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África
Nueva dominación capitalista e imperialista
26/11/2015 | Jean Nanga

La descolonización iniciada en los años 40 fue básicamente un paso al neocolonialismo, una mutación de las antiguas colonias, una puesta al día de los mecanismos de su explotación y dominación tanto por las antiguas metrópolis coloniales como por los otros capitalistas del centro. Había que adaptarse a las nuevas relaciones de fuerzas en la escena internacional (nueva jerarquía económico-militar, “guerra fría”), en las metrópolis y en los territorios coloniales. Tres o cuatro décadas más tarde, la desaparición del llamado campo comunista favoreció una reestructuración del orden mundial en función de la dinámica de neoliberalización del capitalismo, desencadenada a final de los años 70 y comienzos de los 80. Se caracteriza por una agravación permanente del dominio global del capital sobre la realidad (globalización) y una dinámica de abolición de los “cotos cerrados” (en el caso de las antiguas colonias francesas”), del “patio trasero” (Latinoamérica para los Estados Unidos), etc., porque limitan la libre circulación de aquellos capitales considerados hasta entonces intrusos.

En esta segunda década del siglo XXI, la circulación de capitales tiene una complejidad sin comparación con la de la “era de los imperios”. Participan en ella también, de manera desigual y combinada, los capitales privados de algunos antiguos territorios coloniales hasta hacer tambalear, en algunos casos, la jerarquía heredada del siglo XX. Un cambio que lleva a algunos a hablar, o a temerlo ya, de un “imperialismo al revés/1, resultado del crecimiento exponencial del PIB de algunas antiguas economías del capitalismo periférico, e incluso del antiguo llamado mundo comunista, a las que se llama emergentes, focalizándolas en China –ya emergida, convertida incluso en la primera economía mundial (PIB expresado en paridad de poder de compra), con inversiones crecientes en Europa y los Estados Unidos/2. En cuanto al actual dinamismo económico de África, hay quienes no dudan en hablar de un “tiempo de África” –por llegar/3 o ya aquí/4. Y siguiendo con el susodicho “imperialismo al revés”, un observador muy bien informado de los chanchullos económico-político-militares entre Francia y África (reducida a su parte subsahariana) parece haber detectado un signo precursor, describiendo una supuesta inversión de Franciáfrica en “Áfricafrancia/5. Pero la demostración es bastante superficial, aunque sea bastante claro el “relanzamiento del imperialismo francés/6 en ese continente. África continúa con su vocación social-histórica (capitalista) de campo de competición económica entre antiguas y nuevas potencias de la mundialización económica, sobre todo en lo referente al aprovisionamiento de materias primas, aunque haya actualmente participación de los capitales privados africanos en los circuitos de la mundialización neoliberal. La actividad de las potencias se constata también en lo militar, más que antes, bajo la bandera de la “guerra contra el terrorismo”, “para remediar el caos que la amenaza” –como diría el ideólogo del imperialismo humanitario, Robert D. Kaplan/7. Aunque no agota las formas de dominio del capital en las sociedades africanas, el imperialismo sigue siendo una realidad innegable en el África actual, incluso más allá de lo económico y lo militar, como intentamos demostrarlo aquí.

Cesión de soberanía de los Estados africanos

La actual África económica ya no es la abordada por Lenin. Ya no se trata de un conjunto de territorios coloniales, sino casi por completo de Estados oficialmente soberanos con quienes los Estados extra-africanos, incluidas las antiguas potencias coloniales, deben mantener relaciones de cooperación o de asociación, con respeto a los compromisos internacionales. No obstante, dicha soberanía es bastante relativa y está lastrada por la persistente dinámica del neocolonialismo. No han desaparecido los mecanismos de dependencia respecto a capitales exteriores, de exportación de materias primas (brutas), de importación de productos manufacturados de la antigua metrópoli colonial o de otras potencias económicas. Han sido adaptados a la dinámica del orden desigualitario mundial. Esto es lo que expresa la supuesta proeza económica africana, celebrada por casi todo el mundo: el crecimiento medio constante de su PIB, desde hace una década, en torno al 5%, por encima de la media mundial y que, además, se ha mostrado resistente a la crisis de las economías del centro capitalista en 2008, después de un ligero retroceso en 2009. El sector financiero ha podido aguantar en su conjunto, a pesar de la situación sudafricana (la más afectada por la crisis)

Lejos de ser la prueba de una dinámica económica endógena, se trata más bien de la manifestación de la dominación del capital extranjero. El citado crecimiento procede principalmente de los sectores petrolero y minero –donde se han descubierto nuevos yacimientos, factor de más extractivismo–, cuyos principales capitales son, con la excepción del capital minero sudafricano, de las transnacionales occidentales (las sociedades petroleras y mineras norteamericanas y europeas). Estas transnacionales, sostenidas por “sus” Estados, actúan en un contexto llamado de libre concurrencia (con la posibilidad de asociación) y ya no en situación de monopolio neocolonial –como el mantenido durante mucho tiempo por la empresa petrolera francesa Elf (absorbida por Total) en Congo (Brazzaville) y en Gabón. Este crecimiento procede también de la exportación de otras materias primas (las mismas desde la era colonial) en las economías no mineras y no petroleras, donde actúan gigantes estadounidenses y europeos del agrobusiness (Cargill, Archer Daniel Midland –ADM–, Louis Dreyfus, etc.). Transnacionales atraídas, también, por el liderazgo mundial africano en materia de retorno de las inversiones o de realización de sobreganancias y por la fácil “salida de capitales ilícitos” (procedentes del saqueo de los recursos, de fraude fiscal, etc.): 528 mil millones de dólares, salidos de África subsahariana, de 2003 a 2012/8, esto es una media anual del 5,5% de su PIB, la más elevada del mundo/9.

Esta situación es una de las consecuencias de la reorganización exógena, desde los años 80, de las economías africanas por medio de los programas de ajuste estructural neoliberal, incluyendo la “reforma” de las legislaciones sobre inversiones y sobre el trabajo. El FMI y el Banco Mundial los han impuesto a los Estados del tradicional capitalismo periférico, víctimas de un sobreendeudamiento promovido por el propio Banco Mundial (solución para la abundancia de petrodólares) desde los años 80. Teniendo en cuenta la relación de fuerzas en el seno de estas instituciones de multilateralidad muy jerarquizada y el peso particular de los intereses económicos estadounidenses en la decisión de la reestructuración de la economía mundial, el actual crecimiento africano muestra principalmente la sumisión al (o la ejecución de un proyecto del) establishment estadounidense, compartido dentro de la Comisión trilateral por las otras burguesías del centro capitalistas que le están subordinadas/10, e incluso por aquellas que parecen adversas.

Colocados en una asfixiante dependencia financiera, los Estados africanos se han visto obligados a una cesión parcial de su soberanía, que ya era relativa bajo la dominación neocolonial clásica. Se han visto sometidos regularmente a los missi dominici del capital, las instituciones financieras internacionales organizadoras de la apropiación por los capitales de las potencias europeas y norteamericanas (los “inversores estratégicos”) de antiguas empresas de Estado africanas, consideradas las más rentables, en el marco del Consenso de Washington. Una medicina bastante particular que se interesa por los seres sanos y abandona a los desahuciados. Una nueva desposesión “civilizadora”, integrando a estas sociedades en la fase neoliberal de la civilización capitalista, como lo había hecho la colonización en la fase también llamada del declive del liberalismo clásico.

El reembolso de la deuda pública exterior constituye todavía –por medio del pago de intereses– una considerable sangría por parte del capital financiero internacional. En 2004, la CNUCED no escondía su emoción al constatar lo que no había dejado de ser denunciado por las redes de anulación de la deuda del tercer mundo: “Una rápida ojeada a la deuda de África permite constatar que el continente ha recibido unos 540 mil millones de dólares en préstamos y ha reembolsado unos 550 mil millones de dólares en capital e intereses entre 1970 y 2002. Sin embargo, el saldo de la deuda sigue ascendiendo a 295 mil millones de dólares. Por su parte, el África subsahariana ha recibido 294 mil millones de dólares de desembolso, ha reembolsado 268 mil millones de dólares en el servicio de la deuda, y conserva una deuda activa de unos 210 mil millones de dólares […] Sin tener en cuenta los intereses, ni los intereses sobre las demoras, el reembolso de este saldo de la deuda representaría una transferencia inversa de recursos/11. Una sangría que tiene lugar en la sub-región con mayor proporción de pobres en el mundo. Los pretendidos resultados económicos actuales han favorecido otro ciclo de endeudamiento público (en los mercados financieros internacionales) ya alarmante.

La aparente generosidad hacia Estados “muy endeudados” –anulación o alivio de la deuda– es más bien un “favor” muy interesado de algún accionista influyente del Banco Mundial o del FMI. Se demuestra, en forma negativa, con la presión ejercida hace algunos años sobre el gobierno congoleño de Joseph Kabila para que revisase a la baja los términos de un contrato considerado muy favorable para China. En caso de obcecación del gobierno de Kinshasa, las instituciones financieras internacionales habrían impedido la prometida anulación de una parte importante de la deuda bilateral de la RD del Congo con el Club de París. El chantaje funcionó y el contrato fue revisado a la baja. El alcance de la asociación capitalista de la R.P. China con la R.D. del Congo quedó limitado por los tradicionales accionistas principales de las instituciones financieras internacionales que codician sus recursos naturales.

Dado que la dominación es más eficaz cuando se reviste de algún barniz “nacionalista”, el repetidor africano de este poder del capital financiero internacional sobre los Estados está asegurado por el Banco africano de Desarrollo (BAD), principal institución financiera regional, supervisora de la Nueva Asociación Económica para África (NEPAD) de la Unión africana, que debería organizar el desarrollo económico de esta región del mundo. Presentada como panafricana, esta institución financiera tiene la participación de 78 Estados, de los cuales 25 no africanos, entre ellos cinco miembros del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Japón) que detentan el 25% del capital. Esta importante participación –a la que habría que añadir la de otros dos Estados del G7, otros Estados europeos (Suiza…) y potencias llamadas emergentes– confiere un poder de subordinación de sus programas a los grandes intereses de las potencias tradicionales. Así, es casi imposible distinguir las recomendaciones de la BAD de las que realizan las instituciones de Bretton Woods, donde se conserva la dominación de las potencias imperialistas tradicionales, con Estados Unidos en cabeza.

La “ayuda pública al desarrollo” da un aspecto de generosidad a este mecanismo de dependencia organizada de las sociedades africanas. Pero el Comité para la anulación de la deuda del tercer mundo se interroga: “En 2012, la repatriación de los beneficios de la región más empobrecida del planeta ha representado el 5% de su PIB, frente al 1% para ayuda pública al desarrollo. En este contexto hay que preguntarse: ¿quién ayuda a quién?

Unión Europea: nuevas formas de asociación leonina

Por lo que se refiere a una gran parte de África, la supuesta generosidad pasa también por los llamados acuerdos preferenciales, como el Acuerdo entre los Estados de África, Caribe y Pacífico (ACP), por un lado, y la Comunidad Económica Europea, después Unión Europea, por otro. Estos acuerdos –de Yaundé, de Cotonú, y después de Lomé– han permitido a Europa adquirir productos a los precios que ella determinaba y fijar a estas economías en la exportación de productos no transformados, caracterizados por la especialización o el monocultivo colonial.

La Unión Europea decidió, en 2002, adaptar esta situación de dependencia preferencial a la era neoliberal, agravándola con la instauración de zonas de libre cambio, denominadas Acuerdos de Asociación Económica (APE). Los Estados africanos afectados (excluídos los del norte de África) tenían que firmarlos después de cinco años de “negociaciones”, conforme a la derogación acordada por la OMC. Una asociación tan leonina que en vísperas de la segunda Cumbre África-Europa (Lisboa, diciembre 2007), a seis semanas de la primera fecha tope, el economista liberal y Presidente de Senegal, Abdulayé Wade, consideraba imposible de firmar: “Es una cuestión de supervivencia para nuestros pueblos y nuestras economías, ya muy castigadas […] Si Europa no tiene otras cosa que proponernos que la camisa de fuerza de las APE, habrá que preguntarse si no estarán fallando en Bruselas la imaginación y la creatividad/13. La resistencia de los Estados y bloques subregionales africanos duró hasta 2014, fecha límite para la ratificación.

Mantener a África durante cinco décadas en una gran dependencia respecto a la exportación de productos primarios ha conferido a la UE suficiente poder para fijar las reglas del juego. Ha podido imponer la negociación con grupos de integración subregionales (muy dependientes de las aportaciones financieras de la UE), cuyo perfil le convenía, en vez de hacerlo con la Unión Africana, siguiendo el principio clásico de divide y vencerás; ha podido dividirlos también en función del grado de dependencia de cada economía “nacional” de la exportación hacia el mercado europeo de sus flores, sus plátanos, su cacao, su algodón, etc. Por medio del chantaje de la UE y de falsas promesas, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC, Southern African Development Community) –con un régimen especial para Sudáfrica–, la Comunidad este-africana (EAC, East African Community), acabaron por ratificar, en 2014, un acuerdo “medieval”, según la Red de Organizaciones Campesinas y de Productores Agrícolas de África Occidental (ROPPA).

