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contretemps.eu | Entrevista con Francisco Louçã
¿Una nueva situación política en Portugal?
07/11/2015 | Ugo Palheta

Economista y antiguo portavoz del Bloco de Esquerda (Bloque de Izquierda), Francisco Louçã habla sobre las elecciones legislativas portuguesas que tuvieron lugar el 4 de octubre y especialmente sobre el magnífico resultado obtenido por el Bloco. Insiste en particular sobre las lecciones de la experiencia de poder de Syriza, especialmente sobre el hecho de que “no se puede negociar una reestructuración de la deuda sin estar preparado para romper con el euro”.

¿Cómo analizas los resultados de las elecciones legislativas que han tenido lugar hace aproximadamente un mes en Portugal?

La tasa de abstención del 43 % es ligeramente superior a las cifras habituales pero debe ser relativizada: la abstención está hinchada por la emigración de cerca 400 000 ciudadanos portugueses durante los años de la troika y, entre ellos, principalmente los jóvenes que, a pesar de estar inscritos en los registros electorales, se encontraban en la incapacidad de votar por residir en el extranjero. En cuanto a los resultados, ellos son conocidos: la coalición gubernamental de derecha ha sufrido un claro retroceso (pierde 750 000 votos, o sea el 12 %, y 25 diputados; el PSD [Partido Social-demócrata, derecha] y el CDS [Centro Democrático Social, derecha] obtienen en conjunto menos votos que el PSD solo en el 2011), pero sigue siendo la fuerza política más plebiscitada. El PS [Partido Socialista] aumenta su resultado en 200 000 votos, recupera 12 diputados suplementarios pero permanece lejos de la derecha (siete puntos de menos). El PCP [Partido Comunista Portugués] gana 4 000 votos y un diputado. En fin, el Bloco [Bloque de izquierda] ve su resultado mejorar en 260 000 votos y obtiene 19 diputados, convirtiéndose así en el tercer mayor partido del país, detrás del PSD y el PS, pero sobrepasando al CDS y al PCP. Además de haber doblado su representación en los distritos de Lisboa, Oporto y Setúbal, el Bloco es la única fuerza política de izquierda que ha conseguido elegir diputados en los distritos de Madeira, Leiria, Coímbra0 y Aveiro.

¿Cómo ha evolucionado la situación política en Portugal estas últimas semanas, después de las elecciones? ¿Es que la decisión tomada por el presidente de la República Cavaco Silva, miembro del PSD (derecha), de pedir a la derecha la formación de un gobierno mientras que es minoritaria en relación con el conjunto de los partidos de izquierda (PC, PCP y Bloco), constituye un golpe de Estado constitucional (como se ha oído)?

No, desde un punto de vista institucional la decisión de Cavaco Silva es normal. Él invita al líder del partido que ha obtenido el resultado más elevado a formar un gobierno. Es cierto que de esta forma ayuda a su propio partido a dramatizar el conflicto político y que ese gobierno será rechazado en el parlamento, pero esa es una táctica de corto plazo. En contrapartida, prosiguen las negociaciones entre el PS y la izquierda, que son difíciles. El PS ha aceptado poner fin a los procesos de privatización y de volver atrás sobre los recortes en los salarios y las pensiones de jubilación, pero hay divergencias importantes sobre la gestión de la deuda pública y la deuda externa, que condiciona la política de inversión y la creación de empleo. Para los dos partidos de izquierda [el PCP y el Bloque de Izquierda], participar en estas negociaciones era la única solución posible, ya que en caso contrario habrían permitido el mantenimiento del gobierno que ha conducido la política de la Troika. Pero el PS ha dado muy pocas garantías de una estrategia alternativa y por ello la negociación es compleja. El Bloque de Izquierda mantiene las condiciones que había formulado durante la campaña electoral y que representan una ganancia importante para las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras y para el combate contra las desigualdades.

¿Cuál ha sido la reacción de la izquierda y del movimiento sindical a la decisión de Cavaco Silva? Y más generalmente, ¿qué es lo que domina en el seno del pueblo, la indiferencia y la apatía o la indignación?

Por el momento no ha habido iniciativas por parte de los sindicatos ni del movimiento social. Los sondeos indican un fuerte apoyo a una solución de anti-austeridad y el Bloque de izquierda ha aumentado fuertemente su influencia después de las elecciones, pero hay numerosas incertidumbres en cuanto al resultado final. Cuando sea incapaz de mantener su gobierno, la derecha va a impulsar una campaña de intimidación y de confrontación política, pero esa posición es minoritaria en el país. En todo caso se manifiestan ya divisiones internas en el PS, que no había negociado con la izquierda en el curso de los últimos 40 años de democracia y ello puede tener efectos sobre el desenlace del proceso. La izquierda ha hecho pesar una fuerte presión pública a partir de la crítica de la austeridad y de la defensa de los salarios y las pensiones.

Como has dicho, el Bloque de Izquierda (Bloco de Esquerda) ha conseguido excelentes resultados en estas elecciones. A tu parecer ¿cuáles han sido los ingredientes en términos de campaña mediática y de intervención militante? ¿Cuál ha sido la política defendida por el Bloco en estas elecciones?

