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Palestina
En respuesta al artículo “Intifada de los cuchillos”de Bernard-Henri Lévy
06/11/2015 | Alain Gresh

[El pasado 28 de octubre el diario El País publicaba un artículo de Bernard-Henri Lévy, que éste había publicado en Le Point el 20/10/2015 con el título de “Ce qu’il ne faudrait plus entendre sur “l’Intifada des couteaux” http://elpais.com/elpais/2015/10/26/opinion/1445852697_054053.html. Alain Gresh publicó en Le Monde Diplomatique 26/10/2015 la siguiente respuesta al mismo http://blog.mondediplo.net/2015-10-26-Pourquoi-Bernard-Henri-Levy-reste-inaudible-pour ]

A riesgo de sorprender a algunos lectores, estoy de acuerdo con una parte del artículo que publica Bernard-Henri Lévy (BHL): “Es inaceptable equiparar a los kamikazes y sus víctimas”. Con una condición: invertir su lógica. Aunque toda agresión contra un civil sea moralmente condenable, no se pueden poner en el mismo plano las acciones de un ocupante y las reacciones del ocupado. Los atentados cometidos por el Frente de Liberación Nacional argelino (FLN) contra algunas cafeterías eran sin duda moralmente condenables, pero no se les puede poner en el mismo plano que los crímenes del ejército francés. Ciertamente, los atentados cometidos por el Congreso Nacional Africano (ANC) contra civiles blancos eran moralmente condenables, pero no se les puede poner en el mismo plano que los crímenes del régimen del apartheid. Es siempre la violencia del ocupante la que está en el origen de la violencia del ocupado.

Pero, para BHL, habría que condenar las acciones de los dominados y permanecer silenciosos ante las exacciones de los dominantes. Jamás se le ha oído protestar contra los ataques cometidos por los colonos contra los crímenes del ejército israelí (“el más moral del mundo”, en su opinión). Ha llegado a entrar en un tanque israelí en Gaza durante la guerra de 2008-2009, para “rendir cuenta” del conflicto /1.

Hechas estas observaciones, retomo así el texto íntegro (en cursiva) de su editorial y respondo:

Infumable, cada vez más infumable, es recurrir a la fórmula de ‘lobos solitarios’ para describir a esos puñados, puede que mañana decenas y, pasado mañana, centenares de asesinos de judíos linkeados por miles de ‘amigos’, seguidos por decenas de miles de tuiteros y conectados a una constelación de sitios web (Al-Aqsa Media Center, la página de La tercera intifada de Jerusalén...) que, al menos en parte, orquestan el sangriento ballet al que estamos asistiendo

Para BHL, es el odio a los judíos lo que alimentaría esta “Intifada rampante”. Sin duda, como Netanyahu, está convencido de que son ¡los palestinos! los que empujaron a Hitler a emprender su política genocida /2.

Sin embargo, en Palestina, son israelíes los que están en el punto de mira, no judíos. Y si hay a veces una ambigüedad, es porque, como BHL sin duda ignora, no hay nacionalidad israelí en Israel. Se es judío, musulmán o cristiano. Es Israel quien se define como un Estado judío y quien establece la confusión entre sus ciudadanos y los judíos. No hay duda de que haya antisemitismo en el mundo árabe. Pero los palestinos se rebelan contra quienes les ocupan, quienes les expulsan, quienes les matan. Si los ocupantes hubieran sido turcos o hindúes, la reacción de los palestinos habría sido la misma. ¿Es irrazonable, inmoral, chocante? Qué fácil es desde su oficina en París dar lecciones de ética a quienes sufren lo peor.

Infumable, cada vez más infumable, resulta la cantinela sobre la ‘juventud palestina fuera de todo control’, cuando uno ha visto la serie de prédicas, oportunamente publicadas en Internet por el Memri, en las que unos predicadores de Gaza se dirigen a la cámara puñal en mano y llaman a salir a la calle para ejecutar al mayor número posible de judíos, a derramar la mayor cantidad posible de sangre. O cuando uno recuerda que hace apenas unas semanas, al comienzo de la trágica secuencia, el propio Mahmud Abbas primero encontraba ‘heroico’ el asesinato de los esposos Henkin en presencia de los hijos de la pareja, luego se indignaba al ver a los judíos ‘contaminar’ con sus ‘sucios pies’ la Explanada de las Mezquitas y, finalmente, en cambio, decretaba ‘pura’, en esa misma declaración, ‘cada gota de sangre’ de ‘cada shahid [mártir]’ caído por Jerusalén.

Insoportable y, sobre todo, inadmisible, parece el sonsonete análogo sobre la ‘desesperanza social y política’ que explica, o incluso excusa, esos actos criminales, cuando todo lo que sabemos de los nuevos terroristas, de sus móviles y, a menudo, una vez cometido el acto y muerto el homicida, del orgullo de sus allegados al transmutar el crimen en martirio y la infamia en sacrificio, está mucho más cerca, por desgracia, del retrato robot del yihadista que ayer partía a inmolarse en Cachemira y hoy lo hace en Siria o en Irak”.

