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Tribuna VIENTO SUR
Alemania se compromete militarmente en Siria
16/12/2015 | Manuel Kellner

¿Hace falta comprometerse en la lucha contra el autoproclamado Estado Islámico (EI), esa organización terrorista desenfrenada? Parece obvio que sí, incluso si los intereses económicos y geopolíticos reales de todas las potencias implicadas pesan más que todos los argumentos morales que se ponen encima de la mesa. Alemania va a participar en los conflictos armados en una Siria desolada. Esto supone, cuando menos, una inflexión en la política del gobierno de Angela Merkel y de su gran coalición: el CDU/CSU (cristiano conservadores) y el SPD (socialdemócratas). En 2011, Alemania no tomó parte en la intervención imperialista contra el régimen de Gadafi en Libia, y en Irak sólo participó de forma indirecta en los conflictos armados: entregando armas y enviando instructores a los pasmerga kurdos. Ahora, según las recientes declaraciones gubernamentales, la intervención será más "contundente".

Alemania se plantea enviar media docena de cazabombarderos Tornado en misiones de reconocimiento, así como un avión nodriza y una fragata con cerca de 900 soldados (el gobierno puede enviar hasta 1200 sin necesidad de recabar una nueva autorización parlamentaria). Es verdad que la aviación alemana no participará de forma directa en los bombardeos, pero ayudará a países como Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos a bombardear objetivos del Estado Islámico a través de la información que envíe y de su apoyo logístico. Información que no otorgará a Rusia, porque considera que Rusia no solo ataca al Estado Islámico sino a todas las fuerzas armadas que se oponen al régimen de Bashar al-Assad. La actividad de la aviación alemana no estará exente de riesgo para los pilotos, porque para obtener información visual de suficiente calidad, deberán volar a baja altitud: al alcance de la artillería ligera.

Con el envío de soldados alemanes y de su, si bien modesta, maquinaria militar a formar parte de la coalición contra la organización del EI en Siria, la canciller Angela Merkel, con el apoyo de la mayoría parlamentaria del CDU/CSU y del SPD, retoma en la práctica la tradición del imperialismo alemán. Hace tiempo que los políticos del establishmen alemán vienen mostrando interés por habituar a la población alemana a la idea de comprometer los soldados de la Bundeswher [ejército alemán] a lo largo y ancho del planeta, aún cuando esté en contradicción flagrante con el Grundgesetz, la constitución alemana, que prohibe cualquier intervención alemana que no esté destinada mas que a defender el territorio nacional de posibles agresiones extranjeras. Al final del artículo plantearé las reflexiones sobre los motivos que han empujado al poder político alemán a reforzar su compromisos militares internacionales.

El 4 de diciembre, la propuesta del gobierno obtuvo una amplia mayoría en el Bundestag, parlamento alemán a nivel federal: 445 votos a favor, 146 en contra y 7 abstenciones. Salvo Die Linke y Los Verdes, sólo 13 electos del SPD y uno del CDU votaron en contra de la moción. En los sondeos de opinión se puede ver que una mayoría justa de la población se opone a que la Bundeswehr se comprometa en operaciones militares; si bien en febrero esta mayoría se situaba en el 68 %, en diciembre se redujo al 54 %. Ahora esta mayoría parece que cambia. Esto abriría una nueva etapa en el camino emprendido por la política oficial alemana para "normalizar", aún más, la situación de Alemania que quiere desprenderse de los límites que le fueron impuestas por los crímenes de los nazis y a la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial.

Si, según las declaraciones oficiales, en Afganistán también se trataba de "defender los interes alemanes", ahora, según el ministro de defensa del gobierno de Angela Merkel, Ursula von der Leyen (CDU), se trata de la "solidaridad· con aliados importantes como Francia (golpeada por el terrible atentado de Paris) y Gran Bretaña, aunque también, una vez más, de la "defensa de los intereses alemanes" en Siria. Ursula von der Leyen como también el ministro de asuntos extranjeros, Frank-Walter Steinmeier, hablan del objetivo de lograr la derrota completa del EI, ¡aúnque lograrlo lleve décadas! Los medios que se plantean para lograrlo, incluyen la violencia militar, si bien no hablen de "guerra", como lo hace el gobierno francés de Hollande, el estadounidense de Obama o el británico de Cameron. Otras medidas serían las negociaciones entre las potencias mundiales y regionales entre las que se incluye el gobierno ruso de Putin, así como secar las fuentes financieras del EI.

Estos elementos estratégicos son, en parte, contradictorios y, por otra parte, incompletos. Por ejemplo, todo el mundo está de acuerdo en decir que será imposible derrotar al EI sin un despliegue masivo de tropas terrestres. Pero este tipo de intervención continúa siendo tabú. Entonces, ¿por qué multiplicar las víctimas -y las víctimas civiles- de este conflicto sangriento, si se considera imposible vencerle solo con los bombardeos aéreos o de la artillería? ¿Es que esta "línea roja" podría superarse en los próximos meses? ¿A qué precio?

En segundo lugar, para "secar" las fuentes de financiación del EI ¿no sería precisa una intervención diplomática fuerte para presionar al gobierno turco de Erdogan? Pero ahí, el gobierno alemán tiene problemas más serios: quiere contar con el buen hacer del gobierno de Erdogan para contener los dos millones de refugiados y refugiadas sirias que esperan pasar a Europa del este y, una buena parte, a Alemania.

En tercer lugar, y en relación a Rusia, ésta considera que las potencias occidentales deberían garantizar la permanencia de sus bases militares en Siria como contrapartida para que deje caer a Bashar al-Assad. Ahora bien, una solución de ese tipo no significaría ni el fin del régimen dictatorial de Assad (incluso sin Assad) ni el fin de las razones que alimentan la radicalización "fundamentalista" y el aflujo de jóvenes reclutados por el EI y otros grupos armados islamistas.

Evidentemente, otra contradicción es que Alemania apoya a los pasmerga pero no a las fuerzas de auto-defensa de Rojava o las fuerzas armadas del "terrorista" PKK. En este punto también, lo que prima es la colaboración con la Turquía de Erdogan en el seno de la OTAN. Y la probabilidad de atentados en Europa, en Estados Unidos, etc. se incrementa aún más con las intervenciones militares en el Medio Oriente. Y, a veces, los terroristas no están enviados por el EI, sino que se trata de ciudadanos europeos o estadounidenses atraídos por el EI que actúan por cuenta propia, sin una orden concreta.

Hasta ahora, la "guerra contra el terror" no ha logrado contener al terrorismo; más bien lo contrario. Las inombrables víctimas de las intervenciones y de los bombardeos en las regiones afectadas crean en amplias capas de sus poblaciones el sentimiento de vivir una guerra sin cuartel por parte de occidente -y de Rusia- contra el Islam en tanto que religión y cultura y también contra los abandonados por un orden mundial profundamente injusto.

Tras las recientes revelaciones de los pilotos de drones estadounidenses que declara que tenían órdenes explícitas de masacrar civiles "para producir muchos más terroristas", este efecto no puede mas que reforzarse. También hay que recordar y repetir que son los oficiales del Baas iraquí del derrotado Sadam Hussein por la intervención desarrollada por Estados Unidos, frustrados por la imposición de un régimen chiita sectario en Irak promovido por Estados Unidos, quienes se encuentran en el nucleo duro militar-estratégico del EI. También hay que recordar que Alemania es un importante proveedor de armas (surte de armas a la monarquía wahabita de Arabia Saudí que en muchos aspectos se asemeja mucho a un EI en el poder) y que todas las fracciones armadas en los conflictos en Siria se sirven de las armas alemanas.

Entre los motivos del gobierno alemán de Angela Merkel, la idea más importante es, desde mi punto de vista, el consolidar y reforzar el papel dirigente de Alemania en el seno de la UE. Los acuerdos de Lisboa recogen la obligación del apoyo militar mutuo entre los países miembros. En el ámbito de la política económica, en el rescate de los bancos y la imposición de feroces políticas de austeridad, Alemania ha desempeñado un papel dirigente muy importante. En lo que respecta a la política en torno a las personas refugiadas, el gobierno alemán apenas ha logrado la colaboración de otros países de la UE en lo que respecta a una "distribución equitativa" de las mismas. En lo que respecta a las intervenciones militares, Alemania está muy lejos de Francia e Inglaterra, y si ahora mismo no aportase un apoyo más importante a las acciones militares contra el EI, el papel de Alemania en tanto que potencia de primer orden en la UE se hubiera visto debilitada. A ello hay que añadir que Estados Unidos acaba de hacer público que el compromiso de Alemania en ese conflicto resulta aún muy pequeño. Así pues, la presión de los aliados constituye un factor importante en las modificaciones actuales de la política militar alemana.

14/12/2015

Manuel Kellner, redactor de Sozialistische Zeitung (SoZ)



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