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China
El dinero chino hace que el mundo gire
06/11/2015 | Au Loongyu

Cuando el viejo musical Cabaret fue adaptado al cine en 1972, la actriz Liza Minnelli obtuvo el óscar a la mejor actriz. En la película cantaba la famosa canción Money Makes the World Go Around(el dinero hace que el mundo gire) en una actuación impresionante. El musical está basado en una novela cuyo argumento se desarrolla sobre el telón de fondo de la Alemania de 1932. Una de las estrofas dice:

Un marco, un yen, un dólar o una libra

Es por todo eso que el mundo gira.

El cling-cling y el tintineo del dinero

Hacen que gire el mundo entero.

En 1972 era el dólar de EE UU el que hacía girar al mundo, como anteriormente lo hiciera la libra. Desde entonces, la situación está cambiando rápidamente, primero con el triunfo del neoliberalismo en la década de 1980, seguido del ascenso de China en el siglo xxi. El dinero chino se une ahora al dólar, al euro, a la libra y al yen en la cesta de monedas que hacen que el mundo gire. Aunque está lejos de rivalizar con el dólar, el renminbio yuan empieza ahora a hacer sonar el cling-cling por todas partes. No es extraño que el presidente de China, Xi Jinping. y su dinero recibieran un cálido abrazo de Cameron e incluso de algunos antiguos izquierdistas.

Martin Jacques, por ejemplo, nos recuerda que a pesar de la violación por parte de China de los derechos humanos, el Partido Comunista Chino (PCC) ha logrado sacar a “600 millones de personas de la pobreza, sin duda la mayor contribución global a los derechos humanos en los últimos tres decenios/1. John Ross aporta una cifra incluso mayor: “China ha sacado a 728 millones de personas de la pobreza” si nos basamos en la última definición de pobreza del Banco Mundial (1,90 dólares diarios de gasto)/2. Claro que a esos señores no se les ha ocurrido nunca que primero deberían verificar qué sentido tiene este tipo de medición basada en la cifra de 1,90 dólares y permanecer durante un día en cualquier ciudad de China para comprobar hasta dónde podían llegar. Si esto es demasiado complicado, al menos podrían preguntar a alguien cuánto cuesta un almuerzo corriente en Guangzhou, la capital de la provincia de Guangdong, donde trabajan 30 millones de emigrantes rurales. Yo sí lo he hecho. Aunque el precio varía de un barrio a otro, 1,90 dólares solo alcanzan para pagar un almuerzo, o a lo sumo dos raciones de comida. ¿Alojamiento? Ni pensarlo.

Yo seré el último en negar que se ha producido una enorme mejora del estado de pobreza en China. Tan solo los republicanos estadounidenses hostiles a China y sus semejantes echarán de menos al elefante chino en la habitación; a pesar de ser un régimen de extrema derecha, la loca campaña de industrialización impulsada por el PCC ha convertido a China de un país, que era en gran medida campesino, en una nación urbana. En este proceso ha proporcionado puestos de trabajo urbanos a emigrantes del campo, lo que les ha permitido escapar de la pobreza extrema.Pero precisemos más: la mejora se refiere únicamente a la pobreza absoluta; y esta afecta principalmente a la población rural. En cuanto a los 40 millones de trabajadores de las empresas públicas, estos sufrieron una fuerte pérdida de movilidad y un grave empobrecimiento. La pobreza relativa se ha recrudecido muy rápidamente. Debido a la inflación (no hay que confiar jamás en las cifras oficiales), incluso con respecto a la llamada clase media, a muchos los llaman “la Tribu de la Luna”, oYueguangzu, lo que significa que apenas llegan a final de mes con su salario. “Mi salario mensual es de 4 000 yuanes (571,5 euros). No está mal para uno de la generación posterior a la década de 1980 como yo. Pero te digo que solo puedo ahorrar 200 yuanes al mes. Soy miembro de la Tribu de la Luna/3.”

De acuerdo con el Informe Mundial sobre Salarios de la OIT de 2014-2015, los salarios chinos en proporción a la renta nacional experimentaron un descenso importante del 54% en 1992 el 45% en 2011/4. Este es uno de los principales factores que han determinado el fuerte aumento de la distribución desigual de la riqueza. El año pasado, un estudio demostró que el coeficiente Gini de China –que mide la desigualdad de ingresos, siendo el 1 la desigualdad absoluta– subió a 0,55, muy por encima del 0,45 de EE UU.

Es triste leer a otros intelectuales de izquierda, como Samir Amin, defendiendo al PCC cuando dice de entrada que no hay que preocuparse de la cuestión de si “China es capitalista o socialista”, para añadir después que el sistema chino es un capitalismo de Estado, aunque favorable a los trabajadores y donde la red de seguridad social y de las pensiones protegen al 50% de la población urbana/5. No hace falta realizar una encuesta (de acuerdo con la ley tendría que pedir permiso de la autoridad para hacerla) para conocer que el cuadro no es tan halagüeño. Hasta la prensa oficial admite que existe mucho fraude y mucha corrupción en el bienestar social. Por ejemplo, según un informe de la Academia de Ciencia Sociales de China, en 2012 el 60 % de los perceptores del dibao, o “renta mínima de subsistencia”, no son pobres para nada, mientras que el 80 % de los realmente pobres no obtienen ninguna prestación/6.

