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Entrevista a Jacques Rancière
Los tontos útiles del FN
14/12/2015 | Éric Aeschimann

[Para el filósofo Jacques Rancière, algunos intelectuales llamados “republicanos” desde hace algunos años, han hecho la cama al Frente Nacional. Destaca como los valores universales se han corrompido en beneficio de un discurso xenófobo].

Éric Aeschimann: Hace tres meses, Francia desfilaba en nombre de la libertad de expresión y de la convivencia. Las últimas elecciones departamentales han estado marcadas por un nuevo avance del Frente Nacional. ¿Cómo analiza la rápida sucesión de estos dos acontecimientos que parecen contradictorios?

Jacques Rancière: No es seguro que exista contradicción. Sin duda, todo el mundo está de acuerdo en condenar los atentados de enero y de felicitarse por la reacción popular que les siguió. Pero la unanimidad demandada alrededor de la “libertad de expresión” mantuvo una confusión. En realidad, la libertad de expresión es un principio que rige las relaciones entre los individuos y el estado prohibiendo a este último impedir la expresión de las opiniones que le son contrarias. Ahora bien, lo que se ultrajó el 7 de enero en Charlie, fue otro principio: que no se dispara contra alguien porque no te gusta lo que dice, el principio que regula la forma en la que los individuos y los grupos viven juntos y aprenden a respetarse mutuamente.

Pero no se estuvo interesado en esta dimensión y se eligió polarizarse sobre el principio de la libertad de expresión. Al hacer esto, se añadió un nuevo apartado a la campaña que desde hace años,utiliza los grandes valores universales para descalificar mejor a una parte de la población, oponiendo a los franceses “buenos”, partidarios de la República, de la laicidad o de la libertad de expresión, a los emigrantes, necesariamente comunitaristas, islamistas, intolerantes, sexistas y atrasados. A menudo, se invoca el universalismo como principio de vida en común. Pero precisamente, el universalismo fue confiscado y manipulado. Transformado en signo distintivo de un grupo, sirve para acusar a una comunidad concreta, especialmente a través de las frenéticas campañas contra el velo. El 11 de enero no se pudo separar de esta desviación. Las manifestaciones reunieron sin distinción a los que defendían los principios de una vida en común y los que expresaban sus sentimientos xenófobos.

¿Quiere decir que los que defienden el modelo republicano laico contribuyen, a pesar de ellos, a despejar el terreno al Frente Nacional?

Se nos dice que el Frente Nacional se ha “desdiabolizado”. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué ha apartado a gente demasiado abiertamente racista? Sí. Pero sobre todo, que la diferencia entre las ideas del FN y las ideas consideradas respetables y que pertenecen a la herencia republicana se ha evaporado. Desde hace una veintena de años los argumentos al servicio de la xenofobia y el racismo han salido de algunos intelectuales de la izquierda llamada “republicana”. El Frente Nacional no necesita decir que los emigrantes nos roban nuestro trabajo o que son pequeños delincuentes. Es suficiente proclamar que no son laicos, que no comparten nuestros valores, que son comunitaristas...

Los grandes valores universalistas, laicidad, reglas comunes para todo el mundo, igualdad hombre mujer, se han convertido en instrumentos de una distinción entre “nosotros” que nos adherimos a esos valores y “ellos” que no se adhieren. El Frente Nacional puede ahorrarse sus argumentos xenófobos: se los suministran los “republicanos” bajo una apariencia de lo más honorable.

Según usted se habría pervertido el sentido mismo de la laicidad.¿Qué representa la laicidad para usted?

En el siglo XIX la laicidad fue para los republicanos la herramienta que les permitió librar a la escuela del control que la Iglesia católica ejercía sobre ella especialmente desde la ley Fallou, adoptada en 1850. La noción de laicidad designa también el conjunto de medidas específicas tomadas para destruir este control. Sin embargo, a partir de la década de los 80 del siglo XX, se optó por hacer de ella un gran principio universal. La laicidad había sido concebida para regular las relaciones del Estado con la Iglesia católica.

La gran manipulación ha sido transformarla en una regla que debe ser obedecida por todos los particulares. Ya no le corresponda ser laico al Estado, sino a los individuos. ¿Y en qué vamos a fijarnos para ver si una persona infringe el principio de laicidad? En lo que lleva en la cabeza....Cuando yo era niño, el día de la Primera Comunión, íbamos a la escuela a encontrarnos con los alumnos que no eran católicos llevando nuestros brazaletes y repartiendo estampas. Nadie pensaba que eso ponía en peligro la laicidad. El reto de la laicidad era la financiación: a la escuela pública, fondos públicos; a la escuela privada, fondos privados. Esta laicidad centrada en las relaciones entre escuela pública y escuela privada fue enterrada en beneficio de una laicidad que pretende controlar el comportamiento de los individuos y que se utiliza para estigmatizar una parte de la población a través de la apariencia física de sus miembros. Algunos han llegado en su delirio a reclamar una ley que prohiba llevar velo en presencia de un niño o niña.

Pero, ¿de dónde vendría esta voluntad de estigmatizar?

Existen diversas causas, algunas ligadas a la cuestión palestina y a formas de intolerancia recíproca que alimenta aquí. Pero existe también “el gran resentimiento de izquierda”, nacido de las grandes esperanzas generadas en las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado, liquidadas después por el partido llamado “socialista” cuando llegó al poder. Todos los ideales republicanos, socialistas, revolucionarios, progresistas se volvieron contra ellos mismos. Se convirtieron en lo contrario de lo que se suponían que eran: no fueron ya armas de combate para la igualdad, sino armas de la discriminación, de la desconfianza y del desprecio respecto a un pueblo presentado como bruto o atrasado. A falta de poder combatir el crecimiento de las desigualdades, se las legitima descalificando a quienes sufren sus efectos.

Pensemos en la manera que la crítica marxista fue trastocada para alimentar una denuncia del individuo democrático y del consumidor despótico –una denuncia que afecta a quienes menos consumen... El paso del universalismo republicano a un pensamiento reaccionario, estigmatizando a los más pobres, desvela la misma lógica.

¿No es legítimo combatir llevar el velo, en el cual es difícil ver un signo de emanciapación femenina?

La cuestión es saber si la escuela pública tiene como misión emancipar a las mujeres. En ese caso, ¿no deberían también emancipar a los trabajadores y a todos los dominados de la sociedad francesa? Existen muchas clases de limitaciones –social, sexual, racial. El principio de una ideología reactiva, es determinar una forma particular de sumisión para ratificar mejor las otras. Los mismos que denunciaban el feminismo como “comunitarista” se han revelado rápidamente como feministas para justificar las leyes antivelo. El estatus de las mujeres en el mundo musulmán seguramente es problemático, pero les corresponde a las interesadas desprenderse de lo que es para ellas opresivo. Y, en general, es a quienes sufren la opresión a quienes corresponde luchar contra la sumisión. No se libera a la gente por sustitución.

Volvamos al frente Nacional. A menudo, ha criticado la idea de que el “pueblo” sería racista por naturaleza. Para usted, las personas emigrantes son menos víctimas de un racismo “desde abajo” que de un racismo “desde arriba”: los controles raciales de la policía, el confinamiento en los barrios periféricos, la dificultad de encontrar vivienda o empleo cuando se tiene un apellido de origen extranjero. Pero cuando el 25% de los electores dan su voto a un partido que quiere parar la construcción de mezquitas, ¿no es una señal de que, a pesar de todo, existen instintos xenófobos en la población francesa?

En principio, esas pulsiones xenófobas sobrepasan ampliamente el electorado de la extrema derecha. ¿Dónde está la diferencia entre un alcalde del FN que cambia el nombre de la calle 19 de marzo de 1962 [Fecha de la firma de los Acuerdos de Evian en el marco de la Guerra de la Independencia de Argelia. NT], y los electos de la UMP que piden que se enseñen los aspectos positivos de la colonización, o Nicolás Sarkozy que se opone a los menús sin cerdo en los comedores escolares, o los intelectuales llamados “republicanos” que quieren excluir a las jóvenes con velo de la universidad? Además, es demasiado simple reducir el voto FN a la expresión de ideas racistas o xenófobas. Antes que ser un medio de expresión de ideas populares, el Frente Nacional es un efecto estructural de la vida política francesa tal como fue organizada por la constitución de la V República. Al permitir a una pequeña minoría gobernar en nombre de la gente, este régimen abre automáticamente el espacio a un grupo político capaz de declarar: “Nosotros estamos fuera de ese juego”. El Frente Nacional se ha instalado en ese lugar después dela descomposición del comunismo y del izquierdismo. En cuanto.a los “sentimientos profundos” de las masas, ¿quién los mide?. Lo único que noto es que en Francia no existe el equivalente de Pegida, el movimiento alemán xenófobo. Y no creo en la comparación que se hace a menudo con los años 30 del siglo pasado. No veo en la Francia actual, nada comparable a las milicias de extrema derecha del periodo entre guerras

Escuchándoleparece que no haya necesidad de luchar contra el Frente Nacional...

Hay que luchar contra el sistema que genera el Frente Nacional y también contra la táctica que utiliza la denuncia del FN para esconder la derechización galopante de las élites gobernantes y de la clase intelectual.

