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Dinamarca
La Alianza Rojiverde cambia de perspectiva
22/10/2015 | Michael Voss

La Alianza Rojiverde (RGA)se propone construir una nueva izquierda en oposición a la socialdemocracia y a la derecha. Dejará de centrarse en llamamientos y exigencias al Partido Socialdemócrata para dedicarse principalmente a construir su propia alternativa política y organizativa e impulsar los movimientos sociales.

Para la izquierda socialista danesa, la relación con la socialdemocracia ha sido siempre la clave de toda táctica política. Este planteamiento ha adoptado distintas formas y algunos sectores de la izquierda propugnaron una alianza con la dirección socialdemócrata. Otros sectores de la izquierda esperaban algunas mejoras de un gobierno socialdemócrata en comparación con los gobiernos de los partidos de derecha tradicionales. Otros más, a su vez, priorizaban la denuncia de la traición de clase de los socialdemócratas. La organización de la Cuarta Internacional en Dinamarca trataba de implementar un enfoque de frente único, basado en la comprensión y la definición de la socialdemocracia como partido obrero reformista o partido obrero burgués. Todas estas variantes del posicionamiento de la izquierda socialista ante el gran partido histórico del movimiento obrero han estado presentes en la RGA.

Ilusiones juveniles

Además de las corrientes tradicionales de la izquierda socialista, que también existen en el resto de Europa, en el seno de la RGA se desarrolló una corriente particular durante los 10 años de gobierno de la derecha de 2001 a 2011. Un sector de activistas jóvenes –procedentes del movimiento autónomo, de diferentes organizaciones estudiantiles, del movimiento contra el racismo, del movimiento por los derechos de los refugiados, de las marchas contra los recortes y otras manifestaciones antigubernamentales– entraron en alianzas con líderes juveniles socialdemócratas. En ocasiones recibieron el apoyo de diputados socialdemócratas en su oposición al gobierno de la derecha de aquel periodo.

Pertenecían a una generación que no había estudiado la historia del movimiento obrero ni estaba muy familiarizada con las experiencias, las estrategias y las tácticas del movimiento revolucionario. Esto dio pie a una visión romántica de los anteriores gobiernos socialdemócratas y a algunas ilusiones sobre lo que haría un nuevo gobierno socialdemócrata o se le podría convencer de que hiciera. Esta generación de miembros de la RGA ocupaba posiciones importantes en el partido durante el periodo anterior a las elecciones de 2011: en la dirección nacional, en el por entonces pequeño grupo parlamentario, entre los empleados del partido en el parlamento y en el grupo de candidatos para las elecciones de 2011.

Esperanzas de cambio

La fijación en la socialdemocracia y en la importancia de un cambio de gobierno no carecía de fundamento. Aunque defendía un enfoque global de naturaleza neoliberal del análisis económico, de la política financiera, de la política de bienestar social y de la política de mercado laboral, el Partido Socialdemócrata proponía realmente algunas reformas favorables a los trabajadores y al bienestar social en su campaña electoral de 2011. Las ilusiones en torno al resultado de un cambio de gobierno eran compartidas por un sector importante del electorado socialdemócrata. Por primera vez en muchos años, activistas sindicales desplegaron importantes actividades de campaña a favor de un nuevo gobierno.

Esta situación en el interior y el exterior de nuestro partido determinó la campaña electoral de la RGA. Emplazó a la socialdemocracia a cumplir las mejores de sus propias promesas electorales y aprovechar el cambio de gobierno para realizar un cambio político real. En mi opinión, esta era una táctica necesaria, pero ya durante la campaña electoral se vio que la joven generación de la dirección de la RGA no solo la concebía como una táctica, sino que esperaba realmente que se formaría un gobierno que cooperaría con la RGA en la implementación de algunas reformas progresistas, o por lo menos que pararía los pies a la austeridad neoliberal.

Desengaño

Para los votantes del Partido Socialdemócrata, del Partido Popular Socialista y en gran medida también de la RGA, la práctica política neoliberal pura y dura del nuevo gobierno causó una gran decepción/1.Lo mismo ocurrió con la generación de jóvenes diputados de la RGA y empleados del partido. Por ejemplo, cuando el gobierno suspendió las negociaciones con la RGA en torno a una reforma fiscal y en su lugar cerró un acuerdo parlamentario con los partidos tradicionales de la derecha, la portavoz pública de la RGA en el parlamento, la popularísima Johanne Schmidt-Nielsen, acudió a la televisión nacional y en un ataque de furia declaró que el gobierno “se mea en sus votantes” y que a partir de entonces no habría ningún acuerdo en materia de política financiera con la RGA sin una compensación económica exacta de los efectos negativos de la reforma fiscal y de otros acuerdos con la derecha.

