Grabar en formato PDF
Tribuna VIENTO SUR
Refugiados en Alemania: política gubernamental y polarización social
12/10/2015 | Manuel Kellner

El movimiento de solidaridad práctica hacia la gente refugiada no quiebra; continúa desarrollándose. En las encuestas más del 61 % de la población alemana continúa favorable a la recepción e integración de los refugiados y refugiadas. Y en el movimiento de solidaridad y ayuda práctica, se critica con más fuerza la política cada vez más restrictiva del gobierno alemán. Pero, por otro lado, se multiplican los actos violentos contra la gente inmigrante y Pegida [partido de extrema derecha] comienza a levantar cabeza -empezando por Dresde-. Los medios de comunicación ponen el acento en la "enorme cantidad" de refugiados; el diario sensacionalista más importante, el "Bild Zeitung", tituló "1,5 millones" refiriéndose a fuentes gubernamentales anónimas. El miedo de alguna gente de verse minorizada por los nuevos allegados de otras culturas (sobre todo musulmanes) constituye un tema ampliamente divulgado en los grandes medios de comunicación. La prensa difunde con profusión anécdotas sobre los enfrentamientos violentos entre gente refugiada (en situaciones que provocan claustrofobia -por ejemplo, 3 000 personas amontonadas en una sala para 800 con una docena de wáteres y duchas) o sobre los refugiados musulmanes que no aceptan dar la mano a una mujer o responder a una oficial, etc., lo que, cada vez más, alimenta los sentimientos negativos hacia la gente refugiada.

Por tanto, es cierto que en torno a este tema existe una polarización extrema en la población alemana. La solidaridad continúa siendo importante, pero la insolidaridad gana terreno.

Las declaraciones de la canciller Angela Merkel diciendo "¡Venid todos!, Sois bienvenidos, tendréis un trato humano!" mostraban un buen olfato e incluso una respuesta a la medida del movimiento de ayuda a los refugiados que es espectacularmente fuerte. También es cierto que, en su retórica pública, Angela Merkel mantiene el tipo contra todos que consideran que ese tipo de manifestaciones de bienvenida y optimistas son "irresponsables", comenzando por la dirección de la CSU, el partido hermano de la CDU de Merkel en Baviera y su presidente Horst Seehofer, que intenta hacerse con el espacio electoral de la extrema derecha haciendo hincapié en que "nosotros" no tenemos capacidad para integrar a "todos" los refugiados y refugiadas del mundo (ver: http://www.sueddeutsche.de/bayern/fluechtlinge-in-deutschland-seehofer-im-verbalen-ausnahmezustand-1.2683421). Pero la política practica del gobierno alemán está en contradicción flagrante con el retórico "bienvenidos" de A. Merkel sobre y su "somos capaces de integrar a los refugiados y refugiadas".

Los muros de la fortaleza de la UE se han reforzado a través de un montón de medidas, entre las que se pueden citar llegar de un "país de origen seguro", y la discriminación entre "buenos" y "malos" refugiados (los llamados refugiados "económicos" o "sociales") se organiza a gran escala, principalmente a expensas de los refugiados de los Balcanes. También se comienza a decir que no todos los refugiados sirios vienen de Syria sino de otros países con un régimen cuando menos amable, como Turquía; y se está negociando otorgar dinero al gobierno turco para que refuerza el control en sus fronteras. Desde muchos puntos de vista, la situación de los refugiados y refugiadas que llegan a Alemania se está volviendo cada vez más difícil. Un nuevo proyecto de ley intenta crear la posibilidad legal de retornar un número creciente de refugiados, que en su mayoría no tendrán ninguna posibilidad de obtener el estatuto de asilo político o, ni siquiera, un estatus de "tolerado" para obtener el derecho a un empleo o a la formación, o incluso el derecho a un poco de dinero para poder responder a las necesidades cotidianas básicas.

El dogma de la disciplina de hierro presupuestaria (cero déficit), significa que la política de austeridad retomará su rumbo con el nuevo presupuesto presentado por Wolfgang Schauble, quien exige a todos los ministerios ahorrar el máximo de dinero. La nueva razón para ello es el costo que implica la recepción e integración de las y los refugiados. Lo que es muy peligroso. Si la ayuda a la gente refugiada se asocia a la degradación de la situación social de la gente pobre o con rentas bajas de Alemania, la insolidaridad corre el riesgo de convertirse en hegemónica. Para dar un ejemplo del tipo de medidas que se están discutiendo actualmente de forma pública en Alemania, señalar que Hans-Werner Sinn (presidente del Instituto Ifo de la Universidad de Munich, uno de los institutos más importantes de investigación económica de Alemania), acaba de declarar que será necesario retrasar la edad de jubilación para poder financiar la integración de la gente refugiada (ver http://www.welt.de/wirtschaft/article147318985/Rentenalter-muss-steigen-um-Fluechtlinge-zu-ernaehren.html).

Del mismo modo, va de suyo que existen intentos para socavar el "salario mínimo" que formalmente entró en vigor hace muy poco. Si ya el control de su aplicación (p.e., en el sector de la construcción) resulta poco eficaz, ahora muchos funcionarios encargados de velar para que se aplique han si desplazados para controlar, discriminar y supervisar a los refugiados. Es más, las organizaciones patronales han lanzado la propuesta de introducir una "excepción" de envergadura en su aplicación: que la gente refugiada trabaje con salarios por debajo del salario mínimo, afirmando que eso será mucho mejor que no procurarles ningún empleo.

Los sindicatos de la DGB (Confederación sindical alemana) y las asociaciones sociales progresistas previenen contra el riesgos de nuevas medidas de austeridad y contra los atentados al salario mínimo con el pretexto de los costos debidos a la integración de las y los refugiados. (ver principalmente del gran sindicato de servicios Ver.di: : http://web.de/magazine/wirtschaft/verdi-arbeitsgesetze-gelten-fluechtlinge-30907646). No hay que hacer concesiones a quienes denuncian a los refugiados como "causa" de la amenaza de nuevas ofensivas patronales y neoliberales contra lo que queda de las conquistas sociales y contra los salarios reales. Pero tampoco hay que subestimar el problema de fondo: los millones de alemanes que viven por debajo del umbral oficial de la pobreza, alojados en malas condiciones, sin posibilidad de integrarse socialmente, teniendo que acudir a los "comedores" para alimentarse, ni olvidar a los millones de precarios y precarias con salarios bajos y con el riesgo de que tengan que competir a la baja con los refugiados aún peor pagados.

No hay soluciones parciales al riesgo de la creciente insolidaridad. Así pues será necesario combinar reivindicaciones específicas en defensa de los derechos, de los intereses y de la dignidad humana de las y los refugiados con las reivindicaciones generes en defensa de una vida digna para todo el mundo, de la lucha contra la huida de capitales a los paraísos fiscales y a favor de la redistribución justa de la riqueza. Es necesario hacer todo lo posible para evitar que los intereses de la gente asalariadas y de la gente alemana abandonada a su suerte no entren en confrontación con los intereses de la gente refugiada. Eso sólo será posible a través de una lucha común a favor de soluciones solidarias.

10/10/2015

Manuel Kellner es redactor de Sozialistische Zeitung (SoZ)



Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons