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Kurdistán
Estructuras políticas y sociales de la autonomía democrática en Rojava
21/10/2015 | Zanyar Omrani

Lo que está ocurriendo en el Kurdistán sirio no se limita a la guerra contra el Estado Islámico (EI). Para comprender los acontecimientos que están teniendo lugar en Rojava conviene examinar las nuevas instituciones establecidas al amparo del Movimiento por una Sociedad Democrática (KCK, llamado MED-VET en Rojava), que organiza todas las actividades en Rojava. La falta de fuentes de investigación y estudios y la escasez de informaciones sobre el terreno han impedido explicar fehacientemente el sistema autónomo democrático de los tres cantones que componen la región. En este informe me propongo ofrecer una panorámica general de las instituciones sociales y políticas y de su funcionamiento efectivo.

El Movimiento por una Sociedad Democrática

En Rojava, todos los caminos llevan a Abdullah Öcalan, de manera que para comprender la andadura de esta región conviene echar una ojeada a sus ideas recientes. El líder ideológico del Movimiento por una Sociedad Democrática (KCK) ha revisado las ideas del pasado del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) en la prisión de Imrali y expuesto sus nuevas ideas bajo el título de “Confederalismo democrático” en los últimos tres escritos de defensa. Basándose en las ideas de Wallerstein, Foucault y especialmente del anarquista Bookchin, Öcalan propone crear una democracia sin Estado como alternativa a la modernidad capitalista.

Öcalan, quien reniega del esfuerzo de los últimos 30 años por crear un “Estado kurdo independiente”, rechaza la idea de “Estado” y considera que todo intento de realizar el proyecto de crear un Estado-nación está “condenado a ser derrotado y degenerar en fascismo”. Entiende que el Estado es una “forma organizada de las clases gobernantes” y piensa que la continuidad del orden conduce al máximo beneficio y al industrialismo. Por consiguiente, el KCK, que se basa en los tres principios de “nación democrática, industria ecológica y economía socialista”, intenta construir una sociedad en que todo se lleva a cabo en cooperación directa. En Rojava, el KCK es responsable de administrar estos principios en la mayoría de los casos.

Las comunas

A la entrada de las ciudades de Rojava se ha instalado un gran cartel en que junto a la cara sonriente de Öcalan aparece una frase atribuida a él, escrita en kurdo y en árabe, que insiste en la necesidad de crear una vida comunal. Con el fin de descubrir la naturaleza y la función de los ayuntamientos y otras instituciones de Rojava, he asistido durante días y noches a las sesiones de consistorios, Mala Gels (Casas del Pueblo), tribunales, assayish y 22 ministerios de los cantones. Los ayuntamientos son en realidad las unidades más pequeñas y más activas de la sociedad comunal; son los lugares en que la gente se reúne para debatir y resolver los problemas cotidianos y todos los aspectos de la vida. Delsouz Deldaar, el periodista kurdo que ha estado presente desde el principio en el proceso de creación de los ayuntamientos, habla del esfuerzo de la población local por traducir la palabra “comuna” al kurdo: “La gente habla de ‘kumin/komin’, que se deriva del verbo kurdo ‘kum/kom’, que significa ‘reunirse’ o ‘juntarse’.”

En una extensa entrevista con A.A. (el principal administrador del KCK), éste afirma que el primer paso hacia la formación de la sociedad ecológica democrática consiste en crear comunas en los barrios, los pueblos, las comarcas y las grandes y pequeñas ciudades de Rojava. Cada comuna cuenta con seis comités diferentes, cada uno de los cuales tiene asignadas unas tareas específicas. Por ejemplo, la Mala Zhen (Casa de las Mujeres) se ocupa de la educación, el estudio y la investigación sobre la condición de la mujer en cada comuna. El comité social, el comité de la juventud, el comité de mujeres, el comité de paz y el comité económico son los seis comités que actúan hoy por hoy en las comunas.

Las comunas se gestionan mediante un liderazgo compartido (un hombre y una mujer) y sus miembros han de tener como mínimo 16 años de edad. Estas comunas se reúnen semanalmente y debaten sus informes mensuales. Estos últimos están escritos en árabe, ya que la lengua kurda no desempeña una función oficial en Rojava. La decisión de asignar un individuo a una comuna depende en la mayoría de los casos de su lugar de residencia. La selección de los codirigentes y de los comités se realiza mediante la elección directa entre los miembros de la comuna. Hasta ahora se han celebrado tres elecciones a nivel de comuna. La fecha de las elecciones depende de las necesidades y de la situación, no de una ley escrita. Los miembros de la comuna alquilan un local por dos o tres mil libras sirias que se denomina “Komungah”.

Varias comunas de una determinada zona se reúnen en otro lugar denominado “Mala Gel” (Casa del Pueblo). Las grandes decisiones se adoptan en estas Casas del Pueblo, que también son responsables de supervisar a las comunas. En la ciudad de Qamishli hay siete Casas del Pueblo y 97 comunas. Cada comuna reúne a unas 350 familias. El objetivo es crear más comunas, puesto que subdividir a la sociedad en unidades más pequeñas puede mejorar la calidad y la eficacia de sus actuaciones.

Sobre la posición de la gente en las comunas, A.A. dice: “Si reúnes a diez personas y quieres que propongan una solución para un problema, todas ellas se esforzarán por participar en la búsqueda de una respuesta adecuada. Pienso que la razón colectiva es útil en la mayoría de los casos y el debate colectivo hace que la gente participe en la definición y explicación de la macropolítica.” Y continúa explicando por qué no existe ningún comité político en las comunas, considerándolo un intento de evitar tensiones entre partidos en las comunas, ya que a su juicio en las comunas pueden participar todos los partidos.

Sin embargo, en una breve conversación que mantuve con Omar Amr, dirigente del Partido Democrático del Kurdistán sirio en la ciudad de Darbasi, me habló de la disolución de este partido y de los partidos de oposición en la estructura comunal, en beneficio de las ideas del Partido de la Unión Democrática. En cambio, en la comuna de Mártir Saaleh había miembros del Partido Democrático (Pishgharow), y en la de Mártir Sarhad, del Partido del Movimiento de la Derecha (TaghgaraRaasti). Todavía no existen comunas en los barrios cristianos.

Asistí a las sesiones semanales de la comuna de la ciudad de Serikani, donde se reunían jóvenes y mayores, y fui testigo de las elecciones comunales. Las sesiones comenzaban con un resumen de las sesiones anteriores y acto seguido se pedía la opinión de la gente sobre algunos asuntos locales. Una de las cuestiones debatidas fue el acomodo de los refugiados de Kobane en Serikani, y al cabo de dos horas de discusión, los asistentes se pusieron de acuerdo sobre los casos planteados. Decidieron asimismo posponer la resolución sobre el lugar de acogida temporal, el suministro de alimentos, etc.

A.A., el administrador jefe del KCK, afirma con respecto a la posición de las comunas: “El valor de la firma de la comuna es superior al de la firma del ministerio, pues el ministro no puede hacer nada si la comuna no lo aprueba.” Este portavoz oficial, de origen kurdo iraní, añade: “Antes preguntaban: ¿de qué clan eres? Ahora preguntan: ¿a qué comuna perteneces?” En cuanto a la necesidad de las comunas, señala: “Estamos en contra del sistema que va de arriba abajo. Queremos un sistema de actúa de abajo arriba.” Le pregunto si esto significa que nadie de arriba puede presionar a la base e imponer sus puntos de vista, y contesta lo siguiente: “El jefe de la comuna puede presionar ofreciendo la educación correcta, pero esto no significa una presión negativa o imposición; este grado de autoridad es inevitable para mantener la función dirigente y no conduce a la dominación.” Le pregunto qué es lo que impide la dominación, y me contesta: “La ética, no la ley.”

Hablando con este portavoz oficial, todos los caminos llevan al concepto ambiguo e indefinido llamado “ética”. Abdullah Öcalan, el líder ideológico del KCK, plantea en el “Quinto escrito de defensa” que la ética es una forma de la política que se ha convertido en una tradición histórica. Dice que mientras que la política desempeña un papel creativo, protector y estimulante, la ética presta el mismo servicio en la sociedad a través de la fuerza de la tradición institucionalizada y basada en normas. Se puede considerar la ética como la memoria política de la sociedad. Las sociedades que se han deteriorado éticamente o que carecen de ética son aquellas cuya memoria política y por tanto sus “normas e instituciones tradicionales” están debilitadas o destruidas. A.A., mediante un ejemplo, destaca la aplicación inapelable de la autoridad de las comunas: “Supongamos que quiero ser ministro y tengo todas las cualificaciones requeridas. Si la comuna a la que pertenezco no me avala, no puedo ser ministro.”

