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Israel
La Unión Europea impone el etiquetado de los productos de las colonias israelíes… pero no los prohíbe
25/11/2015 | Françoise Feugas

La decisión de la Comisión Europea de imponer el etiquetado de los productos de las colonias israelíes ha suscitado la indignación del gobierno israelí. Tel-Aviv rechaza una medida que marca concretamente el reconocimiento por la Unión de las fronteras de 1967 y que puede impulsar el movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS). Al mismo tiempo, una sentencia del Tribunal Supremo hacía de Francia el único país en el mundo en el que el llamamiento al boicot a Israel es ilegal.

Para los productos de Cisjordania o del Golán que provienen de las colonias, una indicación que se limitara a señalar “producto del Golán” o “producto de Cisjordania” no será aceptada. Aunque esto designe la zona o el territorio de origen, la omisión de la información adicional según la cual el producto proviene de las colonias israelíes induciría a error al consumidor en cuanto a su verdadero origen. En estos casos, la expresión “colonia israelí” o su equivalente debe ser añadida, entre paréntesis por ejemplo. Por consiguiente, deberán ser utilizadas expresiones tales como “producto del Golán (colonia israelí)” o “producto de Cisjordania (colonia israelí)””.

La “reseña interpretativa” sobre la indicación de origen de los productos de los Territorios Ocupados por Israel desde 1967 /1 publicada el 11 de noviembre de 2015 por una Comisión Europea que se defiende de haber tomado una medida política frente a la protesta israelí, repite a lo largo de las páginas una precisión calificada de “técnica” pero sin embargo molesta para Israel: las colonias son ilegales y no reconocidas por el derecho internacional.

En el plano económico, el impacto es menor: los productos fabricados en las colonias en Palestina ocupada no representa más que entre el 1% y el 3% de las importaciones europeas provenientes de Israel según las fuentes /2. Solo los productos agrícolas, el vino y los productos de cosmética se ven afectados. El gobierno de Benyamin Netanyahu se declara sin embargo agredido, denuncia el antisemitismo, se siente amenazado. Rechaza sobre todo una medida cuya aplicación marca concretamente el reconocimiento europeo de las fronteras de 1967, y teme con razón que la directiva europea anime el movimiento mundial de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) lanzado en 2005 por un llamamiento de la sociedad civil palestina. Era un año después de la histórica opinión consultiva del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) que había juzgado ilegal el muro construido en territorio palestino ocupado y demandado a los Estados miembros de la ONU que no participaran de ninguna forma en su construcción. Una opinión que ha quedado en letra muerta, igual que decenas de resoluciones de la ONU sobre Israel. El llamamiento se decía explícitamente inspirado por el ejemplo sudafricano en el que el boicot internacional, conjugado a las luchas de liberación realizadas sobre el terreno, había finalmente acabado con el apartheid. Subrayaba la no violencia de esta nueva arma para la liberación del pueblo palestino.

Una movilización internacional

En diez años, la movilización internacional se ha organizado. Es incluso cada vez más eficaz y sus éxitos son numerosos. El informe 2014 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el comercio y el desarrollo (Cnuced) ha mostrado que la inversión directa extranjera en Israel había bajado un 46% entre 2013 y 2014. Como causa, ciertamente, la agresión israelí a Gaza del verano de 2014, peo también el movimiento BDS, según subraya el informe. “El mundo pierde la paciencia y la amenaza de sanciones va creciendo”, se inquietaba en enero de 2014 una centena de hombres de negocios israelíes en una carta publicada en el diario Yedioth Ahronoth tras una serie negra de desinversiones por parte de bancos europeos.

Abandonadas, Cemex (explotación de recursos naturales), Elbit Systems, empresas de construcción que trabajan en las colonias y el banco Hapoalimm. Elbit Systems y algunos bancos israelíes han sido igualmente puestos en una lista negra por fondos de pensiones daneses y suecos. Multinacionales como G4S (desinvertida en particular por Bill Gates), Veolia y Alstom, Sodastream (por George Soros), Dexia y Caterpillar, han sufrido la misma suerte.

Desinversiones de bancos, de fondos de pensiones, pero también de accionistas, pérdidas o rupturas de contratos, de concursos públicos, de inversiones: la lista no deja de alargarse. Así, Veolia, gran prestataria de servicios en las colonias y en el punto de mira de una docena de bancos, ha tenido que revender la mayoría de sus cuotas de mercadoen Israel. SodaStream ha cerrado su fábrica en la colonia de Mishor Adoumim en octubre de 2014, Alstom ha perdido un contrato de 10.000 millones de dólares con Arabia Saudita a causa de su participación en la construcción del tranvía de Jerusalén. Mekorot, la compañía pública de aguas de Israel que desvía agua palestina para redistribuirla en las colonias y en Israel, ha perdido un contrato con Argentina y dos acuerdos de cooperación con compañías danesas y portuguesas.