Los Estados africanos implicados iniciaron de esta manera un proceso de liberalización, del 75% al 80% de sus mercados, para las mercancías de la Unión Europea, escalonado según subregiones entre 20 y 25 años. Y sin ningún mecanismo de “compensación financiera” /14. A cambio, estas economías africanas podrán exportar libremente el 100% de sus mercancías hacia la Unión Europea. Con la excepción de la economía sudafricana, se tratará principalmente de productos agrícolas que no pueden ser producidos en Europa y que por tanto no entran en competencia con una producción europea. La competencia que deberán afrontar las mercancías africanas en el mercado europeo es la de similares importaciones de Latinoamérica y de Asia –entre ellas, de colonias/neocolonias de la UE (países y territorios de ultramar, regiones ultraperiféricas)/15, que hacen de Francia, por ejemplo, un gran productor de piña, plátano y caña de azúcar. La competencia entre economías dominadas del antiguo tercer mundo permitirá a la UE importar los productos tropicales al precio más bajo posible.

Por el contrario, con la excepción -¿transitoria?– de algunos productos considerados sensibles (carnes, cereales, pastas alimenticias, pollos congelados, pinturas, etc., según las subregiones), cuya libre entrada en África sería catastrófica para las haciendas públicas africanas y para una gran parte de la pequeña producción local, las mercancías de la UE competirán con las africanas. Una auténtica competencia entre desiguales, en el marco de una asociación que se pretende “de igual a igual”.

A excepción de las mercancías procedentes de Sudáfrica –con quien la UE ha establecido protecciones, contingentes tarifarios recíprocos, también desiguales (105 productos sudafricanos protegidos, contra 251 productos europeos)–, las mercancías africanas ya producidas en Europa tienen muy pocas posibilidades de ser competitivas. Ni siquiera serán competitivas en los mercados locales y subregionales africanos, dada la gran debilidad del comercio interafricano, ya que casi el 90% de los intercambios lo son con el resto del mundo.

El neoliberalismo prometía sin embargo remediar esta debilidad por medio de una dinámica de integración económica regional y continental. Pero la “negociación” de las APE lo ha comprometido. Para la Unión Europea era una cuestión demasiado seria para ser tratada con la Unión africana: “En las relaciones África-UE, las APE son las grandes ausentes de las reuniones y estructuras oficiales UE-UA. La UE ha rechazado que la asociación de la SCAU [Estrategia Común África-UE] para el comercio, la integración regional y las infraestructuras, incluya las APE, aunque éstas han siempre atormentado las relaciones entre los dos continentes/16. La UE, que presume de contribuir a la integración africana, desconfía claramente, aún financiándola, de la realización de una Unión africana burguesamente autónoma.

La oposición a las APE no proviene sólo de las organizaciones de la producción agrícola campesina y de la “sociedad civil”, sino también de algunas organizaciones panafricanas del capital, como la Asociación Industrial Africana (AIA). La Asociación de Industrias de Ghana se ha fracturado entre exportadores de productos tropicales y productores competidores de mercancías importadas de la UE. A través de las APE, la Unión Europea ha organizado el ahogo de estos capitales industriales africanos en beneficio de las transnacionales europeas exportadoras. Según la AIA: “Vista la fragilidad de las economías africanas, la inoportunidad del libre cambio no da lugar a dudas. Muchas industrias en esta región apenas son incipientes. La apertura preconizada condenaría irremediablemente a África a seguir siendo un establecimiento de importaciones/17. Casi se puede oír a Marx diciendo: “Cada vez que Irlanda estaba a punto de desarrollarse en el plano industrial, era aplastada y reconvertida en país puramente agrícola/18.

Estos últimos años no han sido sólo los del crecimiento del PIB africano y la multiplicación de sus multimillonarios, también han sido, de manera aparentemente paradójica, los de su desindustrialización, consecuencia de los programas de ajuste estructural/19.

Éste parece ser el verdadero espíritu del “Consenso de Bruselas” que la UE ha propuesto a África en la cumbre de abril de 2014. Una de las tareas que se ha fijado la UE es “acompañar al sector privado en la conquista de los mercados en África”. Evaluados en “600 mil millones en 2013”, estos mercados se “estiman en un billón en 2020/20. Se celebra el dinamismo económico en África por su pretendida producción masiva de consumidores y consumidoras de mercancías de las transnacionales, el supuesto boom de las clases medias africanas/21. La UE, construida para la consolidación del capital sobre los pueblos europeos y la adquisición de un mayor margen de autonomía respecto al capital estadounidense en la competición internacional, la UE actúa también para reforzar el dominio de sus capitales sobre las sociedades africanas.

Relanzamiento de dos antiguas potencias coloniales

Dentro de esta nueva avalancha sobre África, algunos Estados continúan individualmente su tradición imperialista, determinados a “sacar el mayor partido a la herencia colonial/22. Por ejemplo, en diciembre de 2013, Francia publicó un informe/23 que expresaba de forma más abierta que hasta entonces la necesidad de un nuevo despliegue imperialista. Este Informe Védrine proclama la voluntad de reconquistar una influencia (de lo económico a lo cultural) que se ha visto atenuada por el librecambismo, la expansión estadounidense y la apertura de nuevas potencias, en particular, China. Francia está decidida a ir más allá de lo realizado hasta ahora por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), órgano coordinador del neocolonialismo francés en África. Esto ha puesto en ebullición al Consejo de Inversores franceses en África (CIAN) y a la “sección África” del Movimiento de Empresas de Francia (Medef internacional). En esta perspectiva, la Cumbre de la Francofonia, organizada en Dakar en diciembre de 2014, ha sido seguida por el 1º Fórum Económico de la la Francofonia. Hay una continuidad con el Forum Franco-Africano para un Crecimiento Compartido, organizado en París en febrero de 2015, asumiendo claramente su filiación con el Informe Védrine. El Medef fue uno de sus organizadores.

Por su parte, el Reino Unido, aunque mucho menos apuntado con el dedo que Francia, no muestra menos interés. Mientras los proyectores apuntan al activismo económico chino en África desde hace una década, resulta que entre 2003 y 2012 los capitales del Reino Unido han estado en cabeza en materia de fusiones y adquisiciones (30 503 mil millones de dólares, 437 operaciones), seguidos muy de cerca por Francia (30 472 mil millones, 141 operaciones), mientras que China sólo ocupa el tercer lugar (20 781 mil millones, 49 operaciones)/24. En materia de flujos financieros, Christian Aid explicaba en 2007 que Gran Bretaña había enviado al África subsahariana, entre julio de 2005 y julio de 2006, 17 000 millones de libras esterlinas, y había recibido, como retorno 27 000 millones, de las cuales 17 000 millones en fugas de capitales/25. ¿Quién ayuda a quién?

El Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID) del Reino Unido gasta actualmente mucha energía y mucho papel en propagar el evangelio de una felicidad que sólo puede ser aportada por el capital privado a los pobres de las sociedades capitalistas subdesarrolladas en general, y africanas en particular. Se supone que ha sido el interés por los pobres de África, más que por los extractores de beneficio, lo que ha motivado la creación por Tony Blair de la Commision for África, que en 2005 elaboró el informe Our Common Interest/26. Interés común de los poderes públicos y del capital privado británicos, e incluso de los nuevos capitalistas Áfricanos. ¿Estaba encubriendo Tony Blair las prácticas corruptoras del comerciante de armas de guerra BAE System, una de cuyas víctimas ha sido Tanzania?/27.

Un mayor apoyo gubernamental al capital privado británico fue justificado en 2011 por el DFID en The engine of development: the private sector and prosperity for poor people/28. Para alegría del Business Action for África (BAA), el DFID apoya a las transnacionales británicas que operan en África, como Unilever (donde se han reciclado exministros británicos), Diageo (llevado recientemente ante la justicia por sobornos en Asia), Río Tinto (ya procesada por complicidad en crímenes de guerra y genocidio en Papuasia-Nueva Guinea y acusada por asociaciones campesinas y ambientales en Madagascar, Mozambique, Namibia…), Shell (acusada de complicidad en la represión de los Ogonis y de falsificación de informaciones sobre la contaminación petrolera en Nigeria). No resulta sorprendente que el comportamiento de estas transnacionales británicas (entre ellas la Lonmin, responsable del crimen de Marikana) siga caracterizándose por un cierto espíritu neocolonial: “Ninguna de las compañías mineras británicas que trabajan en Sierra Leona cumple la Ley de Minas de 2009, aprobada con apoyo internacional para garantizar que las sociedades mineras extranjeras operen de manera responsable (…). Los argumentos de estas sociedades sobre la evasión fiscal son obsoletos y no válidos/29. Un portavoz de la Comisión ghaniana de Energía lo ha expresado de forma bastante clara: “Creo que piensan que se lo pueden permitir porque es África/30.

En la dinámica del “nuevo siglo americano

Al definir el siglo XXI como “el nuevo siglo americano”, el imperialismo estadounidense incluye evidentemente la conquista económica de África. Lo había anunciado el Presidente Bush padre/31 y ganó en visibilidad con la adopción, bajo la presidencia de Bill Clinton, en 2000, del Áfrican Growth and Opportunity Act (AGOA (Ley sobre el crecimiento y las oportunidades Áfricanas). Una ley cuya existencia no se puede comprender sin la creación, en 1992-1993, del Corporate Council on Africa (CCA) por las principales transnacionales estadounidenses –actualmente 180 empresas, que representan al menos el 85% de las inversiones privadas estadounidenses en África, junto con algunas empresas africanas: Dangote Group, Ethiopian Airlines, Heirs Holdings, Telkom SA– con la bendición de la United Statel Agency for International Development (USAID). AGOA es una versión de mercado preferencial, que debería hacer aumentar las inversiones estadounidenses en África y permitir el libre acceso al mercado estadounidense de las mercancías producidas en África… ¡con la excepción de los productos agrícolas! Una apertura restringida, dada la importancia de la producción agrícola en la actividad económica africana. Aunque Obama ha afirmado que “no necesitamos los recursos energéticos de África/32, en materia de importación la AGOA está volcada sobre todo en los hidrocarburos (alrededor del 90%), seguidos de productos textiles y ropa. Esta ley ha previsto sanciones unilaterales contra cualquier “socio” africano que contravenga los pretendidos “valores americanos”. Incluso algunos ideólogos partidarios del librecambismo no han dudado en considerarla un “caballo de Troya estadounidense en África/33.

Fiel continuadora de la administración Clinton en la materia, la administración Bush hijo reforzó este mecanismo con la creación del Millenium Challenge Account, otro instrumento de “ayuda” a los países del tercer mundo. El acceso a esta “generosidad” está condicionado a la adopción de las orientaciones de la administración estadounidense/34. La ligazón de este instrumento público con el capital privado estadounidense está también asegurado por la USAID. La era Obama continúa esta tradición.

En materia de fusiones y adquisiciones, según el gabinete Freshfields Bruckhaus Deringer, los Estados Unidos sólo ocupan el quinto lugar (con 12,08 mil millones de dólares y 209 operaciones en materia de fusiones y adquisiciones, incluyendo el norte de África) durante la década 2003-2012, por detrás incluso de una potencia económica emergente, la India (en cuarto lugar), con 15,11 mil millones de dólares y 133 operaciones. El liderazgo en materia de asociación comercial con África, antes detentado por los Estados Unidos, le fue arrebatado en 2009 por China. Pero los Estados Unidos conservan el liderazgo en cuanto a stocks de inversiones directas extranjeras (IDE), con 61,4 mil millones de dólares en 2012, contra 27,7 por parte de China, teniendo el Reino Unido y Francia, cada cual, más del doble del stock chino (respectivamente, 58,9 y 57,9 miles de millones de dólares).

Con semejante stock de IDE, las transnacionales estadounidenses se caracterizan, al igual que sus pares francesas y británicas, por ejercer cierta influencia sobre las políticas nacionales de los Estados africanos, sobre todo en las antiguas colonias británicas, gracias a la anglofonia. Es conocido el caso clásico de Firestone en Liberia (35), que desde 1929 ha venido sobreexplotando la mano de obra local, las tierras locales (plantaciones de caucho) y subordinando a un Estado liberiano en situación de cuasi-protectorado/36. Recordemos el caso de Chevron cuyo material de navegación marítima y aérea estuvo, en los años 1990, a disposición del ejército nigeriano para sus expediciones asesinas contra los pueblos Ijaws y Ogoni que reinvindicaban la justicia social en el delta del Niger petrolero.

