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Entrevista a Quim Arrufat (CUP)
“Por el camino no podemos perder ni a los de Convergencia ni a los de la CUP”
03/12/2015 | Andreu Barnils (VilaWeb)

[En esta entrevista Quim Arrufat explica la asamblea de la CUP (29/11) y comenta las perspectivas que se abren tras la misma. Antes y después ha habido declaraciones y artículos de personas y sectores partidarios de investir a Mas con condiciones y de no hacerlo. Probablemente el escrito que tenga más repercusiones y cree más polémica dentro de la propia CUP sea el que publicó ayer David Fernández, por ser la persona más conocida de la CUP y porque ha tomado claramente una posición: “quizá lo único posible, ahora mismo, son dos votos al proceso (invistiendo a Artur Mas.NdE) al lado de un plan de choque real y concreto”. Pero las negociaciones con Junts pel Sì –JxSí- y el debate dentro de la CUP seguirán; el 27 de diciembre está prevista una nueva asamblea de esta organización.

Para entender la entrevista conviene recordar que en la asamblea de la CUP del pasado domingo se sometieron a voto 4 propuestas que no eran excluyentes entre sí, porque los asistentes podían votar un máximo de tres: 1) un acuerdo con JxSí con medidas de plan de choque, ruptura y proceso constituyente, y un presidente distinto de Artur Mas (823 votos); 2) el mismo acuerdo y votar a Mas como presidente (434 votos); 3) negociar hasta pasado el 20D a la espera de que los escenarios postelectorales permitan interpelar a Catalunya sí que es Pot –CSQP- (129 votos); 4) descartar un acuerdo que incluya la presidencia de Artur Mas y, por tanto, ir a unas elecciones anticipadas (574 votos). El repaso de las intervenciones de las asambleas territoriales parece mostrar que la mayoría se mostraron contrarias a la investidura de Mas, aunque sin unanimidad y con diversidad de posiciones. Martí Caussa.]

Quim Arrufat (1982) es politólogo y exdiputado de la CUP en el parlamento. Habla siete idiomas: catalán, inglés, castellano, francés, alemán, árabe y turco. Actualmente forma parte del secretariado nacional de la formación independentista y, a pesar de no negociar directamente con Junts pel Sí, es una de las personas activas en el proceso. Asesora, ayuda, abre puentes. El día siguiente del debate nacional, Arrufat habla con VilaWeb en una terraza de Barcelona, a pocos minutos de la sede de la organización. Ha sido uno de los mil doscientos militantes que participaron en el debate, en Manresa, este pasado domingo.

¿Cómo valoráis los resultados?

Nosotros ya los intuíamos. La opción más votada refleja la situación que ya teníamos: continuamos las negociaciones como hasta ahora. Y después quedaron empatados los dos planes B. Acabar haciendo presidente Artur Mas o elecciones. Ganó hacer elecciones, pero no por muchos votos. Es, pues, lo que ya había de antemano. Pero el debate ha sido muy útil.

Hasta ahora la gente no tenía ni idea de que dentro de la CUP hubiera quienes quisieran investir a Mas, como plan B

¿Seguro? Nosotros sabíamos que todo el mundo se avenía con la posibilidad A, y aquí no hay fisuras: de entrada nadie quiere a Mas. Y que a los planes B, que son o Mas o marzo, se llegaría cuando ya no tuviéramos la opción A, por haber perdido la negociación: entonces hay una mitad Mas y una mitad marzo. Más o menos. Con lo cual no aclaramos casi nada. En resumen, no sabes qué pasará. Es incertidumbre absoluta.

Y en la asamblea nacional, ¿qué crees que ganará? Mas o marzo?

De acuerdo con lo que pasó el domingo, todavía quedaremos empatados. Y, mira qué te digo, quizá se coincida en votos: 555 a 555. Ja! No lo sé. Sí que sé que las dos posibilidades son muy malas. Se tiene que decidir si la asamblea se hará el 12 de diciembre o el 27. Y será una persona, un voto.

