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Siria
Puntos de referencia para no perderse
22/01/2016 | Pierre Vandevoorde

Zahran Alush, dirigente del más importante grupo rebelde de la región de Damasco, fue muerto el viernes (25/12/2015) por ataques aéreos rusos al este de la capital. Apoyado por Arabia Saudita, Jaichal-Islam controla la mayor parte de los suburbios este de la capital, regularmente bombardeada por las fuerzas gubernamentales. Como consecuencia, se cuestiona la transferencia para Rakaa de 4 000 combatientes con sus familias”. Estas son en general las últimas noticias.

¿Cómo no perderse en este follón?

Primero hay que remontarse en el tiempo. Lo que puede ser cierto hoy no lo era hace un año y, aún menos, en la dinámica de la revolución popular hace cinco años. Un reloj parado tiene razón dos veces al día, pero no da por ello ninguna indicación útil. Puede ser muy práctico amalgamar situaciones del comienzo de la revolución con hechos de hoy por las necesidades de la argumentación, pero eso solo produce mentiras confusionistas. Así, es precisa una buena dosis de mala fe para osar pretender -como se hace en muchas páginas web o páginas FB pretendidamente “progresistas”- que “en principio, ELS, Al Nusra o Daech es exactamente lo mismo”, y otro tipo de tonterías.

Los prorrégimen que se empecinan en ver en Assad-Putin-Nasralá una “opción progresista frente a la barbarie” (como si se tuviera que elegir entre la peste ayatolo-putiniana y el cólera US-saudita), que exultan con esta noticia, echan un velo púdico sobre una circunstancia curiosa: detenido en 2009, este triste personaje fue liberado en junio de 2011, por una amnistía, tres meses después del comienzo del levantamiento popular de masas. Assad, en efecto, liberó a más de un millar de yihadistas para crear un contrafuego a la revolución pacífica, autoorganizada y anticonfesional que exigía la marcha del odiado dictador. Dicho de otra forma, la aviación de Assad-Putin no ha hecho sino liquidar un instrumento que se había vuelto demasiado molesto.

Los comienzos de la revolución

A partir de marzo de 2011 y durante dos años, hubo manifestaciones por todas partes, hasta 200 al día y varios centenares el viernes, día de fiesta. Esto quiere decir que, por millones, la gente se levantó y juzgó indispensable, a pesar del miedo, a pesar de las brutalidades de los hampones al servicio del régimen, a pesar de las desapariciones y las torturas, reclamar conjuntamente la democracia, el final de los servicios de seguridad, una Siria respetuosa de todas las confesiones y comunidades y la salida de Assad. Nadie se atreve a afirmar que hubiera una presencia algo significativa de consignas antialauitas o anticristianas. Tales fenómenos solo han aparecido tardíamente, tras los actos de terror de masas del régimen y de sus apoyos mafiosos. Todo el juego del régimen ha sido llevar al enfrentamiento confesional, mediante puestas en escena, atizando el miedo entre las comunidades minoritarias. Y esto ha requerido su tiempo. Hoy la “limpieza” va tan lejos que asistimos, en particular entre los alauitas, a desaparición de personas inactivas en la oposición, simplemente conocidas por su oposición al clan Assad.

El Ejército Sirio Libre

Aquí también, el ESL a finales de 2011, en 2012 y durante los seis primeros meses de 2013, fue la fuerza armada más importante. No fue jamás, por otra parte, una institución u organización militar centralizada, sino nada más que gente ordinaria (antiguos manifestantes que buscaban protegerse y proteger el movimiento) y soldados desertores que tomaron las armas para defender sus barrios, pueblos y ciudades. A partir de la segunda mitad del año 2013, las fuerzas reaccionarias-yihadistas superaron al ESL, en particular gracias a la liberación por el régimen de yihadistas de vuelta de Irak o de Afganistán. Mientras que el ESL no recibía más que poco o nada de ayuda (en particular de parte de los políticos lamentables que clamaban que la utilización demostrada de gas de combate constituiría la “línea roja” y que se esfumaron lamentablemente a continuación) las petromonarquías del Golfo les abrían, a dichas fuerzas reaccionarias-yihadistas, las compuertas de la ayuda financiera y militar (también el bonaparte de Turquía, mientras intentaba yugular la resistencia kurda). No habría que perder de vista que el ESL, con su armamento rudimentario y sus débiles medios, fue la primera víctima de estas fuerzas reaccionarias como al-Nusra que logró incluso confiscarle el armamento. El ESL no ha desaparecido, existe aún aunque debilitado: con sus insuficiencias, es la resistencia popular laica y democrática. Es al que habría que equipar con armas modernas anticarro y antiaéreas. ¡Ni Daech, ni Assad, basta ya de bombardeos, la liberación de los pueblos de siria no puede ser obra más que de esos mismos pueblos!

En fin, sobre el personal político de unos y otros

Los bandidos corruptos salidos de las sucesivas purgas y de la descomposición del régimen, los Fifaat al-Assad, Tras o Khaddam, han sido todos mimados por Occidente y/o las monarquías petroleras que juegan con ellas el juego descorazonador de los “derechos humanos” a geometría variable. No son ni mejores ni peores que Assad, salidos del mismo molde infernal y criminal. Las otras “cartas” (Haytham Manna por ejemplo, que ha cuidado siempre presentarse como un “opositor respetable” tomando claras distancias respecto al movimiento revolucionario) son políticos que están persuadidos de que tienen una cita con la historia y que les espera un gran destino. No merecen la menor confianza. Pero, ¿por qué habría que elegir uno u otro? La única brújula es apostar por el movimiento popular, por su increíble dinamismo a pesar de su debilitamiento (incluso en la zona bajo la bota de Daech, con el ejemplo del comando del ESL “Sudario Blanco” que multiplica allí sus ataques de guerrilla), y ciertamente no por alguna opción impuesta desde arriba a sangre y fuego. No hay dos campos, sino tres. Que el último esté debilitado y cogido en pinza no cambia nada, es en ese lado donde se encuentra la única posibilidad de evitar aún la balkanización y/o el caos. La salida de Assad es la opción mínima para que sea factible un compromiso de paz.

La balkanización

El armisticio para desplazar 4 000 combatientes del barrio palestino de Damasco Yarmuk asediado, hambreado y reducido a ruinas desde hace 4 años (muchos han ido a buscar, desgraciadamente, las armas a donde se les ofrecían: ¿es tan difícil de entender?), no es el primero. Es una indicación más de la voluntad cínica del régimen de concentrarse sobre lo que considera como el “país útil”. (Damasco y la montaña alauita), tras haber empujado al exilio a millones de personas a las que suponía hostiles. El régimen ha comenzado, por otra parte, por retirarse de las zonas kurdas, intentando obtener así su neutralidad, con la intención de molestar a Erdogan con el desarrollo del movimiento nacional kurdo. Pero el hecho de que, a la vez que prosiguen sus propios objetivos, los y las combatientes de las YPG se revelan como los y las mejores combatientes contra Daech se le ha vuelto como un boomerang.

¿Qué podemos hacer aquí?

Ante todo, defender la detención de los bombardeos franceses, criminales contra la población civil, ineficaces contra la estructura militar de los fascistas de Daech. Exigir armas eficaces para los y las combatientes kurdos, yezidís, laicos árabes. Militar por el levantamiento de estado de urgencia que no intenta más que criminalizar e intimidar al movimiento social. ¡Dinero para los refugiados y armamento, no para los bombardeos!

28/12/2015

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article36897

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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