Compara la relación entre el individuo y la comuna con la que existe entre un árbol y el bosque, lo que implica una relación recíproca. Los pequeños proyectos, como la creación de un parque, suelen correr a cargo de las comunas, mientras que de los macroproyectos, como la construcción de carreteras, debido a la situación actual de Rojava, se encargan los cantones autónomos o se llevan a cabo en colaboración entre estos y las comunas. Por ejemplo, la escasez de energía y electricidad es un problema fundamental en Rojava. Así, cada comuna ha comprado un generador con el dinero aportado por las familias en la medida de sus posibilidades. Los cantones autónomos también les han ayudado a reparar los cables de alta tensión, y de esta manera se ha resuelto el problema.

En las conversaciones que he mantenido con la gente he percibido cierta confusión con respecto a las comunas. Así, cuando pregunté a un tendero más bien rico, me contestó que “gracias a dios no necesito ninguna comuna, eso es para los pobres”. Puesto que en la difícil situación económica en que nos hallamos, una de las principales actividades de las comunas consiste en recolectar, intercambiar y repartir alimentos, la gente piensa que las comunas son organizaciones benéficas como la fundación de ayuda iraní o Justice Shares/1. Delsouz, quien vive en Tel Tamer, a 100 kilómetros al sur de Qamishli, recuerda los primeros tiempos de la administración de las comunas y el efecto persistente de la antigua mentalidad oficial y su traslado a las comunas: “En Tel Tamer se crearon 110 comunas. Al comienzo, la gente no estaba familiarizada con esta estructura, y recuerdo que hubo casos de corrupción en las comunas.”

A.A. no niega estos hechos y al tiempo que admite el efecto de los antiguos prejuicios, habla de la necesidad de continuas reformas: “Hace apenas algunas semanas cambiamos a los jefes de nueve comunas, pues carecían de la capacidad necesaria. Los jefes de los clanes no toleran la falta de autoridad y no se avienen a ser iguales a los demás en las comunas.” Este administrador del KCK considera que la persistencia de la mentalidad del pasado es el principal obstáculo que se interpone en el proceso de institucionalización de las comunas en Rojava y cree que la revolución social es más intelectual que material; por tanto, considera que el proceso revolucionario es una rebelión continua que llevará su tiempo.

El debate colectivo constituye la base intelectual de la naturaleza de las comunas. A.A. señala las consecuencias negativas del individualismo: “Esa forma de individualismo que desarrolla el capitalismo es la causa principal de las numerosas enfermedades espirituales y psicológicas de la sociedad, y nosotros queremos suprimir esta causa creando comunas.” Le pregunto que cómo reaccionan si alguien, por el motivo que sea, no quiere participar en las comunas, y me contesta lo siguiente: “Esa persona seguirá llevando su vida normal. Sin embargo, la comuna dejará de ayudarle y él dejará de formar parte de la comuna.” Y añade con convicción que estos casos son raros.

Más adelante destaca la opción de Öcalan para cuando salga de la cárcel: “Si me ponen en libertad, volveré a mi aldea; crearé un jardín y lo convertiré en una Komungah (la sede de la comuna) y no dejaré entrar a nadie que viva al margen de esa comuna.” En este punto, el tono de A.A. se torna áspero y serio: “Somos abiertamente contrarios al concepto individualista. El individualismo es como una rata maliciosa que roe la sociedad. Si yo estoy satisfecho y no tengo carencias importantes, es de cajón que mi vecino también esté satisfecho y no pase hambre. Si yo paso hambre, mi vecino debería velar por mí.”

