10/
Ver intervenciones realizadas en ese tercer encuentro del Foro Social en: https://www.youtube.com/watch?v=-spZ7HTUAtg

11/
Ver sendos balances de ambos resultados electorales en:http://www.vientosur.info/?article10145 y http://www.vientosur.info/?article10806

08/02/2016

Petxo Idoiaga
es miembro de la redacción de la web de VIENTO SUR



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