Aunque la imagen de Coca-Cola (con unos 70 000 empleados repartidos en 160 fábricas es el principal empleador privado en África,), no está tan ensuciada en África como en Colombia o India, esta transnacional estadounidense es un gran apoyo del autócrata de Suazilandia, el rey Mswati III. Ha establecido en esta monarquía absoluta la producción africana del concentrado de su bebida epónima, “a causa del favorable acuerdo fiscal que le garantiza el régimen, así como por la abundancia de trabajo barato y de azúcar bruto (…) No obstante, el verdadero problema es que Coca-Cola está probablemente en Suazilandia porque es una dictadura que oprime a los sindicatos y a la población, lo que permite mantener los salarios bajos”/37. Se habla de “cocacolonización de Suazilandia”, porque Coca-Cola contribuye al PIB local hasta en un 40%, según algunas estimaciones. Esto explica que, hasta fecha muy reciente, los activistas suazis de derechos humanos y libertades fueran casi inexistentes para la administración estadounidense.

Para afirmar su liderazgo mundial/38, el gobierno estadounidense inició en agosto de 2014 una cumbre con los Estados africanos, consagrada a la colaboración económica con África, más allá del AGOA. A los Jefes de Estado africanos convocados en Washington se les anunció una próxima inversión de 33 000 millones de dólares. Stephen Hayes, PDG del CCA, que se había quejado del insuficiente dinamismo estadounidense en el apoyo a la inversión privada estadounidense en África/39, ha quedado satisfecho. Esto dice bastante sobre la necesidad de un Estado al servicio de las transnacionales todavía identificadas con la bandera estrellada, como se mostró en esa ceremonia oficial en Guinea Ecuatorial donde “las banderas americanas […] eran llevadas por una delegación de Mobil Guinea Ecuatorial, una filial de ExxonMobil […]. Venían después delegaciones con pancartas que anunciaban Halliburton, ChevronTexaco, Marathon Oil/40.

Una “revolución verde” por el “filantrocapitalismo”/41.

Esta cultura de influir en el destino de los Estados y de las sociedades africanas, inherente a la expansión de las empresas transnacionales, se manifiesta también en la vital cuestión de la agricultura, donde el liderazgo mundial de las empresas estadounidenses es innegable. En concierto con la USAID, en 2006, las fundaciones “filantrópicas” han creado la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA). Pavimentada de buenas intenciones –como lo fue también la Revolución Verde iniciada por las fundaciones Ford y Rockefeller en los años 1950 en América Latina y sobre todo en Asia, con los dolorosos resultados conocidos– esta nueva versión neoliberal es el caballo de Troya del agrobusiness biotech (Monsanto, Pioneer, Dupont, etc.)/42. Se trata de una operación que pretende imponer semillas genéticamente modificadas. La filantropía de la Fundación Gates –que ha gastado “120 millones de dólares para el desarrollo de las cosechas en África, incluyendo subvenciones específicas para la puesta a punto de los cultivos GM/43– sólo es aparente, porque es accionista de Monsanto. Guiada por la rentabilidad/44, esta fundación “filantrocapitalista” presiona sobre los Parlamentos africanos para que adopten leyes favorables al cultivo de semillas genéticamente modificadas/45, a lo que se opone todavía la legislación en vigor en la gran mayoría de los Estados africanos.

Entre las últimas ofensivas del lobby de las semillas en África, destaca la llevada a cabo en Ghana. Sometido a dificultades financieras desde hace al menos dos años, el Estado ghaniano estaba a punto de ceder a la presión para adoptar la Plant Breeder’s Bill. Esta ley favorable al empleo de semillas genéticamente modificadas a costa de las prácticas tradicionales de siembra se ha visto, por el momento, frustrada por la movilización, incluyendo una campaña internacional de información. La presión financiera aparece clara en un artículo que cuenta el burdo chantaje de la Embajada estadounidense y de USAID sobre el Ministro ghaniano de Finanzas de cara a un programa de asistencia quinquenal/46. El estado ghaniano está en un dilema: ceder al chantaje financiero de los Estados Unidos adoptando la ley (la deuda pública sigue en alza durante 2015) o escuchar a los militantes de la soberanía alimentaria que son también líderes de opinión. Posteriormente a la visita de Obama, Kenya ha anunciado el levantamiento de las prohibiciones sobre las OGM.

Los Parlamentos nacionales son invitados a legislar a favor de los intereses de las transnacionales contra la soberanía y la justicia alimentaria. Lo que se denomina “saber atraer a los inversores. El espectro de una campaña bastante eficiente en Europa y en los Estados Unidos contra el consumo de productos que contienen OGM (que ya ha convencido por ejemplo a la cadena de restauración rápida Chipotle en los Estados Unidos) incrementa el interés del agrobusiness por África, donde está en marcha una expansión de las grandes cadenas de distribución de mercancías alimentarias.

Como contribución a la realización de este “progreso” de la agricultura africana, la BAD se ha puesto en primera fila de los promotores de la “revolución verde” apelando al recurso a las simientes genéticamente modificadas “para mejorar la productividad agrícola Áfricana”. Ha incorporado al primer Presidente –y ahora Presidente de honor– de la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA), Kofi Annan, que debe el puesto de Secretario General de la ONU a su servilismo a los intereses estadounidenses. Los chupasangres de los pueblos encuentran siempre relevos africanos/47. No es ninguna sorpresa que el BAD, esta institución financiera que se denomina panafricana, haya decidido no considerar la opinión de las organizaciones de pequeños productores agrícolas, ni los estudios publicados estos años que sostienen que la agricultura campesina africana no tiene necesidad de estas simientes genéticamente modificadas para alcanzar la autosuficiencia alimentaria/48. No se trata sólo de la sutil imposición de alimentos exóticos desde el punto de vista de las sociedades africanas, como hace tradicionalmente una cierta política de ayuda alimentaria, sino de control de la producción de géneros básicos de la alimentación local.

No hay que injuriar a los tecnócratas de la BAD pensando que ignoran que esta “revolución verde” no podrá realizarse sin acaparamiento de tierras e incluso de cursos de agua. Uno de los últimos casos de desposesión es la expulsión por las autoridades del Estado de Taraba (Nigeria) del pequeño campesinado local para permitir a la estadounidense Dominion Farms disfrutar de 30 000 hectáreas para el cultivo de arroz. Dominion Farms ya se había hecho famoso en Kenya por una fechoría del mismo tipo. Estos campesinos se verán obligados a transformarse en proletarios agrícolas sobreexplotados (adultos y niños en edad escolar) o ir a engrosar los bidonvilles –una pauperización a la que sirven los programas de “lucha contra la extrema pobreza” de las ONGs y sus empleos de misioneros humanitarios, creados en Estados Unidos y en África, cofinanciados o sostenidos por la USAID. Visto el carácter “sensible” de Taraba, no hay que excluir que el grupo criminal Boko Haram consiga reclutamientos, si sobrevive a la actual ofensiva subregional. Más allá de Nigeria, esta “revolución verde” podrá acrecentar el número de muertos entre los inmigrantes en el Sahara o en el Mediterráneo.

África y la emergencia de nuevas potencias

La gran novedad en esta nueva avalancha sobre África es la actuación de las potencias económicas emergentes, en particular China (más bien “emergida”), que aparece como un catalizador del dinamismo actual de las potencias imperialistas tradicionales. Estas potencias capitalistas emergidas y emergentes tienen la particularidad de estar situadas en Asia y en América Latina, incluso en África (Sudáfrica). Dicho de otra forma, en el antiguo “Tercer Mundo” o “Sur”. Para su desarrollo, no derogan la cuasi-regla de recurrir a África.

Sin tener el mismo dinamismo que el capital chino, los capitales indios (sectores petrolero, minero, industrial, agrícola, telefonía móvil, productos alimentarios manufacturados, servicios sociales, etc.) también se desarrollan en África apoyándose en una larga historia de relaciones post-coloniales (no alineamiento) y en la existencia de una importante población africana de ascendencia india en el África austral y oriental (de Mauricio a Kenya, pasando por Sudáfrica, aunque su primer socio comercial -25%- es Nigeria).

También los capitales brasileños (sector petrolero y gasero, BTP, agrobusiness, exportación de equipos, productos alimentarios, etc.) se ven favorecidos por la parte afrodescendiente – aunque bastante discriminada/49– de la población brasileña y la comunidad lingüística con las antiguas colonias portuguesas en África (Angola es la principal tierra de acogida africana de las empresas brasileñas).

Aunque menos conocidas, hay que destacar también las inversiones (sector petrolero, forestal, agrobusiness) provenientes de Malasia –líder en 2012 de las IDE en el sur de África. La común identidad musulmana con una gran parte de África no es ajena al desarrollo de los capitales de las monarquías petroleras del Golfo (sectores financiero, petrolero, agrubusiness, etc.). Por su parte Turquía, euro-asiática, antigua metrópoli del imperio otomano, parece hoy decidida a acrecentar su presencia económica en África, más allá de la subregión septentrional. No es poca gente para repartirse el “pastel” africano”.

Uno de los efectos de esta actuación de las potencias económicas emergentes es la gran atención que concede actualmente a África el complejo académico-mediático del tradicional capitalismo central, en nombre de una supuesta preocupación por protegerla de la depredación de sus recursos naturales y otros engaños que podrían comprometer su marcha (ya cincuentenaria pero bastante “deslizante”) hacia el desarrollo. Estas denuncias de la depredación o de la estafa por parte de las nuevas potencias económicas recuerdan las justificaciones para la colonización de las sociedades africanas orientales a finales del siglo XIX: había que protegerlas de la trata negrera efectuada entonces por traficantes árabes y suahilis (productos de un muy antiguo mestizaje árabe-bantú). En este siglo XXI, hay que proteger a las economías africanas de estos nuevos pretendientes al título de potencia capitalista, principalmente de China, que se sitúa y asume la cabeza de este “vuelo de ocas salvajes”/50 tricontinentales.

Esta nueva ola capitalista no ha dejado de perturbar la lógica del Consenso de Washington al que se habría contrapuesto incluso un Consenso de Beijing. Según el sinólogo Arif Dirlik, “el término extrae su sentido y su encanto no de una posición económica o política coherente, sino porque sugiere un polo en la economía política mundial que puede servir para agrupar a quienes se oponen al imperialismo de Washington/51. En cuanto al economista jefe de la BAD, lo define como “un enfoque en que el desarrollo del sector privado y el crecimiento económico ocupan un lugar central, sin que los inversores se inmiscuyan en el gobierno interior de los países de África/52. China no instrumentaliza el “respeto de los derechos humanos” o de la “democracia”. El desarrollo del capitalismo chino mostraría lo que un culturalismo oficial ha denominado “conformidad con los valores asiáticos” que se caracterizan, entre otros, por la concepción de que la democracia (llamada occidental) no es una condición sine qua non de la eficiencia capitalista.

El resultado del supuesto pragmatismo asiático no deja de suscitar temores entre las potencias que han dominado tradicionalmente África. Porque la “élite” africana se está volviendo en muchos casos hacia China. Temor expresado de forma bastante clara por Francia, que se queja del descenso de sus cuotas de mercado en África, que han pasado del 10% a cerca del 5% en una década/53, así como por el presidente Obama y la antigua secretaria de Estado y eventual futura presidente estadounidense, Hillary Clinton, que no dejan de poner en guardia a África contra la nocividad de las inversiones de las potencias emergentes. Las inversiones chinas son señaladas como muestra de neocolonialismo, de imperialismo. Esta acusación la ha asumido en África, por ejemplo, uno de los defensores de una vía capitalista africana, antes director del Banco Central de Nigeria, actualmente emir del Estado de Kano (parte de la República Federal de Nigeria) y presidente del consejo de administración de la filial nigeriana (Black Rhino) del fondo de inversión estadounidense Blackstone, Malam Sanusi Lamido Sanusi: “China nos toma materias primas y nos proporciona bienes manufacturados. Esta era la esencia del colonialismo […] África se ha abierto gustosamente a una nueva forma de imperialismo/54. La reiteración de la acusación suscita respuestas oficiales chinas. Tras el ministro chino de Asuntos Exteriores que afirmó que “los Estados Unidos deben ser objetivos y racionales respecto a las inversiones chinas en África/55, el primer ministro Li Keqiang ha querido tranquilizar antes de su periplo africano de 2014: “Quiero afirmar a mis amigos africanos, con toda mi sinceridad, que China no pretende en absoluto actuar de manera imperialista, como algunos países lo han hecho antes. El colonialismo debe pertenecer al pasado”.

¿Imperialismo chino en África?

Para su ascenso hasta la cumbre de la economía mundial/56, China ha tenido que aprovisionarse de recursos energéticos y mineros en el exterior. Sin ninguna originalidad, se ha vuelto también hacia África/57. Importación de materias primas acompañada de préstamos a tipos preferenciales (que permite a algunos Estados aflojar o evitar el abrazo del FMI y del Banco Mundial, por ejemplo Angola), exportación de mercancías (más adaptadas al poder de compra de los pobres de África) y saber-hacer (en materia de BTP, por ejemplo), infraestructuras públicas (hospitales, escuelas, etc.) con grandes carencias durante décadas de “cooperación” o de “ayuda al desarrollo” por parte de las potencias capitalistas tradicionales, inversiones en los sectores industrial, financiero, agrícola, etc. Pese a algunos litigios pasajeros de ciertos capitales chinos, por ejemplo con los Estados chadiano o zambiano, la República Popular China ha conseguido quitar a Taiwan casi todos sus aliados africanos, con la excepción de Burkina Faso, Sao Tomé-Príncipe y Suazilandia, cuando en los años 1990 eran una decena. La R.P. de China condiciona su cooperación al respeto del principio de una sola China.