Ayer, permitiendo el voto múltiple, tampoco os contasteis exactamente. Solo tenéis una aproximación

Se hizo así expresamente. Si trabajas por la opción A pero utilizas un sistema en que la B es la definitiva, clavada, y la muestras exactamente, te encontrarás con que la parte negociadora, JxSí, irá a buscar directamente la opción B. Y olvidará la A, que es tu apuesta. Dicho esto, también te digo que ayer el objetivo no era decidir, sino averiguar qué fotografía teníamos de la gente, de las territoriales. Preguntábamos, ¿estamos haciendo lo que hace falta? Después de dos meses, ¿qué pensáis? Y lo que salió es el marco que defiende el grupo negociador.

Si la CUP quiere reflejar cómo es de verdad, que dos diputados invistan a Mas. Tiene militancia que lo haría.

Entiendo lo qué quieres decir. Pero es una media trampa. Tendría que pasar esto mismo en Junts pel Sí.

Que hagan una asamblea y cuenten votos.

Exacto. Y que reflejen el resultado final en el parlamento. Y Mas todavía tendrá menos apoyo del que tiene ahora.

Salellas dice que el "No a Mas" no se entiende. ¿Estáis de acuerdo?

La gente no nos está entendiendo. La gran mayoría de los medios no hacen el esfuerzo de explicarlo y nosotros tampoco lo explicamos demasiado bien. Hay que hacer una reflexión después de los resultados del 27-S: debemos convencer a los no estrictamente independentistas. Y no pienses en los federalistas. Piensa en los que quieren profundidad democrática y contenido social. Y aquí puedes sumar gente. Y en Junts pel Sí no encontramos ninguna reflexión en este sentido. Ninguna reflexión orientada a aumentar, en dieciocho meses o en un año, las 300 000 personas que nos hacen falta. O nos explican qué proyecto tienen para sumar más gente, o escuchan el nuestro: figura de consenso que no sea Mas, una presidencia coral que articule institucionalmente esta pluralidad. La principal fortaleza del proceso soberanista es la pluralidad. El proceso no tiene que ser de izquierdas ni de derechas. Sino de izquierdas y derechas. Esto se tiene que materializar y traspasarlo a la institución. Hay gente que considera que Mas ha hecho un esfuerzo titánico para convertir Convergencia al independentismo. Innegable. Innegable este esfuerzo. Pero todavía no ha llegado el momento de colgarnos medallas. Ahora hace falta llegar más lejos.

¿Una crítica a Junts pel Sí?

Todavía no ha jugado ninguna carta de estadista. Aquí se ha ido tirando, mientras se desgastaba a la CUP por otras vías; a ver si conseguía que las opiniones internas de la CUP la fueran creando tensión interna y se desmontaba. Pues muy bien, pero crear mayorías así nada bueno presagia. Lo hemos visto tres veces. Lo vimos el 9-N, cuando Mas dijo que no llevaría adelante nada de lo que había negociado con ERC. Y ERC quedó tan decepcionada, que al cabo de unas reuniones, saltó. Pero lo arreglamos como pudimos y tuvimos el 9-N. Segundo, Mas sacrificó las elecciones que debían ser justo después, por las que hicimos ahora. Y tercero: lista unitaria de civiles sin partidos; en la reunión que tuvo lugar en el Palau (de la Generalitat. NdE) volvió a chantajear: si se hace lo que dice la CUP, nada. Son tres momentos en los que nosotros hemos aprendido que permanentemente se hace lo que dice Mas, por chantaje y no, necesariamente, porque sea lo mejor que se puede hacer. No sé si comportarse así es un buen presagio. Dentro de JxSì tendría que haber mayor amplitud de miras. Y dejar de criticar cómodamente en las redes y con los tertulianos, en lugar de centrarse en el acuerdo. Porque, con esa actitud, todos vamos mal.

¿Se ha avanzado en el terreno de las privatizaciones?

