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Turquía
La izquierda democrática en el punto de mira del "sistema Erdogan"
31/10/2015 | Hamit Bozarslan

La estrategia de terror y de miedo que Recep Tayyip Erdogan prosigue con tenacidad desde las elecciones legislativas del 7 de junio de 2015, que le privaron de su mayoría absoluta en la Asamblea, ha transformado Turquía en una casa en duelo.

La derrota estival que sufrió entonces el presidente le impidió, tal y como deseaba, transformar el sistema político en un sistema presidencialista y echó por tierra sus ambiciones de hacer de su país una potencia mundial, turca y sunita, antes del centenario de la República en 2023. Otros dos conmemoraciones, situadas más allá de su tiempo generacional -el 600º aniversario de la conquista de Estambul (2053) y el milenario de la llegada de los turcos a Asia menor (2071)-, debían suceder a esa fecha para anclar el "erdoganismo" en la eternidad.

En efecto, integrando a una burguesía de origen anatoliano cada vez menos puritana, capas desfavorecidas que dependen de su caridad, una poderosa confederación sindical y una Anatolia turca y sunita profundamente conservadora, el "sistema Erdogan" dispuso aún de la confianza del 41% de los electores. Pero las complacencias de Ankara con la organización del Estado Islámico y su profunda hostilidad contra los kurdos sirios le hizo perder una buena parte de su electorado kurdo.

La construcción de un suntuoso palacio presidencial, que llegó después de los repetidos escándalos de corrupción, generó malestar entre los turcos de condición modesta. Con la desaparición de todo mecanismo de equilibrio y de control en la cumbre del Estado, el país daba el aire de un barco sin timonel, cuyos pasajeros expresaban su melancolía colectiva a los encuestadores que quisieran escucharles.

La transformación de Erdogan en "hombre único" del país entre las legislativas de 2011 y las de 2015 iba a la par con una real desinstitucionalización del Estado, del Tribunal Constitucional y del de Cuentas, con la Asamblea Nacional votando "a granel" los miles de proyectos de ley presentados según los deseos del "reis". Pero el propio AKP (Partido de la Justicia y del Desarrollo) veía a sus figuras de primera línea como el antiguo presidente Abdulá Gül [presidente de 2007 a 2014] desaparecer en beneficio de dirigentes desconocidos, que apareciendo como estrellas en el imperio mediático del AKP y en el "palacio", invitaban a los turcos a prepararse para una "implacable guerra de resistencia" contra los enemigos del interior y del exterior.

Haciendo eco a su corte, el propio presidente declaraba que la Primera Guerra Mundial, en la que el Imperio otomano había participado por propia iniciativa y sin que se produjera ninguna agresión, proseguía: los nietos de Kut-Al-Amara, una de las raras localidades de Irak en la que las fuerzas otomanas pudieron resistir a las británicas en 1916, eran convocados para que se levantaran contra los de Lawrence de Arabia.

Lógica vindicativa

Esta lectura de la historia mundial, como la historia de la guerra del mundo contra los turcos y los musulmanes, explica en gran medida la lógica vindicativa que prosigue el presidente en su política interna y externa. El Kurdistán paga así un enorme precio por haber permitido (en las elecciones de junio) al Partido Democrático de los Pueblos (HDP) superar el 13 % de los votos y privar al AKP de su mayoría absoluta. También es "castigado" por su negativa a ponerse al servicio de la "nación turca y sunita" en contrapartida al simple reconocimiento del "hecho kurdo" por el presidente.

Lo mismo ocurre con los alevís, comunidad confesional (alrededor del 15 % de la población) que privilegia al principal partido de oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP). Si Erdogan no les condena públicamente a los infiernos, como a los "zoroastrianos" [alusión a la religión no bíblica, pero monoteísta; presente en Irán, entre otros países] y los "homosexuales", no deja de recordar la alevidad callada de su líder Kemal Kiliçdaroglu [presidente del Partido Republicano, de confesión aleví], comparada a su propio sunismo "orgullosamente" exhibido.

Por último, es necesario mencionar a los disidentes turcos de todas las confesiones que decidieron votar al HDP para transformarlo en un partido de Turquía capaz de defender tanto la causa kurda como la de la democracia. No es producto de la casualidad que los dos sangrientos atentados que tuvieron lugar tras las elecciones en Suruç (33 víctimas) y en Ankara (102 víctimas) apuntaran explícitamente a la izquierda democrática turca.

Por supuesto, es difícil conocer a los autores de esos atentados y las modalidades de su organización. Pero las declaraciones del primer ministro, Ahmet Davutoglu, según las cuales su "Estado de derecho" no puede, por razones jurídicas, "investigar" y aún menos detener, a los militantes de la organización Estado Islámico en su suelo, cuya lista reconoce que tiene en sus manos, son por lo menos inquietantes.

¿Cómo explicar este trato de favor cuando, periodistas, estudiantes, militantes sindicales o políticos, cualquier persona, puede ser detenida por una simple acusación de insulto contra el presidente?

Numerosos observadores han subrayado que, desde junio de 2007, Turquía es rehén de la persona a quien había designado en 2014 para representarla. ¿ Aceptará éste el resultado de las nuevas elecciones, que él mismo ha convocado y que podría ser idéntico al del 7 de junio, o decidirá suspender pura y simplemente el juego democrático, ya bastante maltratado por cada uno de sus actos y discursos? Tal puede ser la pregunta que Turquía se plantee al día siguiente de las elecciones del 1 de noviembre.

30/10/2015

http://www.lemonde.fr/idees/article/2015/10/30/la-gauche-democratique-est-la-cible-du-systeme-erdogan_4800157_3232.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Hamit Bozarslan, historiador y politólogo, es director de Estudios en EHESS (Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales, Paris). Antiguo investigador en el Centro Marc Bloch (Berlín) y en la Universidad de Princeton, es especialista en Turquía, la cuestión kurda y Oriente Medio. En la actualidad sus trabajos versan sobre la violencia y los nacionalismos minoritarios en la zona. Entre sus obras más recientes destacan La question kurde: États et minorités au Moyen-Orient (1997), La Société irakienne: Communautés, pouvoirs et violences (Karthala, 2003) e Histoire de la Turquie contemporaine (La Découverte, 2004-2007). En español tiene publicada Una historia de la violencia en Oriente Medio: del fin del Imperio Otomano a Al Qaeda. Península 2009 .ISBN 9788483078686



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