Recordemos en primer lugar que el Memri /3 es una oficina de propaganda israelí, dirigida por un antiguo oficial. Lo que algunos medios han subrayado durante lo que han llamado la Intifada de los Cuchillos, es que no había dirección política palestina, contrariamente a la situación durante la primera y la segunda Intifada. Pero es cierto que la sociedad palestina, y no solo los predicadores locos, están al lado de los jóvenes. No por amor a la sangre, no por antisemitismo inveterado, sino sencillamente porque comprende la desesperación de los jóvenes y no soporta más la prolongación indefinida de la ocupación. Y la glorificación de los mártires es común a todas las sociedades que luchan (o que están en guerra). Nada de excepcional.

No está claro, por tanto, que la palabra ‘Intifada’ sea la más apropiada para designar algo que recuerda más al enésimo episodio de esa yihad mundial que tiene uno de sus escenarios en Israel, pero que solamente es eso, uno de sus escenarios”.

Como si BHL hubiera justificado alguna vez la Intifada como una acción justificada. Que nos explique cómo deberían actuar los palestinos tras decenios de ocupación y de colonización.

Por otra parte, y se trata aquí de lo esencial del artículo de BHL, lo que explicaría la revuelta palestina, no sería la ocupación, que BHL se guarda bien de denunciar, sería el fanatismo, sería el hecho de que “nos odian, no a causa de lo que hacemos, sino a causa de lo que somos”, como explicaba el presidente George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre. De ahí la referencia a la yihad mundial. Qué importa que las autoridades israelíes afirmen que la mayor parte de los responsables de los ataques son a menudo poco religiosos y sin afiliación política /2.

Los palestinos que secuestraban aviones en los años 1970 no lo hacían en nombre de la yihad; entonces, los equivalentes a BHL denunciaban el terrorismo financiado por los soviéticos. Y cuando en veinte o treinta años los palestinos continúen su combate, lo harán sin duda en nombre de otra ideología. Lo único cierto es que no renunciarán.

No está claro que los doctos análisis sobre la ocupación, la colonización y la intransigencia de Netanyahu expliquen todavía gran cosa de una oleada de violencia que cuenta entre sus blancos prioritarios con los judíos con aladares; es decir, con los judíos más ostensiblemente judíos; es decir, con aquellos que sus asesinos deben tener, o eso supongo, por la encarnación misma del judío y que, dicho sea de paso, en realidad, a veces se mantienen, ellos mismos, lo más apartados que pueden del Estado de Israel, cuando no se sitúan en una posición de abierta ruptura con él”.

No sé dónde ha visto BHL que eran judíos con aladares o religiosos quienes eran atacados. Pero se sabe desde hace mucho que las relaciones que mantiene con la verdad son bastante flexibles, como muestran sus seudo-reportajes sobre Georgia o sobre Argelia /4.

No está claro tampoco que la misma cuestión del Estado, la de los dos Estados y, por tanto, la del reparto negociado de la tierra, que para los moderados de ambos bandos es la única cuestión posible, tenga nada que ver con este recrudecimiento de la violencia en el que la política deja paso al fanatismo, incluso al complot, y en el que alguien decide apuñalar a un transeúnte, a cualquier transeúnte, a ciegas, sobre la base de un vago rumor, según el cual se habría urdido un plan secreto para prohibir para siempre el acceso al tercero de los lugares sagrados del islam”.

Pero BHL no nos explica en qué momento la “moderación” ha permitido a los palestinos avanzar hacia la creación de un Estado independiente. Si es cierto que progresa lo que él llama fanatismo, se podría plantear la ecuación de la forma siguiente, que he recordado en numerosas ocasiones: “Los israelíes no quisieron al Fatah, tuvieron Hamas; no han querido a Hamas, tendrán a Al Qaeda y mañana al Estado Islámico”.

No está claro, en otros términos, que la causa palestina vaya a ganar algo con esta radicalización de la situación. Muy al contrario, lo seguro, lo absolutamente seguro, es que tiene mucho que perder; que van a ser las mentalidades más sensatas que aún alberga en su seno las que acaben siendo laminadas por este estallido de violencia; y que los últimos partidarios del acuerdo serán los que, junto con lo que resta del bando de la paz en Israel, paguen un alto precio por las imprecaciones irresponsables de los imanes de Rafah y Jan Yunis”.

¿Cuándo se ha oído a BHL preocuparse por la causa palestina? ¿Cuándo ha publicado un editorial sobre la violencia de los colonos? Lo único que le interesa, pretende, es la paz. Pero la paz a la israelí, una paz en la que las colonias no serían desmanteladas, una paz que significaría que la seguridad de un israelí vale la vida de diez palestinos.

Inadmisible hay que considerar también la fórmula ‘ciclo de actos violentos’ o “’espiral de represalias’ que, al equiparar a los kamikazes con sus víctimas, fomentan la confusión. Tales fórmulas no son sino una incitación a volver a empezar.

