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Turquía
¿Cómo ha ganado Erdogan su apuesta?
03/11/2015 | Boris Mabillard

Recep Tayyip Erdogan ha ganado su apuesta: convocando las elecciones anticipadas, solo cuatro meses después de un primer escrutinio, ha conseguido mejorar su resultado. Había obtenido el 40,7% de los votos, lo que le obligaba a formar un gobierno de coalición, mientras que esta vez, según los resultados parciales, obtendría cerca del 50%, lo que le permitirá gobernar en solitario y consolidar sus prerrogativas presidenciales, que no prevé la Constitución pero que un gobierno monocolor surgido de su partido no cuestionará. No ha conseguido esta victoria de forma regular. Para convencer a los electores que cambien de parecer no ha dudado en lanzar a su país a la guerra, ha vuelto la espalda a un proceso de paz con el PKK y, sobre todo, ha dividido al país y estigmatizado a los kurdos. Heridas que ha abierto y que serán difíciles de cerrar.

¿Cómo lo ha hecho? Jugando con los miedos que ha provocado el atentado de Suruç, que ha hecho 30 muertos el último 20 de julio, ha lanzado su guerra contra los terroristas del Estado Islámico (EI) y del PKK, en la práctica sobre todo contra el PKK. Haciendo esto ha llamado a la unión sagrada en apoyo a él. Un eslogan que tiene aceptación entre los patriotas de derechas del Partido de Acción Nacionalista (MHP), muy hostiles a los kurdos. Hoy, el MHP es el gran perdedor del escrutinio. Los eslóganes nacionalistas de Recep Erdogan le han sustraído los sufragios.

El presidente ha minimizado también el voto a favor del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), pro-kurdo. Presentándose como modernista, reformador y defensor de la causa de las mujeres, este último había logrado la proeza de ensanchar su electorado a los no kurdos. Una estrategia que dió sus frutos el último 7 de junio, puesto que con el 13% el HDP superaba el umbral fatídico del 10% obligatorio para entrar al parlamento. El presidente, insinuando que el HDP estaba ligado a los terroristas del PKK, planteando incluso una igualdad entre PKK y HDP, ha confinado a este último a su identidad étnica kurda, exclusivamente.

En fin, las deficientes condiciones de seguridad del escrutinio han hecho el resto. Así, el HDP ha estado imposibilitado de hacer campaña debido a los riesgos de atentado dirigidos directamente contra él. Además, en centenares de localidades kurdas, las restricciones de movimiento basadas en las operaciones militares y la insurrección del PKK, han impedido desplazarse a votar a los electores que tradicionalmente votan al HDP.

¿Y mañana? Fortalecido con su rotunda victoria, el AKP llama a la unidad. Desde los primeros resultados, el primer ministro Ahmet Davutoglu ha tendido la mano a los perdedores, anunciándoles: “Hoy no hay más que ganadores”. Pero las divisiones en la sociedad turca son más llamativas que nunca. En primer lugar, entre el este kurdo y pobre y el oeste próspero. Entre los kemalistas, laicos y modernistas, y los conservadores islamistas que han votado por el AKP. Entre los musulmanes sunitas mayoritarios y los miembros de otras religiones, especialmente los cristianos y los alevíes. Reconciliar a la nación será un reto, especialmente porque Turquía está en tensión por las crisis que sacuden a la región

1/11/2015

http://www.letemps.ch/monde/2015/11/01/turquie-erdogan-gagne-pari

http://www.info-turk.be/447.htm#Comment



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