Los Estados africanos parecen sacar provecho real del envoltorio “Sur-Sur” de la cooperación con China, de su (relativa) buena salud financiera, del dinamismo de sus empresas públicas y privadas, etc. La supuesta solidaridad con los Estados hermanos del Sur favorece una mayor autonomía neocolonial de los Estados africanos respecto de las potencias tradicionales. Estas se enfrentan a una dinámica que no dominan y a un dilema: conservar el tipo tradicional de relaciones llevaría a estimular la preferencia africana por las nuevas potencias, pero contribuir a un desarrollo capitalista de África en competencia con China, o incluso en colaboración directa con ella/58, es correr el riesgo de encontrarse con algunas economías africanas emergentes que provocarán más sobreproducción en el mercado mundial. Tal como ocurre con la emergencia china y su expansión al centro tradicional del capital/59, que suscita la idea del “imperialismo al revés/60.

La “solidaridad” de China no se hace a costa de la acumulación de su potencia ni de su participación destacada en la jerarquía del capitalismo mundial. La concurrencia en África entre China/61 y las transnacionales enraizadas en las potencias tradicionales va también acompañada de una participación china en las estructuras multilaterales jerarquizadas creadas por el imperialismo tradicional, así como en las instituciones financieras internacionales y su repetidor regional que es el BAD. China no ha modificado las reglas/62, de las que se quiere aprovechar en lo posible (de los 150 mil millones de dólares chinos invertidos en África entre 2006 y 2014, cerca del 10% lo han sido en el sector financiero). Participa en forma de capitales, tanto públicos como privados/63, en la consolidación del capitalismo en África. Su demanda de materias primas refuerza la dependencia extractivista de los Estados africanos y compromete la conservación en el subsuelo de los recursos petroleros exigida por la lucha contra el cambio climático.

La participación de China en la industrialización de África -ausente de la agenda de las potencias tradicionales desde el imperialismo colonial– afecta sobre todo a la creación de zonas francas (“zonas económicas especiales” o “zonas de cooperación económica y comercial”), como en el caso de Egipto, Etiopía, Mauricio, Nigeria, Zambia. Dicho de otra manera, una deslocalización clásica fundamentalmente motivada por la tasa de beneficio: por ejemplo, la mano de obra etíope es más barata o más productora de plusvalía que la china, cada vez más reivindicativa. El Estado chino ha optado por la competencia entre los proletariados chino y etíope, en contra del primero. Hay que señalar que uno de los “asesinos del prêt-à-porter/64, la empresa sueca Hennes & Mauritz, también ha mostrado su interés por el muy bajo precio de la fuerza de trabajo en el taller Etiopía/65. Hay en proyecto otras zonas francas. Sería por lo demás sorprendente que la contribución particular de China a la industrialización de África fuera menos contaminante que en la propia China, visto que la ecología es también una de las últimas preocupaciones de los dirigentes africanos.

Algunas infraestructuras de transporte construidas por China se explican por estas deslocalizaciones. Como el ferrocarril eléctrico que une Etiopía con Yibuti, acompañado de la reciente pérdida del control del puerto de Yibuti por parte de la Dubai Ports World en beneficio de la Chinese Merchant Group International (nº 1 del sector en China).

Los capitales chinos participan también en buena posición en la lucha contra el pequeño campesinado agrícola africano –acaparamiento de las tierras agrícolas comunitarias convertidas en “tierras vacantes” por las autoridades nacionales. Menos pequeños campesinos independientes, un poco más de proletarios y lumpen-proletarios que pueden sumarse a quienes ya han sufrido la destrucción de sus actividades por la competencia hecha a la pequeña producción local, de otros sectores económicos, por los productos baratos “made in China”.

El sobrebeneficio neoliberal Sur-Sur realizado por las empresas chinas es repatriado parcialmente de manera opaca para ser reinyectada en los circuitos de reproducción. Algunas prácticas del capital chino privado, sobre todo en África austral, no son diferentes de los tráficos francoÁfricanos/66, anunciando una “ChinÁfrica”.

Los Estados africanos socios, a pesar de algunas escaramuzas (Chad, Zambia…), no están dispuestos a contrariar a esta potencia. Todo lo contrario, la potencia financiera del yuan empuja incluso a algunos Estados (Sudáfrica, Ghana, Mauricio, Nigeria, etc.) a servirse de ella como moneda internacional, junto al dólar, el euro, etc. Un logro de la potencia china en África que algunos consideran suave, tapándose la cara…

Ciertamente, no se trata de la antigua “transformación de África en una especie de conejera comercial para cazar a los de piel oscura”, contribuyendo a la “génesis del capital industrial” (K. Marx), ni de la conquista militar, seguida de administración y explotación de territorios, característica del imperialismo colonial de finales del siglo XIX. Se trata de una nueva forma, adaptada a la época neoliberal, con la memoria de este pasado común como diferenciador dentro de la concurrencia intercapitalista. En términos generales, la pertenencia a sociedades que han sido víctimas del colonialismo o del neocolonialismo occidental no impide a los capitales de las potencias emergentes imitar las prácticas de las transnacionales con sus raíces en el Occidente imperialista. Lo demuestran los capitales agrarios y mineros brasileños/67, indios/68, indonesios, etc., implicados en la desposesión de la tierra de las poblaciones rurales y la sobreexplotación de la fuerza de trabajo, con la complicidad de los Estados africanos en busca de inversiones directas extranjeras que les ayuden a ponerse en el camino de la emergencia.

De hecho, el marco de las relaciones Sur-Sur es jerárquico: las inversiones de las potencias emergentes de Asia y de América Latina en África no son comparables con las realizadas en sentido inverso, pese al crecimiento de estas últimas. En China, “las inversiones directas africanas […] se estimaban en 14,24 mil millones de dólares a finales de 2012, con un alza del 44% respecto a 2009/69, mientras que en India son “170 millones de dólares acumulados entre 2000 y 2010/70. Se trata sobre todo de capitales sudafricanos: a finales de 2013, 36 empresas en China frente a 72 chinas en Sudáfrica, 54 en India frente a 115 indias en Sudáfrica. Sin embargo, sin que la economía sudafricana sea comparable a la rusa, ni siquiera a la brasileña, hay 25 empresas sudafricanas en Brasil y 12 en Rusia frente a 4 brasileñas y 12 rusas en Sudáfrica/71.

Panafricanismo, jerárquico como el capitalismo

La cultura sub-imperialista, sub-regional (de Lesotho a la Angola en guerra) de los capitales sudafricanos de los tiempos del apartheid constitucional, no ha desaparecido con el fin de este régimen. Se ha adaptado a la nueva situación post-apartheid –siendo además uno de los factores. Por ejemplo, la transnacional sudafricana de telefonía móvil MTN ha sido acusada, como Coca-Cola, de ser un apoyo del régimen suazi, a cambio de una débil apertura a la competencia –el autócrata suazi, Mswati III es un accionista (tiene el 10%) de la filial local. El Estado sudafricano post-apartheid sirve mejor que sus predecesores a la expansión del capital “nacional” en África. Para la clase dominante sudafricana, el panafricanismo es una versión regional de las relaciones jerárquicas Sur-Sur, para conseguir un lugar mejor en el capitalismo mundial jerarquizado. La NEPAD era para Thabo Mbeki (vicepresidente de Mandela, después presidente) el instrumento económico de este “renacimiento africano” bajo la hegemonía económica sudafricana. Tanto más porque gracias al Black Economic Empowerment (apoyado por grandes capitalistas sudafricanos blancos) hemos asistido a la emergencia de grandes capitalistas negros que pueden servir de embajadores del capital sudafricano, acusado también de “saqueo interno sistemático de África/72.

El capital angoleño –con su crecimiento de dos dígitos del PIB (principalmente extractivista) durante cerca de dos décadas– ha intentado también una expansión, más allá del enclave de Cabinda, lo que ha sido considerado como el comienzo de vasallización de Guinea-Bissau: establecimiento de una joint-venture para la explotación de la bauxita entre Bauxite Angola (ligado al Estado) y el Estado bissau-guineano, con un reparto respectivo de 90% y 10%. Una asociación desigual que acompañaba al proyecto de construcción por Angola de una infraestructura portuaria en Buba (Guinea-Bissau). El telón de fondo de este deal es la presencia militar angoleña en el marco de una misión de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) y del Consejo de la Paz de la Unión Áfricana. Angola, petrolera y minera (diamantes, bauxita, etc.) se considera líder del CPLP en África y no esconde sus pretensiones al liderazgo en el África subsahariana, junto a Sudáfrica y Nigeria, o en concurrencia. Además, sus capitales públicos y privados se encuentran ya en Portugal, la antigua potencia colonial, como accionistas de referencia en empresas estratégicas (bancos, telecoms, etc.), con adquisiciones en el sector inmobiliario, la prensa, etc. Una expansión metropolitana que ya suscita comentarios sobre el “imperialismo al revés”: “La afluencia de capitales angoleños ha inciado ‘la transformación más importante de los sectores estratégicos de la economía portuguesa desde la ola de privatizaciones de los años 1990’, estima Jorge Costa, dirigente del partido antiliberal Bloque de Izquierda y coautor de una obra titulada ‘Los dueños angoleños de Portugal/73. Pero aunque el capital angoleño es el primero de una antigua colonia africana en imponerse ahora a su antigua metrópoli, “el conjunto de posiciones de la antigua colonia en las acciones portuguesas asciende a 2,8 mil millones de euros, o sea el 3,8% de la capitalización del mercado de acciones de Lisboa/74 en 2013. ¿Es suficiente para hablar de un “imperialismo al revés”, simbolizado por Isabel Dos Santos, hija del presidente angoleño y líder de los milmillonarios africanos?

Estos últimos años, Forbes, Venture Africa y otras de la misma calaña, vienen publicando la lista de los milmillonarios africanos, reproducida una y otra vez, no sin un cierto orgullo, en una gran parte de los periódicos panafricanos on-line: “La segunda edición de la clasificación de los Áfricanos más ricos efectuada por Venture Africa ha mostrado que África cuenta en 2014 con 55 milmillonarios (en dólares), cuya fortuna global ha progresado un 12,4% entre 2013 y 2014, partiendo de 143,2 mil millones de dólares, hasta 161,75 mil millones/75. Esto es, de 2009 a 2015 una cuarentena de milmillonarios se han enriquecido hasta alcanzar a los ocho milmillonarios africanos de 2009 (no están contabilizados los gobernantes ladrones que son, más que antes, la regla en el África neoliberal).

Esta burguesía africana de nuevas y nuevos multimillonarios realiza importantes inversiones a niveles nacional, regional (de El Cairo a Mauricio) e incluso extra-Áfricano: “Entre 2007 y 2012, durante la peor recesión de la economía global de Europa, las inversiones africanas [en Europa] se han multiplicado por siete, alcanzando lo 77.000 millones de euros/76. El principio de su desarrollo estaba inscrito en la lógica del Consenso de Washington: en el culto del capital privado oficiado por las instituciones de Bretton Wodds, se recita también la participación del capital privado nacional. De las relaciones Sur-Sur, al igual que de las relaciones Norte-Sur, esa burguesía sólo espera una posición que considera merecida en la carrera de la acumulación capitalista, deseando por ejemplo APE que no puedan ahogarla.

Nuevos ricos y más pobres

Este ascenso de la potencia económica de algunas economías del Sur perturbando la tradicional jerarquía Norte-Sur no contradice una cierta tradición tercermundista: el discurso sobre la construcción de la solidaridad o de los intercambios Sur-Sur –contra las relaciones desiguales Norte-Sur– suele ir acompañado de una ocultación de las desigualdades e injusticias sociales internas en cada país, los antagonismos entre las clases sociales, gestionados a veces de una manera que no puede ser más represiva. Se puede hablar de liderazgo africano en materia de desigualdades sociales: “En lo que se refiere a la riqueza, las desigualdades más escandalosas están presentes en el África subsahariana (37%), y después en el Sur de Asia (25%). […] Las desigualdades de rentas han disminuido en América Latina y el Caribe, pero parecen haber aumentado en el sur de Asia y en el África subsahariana/77. Desigualdades que son resultado del saqueo de los recursos nacionales, de los favores recibidos por simpatías con las autoridades políticas –bastante evidente en el caso de Isabel Dos Santos y de los multimillonarios o milmillonarios del Black Economic Empowerment en Sudáfrica, que figura actualmente en el pelotón de cabeza de las sociedades más desigualitarias del mundo.