Sin embargo, el grupo parlamentario de la RGA, con el apoyo de la mayoría de la dirección nacional del partido, mantuvo la narrativa retórica de llamar al orden a “nuestros amigos de la socialdemocracia”. Centraron la mayoría de sus propuestas políticas dentro del marco de la “restauración de la sociedad de bienestar que hemos construido durante décadas”. Aceptaron apoyar una vez más el presupuesto estatal presentado por el gobierno.No obstante, aparecieron fisuras en este planteamiento, en el propio grupo parlamentario y también a raíz de los debates en el seno del partido. Cuando se convocaron elecciones en junio de 2015, era evidente que no era posible desarrollar una campaña basada en la idea de un cambio positivo si volvía a salir elegida la primera ministra socialdemócrata. Consecuentemente con ello, la campaña electoral de la RGA se centró principalmente en las posiciones políticas de la propia RGA y menos en la cuestión del gobierno. Aunque con toda la razón el propósito de derrotar al candidato de la derecha era una parte importante de la campaña de la RGA, también es cierto que esto se planteó en el contexto de “un deterioro de la situación” y de una “minimización de las posibilidades de influir por parte de la RGA”.

Ausencia de un proyecto común

Cuando se reunió el congreso anual de la RGA en septiembre, después de las elecciones, apareció un cambio de actitud hacia la socialdemocracia mucho más contundente. La dirección nacional saliente propuso casi por unanimidad un breve texto titulado “La izquierda del futuro – tareas para la RGA”. He aquí un extracto: “La historia del gobierno de HelleThorning-Schmidt, la campaña electoral de la socialdemocracia y las declaraciones poselectorales de la nueva líder del PartidoSocialdemócrata/2 han dejado claro que la RGA no tiene ningún proyecto en común con la socialdemocracia. Al contrario, la política económica y la política en materia de migración y refugiados de la socialdemocracia está mucho más cerca de la derecha que de nosotros.”

El documento afirma seguidamente la necesidad de reconstruir la izquierda y declara:“En esta tarea no podemos confiar en la cooperación de la socialdemocracia. La izquierda ha de reforzarse y desarrollarse en oposición a la derecha y a la socialdemocracia. Nuestra tarea principal no puede consistir en tratar de introducir pequeñas correcciones en la perspectiva política derrotada y equivocada de la socialdemocracia. Somos la izquierda por derecho propio, con nuestra propia perspectiva y nuestro propio rumbo.” El texto toma nota de que la RGA es ahora el principal partido a la izquierda de la socialdemocracia y concluye que su misión es liderar la labor de reconstruir la izquierda.

Esta perspectiva general se concretó en siete tareas esbozadas en el documento. Entre ellas figura la necesidad de que la RGA se responsabilice de impulsar manifestaciones, movilizaciones y organizaciones en vez de limitarse a apoyar iniciativas de otros o a reclamar que otros “liderazgos” entren en acción. El texto concluye con un llamamiento a otros grupos e individuos a participar en el debate sobre una nueva izquierda en Dinamarca.

Sin programa no hay garantías


El congreso aprobó el texto con un voto en contra y un pequeño número de abstenciones. Claro que esto no supone que la RGA vaya a cambiar de la noche a la mañana; y ello por muchas razones. El texto como tal no es un programa para un nuevo proyecto de partido, pero sí marca un rumbo nuevo y señala algunos de los pasos necesarios para avanzar por este camino.

Los miembros y los distintos grupos de miembros de la RGA han llegado a esta conclusión general sobre la base de diferentes análisis y experiencias. Algunos ya habían intentado con anterioridad cambiar el rumbo del partido en este sentido. Otros fundamentan el nuevo enfoque en un análisis de la evolución a largo plazo de la socialdemocracia. Otros más apoyan la nueva perspectiva como reacción inmediata a su desengaño con el gobierno dirigido por la socialdemocracia.

Una evaluaciónsensata ha de incluir el hecho de que en estos momentos no tiene relevancia alguna apelar a la socialdemocracia o incluso aliarse con ella, cualquiera que sea la perspectiva política de cada cual.Una mayoría de derechas tradicional en el parlamento apoya al gobierno actual, y la socialdemocracia no es más de uno entre varios partidos de la oposición sin poder alguno. Cuando se aproximen las nuevas elecciones y se plantee de nuevo la cuestión de un nuevo gobierno, es fácil que vuelvan a surgir los viejos hábitos.

Defensa de la democracia interna


Entre otras cuestiones que se trataron en el congreso figuraba un nuevo plan para la construcción del partido. Se formularon varias propuestas encaminadas a reducir la influencia de la base, como por ejemplo la elección de la dirección nacional cada dos años en vez de cada año y la selección de los candidatos al parlamento cada dos años en vez de cada año. Otra propuesta restringía los derechos de las minorías a la hora de elegir a la dirección nacional. Estas propuestas contaban con el apoyo de la mayoría de la dirección nacional saliente, pero todas ellas fueron rechazadas claramente.

Notas:

1/ Véanse artículos anteriores del mismo autor, en particular el titulado “Elecciones en Dinamarca: pierde la austeridad, pero no gana la izquierda”:

http://www.vientosur.info/spip.php?article10216

2/HelleThorning-Schmidt dimitió tras las elecciones, siendo sustituida por MetteFrederiksen.

Traducción: VIENTO SUR



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