¿No le inquieta la hipótesis de su llegada al poder?

Desde el momento en que yo analizo el Frente Nacional como el resultado del desequilibrio de nuestra lógica institucional, mi hipótesis es más bien la de su integración en el sistema. Existen ya muchas similitudes entre el FN y las fuerzas presentes en el sistema.

Si el FN llega al poder, tendría efectos muy concretos para los sectores más débiles de la sociedad francesa, es decir la gente emigrante...

Sí, probablemente. Pero no me imagino el FN organizando deportaciones masivas, de centenares de miles o millones de personas, para mandarlas a “sus casas”. El Frente Nacional, no son los “pequeños blancos” (blancos pobres. NT) contra los emigrantes. Su electorado se extiende a todos los sectores de la sociedad incluido el de los emigrantes. Sin duda, podría haber acciones simbólicas pero no creo que un gobierno UMP-FN fuera muy diferente de un gobierno UMP.

Manuel Valls ha reprochado a los intectuales franceses su “adormecimiento”: “Dónde están los intelectuales, dónde están las grandes conciencias de este país, los hombres y las mujeres de la cultura que deben, ellos también, deben subir al escenario, dónde está la izquierda?”. ¿Usted se sintió aludido?

“¿Dónde está la izquierda?”,preguntan los socialistas. La respuesta es sencilla. Está donde ellos la han llevado, es decir, en la nada. El papel histórico del Partido Socialista ha sido matar la izquierda. Misión cumplida. Manuel Valls se pregunta qué hacen los intelectuales... Francamente, no veo qué les puede reprochar la gente como él. Se denuncia su silencio, pero la verdad, es que desde hace decenios, algunos intelectuales han hablado profusamente. Han sido convertidos en estrellas, sacralizados. Han contribuido ampliamente a las odiosas campañas sobre el velo y la laicidad. Han sido demasiado habladores. Añadiría que hacer una llamada a los intelectuales, es hacer una llamada a gente bastante tonta para hacer el papel de portavoz de la inteligencia. Porque, sin duda, solo se puede aceptar ese papel oponiéndose a un pueblo que se presenta como formado por brutos y atrasados. Lo que vuelve a perpetuar la oposición entre “quienes saben” y “quienes no saben”, que justamente es lo que hay que romper si se quiere luchar contra la sociedad del desprecio de la que el Frente Nacional solo es una expresión particular.

in embargo, existen intelectuales –usted mismo– que combaten esa derechización del pensamiento francés.¿No cree en la fuerza de la palabra del intelectual?

No hay que esperar que algunas individualidades desbloqueen la situación. El desbloqueo solo vendrá de movimientos de masas democráticos que no estén legitimados por la posesión de un privilegio intelectual.

En su trabajo filosófico muestra que, desde Platón, el pensamiento político occidental tiene la tendencia a separar a los individuos “que saben” de los que “no saben”. Por un lado, estaría la clase educada, razonable, competente y que tiene vocación de gobernar; por otro, la clase popular, ignorante, víctima de sus instintos, cuyo destino es ser gobernada.¿Este marco de análisis se aplica a la situación actual?

Durante mucho tiempo, los gobernantes han justificado su poder adornándose de reputadas virtudes propias de la clase ilustre como la prudencia, la moderación, la sabiduría... Los gobiernos actuales presumen de una ciencia, la economía, de la que solo aplican las leyes declaradas objetivas e inevitables –leyes que milagrosamente concuerdan con los intereses de las clases dominantes.

Ahora bien, se han visto los desastres económicos y el caos geopolítico producidos desde hace cuarenta años por los detentadores de la vieja sabiduría de los gobernantes y de la nueva ciencia económica. La demostración de la incompetencia de esas gentes supuestamente competentes, suscita sencillamente el desprecio de los gobernados respecto de los gobernantes que los desprecian. La manifestación positiva de una competencia democrática de los supuestos incompetentes es otra cosa completamente distinta.

4/04/2015

https://histoireetsociete.wordpress.com/2015/04/04/debats-les-idiots-utiles-du-fn-avec-jacques-ranciere/

Jacques Rancière nació en 1940 y fue alumno de Althusser antes de romper con el marxismo tradicional a comienzos de la década de los 70 del siglo pasado. Aboga por la igualdad de los individuos y no ha dejado de denunciar la idea de que una élite poseería un saber superior al del “pueblo”. Sus obras más destacadas son: El Maestro ignorante (1987), El reparto de lo sensible (2000), El odio a la democracia (2005) y El espectador emancipado (2008).

Traducción VIENTO SUR



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