Las alabanzas de Jacques al PCC se basan menos en su preocupación por los chinos pobres, que en el cling-cling del dinero: China está en ascenso y “nosotros estamos convirtiéndonos rápidamente en un pececillo de acuario en comparación con ella” y “las infraestructuras en gran medida abandonadas del Reino Unido necesitan grandes inversiones de capital, un dinero del que no dispone.” Puede estar seguro de que cuenta con mi pleno apoyo.

La China de hoy es:

· la segunda economía más grande del mundo;

· el país importador y exportador de mercancías más grande del mundo;

· el principal fabricante del mundo;

· el segundo país receptor de inversión directa extranjera y el quinto país emisor de inversión directa extranjera;

· propietaria de las mayores reservas de divisas extranjeras;

· la mayor propietaria extranjera de bonos del Estado de EE UU;

· el mayor país consumidor de energía; más de la mitad de su consumo nacional de petróleo se basa en importaciones;

· el país que tiene más millonarios y milmillonarios.

La clase dominante británica empieza a notar ahora la atracción gravitacional del dinero chino que la lleva a la órbita de este último. Asume de buena gana el nuevo lema del PCC: “¡burgueses del mundo, ¡uníos para hacer dinero!“ Sin embargo, este lema no debe interpretarse exclusivamente como algo relacionado con la economía y el beneficio. También es eminentemente político. China todavía está muy lejos de ser capaz de disputar la hegemonía a EE UU y la elite británica lo sabe muy bien. Es otra habilidad de Chinala que resulta tan atractiva para la elite británica: el hecho de ser una potente maquinaria de la carrera global a la baja en términos de derechos laborales y protección ambiental.

Mientras utiliza una retórica maoísta, Xi Jinping se desplaza en realidad todavía más a la derecha al impulsar acuerdos de libre comercio con todo el mundo, incluso con EE UU. Como demuestra el resultado del TLCAN, la OMC, etc., los acuerdos de libre comercio priorizan la inversión y los derechos de las empresas por encima de los derechos de los trabajadores y la protección ambiental, considerando que estos últimos son “barreras al comercio”. El ascenso de China proporciona a la clase dominante occidental la mejor palanca para impulsar la armonización de la baja en sus propios países y a escala internacional. Durante los últimos veinte años han estado diciendo a sus trabajadores: “Tenemos que recortar vuestros salarios y vuestras prestaciones sociales si queremos competir con China, de lo contrario nos iremos a invertir allí.” Lo nuevo ahora es que hoy en día es el dinero chino el que fluye hacia Occidente. ¿En qué se invierte ese dinero? En energía nuclear. ¿No es esta la mejor respuesta a la pregunta de quién se beneficia realmente de esta carrera a la baja, impulsada conjuntamente por el gobierno chino y la clase dominante occidental?

Sin embargo, hay una cosa que la elite dirigente no tiene en cuenta en su fórmula. El ascenso de China es insostenible en su versión actual. En los últimos treinta años se ha basado en una determinada correlación de fuerzas a escala nacional e internacional que hoy está cambiando rápidamente. Hace unos años señalé que está entrando cada vez más en un cuello de botella. La integración de China en el capitalismo global, aunque enriquece todavía más a la clase empresarial de Occidente y de muchos partes del mundo, agudiza todas las contradicciones del capitalismo mundial a medio plazo. Ahora estamos llegando precisamente a este punto.

30/10/2015

http://socialistresistance.org/7850/chinese-money-makes-the-world-go-round

Traducción: VIENTO SUR

Notas:

1/ China isrising as the US declines. Britaincan’t ignore thisreality, Martin Jacques [antiguo dirigente del Partido Comunista de Gran Bretaña], 19/10/2015, TheGuardian, http://www.theguardian.com/commentisfree/2015/oct/19/china-us-osborne-xi-jinping-visit-economic

2/A Note for Jeremy Corbyn – How China madetheworld’slargestcontribution to human rights, John Ross [antiguo militante trotskista, miembro del extinto International MarxistGroup], 20/10/2015, http://ablog.typepad.com/keytrendsinglobalisation/2015/10/a-note-for-jeremy-corbyn-how-china-made-the-worlds-largest-contribution-to-human-rights.html

3/SurgingPricesPullingMiddleClass in AllDirections, EconomicJournalInsight, 8/08/2011.

4/http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@dgreports/@dcomm/@publ/documents/publication/wcms_324678.pdf

5/China 2013, http://monthlyreview.org/2013/03/01/china-2013/

6/Dibaozhikunweishenmegaichidechibushang (El dilema del dibao: por qué los que deberían ser beneficiarios son rechazados), http://politics.people.com.cn/n/2014/0623/c1001-25189231.html



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