Según cables diplomáticos estadounidenses, publicados por Wikileaks, los negocios del líder de los milmillonarios africanos, el nigeriano Aliko Dangote, prosperan también gracias a las amistades entre dirigentes políticos. Según el cónsul general de la época, Brian Browne: “Para sus partidarios, simboliza el hecho de que los nigerianos pueden hacer algo más que trueque y comercio. Para sus detractores, es un depredador que utiliza las conexiones en la politica económica corrupta para inclinar la balanza a su favor y apartar la competencia potencial. La verdad se encuentra en algún lugar entre estas dos caricaturas. Dangote forma parte del primer círculo de consejeros en negocios del presidente Obasanjo. No es casualidad que Dangote tenga grandes intereses en muchos de los productos prohibidos a la importación en Nigeria/78. Nada nuevo respecto a los barones ladrones estadounidenses de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Dangote expresa también el cinismo de los capitalistas africanos, incluso en su expansión continental: “Desde que llegamos a esta empresa en diciembre de 2014, cobramos nuestros salarios con más de 20 días de atraso, y siembre con el temor de no cobrar el salario mensual. Después de cinco meses de trabajar en la fábrica, no disponemos todavía de nuestros contratos, a pesar de varias gestiones ante la inspección de trabajo. Por ello, no tenemos ninguno de los derechos sociales regulados por la legislación senegalesa”, se quejaban recientemente obreros de su cementera de Pout en Senegal”/79. El respeto de los derechos de los trabajadores, incluso reducidos a la insignificancia, no es un rasgo del capitalismo neoliberal. Además, los problemas ambientales planteados por esta cementera, sobre todo los relativos al agua, no son tratados de manera diferente por quien es considerado, con cierta admiración, por un diario on-line de la joven intelligentsia africana, Terangaweb, (“El África de las ideas”), como “arquetipo de los nuevos titanes del capitalismo Áfricano/80.

Dangote, como sus semejantes africanos y extra-africanos, se aprovechan de los mercados de trabajo desregulados por los programas de ajuste estructural, contribuyendo al liderazgo del África subsahariana en empleos vulnerables o no decentes, salarios de supervivencia/81 y trabajadores asalariados pobres, y la casi inexistencia de protección ambiental.

Antiguas y nuevas presencias militares

La dominación imperialista de las sociedades africanas a finales del siglo XIX y comienzos del XX no empezó con una afluencia de capitales, sino con el ejercicio de la fuerza, la conquista militar. Esta dimensión militar distingue hoy también la emergencia de nuevas potencias capitalistas de las prácticas imperialistas tradicionales.

Entre las potencias imperialistas tradicionales, Francia ha estado militarmente presente de forma permanente en las antiguas colonias, después de la descolonización masiva de comienzos de los años 1960/82. Una presencia militar acompañando el mantenimiento de su hegemonía en sus antiguas colonias subsaharianas/83, o incluso favoreciendo la extensión de su esfera de influencia, más allá de su ex–imperio colonial –ingerencia en la guerra de Biafra, en Nigeria/84. Consideró útil reestructurarla en el contexto post-guerra fría y de neoliberalización del capitalismo, reduciendo el número de bases y de tropas estacionadas en África. Puso cierto acento en la formación de ejércitos africanos dependientes. Esto podía ser compartido también por la Unión Europea que estaba construyendo su fuerza de intervención (Eufor), bajo liderazgo francés en la RD del Congo, en Chad y en la República Centroafricana (mucho antes de Sangaris). Como reconocimiento a su tradición africana, el ejército francés ha sido también asociado a algunos de los ejercicios que el ejército estadounidense organiza desde los años 1990 con ejércitos africanos, signo de su interés post-guerra fría por África (aunque este interés se haya atenuado por el espectacular fracaso de la intervención en Somalia –Provide Relief, después Restore Hope, 1992-1994).

La superpotencia militar, presente en la isla de Diego García, una de sus principales bases fuera de los Estados Unidos, gozaba ya de la posibilidad de utilizar algunas instalaciones militares, como la base aérea de Thebephatshwa (Botswana), construida con ayuda estadounidense en el momento en que se estaba transformando el gran aliado sudafricano (el fin del apartheid podía conducir al poder a “los comunistas del ANC”). Hoy día, el ejército estadounidense, dotado en 2007 de un Comando del US Army para África (Africom), se ha convertido en el principal ejército extranjero presente en África: además de Diego García, posee desde 2002 una base de Yibuti, en el campamento Lemonnier (antiguo campamento francés), para la Combined Joint Task Force – Horn of África (CJTF-HOA, integrada en Africom), así como una discreta (y muy a menudo secreta) presencia en una cuarentena de Estados Áfricanos/85. Esta ubicuidad, a modo de compensación por el fracaso en el intento de instalar en África el cuartel general de Africom –instalado por defecto en Stutgart, con extensiones en España, Italia y Portugal–, y cuya justificación oficial es la “guerra contra el terrorismo”, apenas esconde intereses y deseos económicos, petroleros en particular.

Con su burda arrogancia, los Estados Unidos han aprovechado la lucha contra el ébola en el oeste de África para hacer la promoción de Africom, enviando tres mil soldados a Liberia. Una operación de “conquista de los corazones y de las mentes” por el humanismo militar, con la que Estados Unidos parece esperar que la presidenta Ellen Sirleaf Johnson (cuya voluntad de acoger el Cuartel General de Africom en 2007 fue contrarrestada por la Unión Africana) se aproveche para obtener una prolongación de la presencia militar estadounidense –como hizo Michel Martelly tras el terremoto de Haiti.

El traslado del eje militar hacia Asia no afecta en absoluto al Africom, cuya creación también ha influido en la imposibilidad de llevar a conclusión el viejo proyecto de crear un ejército panafricano, relanzado en 1994 e integrado, como Fuerza Africana de Previsión / African Santdby Force, en el programa de la Unión Africana. Pues, a la vez que proclamaba su oposición a la instalación de nuevas bases militares extranjeras en África, la Unión Africana esperaba el apoyo financiero de los Estados Unidos y de la Unión Europea para organizar este ejército que debería permitir a África resolver por sí misma sus problemas de seguridad. Las intervenciones de los ejércitos extra-africanos, convirtiendo a África en un terreno de experimentación y de publicidad de sus nuevos instrumentos de muerte y en un mercado para las empresas de mercenarios, perderían toda razón de ser. El fracaso de este proyecto militar panafricano explica en parte el bricolaje de los ejércitos africanos en Somalia, y las intervenciones militares francesas en Mali (¿ha contribuido la operación Serval a vender, por fin, el Rafale?) y en República Centroafricana. Intervenciones imperialistas que se presentan bajo bandera del humanismo gracias a una burda instrumentalización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, cuando la situación en Mali/86 no es resultado sólo de la persistencia del neocolonialismo en este país, sino también de la caótica situación creada en Libia por la intervención de la OTAN, contrarrestando la mediación de la Unión Africana.

Aprovechándose de algunas valoraciones positivas de su intervencionismo militar (asalto final al palacio de Laurent Gbabgo para instalar a Alassane Ouattara, Serval, Sangaris), Francia procede a una nueva reestructuración de su presencia militar. En adelante estará más presente, mezclando la cooperación y la concurrencia con los Estados Unidos, cuyo despliegue va acompañado de un reconocimiento de la experiencia francesa en la región. La coexistencia de una base francesa y una base estadounidense en Yibuti es todo un símbolo.

Lugar estratégico, Yibuti se ha vuelto emblemático del nuevo interés militar de las potencias económicas por África. La protección del Golfo de Aden, frecuentado por los petroleros, está transformando a Yibuti en núcleo militar, desafiando el principio de la Unión Africana sobre el no estacionamiento permanente de ejércitos extranjeros. A los ejércitos francés y estadounidense, se han añadido las bases japonesa (en 2011) e italiana (acuerdo de 2012), mientras que China quiere obtener la instalación de una base militar, Rusia y Canadá/87 negocian para poder instalarse también, y los militares españoles y alemanes están presentes, aunque sin disponer de bases permanentes.

El ejército japonés/88 dispone de 600 soldados en su base de Yibuti y gasta 30 millones de dólares en su alquiler. Es un ejército actualmente en plena mutación, que se caracteriza por la vuelta a un ejército “normal” de potencia económica/89. El actual primer ministro Shinzo Abe no oculta su nostalgia del militarismo japonés, aun conservando la subordinación japonesa al liderazgo estadounidense.

China ha empezado a romper con cierta moderación. El ejército chino quiere estar presente también en África, de forma independiente de las misiones onusianas (RD Congo, Sudan del Sur) o diferenciada del apoyo poco mediático aportado a la coalición de “lucha contra el terrorismo” en Mali. Ha conseguido la próxima instalación de una base militar en Yibuti. Una presencia que se justificaría, más allá de los asuntos africanos, como una respuesta a las tensiones en el Mar de China meriodional: “Beijing forja su capacidad futura para oponerse quirúrgica y estratégicamente a la estrategia militar estadounidense/90. También se plantea una eventual base militar en el puerto de Walvis Bay en Namibia. Esto confiere una importancia creciente al aspecto militar de la cooperación sino-africana. La venta china de armas no está sometida a la duplicidad de los otros campeones, hábiles en decretar embargos. Incluso Gabón, feudo del ejército francés, efectúa maniobras militares con China. En materia militar, más aún que en materia económica, es evidente el liderazgo chino en estas relaciones Sur-Sur. Pero, a diferencia de lo que ocurre en el Mar de China meridional entre China y los Estados Unidos, no hay (¿todavía?) en África tensiones militares entre las potencias tradicionales y las llamadas emergentes.

Una excepción: el ejército sudafricano se encontró en situación de concurrencia con el ejército francés en la República Centroafricana de François Bozizé/91. En base a una asociación militar, el ejército sudafricano fue enviado a sostener a este régimen tambaleante que había perdido el apoyo de Francia. Se trataba también de asegurar los intereses del capital sudafricano. Soldados sudafricanos resultaron muertos por la rebelión centroafricana, que acabó por derrocar al régimen de Bozizé. El ejército francés recuperó su lugar dominante con la operación Sangaris.

Ideología (aún más) dominante

El dinamismo actual del capital extra-africano en África no sólo va acompañado de una actividad militar por parte de las potencias tradicionales y emergentes. También está la dimensión ideológica o cultural, factor de consentimiento, un pilar de la hegemonía gramsciana. También aquí el neoliberalismo ha modificado las reglas de la dominación.

En la época colonial y durante las dos primeras décadas postcoloniales, África no escapó a la ebullición intelectual mundial, caracterizada por una dinámica reflexiva crítica del imperialismo y del capitalismo, a veces articulada con una práctica política. Aunque los intelectuales africanos del campo neocolonial, incluyendo los “apolíticos”, eran más numerosos, se podía hablar de pluralidad expresada localmente (cuando los regímenes lo toleraban) o en el exilio.

Ya no es así, desde finales de los años 90, con el backlash (contragolpe) iniciado en la década anterior, que favoreció la integración de muchos anti-imperialistas y anti-capitalistas en estructuras de poder a nivel nacional o en las organizaciones internacionales. El trabajo asalariado en estas organizaciones ha conducido finalmente a su transformación en carreristas. El incontestable fracaso del llamado bloque comunista, en el momento en que el ajuste estructural neoliberal se imponía en África, agravó la situación, haciendo más deficitaria la pluralidad de ideales socio-políticos. El viento de la “democratización” consolidó la hegemonía de los valores capitalistas en África. El cuestionamiento del ajuste estructural ha sido ahogado en las conferencias nacionales soberanas y en otros procedimientos de reformas políticas. Se trataba de grabar en mármol la economía de mercado. El Banco Mundial organizaba la lucha contra la pobreza extrema –producto de los programas que él mismo imponía, junto al FMI– con la ayuda de las agencias onusianas, ONG de desarrollo, organizaciones caritativas, etc./92. La mundialización neoliberal iba a hacer felices a los miserables que ella misma producía: de la pobreza extrema, iban a pasar a la pobreza, no por desarrollo de ningún “Estado social” o “Estado Providencia”, que algunas sociedades africanas habían conocido en una versión subdesarrollada durante unas dos décadas, sino por el desarrollo del sector privado.

También las fundaciones filantrópicas (el “filantrocapitalismo”) están llamadas a salvar al mundo, resolviendo los grandes problemas sociales de la humanidad. Esta supuesta generosidad, fiscalmente beneficiosa para los donantes, participa en la propagación del pensamiento único del Consenso de Washington. Los más ricos del mundo, Bill y Melinda Gates (Fondation Gates), son exhibidos volando en socorro de los africanos enfermos del sida, marginando a la OMS/93. Los niños africanos van a la escuela gracias a algunos stars del show-business, con quienes los africanos del Africa Progress Panel posan en las fotos, con aspecto de honrados. Estas son las realidades de la subordinación de lo público a lo privado, cuando el dinero público es robado por los gobernantes. Apoyando, en concierto con las cancillerías del capitalismo central, a algunas organizaciones o movimientos de defensa de los derechos humanos y de las libertades, este “filantrocapitalismo” impone sin esfuerzo límites a las perspectivas de emancipación así como a la crítica de las situaciones locales y de los Estados de origen de las fundaciones patrocinadoras.