No se ha avanzado. Ninguna privatización. Nosotros nos preguntamos: esta gente ¿tendrá los huevos de no parar BCN World, una cosa tan sencilla como parar un plan urbanístico del que no saca nada, que sólo salva a La Caixa y sus terrenos, que no lo entiende nadie, que no lo comparte nadie, ni los hoteleros de Salou? Son capaces de echar la caballería sobre la CUP porque no hace a Mas presidente ¿y en la mesa de negociaciones ni siquiera ceden con Barcelona World? ¿ni siquiera por la transición a la república? ¿ni ahora, en un momento de excepcionalidad? Es de un feudalismo preocupante. Preocupante por todo lo que está por venir y habrá de hacerse. Cuando les enseñamos la lista de privatizaciones y recortes y les pedimos que digan hasta dónde son capaces de comprometerse, ¡nos enseñan los puntos de su programa! Y la pregunta es: ¿esperan que esto cuele? Entiendo que CDC tiene planes de privatización a medio hacer y que ahora no quieren comprometerse con demasiados actores y agentes... Pero señores, hablemos de todo. De todo. Porque la lógica del "sólo me hacen falta dos diputados y ya está, y dejadme en paz" es un muy mal planteamiento para empezar un proceso de independencia.

La gente de la calle presiona. Tiene prisa.

Y eso es bueno. Así nos espabilaremos. Es bueno que la gente presione. Ojalá se hubiera preparado antes. Esto pone en evidencia muchas carencias de un nivel político que continúa jugando al partidismo en el comienzo de un proceso de independencia. Y tendría que haber otra lógica. A mí me parece muy lógico que la gente tenga prisa y que ahora la canalice hacia la CUP, porque ahora es la CUP la que lo atrasa. Mucha de la gente que ahora está cabreada, lo está con la buena intención de exigir velocidad de crucero. Pero ¿atribuir todas las carencias a la CUP? Pues muy bien. Escúchame. Si nos apartamos del proceso, a ver a dónde va. Si no ponemos todos algo de nuestra parte, no llegará muy lejos. Y ahora mismo, y me sabe mal decirlo, quien tiene el poder tiene la responsabilidad de ser más generoso. De tener más vista. Desde los márgenes se pueden hacer muchos menos movimientos. Cómo decía el poema, tienes escasamente el tiempo que te ha tocado vivir, tu pequeño trozo donde vivir y tu poca gente. Nosotros no tenemos casi nada más que esto.

En esto de ampliar la base, yo veo, quizás, a Colau subiéndose al carro. Pero a Coscubiela no.

Es que no son iguales. En absoluto. No lo son. Unos representan un partido de la izquierda institucional muy cómodamente instalado en el margen izquierdo del parlamento, reivindicando algo más de justicia social y yendo un poco a la contra en algunos temas amables. Y en cambio al sector de Ada Colau lo veo lanzado a construir una nueva identidad popular, que entronque con un proyecto que va más allá de las instituciones. Y puede llegar el momento en que estos sectores se hayan de implicar. Hacer a Mas presidente, con unas negociaciones en las que queda derrotada la CUP y donde se visualiza que sólo querían dos votos para continuar un proceso que en realidad tampoco articula con entusiasmo toda la mayoría independentista, no es la mejor oferta. Y no hablo tan sólo por Colau. Que sectores populares que ven el proceso muy vinculado a la clase política y a la corrupción, no se acaben de sumar también es un impedimento. Estas son las reflexiones que tenemos que hacer.

Tenéis un riesgo: Mas es el mejor de los suyos, y así lo perderemos.

Es el mejor de los suyos. Y por no decir otra cosa, que es el mejor de los mejores que ahora hay sobre la mesa. En ninguna ecuación hemos pedido que Mas se vaya. Es importante. No pedimos que se marche, sino que escenifique el liderazgo plural del proceso. En la calle ha sido plural y transversal. Que también lo sea en el liderazgo institucional. El proceso, impulsado por los independentistas, lo haremos con esta pluralidad o no lo haremos. Y esto quiere decir no perder a los de Convergència ni a los de la CUP por el camino. No podemos perder ni por aquí, ni por allá. Y, por eso, no se trata de dos votos. Porque también están los presupuestos. Entonces, ¿tendríamos que hacer como ahora? A mí me gustaría insistir mucho dentro de la CUP en que no estamos aquí para encajar a la CUP en un acuerdo en el que nos sintamos cómodos. Ponemos el énfasis en la mayoría social que hay que completar. Y que la tiene que completar una sociedad que lo ha pasado mal en medio de una crisis. Con un gobierno bastante déspota CiU-PP (2010-2012) y después el del 2012-2015, con el asunto Ester Quintana y Felip Puig. Y la sociedad tiene que sentirse cómoda y entusiasta en este proceso. No nos valdrá una mayoría que una vez votó. No. Necesitamos una sociedad activa y confiada que no lo hace todo para crear una nueva hegemonía de Convergencia, sino que lo hace por el país.