Colonos del valle del Jordán han declarado a Associated Press que la campaña BDS había ocasionado pérdidas del orden de una treintena de millones de dólares a la exportación, en particular hacia Europa, donde cada vez más cadenas de almacenes de alimentación ponen dificultades para poner productos israelíes en sus estanterías /3.

Del lado diplomático (el de la “S” de “sanciones), las cosas no le van tampoco muy bien a Israel. El Estado brasileño ha anulado un proyecto de contrato de 17 millones de dólares con Elbit Systems para la construcción de un satélite militar. El African National Congress (ANC), en el poder en Africa del Sur, ha llamado a un boicot total a Israel en octubre de 2014 por la voz de su secretario general, Gwede Mantashe: “Nos unimos al llamamiento por un boicot cultural, académico y educativo de Israel, incluso prohibiendo todo viaje a ese país a los miembros y a los responsables del ANC, de la alianza, de los miembros del gabinete, del Parlamento y del Gobierno”.

Desde la última agresión israelí a Gaza en agosto de 2014, Chile ha puesto fin a su acuerdo de libre comercio con Israel; Bolivia y Venezuela han roto sus relaciones diplomáticas y Noruega se niega a venderle armas. Diecisiete países europeos -entre ellos Francia- han advertido oficialmente a sus ciudadanos de los “riesgos” de violaciones de los derechos de los individuos que corren quienes establezcan relaciones con las colonias. Tras la mayor parte de estas decisiones, hay acciones de protesta, demandas a los electos, presión por parte de organizaciones ciudadanas o sindicales.

Los privilegios de Israel en la Unión Europea

Para François Dubuisson, profesor de derecho internacional en la Universidad Libre de Bruselas y miembro de la campaña Made in illegality /4, para la UE se trata sobre todo de “tomar una decisión minimalista a fin de no tomar una más eficaz, que sería la pura prohibición de esos productos -como la Unión ha decidido en el caso de los productos provenientes de Crimea tras la anexión por Rusia/5. La hipocresía de la medida que consiste en identificar claramente un producto fabricado “en condiciones que se sabe que impiden muy a menudo a la población palestina explotar las tierras fértiles para asegurar su propia actividad, como en el valle del Jordán”, pero así y todo importarlo es en efecto evidente. “Hay una contradicción: de un lado, se considera que las colonias son ilegales pero del otro se continúa importando productos de esas colonias a Europa”, añade Taoufiq Tahani, el presidente de la l’Association France-Palestine solidarité (AFPS). Para él, como para todas las personas que llevan a cabo en Europa acciones BDS, la directiva es de todas formas insuficiente: hay que prohibir pura y simplemente la entrada de los productos de las colonias en la Unión Europea (UE).

Nada de extraño en esta pusilanimidad europea, si se tiene en cuenta que las relaciones privilegiadas que la UE mantiene con Israel le hacen considerarlo en varios aspectos como un quasi Estado miembro, gracias a un acuerdo de asociación que facilita en gran medida el comercio bilateral y a una política europea de vecinazgo (PEV) que se da “la perspectiva de superar el estadio de la cooperación para llegar a un grado importante de integración, en particular mediante una participación en el mercado interior de la UE, y la posibilidad para Israel de tomar progresivamente parte en ciertos aspectos fundamentales de las políticas y programas de la UE”. El acuerdo prevé también la participación de Israel en un gran número de programas europeos, como el programa de financiación de la investigación “Horizonte 2020” (en el que Israel es el único Estado no miembro de la UE), el proyecto de navegación por satélite Galileo o el programa de intercambio universitario Erasmus.

Aunque su artículo 2 estipula que “las relaciones entre las partes deberían apoyarse en el respeto de los derechos humanos y de los principios democráticos, que guían sus políticas internas e internacional, y constituyen un elemento esencial del Acuerdo”, éste no ha sido jamás suspendido ni aún menos denunciado por la UE, a pesar de las repetidas demandas del Parlamento Europeo, y luego, en numerosas ocasiones, de diputados, de suspenderlo hasta que Tel Aviv respete sus obligaciones. La Comisión Europea contribuye así de hecho y en una parte importante a la impunidad absoluta de Israel.

Una censura única en el mundo

La “nota interpretativa” europea ha puesto bálsamo en el corazón de los y las militantes franceses, tras la sentencia del Tribunal Supremo que, confirmando el 20 de octubre pasado el juicio en recurso de 14 personas que habían llamado al boicot de productos israelíes, ha hecho de Francia el único país del mundo en el que el llamamiento al boicot de un Estado tercero es ilegal. La sentencia de la más alta jurisdicción penal francesa ha ido en el sentido de la circular del 21/02/2010 -conocida con el nombre de “circular Alliot-Marie”- de la Ministra de Justicia de la presidencia de Nicolas Sarkozy. Llamaba al conjunto de las fiscalías de Francia a emprender acciones judiciales contra los militantes que llamen al boicot. A pesar de múltiples apelaciones en el Senado y la Asamblea, esta directiva no ha sido jamás derogada.

Es la ley sobre la prensa del 29 de julio de 1981, que castiga toda provocación “a la discriminación , al odio o a la violencia hacia una persona o un grupo de personas en razón de su origen o de su pertenencia a una etnia, una nación, una raza o una religión determinadas” (artículo 24, párrafo 8) que es interpretada aquí de la forma más restrictiva. Antes de la sentencia del Tribunal Supremo, numerosos militantes del BDS fueron objeto de persecuciones judiciales pero algunos fueron sobreseidos, al considerar algunos jueces que el recurso a esta ley venía de una interpretación abusiva.

Los jueces del Tribunal Supremo han estimado que incitar a boicotear discrimina “en razón del origen y de la pertenencia nacional de los productores y de los distribuidores israelíes”. Concluyen que la libertad de expresión puede ser sometida a “restricciones o a sanciones que constituyen (…) medidas necesarias, en una sociedad democrática, para la defensa del orden y la protección de los derechos de terceros”. Se está pues, en Francia, ante otra paradoja: quienes defienden el derecho internacional -debidamente recordado por la propia directiva europea- por medios tan pacíficos como vestir una camiseta llamando al boicot son criminalizados en un país en el que, no hace mucho, miles de personas se manifestaban por las calles de París para defender la libertad de prensa y el derecho a la expresión política de Charlie Hebdo.

El magistrado francés Ghislain Poissonnier, en la página de la Association des Universitaires pour el respecto du droit international en Palestine (Aurdip), hace un análisis jurídico que hace temer “consecuencias en cadena para la libertad de expresión”. Y se pregunta: “Los derechos de productores extranjeros deben predominar sobre una libertad política? ¿Dónde está el límite?/6.

Desde el punto de vista de las asociaciones militantes que participan en la campaña BDS, la respuesta está clara. El Tribunal Europeo de Justicia, cuya jurisprudencia es tradicionalmente más protectora de la libertad de expresión, constituye un recurso posible que oponer a la sentencia del Tribunal Supremo francés. Para la AFPS, “la contestación de la política de un Estado que pisotea todas las reglas del derecho internacional y que oprime a otro pueblo es un derecho absoluto”, y la asociación se reserva “ la posibilidad de utilizar todas las vías del derecho, nacionales y europeas, para que la libertad de expresión sea respetada”.

17/11/2015

http://orientxxi.info/magazine/l-union-europeenne-impose-l-etiquetage-des-produits-des-colonies-israeliennes,1089

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ Interpretative notice on indication of origin of goods from the territories occupied by Israel since June 1967. http://eeas.europa.eu/delegations/israel/documents/news/20151111_interpretative_notice_indication_of_origin_of_goods_en.pdf

2/ 154 millones de euros en 2014 según las cifras de la Comisión Europea, 230 según informe del

European Council on Foreign relations de juillet dernier http://www.ecfr.eu/page/-/EuDifferentiation-final3.pdf

3/ Ver por ejemplo “Ireland’s biggest food retailer drops Israeli produce as European boycotts surge” Electronic Intifada, 15 agosto 2014. https://electronicintifada.net/blogs/michael-deas/irelands-biggest-food-retailer-drops-israeli-produce-european-boycotts-surge

4/ Representado en Francia por la Plateforme des ONG françaises pour la Palestine. http://www.plateforme-palestine.org/-Made-in-illegality,678-

5/ Entrevista con Juliette Benabent, “L’étiquetage des produits des colonies d’Israël, “une mesure hypocrite” “, Télérama, 13 noviembre 2015. http://www.telerama.fr/monde/l-etiquetage-des-produits-des-colonies-d-israel-une-mesure-hypocrite,134098.php

6/ “Pour la Cour de cassation, la liberté d’expression n’autorise pas l’appel au boycott des produits israéliens », Aurdip, 29/10/2015. http://www.aurdip.fr/pour-la-cour-de-cassation-la.html



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