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eldiario.es | Carnaval en Madrid
Más sobre títeres y miedo
09/02/2016 | Yayo Herrero

Atónita asisto al último esperpento madrileño centrado en la obra de títeres que ha terminado con el encarcelamiento de los titiriteros.

En la polémica y debate abiertos se discute si la obra enaltecía el terrorismo y si era adecuada para público infantil. Con respecto al primer tema, antes de opinar, es interesante leer el resumen del guion de la obra publicada en eldiario.es para saber por qué aparecía esa pancarta en la obra. Podrá gustar más o menos el hilo argumental, pero es obvio que no se enaltecía la violencia terrorista, sino que los muñecos que mostraban la pancarta representaban a policías que trataban de incriminar a otro de los muñecos como terrorista.

Si tuviesen que ser detenidos los actores y directores de cine y teatro que han representado alguna escena en la que un personaje defiende la violencia, el robo o el terror, nos encontraríamos con las prisiones llenas de gente del mundo de la escena.

A mí no me gustan las viñetas de Charlie Hebdo. Me parecen irrespetuosas, insultantes para las personas con creencias islámicas y prescindibles. Es posible que tampoco me gustase la obra de títeres objeto de la discordia, pero desde luego, creo en una sociedad en la que una persona pueda dibujar, escribir o representar la crítica social que crea que debe hacer. No es un delito esa representación, como no son un delito muchos de los lamentables y violentos dibujos animados, películas o anuncios publicitarios que niños y niñas ven durante horas en la televisión, aunque a mí me parezcan extremadamente dañinos y me pudiese encantar que no existiesen. Por eso, me parecen atroces y criminales los atentados contra Charlie Hebdo y me da vergüenza vivir en un país en el que dos titiriteros estén en la cárcel porque sus malvados muñecos querían acusar falsamente de terrorista a otro muñeco. Si no fuese por el drama del encarcelamiento, sería para hacer el guion de una comedia tontorrona de enredo.

El segundo tema es el de si la obra es adecuada o no para público infantil. Leyendo la trama, puede que no lo sea. No sé si los titiriteros no explicaron el contenido o si las personas responsables de la contratación no prestaron atención. A quien le competa, tendrá que aclarar dónde está la responsabilidad y si hay que depurarla pero, lo que me parece ridículo, patético y lamentable es que, por un error o negligencia de programación, dos personas estén en la cárcel, una concejala y el ayuntamiento denunciados por enaltecimiento del terrorismo y el equipo de Ahora Madrid acogotado y esgrimiendo tibias defensas que no calman al conservadurismo cavernícola desatado y llenan de preocupación y dudas a las personas que pensaban que Madrid comenzaba a cambiar.

A mí me preocupa la protección de los niños y las niñas en el mundo real. Es una pena que la representación de guiñol no se anunciase con “dos rombos”, pero me parece más grave que la infancia escuche en las noticias que 10 000 menores refugiados han desaparecido y pueden ser víctimas de trata, que vaya “naturalizando” la aparición cotidiana de niños ahogados en el Mediterráneo, que se acostumbren a ver que otros niños, como ellos, pierden a sus madres asesinadas por su propio padre, que den al interruptor de la luz y no se encienda porque se la han cortado, que esperen con miedo a que vengan a desahuciarles de sus casas,... De esa realidad, es de la que tenemos que proteger a los niños.

La apuesta por la protección y el cuidado de la gente fue la que movió a tantas personas a apoyar las candidaturas en Madrid, en Barcelona, en Coruña, en Zaragoza y en tantos sitios. Ahora Madrid manifestaba que quería gobernar para todo el pueblo de Madrid. Gobernar para todo el pueblo, ser el gobierno de toda la ciudadanía, significa intentar poner las bases materiales, políticas y culturales para que todas las personas puedan vivir vidas decentes y, eso implica poner límites a quienes no lo quieren. Gobernar para todas las personas no es hacer las cosas para que todo el mundo esté contento. Quién roba, especula o expolia, quien sobreacumula o no quiere perder privilegios, no se siente feliz y agradecido cuando los pierde y eso es lo que explica por qué se montan estos espectáculos mediáticos a causa de las ocas de la cabalgata de reyes, una flor que lleva la alcaldesa en la mano, una concejala que protestó en una capilla hace años o una representación de títeres.

La dificultad mayor del buen gobierno es bregar con intereses contrapuestos y, en este caso, creo humildemente, que deben priorizarse los intereses y propósitos que alentaron la construcción del proyecto de Ahora Madrid porque fueron definidos para desbancar el lucro como motor social y la corrupción como práctica institucionalizada y para poder generar dinámicas de vida buena para las mayorías sociales.

Hace unos meses, Manuela Carmena se incorporaba a la recta final de un proyecto que se había venido construyendo con mucho esfuerzo durante meses. Muchas personas vibraron de emoción ante el sueño de construir entre todos y todas, y con ella al frente, una ciudad decente y justa, dinámica y acogedora, esa ciudad de los abrazos y de los cuidados.

Pero el cuidado, la decencia y la justicia, en un modelo político que le declara la guerra al bienestar de las mayorías, requiere el coraje, la osadía y el valor de afrontar y no rehuir el conflicto. En demasiadas ocasiones vemos miedo, mucho miedo, a lo que digan los medios ultraconservadores, a lo que digan o declaren otros partidos políticos que aprovechan ese ataque feroz para intentar sacar tajada política.

Con todo el respeto, no creo que este conflicto se esté abordando bien desde el ayuntamiento. Si te equivocas quitando una placa, se repone y se piden disculpas y ya está Si una obra está mal programada, se establecen responsabilidades y se programa mejor a la siguiente y ya está. No tiene, a mi juicio, mayor historia Y si hay que denunciar con más fuerza a quienes pretenden ocultar debajo de las ropas de colores de unos reyes magos o detrás del marco cuadrado de un teatrillo de títeres polémico lo que presuntamente ha sido una descomunal operación de corrupción, podredumbre y expolio, pues habrá que hacerlo.

No entiendo la dinámica amedrentada y defensiva que vemos en el Ayuntamiento de Madrid. Mientras las miradas se extravían en estas polémicas periféricas alimentadas por los medios y las redes que cuentan mentiras o verdades a medias, concejales y concejalas que tanto lucharon en diferentes momentos, se defienden torpemente, intentando ser amables y dando mensajes contradictorios. Mientras, los procesos de desposesión, las denuncias de corrupción, expolio, blanqueo y robo que han dejado a tantos niños y niñas –y personas adultas– indefensos y desprotegidos en el mundo real, en su día a día cotidiano, parecen no pasarle factura política a sus responsables.

Confrontar y defenderse pacífica, pero firmemente, de quienes quieren que todo siga igual, es un acto de amor por la vida y por las personas. Si queremos construir algo distinto en dónde quepamos todas, estamos obligados a abordar ese conflicto. No se entiende el porqué de dejarse acorralar por el insulto, la mentira o las medias verdades de quienes no pueden soportar haber perdido el espacio de privilegio del que tanto beneficio ha sacado.

Como decía el cantante, “los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan ahí”. Esperemos que esta reivindicación del amor que empezaba hace unos meses no se quede ahí.

08/02/2016

http://www.eldiario.es/tribunaabierta/titeres-miedo_6_482311793.html

Yayo Herrero es miembro de Ecologistas en Acción



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