La CUP iría a por todas con un Mas en el gobierno. Y pensáis que no es lo mismo con Mas de presidente.

A David Fernández le gusta mucho decir esto, a mí no tanto: somos vuestros hijos e hijas; que nos hemos criado en una crisis y hemos visto parte de vuestra culpa; parte de vuestra culpa en la manera de manejar la economía, de gestiona el dinero, de tratar a la población, de informarla. Querer saldar esto con amenazas... Porque también hay una fractura generacional, provocada por la crisis. Por eso el acuerdo no es sobre dos diputados. Sino que esto vaya a todo gas. Y, por lo tanto, que no haya fisuras, ni contraargumentos, ni cosas a tapar en un proceso que se tiene que ganar por goleada. Y esto requiere un poquito más de mano izquierda.

¿Qué autocrítica hacéis?

Una es que no se ha dejado bastante claro, y quizás no se tiene bastante claro, cuál es el objetivo de todo esto. El objetivo no es echar a Mas. Es construir las bases compartidas y ganadoras. O no se tiene bastante claro, o nos perdemos en el pim-pam-pum de la negociación, o no lo sabemos explicar de forma suficiente. Después, el pim-pam-pum empieza a ser nocivo. Vamos mal. Empiezas a picarte, picarte, picarte, y después ¿quién es el guapo que hace el acuerdo? Por despecho, ya no lo hago. Esto es grave. Y también es, en parte, culpa nuestra. O lo paramos o iremos mal. Y finalmente, la CUP es muy nueva. Con la coherencia de asumir los principios, cuidarlos, alimentarlos. Todo esto está muy bien. Pero también te inhabilita para ser ágil. Somos un proyecto en construcción que tiene que tomar decisiones como alguien ya construido. Todo ello es remediable.

En la CUP hay un no o un sí flexible, pensado, lúcido. Pero también los inflexibles.

Cierto. Seguro. Y en JxSì también. Unos que dicen "estos perdidos no sé qué", y otros que no, que esto se tiene que construir entre todos. Ves que en el otro lado tampoco hay mucha mano izquierda. Y en los tuyos, hay la que hay. Pero lo tenemos cerca. Lo podemos tener con un acuerdo muy justito, muy apagado, o con un acuerdo de país.

Mas o marzo. Quim Arrufat ¿qué votaría?

Te diría, ¿en qué condiciones una y otra? Insisto en lo dicho en toda la entrevista. El acuerdo con JxSí debería tener de manera palpable esta idea: no es un acuerdo para un gobierno, para una investidura, sino que se trata de cesión de poder, de apertura y de ser transversal. No tan sólo con la CUP. Sino con el país. Esto puede tener formas diferentes. Nosotros hemos dicho Mas no, pero esto puede tomar formas diferentes. Y después tenemos la opción de hacer elecciones; aquí tendríamos que ir con el objetivo de tener todavía más fuerza. Si no, ¿de qué sirve hacer las elecciones? A mí me preocupa poco que votantes de la CUP vayan hacia JxSí. Me preocupa, pero al final votarían independentista. A mí me preocuparía más que la CUP no fuera capaz de sumar por el otro lado. Después de toda la coherencia y toda la defensa. Si la suma sirviera para crecer, entonces no todo habría sido en vano. Ahora, hacer un acuerdo con JxSì sin convencimiento, in extremis y hacer elecciones en marzo para perder, no lleva a ninguna parte.

¿Acuerdo con Junts pel Sí, y con convencimiento? Cuesta creerlo.

Cuesta creerlo. Pero quiero pensar que en ambos lados hay estadistas. Y los estadistas son gente que hacen prevalecer, a largo plazo, el interés de más gente que la propia.

1/12/2015

http://www.vilaweb.cat/noticies/quim-arrufat-pel-cami-no-podem-perdre-els-de-convergencia-ni-els-de-la-cup/

Traducción VIENTO SUR



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