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Barcelona
Diferencias en salud entre los barrios
22/12/2015 | Laia Altarriba

Vivimos más y mejor según donde vivimos. La investigación ha demostrado hace tiempo que, muy por encima de otras causas de tipo biológico, sanitarias o relacionadas con los hábitos, el lugar donde nacemos y la situación social del territorio donde vivimos, son las variables más importantes que condicionan la esperanza de vida, la salud y la calidad de vida.

Muchos estudios en todo el mundo han constatado estas diferencias territoriales en la salud. Por ejemplo, en el barrio de Calton, uno de los más pobres de la ciudad escocesa de Glasgow, la población tiene una esperanza de vida de 54 años, 8 años menos que en la India. Por el contrario, apenas una docena de kilómetros al norte de Calton, en la rica zona de Lenzie, la esperanza de vida es de 82 años, una de las más altas de Europa. En Estados Unidos, se estima que la diferencia de la esperanza de vida entre los condados más ricos y más pobres roza los 15 años para las mujeres y los 20 años para los hombres. La peor situación se observa en los condados pobres del Sur, alrededor de Misisipi, West Virginia y Kentucky, y muy especialmente donde viven los pueblos originarios de los Estados Unidos.

El código postal es, pues, más importante que el código genético para la salud pública. En la ciudad de Barcelona esto lo mostró el otoño pasado el Informe anual de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, en el cual el nuevo gobierno municipal ha presentado públicamente los datos que explican cómo las desigualdades entre los barrios de la ciudad tienen consecuencias directas sobre la salud de la población.

10 años de diferencia en la esperanza de vida

La explicación de estas desigualdades en salud es claro: los barrios con indicadores socioeconómicos más desfavorables son también aquellos que presentan peores indicadores de salud. O lo que es lo mismo: a más paro, precariedad laboral, bajo nivel de estudios y más pobreza energética, corresponden más enfermedades, afecciones y mortalidad.

Los barrios con peores indicadores de salud de Barcelona, según detalla el informe de la Agencia de Salud Pública, están situados sobre todo en los distritos de Ciutat Vella y Nou Barris, los lugares donde vive la población que padece más dificultades económicas. Por el contrario, los mejores indicadores sociales, económicos y también de salud se encuentran sobre todo en los distritos de Sarrià-Sant Gervasi y Les Corts.

El dato que sorprende más es que la esperanza de vida en la ciudad puede variar hasta 10 años entre los barrios más empobrecidos y aquellos que disfrutan de rentas más elevadas.

Las desigualdades sociales, perpetuadas y acentuadas por las políticas neoliberales impulsadas por los gobiernos en los últimos años, explican la generación y el mantenimiento de estas desigualdades de salud entre los barrios. La comparación entre Ciudad Meridiana y Pedralbes es un buen ejemplo. Mientras el segundo es un barrio acomodado, el primero tiene una renta siete veces inferior, el 43% de parados de larga duración y uno de cada cinco pisos con riesgo de embargo, así que es un barrio en situación límite: malnutrición infantil, embarazos adolescentes, problemas de salud mental, consumo de alcohol y drogas, solicitudes de ayudas para pagar medicamentos, problemas de salud bucodental, etc.

Cómo se puede cambiar esta situación

Durante la presentación de los datos de desigualdad entre los barrios de Barcelona, la Comisionada de Salud del Ayuntamiento, Gemma Tarafa, explicó que desde el consistorio se ha realizado un análisis de los 18 barrios donde la población tiene peor salud y también las peores condiciones socioeconómicas. Este diagnóstico debe servir para ayudar a establecer prioridades y "para decidir qué políticas se deben cambiar".

No se le escapa a nadie que la raíz para transformar esta realidad se encuentra en revertir las condiciones sociales y económicas que sufre la población en estos barrios. Es decir, reducir el paro, la precariedad laboral, fomentar la economía productiva y cooperativa, mejorar los servicios sociales o garantizar una vivienda adecuada para todos. Y todo ello ligado a la participación popular y a la generación de redes sociales.

Es precisamente en este sentido que trabaja la Red Municipal de Economía Social y Solidaria, impulsada este otoño por cuatro grandes ciudades catalanas: Barcelona, Badalona, Santa Coloma y Sabadell. El objetivo central de esta iniciativa es "explorar un nuevo modelo de desarrollo territorial que movilice mejor los recursos endógenos y priorice las dimensiones sociales, ambientales y humanas de la economía a fin de resolver más eficazmente las necesidades de la ciudadanía". Y pretende aprovechar la economía social para crear puestos de trabajo de calidad y, al mismo tiempo, promover la democracia económica en las ciudades.

Por otra parte, este mes de diciembre la ciudad de Barcelona también ha firmado un nuevo manifiesto municipalista, en este caso centrado en la promoción de la salud, que también pone el foco en la necesidad de combatir las desigualdades sociales. De todos modos, y en paralelo a la necesidad de cambios estructurales, los ayuntamientos tienen margen para hacer pequeñas actuaciones que pueden ayudar a mejorar la salud en los barrios más empobrecidos.

El documento Las Desigualdades en salud a nivel urbano y las medidas efectivas para reducirlas, elaborado por los proyectos Medea y IneqCities, apunta algunas iniciativas interesantes que contribuyen directamente a la mejora de las condiciones de vida de los habitantes de estas zonas, como la creación de huertos urbanos para mejorar la alimentación y crear redes sociales; la adaptación de servicios y equipamientos para las personas con movilidad reducida; garantizar el acceso para todos a guarderías públicas; rediseñar los patios escolares para promocionar la actividad física; o introducir cambios legislativos en el etiquetado para ayudar a reducir la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.

Si todos estos proyectos transformadores salen adelante, deberían conseguir cambiar el mapa de la desigualdad en nuestras ciudades durante los próximos años y comenzar a desdibujar las diferencias. El tiempo dirá si todas estas iniciativas y declaraciones de intenciones se convierten efectivamente en hechos. Desde las entidades y plataformas que trabajan para mejorar la salud pública, las seguirán de cerca para garantizar un cumplimiento adecuado en los compromisos adquiridos.

10/12/2015

http://www.elcritic.cat/blogs/lapitjorepidemia/2015/12/10/politiques-que-el-teu-ajuntament-pot-fer-per-reduir-les-diferencies-en-salut-entre-els-barris/

Este artículo se ha escrito con el asesoramiento de Joan Benach.

Traducción: VIENTO SUR



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