La campaña electoral del Bloco ha sido muy audaz; su portavoz, Catarina Martins, ha sido la única dirigente de izquierda que ha aceptado debatir en la televisión tanto con el Primer Ministro (PSD) como con el Vice-primer Ministro (CDS) y también con los secretarios generales del PS y del PCP. En estos debates, ella ha mostrado una alternativa creíble y se ha convertido en la personalidad de izquierda más popular del país. Pero ante todo, ha presentado una política que respondía a la crisis económica y social, con propuestas concretas sobre el empleo, los salarios, la seguridad social y la reestructuración de la deuda. La campaña ha tenido mucha amplitud: en la primera semana se reunieron 2 000 personas en Lisboa, seguida de varios miles en los mítines finales de la última semana en Coímbra, Aveiro, Setúbal, Braga y Oporto.

¿Qué impacto ha tenido sobre la vida política portuguesa la crisis europea en relación con Grecia? ¿Cuáles han sido las posiciones adoptadas por los grandes partidos de poder (PSD y PS) y también por el PCP?

El PSD y el PS se han beneficiado de la crisis griega para afirmar que no es posible desobedecer a la Unión Europea. El PCP se ha alejado de las posiciones del KKE [Partido Comunista de Grecia] y ha apoyado y saludado el referéndum de julio, a la inversa de sus camaradas griegos. Sin embargo, el impacto ha sido globalmente muy fuerte y la izquierda portuguesa ha resentido el retroceso del gobierno griego.

Imaginamos que la primera experiencia de poder de Syriza, entre enero y septiembre de 2015, ha provocado debates importantes en el interior del Bloco. ¿Nos puedes decir cuáles han sido los términos de esos debates?

El Bloco ha reaccionado en la unidad y la coherencia tanto a la esperanza suscitada por la victoria de enero como a la desilusión provocada por el retroceso que ha seguido. La crisis griega ha mostrado que no se puede negociar una reestructuración de la deuda sin estar preparado para romper con el euro.

Más particularmente, ¿han evolucionado sensiblemente las posiciones del Bloco sobre las cuestiones de la Unión Europea y del euro?

Completamente; la crisis griega ha llevado al Bloco a adoptar una posición más crítica frente al chantaje y las amenazas impuestas por las autoridades europeas y, en particular, por Merkel.

Los portugueses son generalmente considerados como muy apegados a la construcción europea y el euro. ¿Cómo ha intervenido el Bloco en las últimas elecciones sobre esta cuestión y que acogida ha tenido sobre la misma?

En las elecciones anteriores, en las que el Bloco obtuvo el 5% de los votos, el partido ya había formulado una posición muy crítica sobre el euro y la política del gobierno alemán. Durante la campaña de las legislativas, la derecha utilizó la evolución de la política de Syriza para atacar al Bloco, teniendo en cuenta las buenas relaciones que mantienen los dos partidos desde hace ya varios años. Pero el Bloco ha tomado claramente posición contra el acuerdo griego y ha mostrado que este nuevo memorándum es irrealizable y nefasto y el pueblo de izquierda ha entendido esta respuesta clara.

El Bloco ha conocido dificultades en los últimos años, materializadas a la vez por una serie de escisiones y por un debilitamiento electoral, especialmente en las elecciones europeas de 2014. Desde el extranjero, después del éxito de las elecciones europeas en 2009 (10 %) y de las grandes movilizaciones sociales esto resultaba un tanto paradójico. ¿Cómo interpretas esas dificultades?

Las dificultades provienen del alejamiento de los sectores más próximos de la socialdemocracia, así como de otros grupos (morenistas, etc.). Es una evolución completamente comprensible en un partido sujeto a grandes presiones, debidas a la crisis, la política de la troika y su éxito. Estas escisiones han dado nacimiento a cuatro nuevos partidos: MAS y Agir, que se han aliado con dos partidos de derechas (y han obtenido el 0,3% de los votos), Livre y Tempo de Avançar, que se han aliado entre ellos (y han obtenido un resultado del 0,7%). Creo que estas formaciones políticas, fuertemente sancionadas en las elecciones, están en vía de disolución.

Después de las últimas elecciones europeas, el PCP parecía estar en mucha mejor posición que el Bloco. Sin embargo no ha llegado a progresar e incluso ha obtenido menos escaños que el Bloco. ¿Cómo explicas este estancamiento de un PCP que permanece central, especialmente en el movimiento sindical, y que relaciones mantienen en la actualidad el Bloco y el PCP?

A nivel institucional, las relaciones entre los dos partidos son adecuadas y frecuentes. En la lucha social depende de los sectores. Para el PCP, que esperaba beneficiarse de un importante ascenso electoral y ver un debilitamiento del Bloco, estos resultados le han producido una gran desilusión. Pero este partido ayuda a aumentar la presión sobre los frentes unitarios.

Aunque la cólera social no tome la forma de amplias manifestaciones en los últimos años, parece acumularse entre los trabajadores y la juventud. Sin embargo, el Bloco no ha conocido una trayectoria similar a la de Syriza. ¿Cómo explicarlo?

Muy simplemente porque el PS, a la inversa del PASOK, estaba en la oposición y no en el gobierno y porque la lucha social ha sido más débil en Portugal que en Grecia. Los años de la troika han sido una derrota social para el movimiento social en Portugal.

5/11/2015

http://www.contretemps.eu/interviews/nouvelle-situation-politique-portugal-entretien-francisco-lou%C3%A7%C3%A3

Traducción: VIENTO SUR



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