Los africanos asalariados de la Open Society de George Soros no deben sobrepasar su crítica superficial del capitalismo/94 y ni que decir tiene que su participación en el acaparamiento de tierras y en la explotación de los trabajadores no se considera una violencia hecha a humanos. Un dirigente del movimiento senegalés “Basta ya” (que ha jugado un papel central en la movilización contra el intento de tercer mandato de Abdulaye Wade y por la “alternancia democrática”) ha justificado así la colaboración con G. Soros/95 tras haber sostenido la campaña presidencial del milmillonario liberal Macky Sall, y elogiar a Obama (“un presidente simpa y atento, que se ha mostrado muy pragmático/96): “’Basta ya’ no depende ni del marxismo, ni del capitalismo, ni del comunismo, no dependemos de nadie y queremos hacer una filosofía de acción ciudadana basada en valores Áfricanos y en nuestras realidades socioculturales. La gente que no concibe esto se siente molesta, pero es libre de pensar lo que quiera/97. Este batiburrillo ideológico está de moda. No es diferente el caso de los dirigentes de “Escoba ciudadana” (uno de los principales colectivos activos en el derrocamiento de Blaise Compaoré) y de otros movimientos del mismo tipo en África. Algunos críticos de los Estados africanos los consideran “los nuevos francotiradores del imperialismo en África” o “negros de servicio del imperio/98.

La concepción superficial de la democracia que prevalece en estos movimientos africanos refleja también un control de los licenciados universitarios africanos por el imperialismo, en forma de becas académicas y puestos de enseñantes. Los Estados Unidos atraen a más titulados africanos, por ejemplo a través del Partnership for África Universities, lanzado en Dakar en 2000 y sostenido por las Fundaciones Carnegie, Ford, MacArthur y Rockefeller. Una década más tarde, intelectuales africanos piden más “colaboración” de las universidades africanas con las fundaciones estadounidenses/99, principales protagonistas de la nueva organización de la enseñanza superior hostil al principio de adquisición de sentido crítico, que se había hecho un pequeño hueco en algunas universidades. Los laboratorios de investigación agronómicos están cada vez más subordinados a la financiación del agrobusiness. La reflexión sobre la sociedad se realiza cada vez más según los paradigmas promovidos por algunas think tanks que se imponen en las revistas más influyentes. Un economista africano que no se considera revolucionario se quejaba hace unos años: “Vivimos situaciones caracterizadas por la ausencia de discusión de los paradigmas macroeconómicos y por la improvisación ante los desafíos sociales. Los universitarios Áfricanos, por lo menos en el África francófona, la que conozco, no discuten en absoluto paradigmas. No hay, en estos momentos, debate sobre la ciencia económica. […] Quienes están a la cabeza de las instituciones no hacen reflexión teórica y quienes están en las universidades no tienen contacto con la realidad. […] La disidencia tiene un coste, y por eso se cuestiona tan poco la ortodoxia. Para la captación funciona la ‘lógica del vientre/100. En esta materia, las potencias emergentes, China en cabeza, se contentan con una rivalidad en materia de oferta de becas, sin estar dispuestas a igualar a las antiguas potencias coloniales.

Entre los medios de influencia del imperialismo o neocolonialismo en su época, Kwame Nkrumah incluía a Hollywood, símbolo de las industrias culturales propagadoras del “american way of life”. Escribía: “Los escenarios de Hollywood son también armas. Basta con escuchar los aplausos de los espectadores Áfricanos cuando los héroes hollywoodianos masacran a los indios o los asiáticos, para darse cuenta de la potencia de semejante medio”. Esta potencia de las industrias culturales imperialistas ha aumentado de forma exponencial, incluso bajo la forma de adaptaciones locales: la cadena de televisión china CCTV instalada en Nairobi/101, las telenovelas, las películas de Bollywood y de Nollyvood.

No obstante, para Nkrumah, uno de “los métodos más insidiosos empleados por el neocolonialismo es tal vez el evangelismo. Después del movimiento de liberación, hemos asistido a una verdadera marea de sectas religiosas, en su gran mayoría americanas/102. Este proceso se ha intensificado a partir de los años 1980-1990, como un “aroma espiritual” de las consecuencias sociales de la crisis de la deuda y de los “remedios” de las instituciones de Bretton Woods. La expansión de las iglesias evangélicas o del pentecostalismo va a la par del lugar central otorgado al dinero, consagrado por las fortunas colosales de los pastores, discípulos de Dios y de Mommon al mismo tiempo.

Frente a este dominio del imperialismo capitalista, reforzado ya por las potencias capitalistas emergentes, cómplices y concurrentes del imperialismo tradicional, así como por el crecimiento del capitalismo africano, los pueblos africanos, explotados y oprimidos, no se resignan al sometimiento. Lo demuestran las luchas realizadas, aquí y allá, en esta región del mundo, contra la explotación humana y ecocida de las transnacionales petroleras y mineras/103, el acaparamiento de tierras comunales y la imposición de semillas esclavizadoras, las injusticias y desigualdades reproducidas por las castas alternantes de gobernantes ladrones, actores del capitalismo africano, la discriminación censitaria en el acceso a la enseñanza superior o a las atenciones sanitarias, la instrumentalización política y mortífera de las identidades étnico/raciales y confesionales, las opresiones que se basan en concepciones neocoloniales y oscurantistas de las “tradiciones africanas”, etc. Luchas que el mecanismo neocolonial, al servicio del bloque capitalista (imperialismo tradicional, potencias emergentes, capital africano) consigue aislar unas de otras, tanto a nivel local como panafricano, incluso internacional extra-africano, contenerlas, orientarlas según sus intereses. Sin la construcción y la consolidación de las solidaridades populares y de las convergencias en las luchas contra los diferentes tentáculos del pulpo capitalista en África, o dicho de otra forma, sin una dinámica panafricana anticapitalista, no habrá emancipación del pueblo africano explotado y oprimido y participación en la construcción de una humanidad de bien vivir.

Septiembre 2015

Jean Nanga es corresponsal de Inprecor en África

http://www.inprecor.fr/article-Afrique-Nouvelle%20domination%20capitaliste%20et%20imp%C3%A9rialisme%20%281%202%29?id=1799

Traducción VIENTO SUR

Notas

1/ Pierre Dockès, « Mondialisation et “impérialisme à l’envers” », en Wladimir Andreff (dir.), La mondialisation, stade suprême du capitalisme ? – en hommage à Charles-Albert Michalet, Nanterre, Presses universitaires de Paris Ouest, 2013, pp. 129-151, disponible on-line en http://halshs.archives-ouvertes.fr

2/ La caracterización de China como potencia capitalista emergente muestra la ideología de que una potencia capitalista está exenta de bolsas de subdesarrollo, cuando el desarrollo muy desigual pero combinado es una característica constante de la sociedad estadounidense, donde coexisten en la misma nación las reservas «indias», los ghettos negros y Beverly Hills.

3/ Achille Mbembé (entrevista con Valérie Marin La Meslée), « Mbembé : “ Le temps de l’Afrique viendra” » :http://www.lepoint.fr/culture/mbembe-le-temps-de-l-afrique-viendra-11-02-2013-1626319_3.php

4/ Nelson Mandela « África’s Time has Come : The role of The United States In Aid and Development Efforts », comunicación a la Brookings Institution, 16/05/2005, http://www.brookings.edu

5/ Antoine Glaser, Áfricafrance : quand les dirigeants Áfricains deviennent les maîtres du jeu, Paris, Fayard, février 2014.

6/ Jean Batou, « Le redéploiement de l’impérialisme français en Afrique et la sidération humanitaire de la gauche », Inprecor n° 601/602,enero-febrero 2014.

7/ Robert D. Kaplan, « Coming Anarchy », Atlantic Monthly, febrero 1994, http://www.theatlantic.com/doc/199402/anarchy

8/ Dev Kar and Joseph Spaniers (Global Finance Integrity), Illicit Financial Flows from Developing Countries : 2003-2012, Global Integrity, Washington D. C., Diciembre 2014, www.gfintegrity.org. Cf. aussi : James K. Boyce, Léonce Ndikumana, Is África a Net Creditor ? New Estimates of Capital Flight from Severely Indebted Sub-Saharan Áfrican Countries, 1970-1996, Working Paper Series n° 5.

9/ Los Estados del capitalismo central tradicional que se pretenden virtuosos no parecen muy dispuestos a combatir esta plaga, como se ha demostrado recientemente en Addis Abeba donde los Estados del capitalismo periférico han propuesto la instauración « de nuevas normas fiscales mundiales. Pero los países ricos rechazan su propuesta de un organismo fiscal internacional bajo la égida de la ONU », « À Addis Abeba, la lutte contre l’évasion fiscale des multinationales divise », Agência Angola Press, 14/07/2015, http://www.portalangop.co.ao/angola/fr_fr/noticias/África

10/ Irving Kristol (ideólogo cofundador del neo-conservadurismo) afirmaba en 1997 : « Ninguna nación europea puede –o quiere realmente– tener su propia política exterior. Ni siquiera hay signos de que las naciones europeas quieran una política exterior europea independiente de los Estados Unidos. Son naciones dependientes, aunque disponen de una amplia autonomía local. El término “imperio” describe esta mezcla de dependencia y de autonomía. », « The Emerging American Imperium », Wall Street Journal, 18/08/1997, disponible en : http://www.aei.org/article/society-and-culture/citizenship/the-emerging-american-imperium

11/ CNUCED, Le développement économique en Afrique – Endettement viable : oasis ou mirage ?, Ginebra, 2004, p. 9 y 11. En 2013, el stock de la deuda exterior Áfricana subsahariana es todavía de 367,5 mil millones de dólares según la edición 2015 de l’International Debt Statistics del Banco Mundial, p. 27.

12/ Pierre Gottiniaux, Daniel Munevar, Antonio Sanabria & Éric Toussaint, Les chiffres de la dette 2015, CADTM, p. 50. Cf. también Health Poverty Action y alii, Honest Accounts ? The true history of África’s billion dollar losses, Julio 2014.

13/ Abdoulaye Wade, « Europe-Afrique : la coopération en panne », Passerelles, noviembre-diciembre 2007, p. 2.

14/ Isabelle Ramdoo, Accords de partenariat économique CEDEAO et SADC. Une analyse comparative, European Centre for Development Policy Management, Documento de reflexión n° 165, Setiembre 2014, p. vii. : www.eddpm.org/dp165fr

15/ Colonialismo/neocolonialismo que manifiestan los regímenes aduaneros/comerciales a los que se someten las importaciones metropolitanas de la producción ultramarina « nacional ». Están afectados por esta persistencia: España, Francia, Holanda, Portugal, Reino Unido, incluso Dinamarca (Groenlandia).

16/ James Mackie, Anna Rosengren, Quentin de Roquefeuil y Nicola Tissi, « En route vers le Sommet de 2014. Enjeux pour les relations Afrique-UE en 2013 », Aperçu des politiques et de leur gestion, n° 4, enero 2013, p. 9, www.ecdpm.org/insights4fr

17/ AIA, « L’Association Industrielle Áfricaine s’oppose à la conclusion des Accords de Partenariat Économique », 24/04/2007, www.Áfricanindustrial.org

18/ K. Marx, « Aperçu d’un rapport sur la question irlandaise à l’Association d’éducation communiste des travailleurs allemands de Londres », citado por Jean Batou, « Accumulation par dépossession et luttes anticapitalistes : une perspective historique longue » : http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article34355

19/ CNUCED, « Le développement économique en Afrique. De l’ajustement à la réduction de la pauvreté : Qu’y a t-il de nouveau ? », Ginebra 2002. Cf. también Clémence Vergne, « L’Afrique subsaharienne peut-elle converger sans usines ? », Le Monde, 24/07/2015.

20/ Bruno Alomar y Thierno Seydou Diop, « Refonder la relation Afrique-Europe autour de l’économie » : http://www.lemonde.fr/idees/article/2014/08/25/refonder-la-relation-afrique-europe-autour-de-l-economie-pour-un-nouveau-consensus-de-bruxelles_4476391_3232.html

21/ Jean Nanga, « Quel boom des classes moyennes en Afrique ? », 24/12/2014, www.cadtm.org/Quel-boom-des-classes-moyennes-en.

22/ Jean Batou, op. cit.

23/ Hubert Védrine, Lionel Zinsou, Tidjane Thiam, Jean-Michel Severino, Hakim El Karoui (informadores), Un partenariat pour l’avenir : 15 propositions pour une nouvelle dynamique économique entre l’Afrique et la France, Ministère de l’Économie et des Finances (France), diciembre 2013. Cf. el análisis que hace Jean Batou, op. cit.

24/ Freshfields Bruckhaus Deringer, A decade of growth. Foreign investment in África, july 2013. En 2013, la inversión británica fue de 4,6 mil millones de dólares según l’Ernst & Young 2014 África Attractiveness Survey.

25/ Christian Aid, « UK profits from sub-Saharan África despite aid debt pledges », 5.07.2006, www.christianaid.org.uk/news/media/pressrel/060705p.htm.

26/ El ex-Primer Ministro británico forma parte actualmente de los pretendidos consultores o consejeros que estafan a los Estados Áfricanos haciéndose pagar a precio de oro a cambio de una agravación de su dependencia respecto del capital imperialista en lugar de una soberanía económica.

27/ David Leigh and Rob Evans, « BAE corruption investigation switches to Tanzania », The Guardian, 12/4/2008 : http://www.theguardian.com/world/2008/apr/12/bae.baesystemsbusiness

28/ https://www.gov.uk/government/publications/the-engine-of-development-the-private-sector-and-prosperity-for-poor-people. Le Business Action for África’s 2010 Report (Business partnerships for development in África. Redrawing the boundaries of possibility, publicado con la Corporate Social Responsability Initiative de la Harvard Kennedy School) presenta el paisaje antes de esta asunción pública de la subordinación del DFID (www.businessactionforÁfrica.org). Sobre las relaciones entre DFID y las ONGs británicas, cf.: Tina Wallace, « NGO Dilemmas : Trojan Horse for Global neoliberalism ? », Socialist Register 2004, p. 202-219.

29/ Isabella Mosselmans, « British mining companies exploitation of Sierra Leone », África at LES, 23.12.2013, http://blogs.lse.ac.uk/Áfricaatlse/2013/12/23/british-mining-companies-exploitation-of-sierra-leone. Cf. aussi : Sam Jones, « £600m of UK aid fuelling corporate scramble for África, claims critics », The Guardian, 1/04/2014, http://www.theguardian.com/global-development/2014/apr/01/uk…

30/ Afua Hirsch, « Ghana accuses UK recycling firm Environcom of illegal fridge imports », The Guardian, 4/11/2013, http://www.theguardian.com/world/2013/nov/04/ghana-uk-environcom-of-illegal-fridge-imports.

31/ National Security Review 30 : American Policy Toward África in the 1990s (nsr30), 1992, Disponible en la web de la Bush [padre] Library : http://bushlibrary.tamu.edu/research/pdfs/nsr/nsr30.pdf.

32/ Citado en La Tribune :http://www.latribune.fr/actualites/economie/international/20130629…

33/ Jagdish Bhagwati et A. Panagariya : « A Trojan Horse for África », Financial Times, 29/06/2000, disponible en la web : http://www.columbia.edu/~ap2231/ET/ft-jb-ap-trojan-horse-june29-00.htm.

34/ « L’aide du Compte du millénaire sera réservée aux pays responsables », Washington File, mars 2003, http://iipdigital.usembassy.gov/st/french/article/2003/03/2003030.

35/ Firestone fue adquirida en 1988 por la campeona mundial de los neumáticos, la japonesa Bridgestone. Las plantaciones liberianas formaban parte del patrimonio de la multinacional estadounidense. Pero la adquisición por la multinacional japonesa no impide a la Firestone Natural Rubber Company formar parte del Corporate Council on África (CCA) estadounidense.

36/ W. E. Burghardt Du Bois lo había convertido en un modelo de desprecio de la soberanía nacional de un Estado Áfricano por una empresas capitalista apoyada por su Estado de origen (« Liberia, the League and the United States », Foreign Affairs, July, 1933, http://www.foreignaffairs.com/articles/69368/w-e-burghardt-du-bois/liberia-the-league-and-the-united-states). Bridgestone ha continuado la tradición Firestone en Liberia, donde hay una denuncia sobre el trabajo cuasi-esclavo en sus plantaciones « segurizadas » por una empresa de seguridad privada (Robtel Neejai Pailey, « Visage Moderne de l’Esclavage au Libéria », Pambazuka, 02-08-2006, http://pambazuka.org/fr/category/comment/36325) y una denuncia de la nueva concesión (« Recommendations for future concession contract negociations drawn from the amended Firestone contract », december 2008, www.globalwitness.org/pages/en/liberia.html)

37/ Peter Kenworthy, « Living on the Coke side of life in Swaziland », Pambazuka News, 2011-06-22, http://pambazuka.org/en/category/features/74253 ; « Coca-Cola “supports swazi dictator” », Swaziland Newsletter, 3 january 2012, www.swazimedia.blogspot.com. Pour un bref résumé des pratiques de Coca-Cola, cf. Heather Gray, « Coca-Cola and its Egregious History », Counterpunch, 29-31/08/2014, http://www.counterpunch.org/2014/08/29/coca-cola-and-its-egregious-history

38/ Según un consejero de seguridad nacional de Obama, « Si los Estados Unidos no se imponen como líder en África, iremos retrasados en una región muy importante del mundo » (citado por Zcomm, 29.06.2013, https://zcomm.org/zcommentary/obama-in-south-África-renews-traditional-anti-imperialist-sentiments

39/ « S. Hayes, Senate Subcommittee testimony on China in África », 2/11/2011, http://www.Áfricacncl.org

40/ Peter Maass, « Bienvenue dans la sanguinaire Guinée-Équatoriale. Au pays d’Obiang dictateur protégé par les États-Unis », Mother Jones (traduit par Courrier international), 19/05/2005, http://courrierinternational.com/article72005/05/19/au-pays-

41/ Matthew Bishop (The Economist) y Michael Green han publicado en 2009 Philanthrocapitalism : How Giving Can Save the World. Cf. Philanthropic Intelligence, « Philanthrocapitalism 2012 – A Conversation with Matthew Bishop », Junio 2012, http://philanthropicintelligence.net/

42/ Cf. Mittal with Melissa Moore, Voices from África. Áfrican Farmers and Environmentalist speak out against a new green revolution in África, The Oakland Institute, 2009.

43/ Les Amis de la Terre, Afrique : Terre(s) de toutes les convoitises. Ampleur et conséquences de l’accaparement des terres pour produire des agrocarburants, JUNIO 2010, p. 13, www.foeeurope.org

44/ Alex Park and Jaeah Lee, « The Gates Foundation’s Hyprocritical Investments », Mother Jones, 6/12/2013, http://www.motherjones.com/environment/2013/12/gates-foundations-24-most-egregious-investments. La fundación Gates es sponsor de las ediciones on-line del diario (¿de centro-izquierda?) The Guardian (donde se puede leer el editorial titulado « No hay elección : debemos impulsar ahora los cultivos genéticamente modificados », 16/03/2014, http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/mar/16/gm-cropos-now) así como informaciones sobre África de su alter ego francés Le Monde (en compañía del Banco Mundial, de la Open Society Initiative for West África de George Soros y de la Agencia francesa de desarrollo).

45/ Afsa et GRAIN, Remise en cause des lois foncières et semencières. Qui tire les ficelles des changements en Afrique ? enero 2015, www.grain.org. Cf. también los cables diplomáticos filtrados por Wikileaks tales como #05ROME2543, #08Pretoria2707, #04Accra1543, # 10ADDISABABA.

46/ « Ghana can choose or reject GMOs – US Embassy », 16/12/2013, http://ghanabulletin.com/Ghana-can-choose-or-reject-gmos-us-embassy. Ver también la ficha sobre Nigeria en Health of Mother Earth Foundation (HOMEF) : « Not on Our Plates. Why Nigeria does not need GM food », Benin City, Julio 2014, www.homef.org

47/ Aimé Césaire : « No hay que olvidar cómo era África. Como en todos los países, había gobernantes y gobernados. Había una clase, o una pequeña casta dirigente, y también estaba el pueblo. Había también un sacerdote, su familia, y había comerciantes. Se comerciaba. ¿Y qué vendían? Vendían negros, porque era el único producto que interesaba a los europeos. Vendían negros como habrían podido vender bueyes o vacas. Lo que interesaba a los europeos no era el petróleo, ¡sino trabajadores!… Desde luego, no hay que exagerar. Los dirigentes negros han vendido a los Áfricanos porque había una clientela, es lo que demandaban los blancos y no había más que eso : No se puede negar que ha habido una implicación Áfricana, pero no es lo que se cree. No es la de los pueblos Áfricanos, sino la de gobernantes ávidos de ganancia y de dinero », Entrevista con Aimé Césaire por Buata Malela (Fort-de-France, diciembre 2004), en Revue Latitudes noires 2003-2004 : « PanÁfricanisme : Piège post-colonial ou construction identitaire non blanche », (p. 37-41), p. 38 para la cita..

48/ Cf. Coalition pour la protection du patrimoine génétique Áfricain (COPAGEN), « Non ! L’Afrique n’a pas besoin des OGM », 30 août 2013, http://www.grain.org/fr/bulletin_board/entries/4778-non-l-afrique-n-a-pas-besoin-des-ogm.pdf

49/ Cf. Pambazuka News (noviembre 2013 - enero 2014)dedicado a las relaciones raciales en Brasil : http://www.pambazuka.org/fr/issue/309

50/ Kiyoshi Kojima, « The “flying geese” model of Asian economic development : origin, theoretical extensions, and regional policy implications », Journal of Asian Economics, 11 (2000), p. 375-401.

51/ Arik Dirlif, « Beijing Consensus : Beijing “Gongshi.” Who Recognizes Whom and to What End », http://www.ids-uva.nl/wordpress/wp-content/uploads/2011/07/9_Dirlik1.pdf

52/ Mthuli Ncube, « Avant-propos » à Richard Schiere, Léonce Ndikumana et Peter Walkenhorst (éds.), La Chine et l’Afrique : un nouveau partenariat pour le développement ?, Groupe de la Banque Áfricaine de développement, Tunez, 2011, p. III.

53/ Descenso cuestionado por el corredactor del Informe Védrine, el benino-francés Lionel Zinsou, recientemente nombrado Primer Ministro de Bénin, citando « un aumento de las cifras de comercio entre Francia y África de un 20 % en los 10 últimos años” ». Cf. Awa Diallo, « Lionel Zinsou et Guy Gweth : le choc des Afriques », Financial Afrik, 9/02/2015, http://www.financialafrik.com/2015/02/09/lionel-zinsou-et-guy-gweth-le-choc-des-afriques/

54/ Financial Times du 11/03/ 2013 : http://www.ft.com/intl/cms/s/0/562692b0-898c-11e2-ad3f-00144feabdc0.html#axzz3ki9Cdo7r

55/ Palabras atribuidas a la portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, que sirve de título a un despacho de la agencia Xinhua, 07/08/2014 : http://french.cri.cn/621/2014/08/07/502s396155.htm

56/ 16,5 % del PIB mundial a paridad del poder de compra, PPA, contra 16,3 % para Éstados Unidos en 2014, según el FMI.

57/ La expansión económico china en el antiguo Tercer Mundo extra-asiático afecta también a Latinoamérica, ver CEPAL, Primer Foro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caibeños (CELAC) y China, Santiago, Enero de 2015, www.cepal.org

58/ He Wenping, « Áfrican Integration : A New Opportunity for China-US Cooperation », China-US Focus, March 19, 2015, http://www.chinausfocus.com/finance-economy/Áfrican-integration.

59/ « Las inversiones directas europeas en China han descendido considerablemente, alcanzando 9,14 mil millones de euros en 2014, contra 17,1 mil millones de euros en 2013, mientras que las inversiones directas chinas en Europa han pasado de 5,5 mil millones de euros en 2013 a 12,1 mil millones en 2014 », Xinhua, « L’ambassadeur de l’UE en Chine insiste sur le secteur des investissements dans la coopération sino-européenne », 03/07/2015, http://french.xinhuanet.com/economie/2015-07/03/c_134380535.htm. Europa ha sido citada por el periódioco económico francés les Echos, como « el nuevo Eldorado de los inversores chinos. Francia es tal vez el país que más se aprovecha de esta oleada de inversores chinos » (28/08/2014, http://www.lesechos.fr/idees-debats/cercle/cercle-107936-chine-de-latelier-du-monde-au-financeur-de-leconomie-europeenne-1036808.php). En cuanto a las inversiones chinas en los Estados Unidos, alcanzan los 14 mill millones de dólares en 2013, el doble de 2012.

