Grabar en formato PDF
Tensiones regionales en Asia del Sur
Pakistán, entre India y Afganistán
11/01/2016 | Pierre Rousset

Las tensiones indo-pakistaníes no se han reducido a pesar de la visita del Primer Ministro Modi a Lahore, Pakistán, el pasado 25 de diciembre, que ha suscitado numerosas reacciones, entre ellas el ataque por un comando cachemir a una base militar india.

Desde la partición el Imperio británico de Indias, en 1947, el conflicto fronterizo indo-pakistaní sigue sin estar resuelto, cristalizándose en concreto sobre la cuestión de Cachemira, dividida en dos. Son raras las reuniones de alto nivel entre los dos Estados. Por ello, la visita "sorpresa" del Primer Ministro indio Narenda Modi a Lahore, el pasado 25 de diciembre, para reunirse con su homólogo Nawaz Sharif, a pesar de su brevedad, ha sido objeto de muchas especulaciones. Habría sido organizada como fruto de las presiones ejercidas por el gobierno de Estados Unidos, preocupado por rebajar las tensiones en la región cuando intenta reducir la presencia de sus tropas en Afganistán. Si fuera así, ha sido un fracaso.

Una semana más tarde, un comando separatista cachemir llegado de Pakistán se infiltró en una base aérea india, en la provincia fronteriza del Penjab. Tras catorce horas de combate, el 2 de enero Nueva Delhi anunció que los cuatro miembros del comando habían sido abatidos; el Estado mayor sospecha del movimiento islamista Jaish-e-Mohammed creado en 2000 por los servicios secretos militares pakistaníes para presionar a India sobre el tema de Cachemira. Aunque actualmente está oficialmente prohibido en Pakistán, que ha condenado el ataque, ese grupo continua gozando de sólidos apoyos sin los que no podría operar de ese modo.

Este ataque tuvo lugar cuando debe celebrarse una importante reunión en Afganistán entre China, Estados Unidos, Pakistán y Afganistán sobre la cuestión de las negociaciones de paz con los talibanes. La influencia china en ese país no deja de aumentar con la retirada (inconclusa) de las fuerzas estadounidenses, al mismo tiempo que los servicios secretos del ejército pakistaní siguen estrechamente vinculados a movimientos talibanes afganos, a los que protegen.

Pakistán considera a Afganistán como su retaguardia estratégica en caso de conflicto con India y quiere asegurar su hegemonía allí. Sin embargo, India se ha implicado también en este teatro de operaciones, aportando su apoyo al gobierno de Kabul para contrapesar la influencia chino-pakistaní, al mismo tiempo que apoya los irredentismos de Baluchistán, provincia fronteriza bajo administración pakistaní. Más en general, Nueva Delhi reafirma su papel de potencia regional en Asia del Sur y hace todo lo que puede para contrarrestar las ambiciones chinas en esta parte del mundo.

Las grandes maniobras diplomáticas actuales avivan las contradicciones internas de los diferentes regímenes de la región. La "visita" de Modi a Lahore cogió a contrapié a la derecha radical india y en particular al Cuerpo de Voluntarios Nacionales (RSS), organización hinduista fundamentalista, de donde proviene el Partido del Pueblo Indio (BJP)... y el Primer Ministro. De hecho, casi todos los miembros del gobierno están más o menos directamente ligados a ese poderoso movimiento confesional sectario. Paradójicamente, solo la izquierda india -en general con el viento de cara contra la derecha hinduista encarnada por Modi- es susceptible de apoyar su apertura diplomática si ésta intenta verdaderamente una normalización de las relaciones. Por su parte, el Partido del Congreso se mantiene por el momento en un segundo plano, no olvidando que en el pasado el BJP hizo fracasar intentos de apertura que él mismo había iniciado.

En Pakistán, formaciones fundamentalistas sunitas continúan con sus sangrientos atentados contra chiitas (minoritarios en el país), cristianos, formaciones laicas o el ejército. Denuncian todo acercamiento con India, enemigo hereditario. En concreto, es el caso de los talibanes pakistaníes, la fracción Jamat-ul-Ahrar y el Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP). Actualmente parece reforzarse la influencia del Estado Islámico en el país. El nacionalismo islámico se alimenta de forma permanente de las cuestiones fronterizas irresueltas que dejó como herencia la partición de 1947 (en particular en las alturas del Himalaya).

El Estado pakistaní está fraccionado y el control que ejerce el gobierno es muy imperfecto. Las cumbres del poder (de los poderes) temen que en el caso de que se degradara la situación social y política en India, el nacionalismo sectario hinduista sea utilizado contra la minoría musulmana (más de 150 millones de habitantes), pero también contra Pakistán para aplastar la protesta en nombre de la unidad nacional. El espectro de una nueva guerra con el gigante indio es un escenario que no se puede descartar fácilmente.

La extrema derecha hinduista sueña con hacer estallar Pakistán, con verle desmembrado en pequeñas unidades territoriales. Por su parte, el gobierno pakistaní se muestra incapaz de integrar las reivindicaciones regionales y nacionales (Sind en el sur, Baluchistán, provincias occidentales y del Himalaya, Cachemira...) y de poner fin a la preeminencia estructural de los penjabis, en particular en el seno del Estado mayor militar.

En Afganistán, el gobierno de Kabul pierde terreno ante las ofensivas talibanes. Por otra parte, debe contemporizar con "padrinos" con intereses tan contrapuestos como Estados Unidos, China, India y Pakistán.

El pasado 3 de enero fue atacado el consulado de India en Mazar-e-Sharif, gran ciudad del noreste de Afganistán. El establishment securitario indio sospecha la implicación de Pakistán. En agosto de 2013, fue el consulado indio de Jalalabad, en el este del país, el atacado. En julio de 2008, la embajada de Kabul había sufrido un atentado suicida con un coche bomba (60 muertos).

Así pues, los procesos de paz parecen continuar siendo inciertos en esta parte del mundo: el juego de las potencias, las crisis de régimen (Pakistán, Afganistán), la presión de los movimientos religiosos sectarios, alimentan una inestabilidad crónica en esta estratégica región, bisagra entre Asia del Sur y Medio Oriente.

7/01/2016

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article36891

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons