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Turquía
Tras las elecciones, se intensifica la represión en un contexto de guerras
09/11/2015 | Redacción A l´Encontre. Uraz Aydin

Represión y ataques a la libertad de expresión

Redacción A l´Encontre

Tras la victoria electoral del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), se ha producido una acentuación de la represión contra la prensa. Así, el redactor jefe del semanario Nokta y el director de la publicación han sido encarcelados, el martes 3 de noviembre, tras haber sido inculpados por un tribunal de Estambul de “tentativa de golpe de Estado”. Los dos habían sido detenidos por la policía en Estambul el lunes, tras presentar el último número de la revista en portada el triunfo del partido islamo-conservador AKP en las legislativas como “el comienzo de la guerra civil en Turquía”.

A comienzos de septiembre, la policía había irrumpido en las oficinas del grupo de medios Ipek, considerado cercano al imán Fethullah Gülen. La agencia de prensa gubernamental Dogan afirmaba que la operación “se inscribe en el marco de la investigación por terrorismo contra Fethulla Gülen”. Este último está exiliado en los Estados Unidos desde 1999. Es la principal figura de la oposición, desde 2014, en un terreno político-religioso que Erdogan querría hegemonizar completamente. El movimiento de Gülen, Hezmet (“servicio”), apoyaba desde 2002 al AKP. Hoy es tratado por el gobierno como el “enemigo público número uno”. El lunes 2 de noviembre, el poder ha detenido a policías y funcionarios de alto rango acusados de estar cercanos al imán. Además, el AKP se ha apropiado en la práctica de las cadenas de televisión durante la campaña electoral y ha perseguido a diversos periódicos.

El 3 de noviembre se han lanzado operaciones en 18 provincias del país contra decenas de supuestos sospechosos de un “complot contra el ejército”. A la caída de la tarde del 3 de noviembre, numerosos jueces y procuradores, a menudo ya suspendidos en sus funciones, han sido inculpados de “tentativa de derrocar el gobierno” y “constitución o pertenencia a una organización terrorista armada”. La promesa hecha por el primer ministro Ahmet Davutoglu, la noche de la victoria electoral, de “sembrar semillas de amor” no ha sido mantenida. La represión, iniciada mucho antes de las elecciones, va a reforzarse en la fase presente.

Jóvenes militantes kurdos -que se habían enfrentado con la policía en una serie de ciudades rodeadas y sometidas a bloqueo- han sido detenidos en el sudeste del país por las fuerzas policiales y militares desde la mañana del 3 de noviembre. Además, los bombardeos del ejército turco se han dirigido contra bases consideradas del PKK en el norte de Irak. En las ciudades de Silvan y de Cizre, las fuerzas represivas han matado a cuatro jóvenes militantes.

Mientras tanto, más allá de algunas declaraciones, la Unión Europea negocia con el gobierno Erdogan la contención de 2,2 millones de refugiados en Turquía. El 18 de octubre, Angela Merkel se reunía en Estambul con Erdogan, lo que supone un éxito de la campaña política del AKP. El régimen de Erdogan va a hacer que se valore más “la ayuda que aporta a Europa vigilando mejor a los refugiados sirios”. Esto converge con la orientación de las instituciones europeas y de los diversos gobiernos de poner en pie y financiar hot spots (centros de selección y de registro en las fronteras o más allá de las fronteras). Frente a la política de la Unión Europea, cuya pasada arrogancia es recordada por Erdogan, éste puede intensificar una campaña nacionalista y centrada en la seguridad en nombre de la estabilidad. Además de la “cuestión de los refugiados”, vuelve a plantear su propuesta, frente a los Estados Unidos y la UE, de establecimiento de una zona fronteriza con Siria, en la que serían colocados los refugiados, para hacer fracasar una zona fronteriza controlada por las fuerzas del PKK y del PYD, el brazo sirio del PKK. Las dinámicas de guerra interna y de guerra regional están estrechamente ligadas.

4/11/2015


Nuevo triunfo de AKP en las elecciones

Uraz Aydin

Hace justo cinco meses, tras las elecciones del 7 de junio, dábamos cuenta del resultado excepcional del 13% obtenido por el HDP (Partido Democrático de los Pueblos), que le permitían superar la barrera del 10% y acceder al parlamento con 80 diputados. El declive de los votos del AKP -Partido de la Justicia y del Desarrollo- del 50% en 2001 al 40,8%- era interpretado como una desaprobación de las tendencias autoritarias de Erdogan y de su partido, de su discurso que pretendía polarizar la sociedad y de los asuntos de corrupción. Pensábamos que esto podía ser un “comienzo del fin” para el AKP. No ha sido así.

Para el AKP, el pleno de los votos… y del autoritarismo

Descontento de los resultados de junio, el presidente de la República Recep Tayyip Erdogan había impuesto a continuación elecciones anticipadas e impedido la formación de un gobierno de coalición. En el curso de estos cinco meses marcados por el reinicio de la guerra contra los kurdos, por bloqueos de ciudades kurdas y pogromos, por masacres de activistas antiguerra, por una represión inaudita hacia la prensa de oposición, el AKP ha logrado recuperar los votos que había perdido, ganando con holgura estas nuevas elecciones, en las que ha obtenido el 49,4%. Así, con sus 316 diputados -frente a 258 en las anteriores elecciones- de una cámara de 550, el AKP está en posición de volver a formar, por cuarta vez desde 2002, un gobierno en solitario.

Esta subida de los votos del AKP proviene en gran parte de la extrema derecha. En efecto, el MHP (Partido de Acción Nacionalista) tiene una pérdida del 4,3%, obteniendo el 11,9%. Lo que constituye su peor resultado desde las elecciones de 2002, en las que estuvo por debajo de la barrera del 10%. El 7 de junio, una parte del electorado nacionalista-conservador había preferido votar por el MHP a fin de expresar su oposición a las negociaciones con el líder del PKK, Abdullah Ocalan -negociaciones dirigidas por Erdogan y llevadas a cabo por los servicios de información turcos que le están enfeudados-, lo que había permitido al partido obtener el 16,3%. El nivel de violencia infligido por el Estado al pueblo kurdo ha debido de ser suficientemente convincente para que una parte significativa del electorado de extrema derecha (1,8 millones de votos) se vaya al AKP… El líder del MHP, Devlet Bahceli, había apostado por una política de oposición absoluta al AKP, rechazando por ejemplo formar un gobierno de coalición con este último, lo que le habría permitido acceder al poder y tener su parte del pastel en un aparato de Estado que se encuentra totalmente bajo el dominio del AKP. Es esta decisión táctica de la dirección del MHP la que ha debido de ser también castigada por el electorado provocando un hundimiento indiscutible del partido.

Preparar un nuevo período de resistencia

A pesar de esperar una subida del número de votos, el Partido Republicano del Pueblo (CHP, centro izquierda), primer partido de oposición, prácticamente se ha estancado, obteniendo el 25,4% de los votos contra el 24,9% en las elecciones de junio. Con sus 134 diputados, el CHP mantiene su posición de segundo partido en el parlamento.

Los resultados del HDP, partido reformista de izquierdas salido del movimiento kurdo y apoyado por la mayoría de la extrema izquierda, son por lo menos decepcionantes. Cayendo del 13,1% al 10,8%, el HDP ha perdido un millón de votos, una gran parte en beneficio del AKP, y obtenido 59 diputados contra 80 en junio. El partido esperaba sufrir una pequeña pérdida de votos provenientes de sectores republicanos de izquierda que habían votado por él en junio para que superara el 10%, pérdida que pensaba compensar con una subida de los votos de las regiones kurdas como reacción a la represión del Estado y el reinicio de la guerra. Sin embargo la atmósfera de guerra civil, las acciones del PKK, las declaraciones de autonomía (“de autogestión”) en las ciudades y barrios kurdos, han beneficiado al AKP. Las críticas expresadas por el HDP al PKK no han sido juzgadas como suficientes por esta parte del electorado kurdo, y el deseo de poner fin a los conflictos ha encontrado así su expresión deformada en un voto por el AKP.

Un gobierno del AKP sin coalición ha sido juzgado así como la solución a una necesidad de “estabilidad”, frente a la crisis económica, a los conflictos armados, a los atentados criminales. La izquierda y el movimiento kurdo deben sacar las lecciones de todo ello para emprender una reorganización de las fuerzas democráticas y prepararse para un nuevo período de resistencia contra un Estado aún más fuerte, aún más autoritario y violento.

Uraz Aydin. Residente en Estambul, escribe regularmente en Sosyalist Demokrasi için Yeniyol, revista de la sección turca de la Cuarta Internacional

4/11/2015

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

http://alencontre.org/asie/turquie/turquie-des-elections-une-relance-de-la-repression-dans-un-contexte-de-guerres.html



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