60/ « Esta en el orden de las cosas que las inversiones chinas en el extranjero superen a las inversiones extranjeras en China», según el portavoz del Ministerio chico de Comercio (la Tribune, 18/08/2014,

http://www.latribune.fr/actualites/economie/international/20140818trib000844795/en-chine-les-investissements-etrangers-tombent-au-plus-bas-niveau-depuis-deux-ans.html)

61/ Según Thierry Pairault, « más del 80 % del IDE [chino en África] es resultado de empresas bajo tutela directa del gobierno central y de sus filiales », aunque con una relativa autonomía (« Les entreprises chinoises sous la tutelle directe du gouvernement illustrées par leur investissement en Afrique », Revue de la régulation, 13, 1er semestre 2013, http://regulation.revues.org/10195)

62/ La imposibilidad de modificar las llamadas reglas sería una de las explicaciones de la iniciativa china del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB), lanzado en octubre de 2014 –con la adhesión, a comienzos de abril de 2015, de una cincuentena de Estados, entre ellos diez europeos– y considerado un rival de las instituciones bajo hegemonía estadounidense, lo que niegan las autoridades chinas. Los principales aliados tradicionales de Estados Unidos –Alemania, Australia, Francia, Italia, Reino Unido, Suiza– han acudido al silbido chino en contra de la voluntad estadounidense de hacer fracasar la iniciativa china.. Corea del Sur estaría en camino, que parece excluido para Japon. A finales de agosto de 2015, sólo dos Estados Áfricanos (Egipto y Sudáfrica) se habían adherido. En cuanto a la evolución del proyecto de Banco de los BRICS, cf. Patrick Bond, « BRICS bankers confirm they will undergird – not undermine – Western financial decadence », Pambazuka News, 15/07/2015, http://pambazuka.org/en/category/features/95165

63/ Como los accionistas de las llamadas empresas transnacionales francesas, alemanas u occidentales son por lo general de diversas nacionalidades, incluida la china, algunas transnacionales chinas también tienen accionistas de otras nacionalidades distintas a la china. Por ejemplo, la Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), líder de los bancos chinos, tiene entre otros accionistas a Allianz, American Express, Goldmann Sachs.

64/ Olivier Cyran, « Au Bangladesh, les meurtriers du prêt-à-porter », le Monde diplomatique, junio 2013.

65/ Jens Hansegard and Heidi Vogt, « H&M Looks to Source Clothing From Ethiopia », Wall Street Journal, 15/08/2013,

http://online.wsj.com/article/SB10001424127887324823804579014792348431448.html

66/ Khadija Sharife, « Disappearing Diamonds », 100Reporters, http://www.printfriendly.com/print/?url=http://100r.org/tag/china/. Ver también: « The Queensway syndicate and the África trade », The Economist, 13/08/ 2011,www.economist.com/node/21525847 ; la entrevista con J. R. Maley : « Sam Pa : la face sombre de la Chinafrique » : http://www.lemonde.fr/afrique/article/2015/06/02/sam-pa-la-face-sombre-de-la-chinafrique_4645549_3212.html

67/ Judith Marshall, « Brazil’s mining giant Vale : behind the image of South-South solidarity », Tensões Mundiales, Fortaleza, vol. 10, n° 18-19, 2014, p. 205-230.

68/ « India, por ejemplo, invierte de manera importante en la telefonía móvil, los servicios financieros y las tecnologías de la información. Pero lo hace de manera tradicional, mientras que China actúa de forma no ortodoxa » (« L’Afrique au rythme de l’économie mondiale : entrevue avec Mthuli Ncube, vice-président de l’Áfrican Development Group », http://www.magazineforces.com/node/47)

69/ Xinhua, « Livre blanc : les investissements chinois en Afrique subsaharienne augmentent de 20,5 % par an », 29/08/2013, http://french.peopledaily.com.cn/Chine/8382179.html

70/ ChineInde/Ma Padioleau, « L’Afrique, une priorité pour l’Inde », www.chineinde.info/blog/afrique/l-afrique-une-priorite-pour-l-inde.html

71/ Stephen Gelb, « South África’s Foreign Direct Investment Links with the BRIC Countries », World Trade Institute-Mandela Institute Working Paper, Setiembre 2014, http://www.wti.org/fileadmin/user_upload/wti.org/7_SECOWTI_Project/Publications/Gelb_SA_BRICS_FDI_final__01.pdf

72/ P. Bond, « Foreign investment retreat from África : Gaming, naming and shaming ‘licit financial flows’ » (http://links.org.au/node/4552), con un mapa que indica que sólo Argelia, Libia y Túnez no tienen inversiones de las diez principales empresas del Johannesburg Stock Exchange (JSE).

73/ Thomas Cabral con Estelle Maussion, « Isabel dos Santos, figure de proue des investissements angolais au Portugal », AEM-AFP, 24/06/2015, http://www.afriqueexpansion.com/aem-afp/20947-isabel-dos-santos-figure-de-proue-des-investissements-angolais-au-portugal.html

74/ « Recapitalisation par les colonies » : http://www.agefi.com/quotidien-agefi/une/detail/edition/2013-10-18/article/isabel-dos-santos-la-galaxie-financiere-angolaise-qui-est-entree-dans-le-joaillier-de-grisogono-a-geneve-investit-tres-massivement-au-portugal.html

75/ Agence Ecofin, « La fortune cumulée des 55 milliardaires Áfricains dépasse les PIB de la CEMAC et de l’UEMOA » : http://www.agenceecofin.com/gestion-publique/1711-24362-la-fortune-cumulee-des-55-milliardaires-Áfricains-depasse-les-pib-de-la-cemac-et-de-l-uemoa

76/ PANA, « L’UE nie avoir perdu le commerce Áfricain et la bataille des investissements », 31 mars 2014, http://www.panapress.com/-L-UE-nie-avoir-perdu-le-commerce-Áfricain-et-la-bataille-des-investissements

77/ Pnud, Rapport sur le développement humain 2014. Pérenniser le progrès humain : réduire les vulnérabilités et renforcer la résilience, p. 42, http://hdr.undp.org

78/ Câble 05LAGOS362, « Aliko Dangote and Why You Should Know About Him », March 07, 2005, http://wikileaks.org/cable/2005/03/05LAGOS362.html. Un cable posterior (07ABUJA1658, « Northern Rulers on Yar’Adua’s Initial Strategies » 2/08/2007, http://wikileaks.org/cable/2007/08/07ABUJA1658.html) precisa que « Dangote y Obasanjo forman parte del consorcio que ha comprado el puerto Harcourt y las refinerías de Kaduna ». Olusegun Obasanjo ha sido de 1976 a 1979 jefe de una de las juntas militares que dirigieron Nigeria, después presidente electo de1999 a 2007.

79/ Adama Anouchka Ba, « Pout : Les travailleurs de la cimenterie Dangote étalent leurs maux et observent un arrêt de travail », Seneweb, 16/04/2015, http://www.seneweb.com/news/8/pout-les-travailleurs-de-la-cimenterie-d_n_152847.html

80/ Jacques Leroueil, « Les nouveaux milliardaires Áfricains », Terangaweb, http://terangaweb.com/les-nouveaux-milliardaires-Áfricains

81/ Cf. El informe de International Labour Organisation, Global Employment Trends 2013. Recovering from a second jobs dip, Ginebra, 2013, p. 90-95.

82/ La descolonización de comienzos de los años 1960 afectó a menos de la mitad de las colonias (británicas, españolas, francesas, portuguesas) de África. El acceso a la independencia continuó durantes las décadas siguientes.

83/ La cooperación militar de Gran Bretaña con la mayor parte de sus antiguas colonias era bastante activa, con excepción de la Tanzania de Nyerere, aunque sin estacionamiento de tropas, a pesar de los acuerdos de defensa con Kenya y Zambia (hasta 1968), por ejemplo. Actualmente, hay soldados británicos (algunas decenas en cada caso) estacionados de manera permanente en Diego Garcia (British Indian Ocean Territory, donde la población en su conjunto ha sido departada a Mauricio y a las Seychelles y que el Reino Unido ha alquilado a los Estados Unidos para la instalación de una base militar), en Kenya y en Sierra Leona.

84/ En la ingerencia francesa en Nigeria, junto a los secesionistas biafreños, estaba tanto el interés por el petróleo por parte de Elf-Erap como el deseo de Houphouët-Boigny de un estallido de este gran Estado, dominante económicamente en el oeste de África. Algunos años antes fue el régimen neocolonial de Brazzaville el que jugó un papel de celoso enlace de los imperialistas, en la secesión de Katanga, contra el régimen de Lumumba. Había que hacer estallar al muy rico Congo-Leopoldville, que se imponía geográficamente en un África central de antiguas colonias francesas. Los que hablan de Áfricafrancia parecen olvidar que De Gaulle denunció la presión ejercida por Houphouët-Boigny (sostenido por Foccart and Co, vínculo entre las dos motivaciones), padrino Áfricano de la FrancÁfrica.

85/ Nick Turse, « The Pivot to África. The Startling Size, Scope, ans Growth of U.S. military Operations on the Áfrican Continent », TomDispatch.com, 5/09/2013, http://wwwtomdispatch.com/blog/175743

86/ J. Nanga, « Une intervention néocoloniale sous leadership français », Inprecor, n° 591,febrero 2013.

87/ Canadá, donde los delitos económicos se benefician todavía de cierta discreción mediática (Alain Deneault con Delphine Abadie y William Sacher, Noir Canada. Pillage, corruption et criminalité en Afrique, Montréal, Écosociété, 2008) ha solicitado una base en Yibuti y en Senegal (Ameth Lô, « Projet de base militaire canadienne au Sénégal : enjeux et perspectives », Pambazuka News, 22/11/2011,

http://pambazuka.org/fr/category/features/75911). Soldados de Pakistan, de Malaisia et de Singapur estarían también por los alrededores.

88/ Los navíos de pesca japoneses saqueaban alegremente el pescado en aguas territoriales somalíes antes de la actual ola de piratería, que es el producto, entre otras cosas, del saqueo y de la contaminación de las aguas somalíes.

89/ Lawrence Repeta, « Japan’s Proposed National Security Legislation – Will This Be the End of Article 9 ? », The Asia-Pacific Journal, Vol. 3, Issue. 24, N° 3, 22/06/2015, http://www.japanfocus.org/-Lawrence-Repeta/4335/article.html

90/ Alfred McCoy, « The Geopolitics of America Global Decline. Washington Versus China in the Twenty-First Century », TomDispatch.com, 7/06/2015, http://www.tomdispatch.com/blog/176007/.

91/ J. Nanga, « Les non-dits de l’intervention militaire française », Inprecor, n° 601/602, enero-febrero 2014.

92/ Sobre la presión de los donantes, cf. Sally Reith, « Money power, and donor-NGO partnerships », Development in Practice, Vol. 20, Number 3, Mayo 2010, p. 446-455, http://dx.doi.org/10.1080/09614521003709932

93/ Anne-Emanuelle Birn, « Philanthrocapitalism, past and present : The Rockefeller Foundation, the Gates Foundation, and the setting (s) of the international/global health agenda », Hypothesis vol. 12 n°1, http://www.hypothesisjournal.com/?p=2503

94/ George Soros, « The Capitalist Threat », The Atlantic online, fevrier 1997, http://www.theatlantic.com/past/docs/issues/97feb/capital/capital.htm. Como bien lo ha resumido Slavoj Zizek : « Encarna una explotación financiera feroz aliada a su propio antagonismo : una preocupación humanitarias por las consecuencias sociales catastróficas de una economía de mercado desenfrenada. El trajín cotidiano de Soros es una superchería en acto » (« Les faux ennemis du progrès », Courrier international, 6/12/2006).

95/ Alerte Info, « Le Mouvement “Y en a marre” n’est pas manipulable, selon son coordonnateur » ITW, 5 mai 2015, http://alerte-info.net/alerte_details.php?f=10935.

96/ Sabine Cessou « Sénégal : pour Fadel Barro, du mouvement Y’en a marre, “Obama est un président sympa et attentif ” », RFI, 29/06/ 2013, http://www.rfi.fr/print/978998?

97/ Alerte Info, idem.

98/ Cf.Fode Roland Diagne, « Les nouveaux “Tirailleurs” de l’impérialisme en Afrique », l’Autre Afrique, 3/04/ 2015, http://lautreafrique.info/2015/04/03/les-nouveaux-tirailleurs-de-limperialisme-en-afrique ; Jean-Pierre Mbelu, « Les jeunes congolais “pro-démocratie” achetés par le dollar », Ingeta, 23/04/2015, http://www.ingeta.com/les-jeunes-congolais-pro-democratie-achetes-par-le-dollar

99/ Cf. Maïmouna Barro, « Development Aid and Higher Education in África : The Need for More Effective Partnerships between Áfrican Universities and Major American Foundations », CODESRIA Bulletin, N° 1 & 2, 2012, p. 20-29.

100/ Kako Nubukpo, « L’Afrique malade de ses économistes », Alternatives économiques, 21/06/2011, http://alternatives-economiques.fr/blogs/nubukpo/2011/09/21/l’Afrique-malade-de-ses-economistes

101/ Las clases dominantes chinas se encuentran más en una dinámica mimética que creadora de otras « way of life », a pesar de la política de expansión de centros confucionistas.

102/ K. Nkrumah, Le néo-colonialisme, dernier stade de l’impérialisme (chap. 18), Paris, Présence Áfricaine, 1973 [edición inglesa : Londres, Nelson, 1965].

103/ Cf., por ejemplo, el reciente llamamiento lanzado el 9/08/2015 por una veintena de organizaciones de la sociedad civil y de movimientos sociales Áfricanos: « Áfrican Civil Society Says No to Mining – Yes to Life » :http://afsÁfrica.org/Áfrican-civil-society-says-no-to-mining-yes-to-life/



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