Insoportable es, por la misma razón, la retórica del ‘llamamiento a la moderación’, o la invitación a no ‘soliviantar las calles’, que invierte, ella también, el orden de las causas y hace como si el militar o el civil en situación de legítima defensa tuviesen las mismas culpas que aquel que ha decidido morir después de sembrar el máximo terror posible a su alrededor

¿Legítima defensa? ¿No os dice nada? El derecho del colono francés en Argelia que mata al campesino que se le resiste; el derecho del colono en África del Sur a responder a las insolencias de un Negro; el derecho del colono en Australia a exterminar a los autóctonos salvajes que se niegan a recibirle con los brazos abiertos. Los autóctonos han sido siempre salvajes a ojos de quienes venían a arrebatarles su tierra y a menudo su vida.

Extrañas indignaciones forzadas

Extrañas suenan, en efecto, esas indignaciones forzadas de las que uno no puede evitar pensar que probablemente serían más firmes si fuera en las calles de Washington, París o Londres donde se asesina al primero que pasa o se lanzan coches-arietes contra las paradas de autobús.

Más que extraña, inquietante, se percibe la diferencia de tono entre esas reacciones y la emoción mundial, la solidaridad internacional sin fisuras ni matices, suscitadas el 22 de mayo de 2013 por la muerte de un militar en Londres, asesinado en plena calle también con arma blanca y según un guión no muy diferente al que está operando ahora en Jerusalén y Tel Aviv”.

La diferencia, y es de calibre, entre las dos situaciones, es que el soldado británico asesinado no ocupaba un país extranjero.

Insoportable resuena, de nuevo, el hecho de que la mayor parte de los grandes medios de comunicación no dediquen a esas familias israelíes que hoy guardan luto ni una décima parte del interés que dedican a las familias palestinas.

E insoportable, finalmente, se percibe la pequeña mitología que se está generando alrededor de esta historia de puñales: ¿el arma del pobre?, ¿solamente?, ¿la que se utiliza porque está ahí, a mano, cuando no hay ninguna más? Cuando veo esos cuchillos pienso en la hoja de la ejecución de Daniel Pearl; pienso en las hojas de las decapitaciones de Hervé Gourdel, James Foley o David Haines. Pienso que, decididamente, los vídeos del Estado Islámico han hecho escuela y que nos encontramos en el umbral de una barbarie que hay que denunciar incondicionalmente, si no queremos que exporte sus procedimientos por todas partes. Y digo bien: por todas”.

¿Un interés por las víctimas palestinas? Recordemos que en los meses que han precedido a los últimos acontecimientos, numerosos palestinos asesinados, heridos, detenidos, cada semana, sin que los medios se preocuparan verdaderamente por ello. Ha sido cuando ha habido víctimas israelíes cuando los medios occidentales se han interesado por Tierra Santa. Durante el mes de agosto de 2015, según un informe de las Naciones Unidas /5, siete palestinos fueron muertos en Cisjordania (de hecho, nueve, pues dos murieron posteriormente a causa de sus heridas). Muertes ordinarias que nunca conmueven a BHL.

BHL tampoco dice nunca nada sobre los innumerables crímenes que “nosotros”, los occidentales, cometemos en Afganistán o en Irak, en países destruidos (como Libia), con centenares de miles de refugiados. No recuerda que el Estado Islámico no existiría si los Estados Unidos no hubieran invadido Irak. “Nosotros” siempre somos inocentes. Y si el asesinato de Hervé Gourdel o de James Foley son crímenes, ¿qué se puede decir de los bombardeos indiscriminados que los drones americanos efectúan a miles de kilómetros de las fronteras de los Estados Unidos, en Yemen o en Afganistán?

* Alain Gresh es un periodista francés especialista en Medio Oriente, director adjunto de Le Monde Diplomatique

26/10/2015

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ http://blog.mondediplo.net/2015-10-26-Pourquoi-Bernard-Henri-Levy-reste-inaudible-pour#nb1 y https://www.monde-diplomatique.fr/dossier/BHL y http://blog.mondediplo.net/2009-01-10-Liberer-les-Palestiniens-des-mensonges-de-Bernard

2/ Gilbert Achcar, « Le grand mufti de Jérusalem, inusable outil de propagande », Le Monde diplomatique, mai 2010.” http://www.monde-diplomatique.fr/2010/05/ACHCAR/19109. Gilbert Achcar: Indestructible Gran Mufti de Jerusalén, http://www.monde-diplomatique.es/?url=mostrar/pagLibre/?nodo=e8466f3c-09d3-4cdb-9152-4a05900e24bf, junio 2010.

3/ https://www.monde-diplomatique.fr/2005/09/EL_OIFI/12796

4/ http://www.monde-diplomatique.fr/2003/12/BEAU/10584

5/ http://www.ochaopt.org/documents/ocha_opt_the_humanitarian_monitor_2014_08_28_english.pdf



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