Grabar en formato PDF
Alemania. Balance de la huelga en las guarderías
Ni derrota, ni victoria
15/11/2015 | Manuel Kellner

La huelga de las educadoras y asalariados [ver:http://www.vientosur.info/?article10369] ha sido muy participativa. El grado de actividad de quienes han participado ha sido alto y tuvo una influencia considerable a la hora de definir las reivindicaciones así como en la evolución de la lucha. El objetivo central de la movilización era lograr una revalorización del trabajo de las educadoras, considerado "femenino" y, por lo tanto, mal pagado, a través de su equiparación al funcionariado de los servicios públicos con categorías similares. Esto suponía un incremento salarial medio de alrededor del 10 %. Realizando un esfuerzo ejemplar para popularizar la lucha, fue posible ganar el apoyo de la mayoría de los padres y madres así como el de amplios sectores de la población. Una gran parte de los grandes media apoyaron la legitimidad de las reivindicaciones, si bien hacia el final del conflicto se pronunciaron cada vez más a favor de concluir la huelga y de que se aceptaran los resultados de la mediación de julio.

Pero a diferencia de la dirección y de su orientación, la afiliación del sindicato Ver.di [federación de servicios de la DGB] en este sector no aceptó la propuesta de la mediación. Ante esa situación, la dirección organizó un referéndum entre el personal afectado con la esperanza de obtener una mayoría para cerrar el conflicto [en agosto], pero el 70 % de la gente voto a favor de continuar la huelga. ¡Y con razón! En lugar del 10 % de aumento salarial exigido, el resultado de la mediación solo contemplaba un incremento del 3,2 % y además, los trabajadores sociales no obtendrían ninguna mejora mientras que las directoras de las guarderías obtenían un incremento mayor que el resto de las educadoras.

Esa votación fue suficiente para imponer a los responsable de Ver.di que obtuvieran un resultado mejor que el fijado por los mediadores. Finalmente, en las negociaciones con los representantes patronales de los servicios públicos, es decir con los representantes de los municipios, obtuvieron un incremento del 3,7 % de media y un ligera mejora en el reparto de ese incremento. Los trabajadores y trabajadoras sociales ya no quedaban reducidos a la nada y obtenían ligeras mejoras en sus salarios; y las jóvenes educadoras también están también mejor tratadas en materia salarial que en la resolución de la mediación. No obstante, el costo complementario de este acuerdo, que es de 9 millones de euros para los municipios, es bastante modesto, y el resultado de las últimas negociaciones está lejos del objetivo inicial de la lucha de las educadores por obtener una verdadera revalorización de su trabajo mediante salarios comparables a los del personal de los servicios públicos con categoría similar.

El 30 de septiembre, la afiliación de Ver.di en el sector fue convocada a las urnas para aceptar o rechazar el nuevo resultado de las negociaciones. Un 57 % votó por aceptar el resultado. Para rechazarlo hubiera sido necesario el 75 % de los votos. Era poco probable que las educadoras y sus colegas se posicionaran mayoritariamente contra su propia dirección sindical y a favor de continuar con la huelga contra viento y marea sin ser derrotados, porque la dirección había obtenido incrementos salariales reales, aunque fueran modestos, en un contexto caracterizado por políticas de austeridad y un rigor presupuestario de hierro, muy querido por el neoliberalismo hegemónico en las políticas actuales.

El presidente de Ver-di, Franz Bsirske, valorando el resultado de este conflicto, hablaba de mejoras netas en comparación con el resultado de la mediación (¡que él mismo había querido aceptar!) e incluso de un avance real en lo que respecta al reconocimiento del trabajo de las educadoras y de los trabajadores sociales. Al mismo tiempo subrayaba que la asociación patronal de los municipios no estaba dispuesta a aceptar un incremento significativo en el volumen de gastos suplementarios debido al nuevo acuerdo salarial. Bsirske añadía: "La discriminación salarial de las profesiones sociales y consideradas como femeninas no puede superarse de golpe, pero continúa siendo un reto sindical. El resultado obtenido constituye un primer paso en su revaloración, al que deberán seguir otros." Pero el acuerdo que entra en vigor de forma retroactiva a partir del 1 de julio de 2015 continuará en vigor hasta el 30 de junio de ¡2020!. Así pues, ¿"cómo se darán los nuevos pasos"?

En 2016 habrá otro conflicto salarial entre los trabajadores y trabajadoras de los servicios públicos y las organizaciones patronales del sector público. Sera necesario aprovechar esta ocasión para imponer aumentos salariales importantes, en primer lugar para las y los asalariados peor remunerados. Si las educadoras se movilizan de forma masiva en ese momento, podrán hacerse oír y renovarán la campaña para su revalorización, que no solo es importante para ellas en tanto que asalariadas y de cara a que se reconozca su trabajo, sino también para el bienestar de los niños y niñas en las guarderías.

13/11/2015

Manuel Kellner es editor de Sozialistische Zeitung (SoZ)



Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons