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Alemania
Violaciones en Nochevieja: el machismo no es un producto de importación
27/01/2016 | Silke Stöckle y Marion Wegscheider

Durante las celebraciones de la Nochevieja en Colonia, Hamburgo y otras ciudades se produjeron numerosos ataques sexuales contra mujeres, y por lo menos en un caso hubo una violación. Es escandaloso que esto pudiera suceder e indignante que las autoridades al principio por lo visto no hicieran caso de las denuncias de varias mujeres.

En Alemania, la violencia sexual contra mujeres es en general un grave problema que sin duda no es nuevo: con motivo de grandes aglomeraciones y festivales, como la Oktoberfest de Múnich o los carnavales, se producen regularmente actos de acoso sexual contra mujeres e incluso violaciones. Según un estudio del Ministerio federal de Familia, una de cada siete mujeres sufre en Alemania algún acto de violencia sexual a lo largo de su vida. Una de cada cuatro, independientemente de su nivel educativo o condición social, está expuesta a la violencia doméstica, en parte con lesiones graves. Los autores casi siempre son hombres, pero no existen datos que diferencien según otras categorías como religión, origen, nivel educativo o condición social.

Por tanto, en realidad todos los días hay razones más que suficientes para que cunda la alarma social por el machismo y la violencia sexual en Alemania. Ambos fenómenos están estrechamente ligados al estereotipo dominante de la mujer en la sociedad, que hace que muy a menudo los desmanes sexuales contra mujeres no se tomen en serio o de entrada se marginen, como ahora también en Colonia, donde las autoridades municipales han recomendado a las mujeres afectadas que sigan ciertas “normas de conducta en aglomeraciones masivas”, como si frente a la actitud decidida de los autores de los abusos hubieran tenido alguna posibilidad de eludirlos. En este país, el cine, la publicidad y los medios de comunicación suelen presentar a las mujeres como objetos sexuales. La opresión de las mujeres sigue anclada estructuralmente en nuestra sociedad, como se desprende de las diferencias salariales, las limitaciones en la promoción profesional o los roles dominantes asignados a las mujeres. No se puede hablar ni de lejos de igualdad de derechos, por mucho que se proclame públicamente a diestro y siniestro.

Políticos y medios atizan la islamofobia

Así, en vez de relacionar los hechos de Colonia y Hamburgo con la violencia machista cotidiana que sufren muchas mujeres en Alemania, los políticos y los medios discuten principalmente, desde que se conocieron los desmanes, sobre el origen de los presuntos autores y sobre cuestiones de seguridad ciudadana. Cuando alguna vez se califica el acoso sexual como fenómeno estructural, solo se hace con referencia a la “cultura” de los supuestos países de origen de los autores. De este modo se ha instrumentalizado desde el principio el debate sobre los desmanes de Nochevieja, convirtiendo en general a los musulmanes o refugiados, de acuerdo con una clásica argumentación racista, en autores de los mismos.

Los medios de comunicación establecidos y los políticos atizan el racismo antimusulmán, que de por sí ya existe, y estimulan aún más el odio contra los refugiados: la presidenta del land de Renania-Westfalia, Hannelore Kraft, afirma que es preciso expulsar a los criminales extranjeros. Y en la tertulia matutina de la cadena Sat1 se proclama la necesidad de “defender nuestros valores, nuestra forma de vida y nuestras convicciones” frente a los “musulmanes”. Curiosamente, se habla muy poco de que numerosos hombres ajenos a los hechos y el centenar de agentes de policía no intervinieran para proteger a las mujeres de los desmanes, y eso que entre las víctimas hubo también una agente de paisana.

Un regalo para la derecha

La feminista Alice Schwarzer, quien simpatiza desde hace un tiempo con la derecha conservadora y ha declarado ya alguna que otra vez que comprende los planteamientos del movimiento Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente), se suma ahora también al coro y denuncia la tolerancia mal entendida con los hombres musulmanes, menciona en este contexto la palabra terrorismo y reclama el deber de integración por parte de los inmigrantes. Para la derecha, este terreno labrado por semejante argumentación es un regalo bienvenido. Los neonazis y partidos de extrema derecha como ProNRW y AfD proclaman al unísono que no hay que dejar entrar a más refugiados y que hay que proteger a “nuestras mujeres”. En las redes sociales se anuncian acciones callejeras e incluso agresiones físicas contra hombres extranjeros.

El caso es que las mujeres necesitan protegerse precisamente de esos partidos y esos contextos, que a su vez propagan y fomentan estereotipos y estructuras sociales misóginas. AfD (Alternativa para Alemania), creciente polo de atracción de nazis, propugna la familia heterosexual como norma, rechaza el matrimonio homosexual y asigna a la mujer el papel tradicional de ama de casa. Además, está a favor de modificar el artículo 218 del código penal (dificultando el acceso a la interrupción del embarazo), organiza campañas contra las cuotas femeninas y el feminismo, y afirma al mismo tiempo, hipócritamente, que la igualdad de género ya es una realidad. Incluso un partido conservador moderado como la CSU (Unión Socialcristiana), que postula actualmente que “quien no acepte el respeto hacia las mujeres está fuera de lugar en nuestra sociedad en Alemania”, se desmiente a sí mismo, por ejemplo, con su postura en la votación sobre la cuestión de la violación intramatrimonial en un pasado no tan lejano.

Luchar contra el racismo y el machismo

El hecho de que los desmanes ocurrieran en Colonia, por cierto, ilustra una vez más la avanzada polarización de la sociedad: se considera una metrópolis liberal, y eso que hace un año acogió una concentración de 4 000 seguidores de Hogesa (Hooligans contra Salafistas), un movimiento de extrema derecha.

Por todo esto hay que decir que es preciso investigar los desmanes sexuales de la Nochevieja en Colonia, Hamburgo y otras ciudades y castigar a los autores. Todas y todos hemos de salir a la calle conjuntamente para combatir la violencia contra las mujeres y el racismo, como ya ocurrió el 5 de enero delante de la catedral de Colonia. Además, queremos exigir a los medios y a los partidos políticos que se movilicen contra la extrema derecha emergente en vez de apoyarle con argumentos que no se sostienen. La próxima ocasión para salir a la calle contra la AfD antifeminista como nuevo banderín de enganche de los nazis es la jornada de lucha femenina que tendrá lugar el 6 de marzo en Berlín. En lo que respecta a la izquierda social, debe tener claro que en Alemania la opresión de la mujer está estructuralmente anclada y que en ningún caso dejaremos que el racismo nos divida en nuestra lucha contra ella: hemos de hacer frente a ambos fenómenos con la misma determinación.

7/1/2016

http://marx21.de/silvesterattacken-sexismus-ist-keine-importware/

Traducción: VIENTO SUR



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