Cita como ejemplo las comunas primitivas para corroborar lo que dice y sostiene que la humanidad vivía en las aldeas como tales. A.A. señala que quieren aplicar ese modelo de sociedad primitiva en su forma moderna. En el ejemplo sencillo que cita se pone el acento en la distribución justa e igualitaria: “Las tierras pertenecen al sistema autónomo democrático. Queremos dar las tierras a los habitantes de la aldea, y quien lo desee puede registrarse. El mantenimiento y el esfuerzo correrán a cargo de los campesinos, mientras que el sistema autónomo aportará las herramientas y los insumos de las explotaciones. Finalmente, un pequeño porcentaje de los ingresos irá a parar a las arcas del sistema autónomo y la mayor parte quedará en manos de los trabajadores.” Piensa que la creación de cooperativas será un medio para impedir que una persona se quede con la mayor parte de los salaries de los trabajadores.

Desde este punto de vista, A.A. piensa que pese al hecho de que la formación de ciudades tuvo resultados positivos, sí comportó la primacía del beneficio y del capital, y al convertir el individualismo en principio, alteró la salud espiritual y mental de la humanidad. Abdullah Öcalan afirma lo siguiente en el apartado titulado “La comuna democrática y el estilo de vida del individuo-ciudadano libre de la nación democrática” de su quinto escrito de defensa, que es una especie de manifiesto del confederalismo democrático: “El individuo-ciudadano de la nación democrática, además de ser libre, también ha de ser comunal. El falso ‘individuo libre’ del individualismo capitalista que se infunde en contra de la sociedad sufre básicamente una especie de cautiverio. Sin embargo, la imagen que ofrece la ideología liberal pretende que el individuo goza de una libertad infinita, pero la realidad demuestra lo contrario; es esclavo del trabajo asalariado que intenta sacar el máximo beneficio y lo convierte en un sistema hegemónico (de una manera que no se ha llevado a cabo en ningún periodo histórico), que es representativo de la forma más evolucionada de esclavitud y cautiverio.”

Öcalan añade que este tipo de individuo se forma en el pragmatismo de la vida y la educación implacable de la aspiración a crear un Estado-nación, porque la vida de esta persona ha pasado a depender del dinero del gobierno y ha sucumbido al sistema salarial que lo sujeta, controla y dirige como la correa y el collar al perro.

El Comité de Paz

Durante mi visita a la comuna observé que el Comité de Paz era el más activo de todos. Ali Sha’ban, un hombre de mediana edad y miembro de la comuna del Mártir Jebat en Qamishli, describió sus primeras experiencias en la comuna con estas palabras: “Mi hijo partió para Europa; un contrabandista le proporcionó documentación falsa y cuando acompañó a mi hijo a Turquía, mi hijo fue detenido en el aeropuerto. Estuvo encarcelado durante tres meses. Al cabo de tres meses, cuando no recibí noticias de mi hijo, planteé mi problema en la comuna. Escribí una carta y denuncié al contrabandista. La comuna abordó el asunto y en menos de tres días los funcionarios correspondientes fueron informados por ella. Los funcionarios cantonales de Turquía investigaron y al cabo de varios días mi hijo volvió a casa, sano y salvo.”

Uno de los principales propósitos del Comité de Paz es el de acortar los prolongados trámites oficiales para resolver problemas menores. En el Comité de Paz se abordan sobre todo los conflictos familiares y locales, los problemas con el alquiler y la compra de viviendas y las cuestiones sociales. Jamil Haju, el portavoz de la asamblea de la región de Halilia, dice: “Ha habido muchos casos en que dos tribus se disputaban un terreno cuya resolución judicial habría tardado 15 años y que en las comunas se han resuelto en menos de un mes.” Un aspecto interesante de esto es la existencia de tribunales oficiales del régimen baasista en algunas ciudades de Rojava que están siendo disueltos por su ineficacia y porque la mayoría de la población confía más en las comunas recién establecidas.

El procedimiento en el Comité de Paz se basa en la justificación y en la conversación directa con ambas partes. Como dice Jamil, la ley es dura y no siempre puede ser justa, de manera que en ocasiones hay que recurrir a la ética. Sin embargo, basarse en el sentido común y las normas colectivas también puede agravar el peligro de caer en el conservadurismo y el tradicionalismo. A.A. dice que “nuestras bases son las normas sociales que no coartan la libertad, como el robo, acciones inmorales, etc.” En el Comité de Paz rige el principio de que una vez resuelto un problema, el expediente correspondiente queda cerrado para siempre. Los casos graves, como el asesinato y la venta de armamento pesado, no pueden tratarse en las comunas y se trasladan a los tribunales públicos.

