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Elecciones presidenciales en Portugal
Victoria para el mediático candidato pro-austeridad
31/01/2016 | João Camargo

Las elecciones presidenciales del pasado 24 de enero, al ser elegido presidente de la República Marcelo Rebelo de Sousa, el comentarista televisivo más famoso de los últimos diez años en el país, representaron una derrota para la izquierda. El Partido Socialista, dividido en dos facciones alternativas (pro-izquierda y pro-derecha; es decir, a favor y en contra del actual Partido Socialista en el gobierno, apoyado en el parlamento por la izquierda), sumó un 27,8 %. El candidato apoyado por el Partido Comunista no fue más allá del 3,95 %, mientras que la candidata apoyada por el Bloco de Esquerda, la europarlamentaria Marisa Matias, logró un 10,1 %, colocándose en el tercer lugar, y consiguiendo los mejores resultados en las presidenciales de la historia del Bloco.

El nuevo presidente de la República es el candidato apoyado por la derecha Marcelo Rebelo de Sousa, profesor de Derecho, eminente comentarista televisivo y antiguo líder del Partido Socialdemócrata (los conservadores liberales que formaron el gobierno portugués anterior). Es una figura vinculada directamente a la dictadura. Su madre se casó con Marcelo Caetano (quien sustituyó a Salazar tras su muerte) y su padre fue ministro de las colonias portuguesas. Es conocido por su estilo televisivo poco convencional, amable y cercano, lo que la ha permitido construir todo un personaje tras 10 años como comentarista político en pantalla todos los domingos por la noche. Su candidatura contó con el apoyo de los dos partidos pro-austeridad que formaron el gobierno anterior bajo la intervención de la Troika. Ganó con un 52 % de los votos. La participación fue de tan solo un 48,84 %: la participación más baja de todas las elecciones presidenciales, convirtiendo a Marcelo en el presidente elegido con menos votos en la historia. El impacto de los medios de comunicación, principalmente de la televisión, ha sido fundamental, con imágenes como la del candidato dando un paseo en el parque y una campaña basada en su persona, acompañado a diario por periodistas en sus tareas cotidianas, todo ello con poco o ningún examen de sus propuestas.

Los candidatos de izquierdas no lograron evitar que esta conocida figura pública ganara en la primera vuelta. El Partido Socialista no apoyó de manera abierta a ningún candidato, ya que su antigua presidenta, Maria de Belém, actuó contra el actual liderazgo del Primer Ministro Antònio Costa, quien apoyaba al independiente Sampaio da Nóvoa, antiguo decano de la Universidad de Lisboa. De esta manera, el partido se dividió entre un ala más de izquierda (que apoyó a Sampaio da Nóvoa) y una facción de derechas, opuesta al actual acuerdo parlamentario con los partidos de izquierdas por el que el Partido Socialista está en el gobierno, que apoyó a Maria de Belém. Al final, el actual liderazgo del Partido Socialista perdió las elecciones pero ganó en la lucha interna: Sampaio da Nóvoa obtuvo el 22,9 % de votos y Maria de Belém no más del 4,24 %. La oposición al acuerdo gubernamental dentro del Partido Socialista fue derrotada.

El Partido Comunista presentó a su candidato presidencial inmediatamente después de las elecciones al Parlamento, en las que había sido superado por el Bloco de Esquerda (8,25 %, frente al 10,19 %), como una manera de afirmar su identidad y su independencia, ya que en ese momento estaba ganando fuerza la posibilidad de un gobierno apoyado por la izquierda en el Parlamento (Partido Comunista, Bloco de Esquerda y los Verdes). Edgar Silva, conocido por su activismo social en Madeira, fue el candidato elegido. Pero no dio resultado. Incapaz de separarse de una determinada jerga y apoyándose en todo momento en la logística de partido, el candidato terminó con tan solo un 3,95 % de votos, el peor resultado que jamás haya tenido un candidato apoyado por el Partido Comunista. Los resultados tendrán efectos en el partido, que aún está intentando adaptarse a la nueva realidad del gobierno y al crecimiento del Bloco de Esquerda. La rígida ortodoxia tendrá que afrontar la nueva realidad con consecuencias aún por ver.

Por último, el Bloco de Esquerda tuvo el resultado más relevante dentro de la izquierda, con el 10,1 % de votos obtenidos por la eurodiputada Marisa Matias, de 39 años, lo que supone una cierta estabilidad del electorado de este partido (que tuvo resultados parecidos en las elecciones anteriores). Matias fue una candidata deslumbrante en debates clave (especialmente el último, entre todos los candidatos, en el que puso a la socialista Maria de Belém en un brete por su apoyo a las subvenciones vitalicias para parlamentarios), marcando líneas políticas importantes en la campaña, especialmente la necesidad de parar el austeritarismo, cuestionando la Unión Europea y sus tratados, y oponiéndose al último rescate de la bancarrota del BANIF. Sus orígenes populares y su cercanía en las calles y en los mítines fue también un aspecto importante para el resultado. Fue la candidata apoyada por el Bloco de Esquerda que obtuvo el mejor resultado en los últimos quince años: en 2001 el Bloco tuvo un 3 %, en 2006 un 5,3 % y en 2011 se presentó en una candidatura de varios partidos), y la mujer que logró el mayor número de votos en la historia de las presidenciales portuguesas con 479 000 votos.

El resultado general es malo, ya que las probabilidades de que el nuevo presidente de la República apoye un gobierno anti-austeridad son bajas. Es de esperar que al principio mantenga una postura neutral, pero ante las probables confrontaciones con la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, la situación empeorará para el actual acuerdo de gobierno. Pese a esto, la oposición dentro del Partido Socialista será definitivamente menor y la presión para un Bloque de Esquerda más sólido puede tener también buenas consecuencias. En el corto plazo, será muy necesaria la movilización social, ya que los defensores de la austeridad han colocado a uno de sus jugadores clave en la presidencia.

25/01/2016

João Camargo, militante del Bloco de Esquerda, electo municipal en Amadora y animador del movimiento Que se lixe a troika (Que se joda la troika) y de Precários Inflexíveis

Traducción: VIENTO SUR



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