Zozaan Ali, miembro de la asamblea de inspección y supervisión de los tribunales, afirma que “uno de los problemas más comunes que llegan a los tribunales son los casos de mujeres maltratadas por sus maridos o sus hermanos”, y considera que el hecho de que haya más mujeres que acuden a los tribunales es un fenómeno positivo. Zozaan cree que el hecho de contar con instituciones como la Casa de Asistencia a las Mujeres en el cantón de Jazira, las mujeres se sienten más seguras y esto las empodera para protestar. Con respecto al procedimiento empleado para investigar estos casos, dice que en primer lugar se estudia el caso en el Comité de Paz de la Casa de las Mujeres y acto seguido se habla con ambas partes. En esta fase se intenta poner fin a la disputa de la mejor manera posible. Si preocupan los malos tratos o la seguridad de la mujer, los asistentes denunciarán al maltratador.

El paso siguiente consiste en referir el caso a los tribunales. Desde que se aprobó la ley de defensa de las mujeres el año pasado, los jueces apoyarán a las mujeres en virtud de las disposiciones legales. En este breve periodo de tiempo, muchos hombres han tenido que comparecer ante el juez y han lamentado sus actos, pidiendo incluso disculpas a sus esposas delante del juez. La nueva ley no está basada en la sharía islámica, por lo que los hombres kurdos temen el castigo si incumplen la ley. Por ejemplo, antes la poligamia era muy corriente, pero actualmente cualquier hombre que comete este delito puede ser condenado a un año de cárcel y a una multa de 100 000 libras sirias. Zozaan ríe y añade: “Hace unos meses, una mujer acusó a su marido de este delito. Llamamos al marido y él se justificó diciendo que el islam le permite casarse hasta con cuatro mujeres. Le contestamos que se olvidara de ello porque había cambiado la ley. En el poco tiempo que ha transcurrido desde que se cambió la ley, muchos hombres lo han aceptado y actúan conforme a la misma. Claro que también ha habido algunos que se han ido de Rojava debido a esta ley, pero nosotros seguiremos adelante”.

Qahraman Issa, miembro de la asociación de jueces del cantón de Jazira, después de describir la jerarquía de la ley aprobada por el cantón, dice que “es posible que la sentencia del tribunal sea distinta de la resolución adoptada por la comuna. Claro que las comunas suelen dictar recomendaciones y sugerencias y no sentencias, y en casos como el de asesinato y cuestiones penales y judiciales hace falta un criterio profesional y es preciso investigar con especial cuidado.” Dice que lo mejor es resolver los problemas en las comunas, y en los próximos años, cuando estas reúnan más experiencia, todos los casos se someterán a ellas. Qahraman Issa cita datos estadísticos señalando que en 2014, en 9 tribunales del cantón de Jazira, 6 061 casos se sometieron a los jueces, que resolvieron 4 500. Durante el mismo periodo, las comunas lograron resolver 20 000 casos. En estos momentos existen 9 tribunales y nueve jueces en el cantón de Jazira. En cada juzgado trabajan tres abogados, tres comisiones y tres salas de recursos.

La presencia de mujeres no debe ser inferior al 40 %, lo que significa que si un departamento judicial está formado por siete personas, por lo menos tres de ellas han de ser mujeres. Toda persona tiene derecho a defenderse a sí misma y en su propia lengua; el juzgado es responsable de contratar a un abogado y un intérprete para ella.

Los cantones

Los cantones son un modelo de organización social y política basado en la descentralización que facilita el empoderamiento de la población en la toma de decisiones y extiende la democracia directa. En los cantones existe una asamblea legislativa y un consejo público. El cantón de Jazira abarca doce ciudades, cuyos representantes se eligen en proporción a la población de cada una de ellas. Cada comuna celebra elecciones para escoger a sus representantes en los niveles superiores y los consejos municipales deciden quiénes acuden al Consejo Público Cantonal. Los cantones tienen su propia constitución y su gobierno y parlamento, además de sus propios tribunales, cuyas tareas y deberes se estipulan en el Contrato Social. En el cantón de Jazira existe un consejo ejecutivo que cuenta con 22 ministerios que no están ubicados todos en la misma ciudad. Algunos de ellos son el ministerio de Interior, el de Asuntos Exteriores, los de Hacienda, Sanidad, Defensa y Medio Ambiente Natural.

También existe una asamblea que coordina los tres cantones de Jazira, Kobani y Afrin. La mayor parte de los ingresos de los cantones proceden de la venta de petróleo, la aduana y la exportación de productos de grandes explotaciones agrícolas. Los cantones se encargan de ejecutar los grandes proyectos de construcción de infraestructuras en Rojava. En este momento y debido a la situación de guerra, alrededor del 70 % del presupuesto de los cantones se dedica a las actividades militares y otros servicios públicos. Uno de los retos más importantes a que se enfrentan los administradores y dirigentes de los cantones de Rojava es el bloqueo económico al que está sometida la región, además del hecho de que estos tres cantones no están reconocidos a escala regional e internacional.

La diferencia entre los cantones de Rojava y los de Suiza y Alemania estriba en que los primeros no tienen una estructura federal, a diferencia de los segundos, y en que están regidos por consejos y constituyen Estados revolucionarios. El Contrato Social de los cantones de Rojava comprende nueve capítulos que estipulan los principios generales, los principios básicos, el consejo ejecutivo, la comisión electoral suprema, el tribunal constitucional, etc. En el preámbulo de este documento se dice lo siguiente: “Nosotros, el pueblo de las regiones autónomas democráticas de Afrin, Jazira y Kobane, una confederación de kurdos, árabes, sirios, arameos, turcomanos, armenios y chechenos, proclamamos libre y solemnemente y establecemos esta Carta.” En busca de la libertad, la justicia, la dignidad y la democracia, y guiados por los principios de igualdad y sostenibilidad medioambiental, la Carta establece un nuevo contrato social, basado en la coexistencia pacífica y el mutuo entendimiento entre todos los sectores de la sociedad. Protege los derechos humanos y las libertades fundamentales y reafirma el derecho de los pueblos a la autodeterminación.

Cuando Öcalan avanza la idea del confederalismo democrático y su formalización, habla en detalle de la sociedad comunal y de las estructuras cantonales. Por ejemplo, con respecto a la autonomía económica, al tiempo que insiste en la “preservación de la tierra, la forestación, la ecología y la comuna”, declara lo siguiente: “Privar a la sociedad kurda de su recuperación y su bienestar es consecuencia de la confiscación de sus herramientas económicas y del control de su vida económica, más que de la presión y de los males impuestos por el Estado-nación contra ella. Una sociedad no puede sobrevivir cuando ha perdido su dominio sobre la producción y su mercado. Los kurdos no solo han perdido en gran medida el control sobre la producción, sino que también se han visto privados del control del consumo y del comercio. En la autonomía económica no hay espacio para enfrentar la industria urbana/rural, la tecnología, el desarrollo y la construcción, la propiedad y la vivienda con el medio ambiente natural y con la sociedad democrática. No se puede dejar que la economía vaya a su aire, de manera que permita el beneficio y la acumulación de capital. La economía autónoma es un modelo en el que el beneficio y la acumulación de capital se reducen al mínimo.”

Al final de nuestra larga entrevista, A.A. insiste en que la autonomía democrática no es una idea que pueda ponerse en práctica de la noche a la mañana; es más bien un proceso que avanza con la razón y la educación; es una revolución de toda una vida. Las leyes aprobadas en los cantones se debaten en las comunas, lo que significa que los niveles inferiores participan en el nivel superior de toma de decisiones y que el mecanismo decisorio es de abajo arriba. Se trata de un esfuerzo encaminado a eliminar la gobernanza y el papel del Estado, que requiere la institucionalización de la democracia no solo entre las masas, sino también en el propio movimiento que impulsa la idea de las comunas. ¿Cuál sería la reacción del Movimiento por una Sociedad Democrática, cuya misión consiste en coordinar e incitar a la gente a participar en las comunas, ante exigencias públicas que contrastan con las necesidades del movimiento?

4/10/2015

http://kurdishquestion.com/index.php/insight-research/introduction-to-the-political-and-social-structures-of-democratic-autonomy-in-rojava.html

Zanyar Omrani es cineasta y activista kurdo por los derechos humanos.

Traducción: VIENTO SUR

Notas

1/ Justice Shares es un programa iraní que contempla el reparto de acciones de empresas públicas a las familias más pobres, dentro de una plan general orientado a la privatización de la economía.



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