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Catalunya
Una oportunidad para materializar el derecho a decidir y el cambio social
30/09/2015 | Cercle de Sanitat Podem L’Alacantí

Durante estos últimos 5 años un movimiento social y político se ha desarrollado en Cataluña con el objetivo de lograr la independencia del estado español. Este movimiento se ha visualizado, por ejemplo, en las manifestaciones más masivas de la historia de Cataluña y en los pronunciamientos de sus municipios. Ha sido el desarrollo de un movimiento desde abajo. No es una maniobra concebida por Artur Mas, por más inteligente que haya sido este en su adaptación a la petición de independencia desde la calle. No es un proceso liderado por la derecha catalana. En su desarrollo la actitud de las instituciones del estado español han sido claves (desde el gobierno y el parlamento al tribunal constitucional). Éstas han mostrado que lo que significa España no es reformable. El estado español ha impedido sistemáticamente las posibilidades de ejercer el derecho a decidir. En este contexto, solo una salida permite construirse políticamente como pueblo autónomo: la independencia. Se trata de un independentismo "práctico" como ha señalado el historiador Borja de Riquer.

Esta movilización popular ha abierto la vía democrática de un proceso constituyente catalán, un proceso donde todo se puede poner en debate, tanto la construcción de un nuevo estado como el cambio de modelo social. De hecho, cómo ha planteado Teresa Forcades: "No es posible una política anticapitalista en Cataluña si no es con la independencia".

El pueblo catalán tiene todo el derecho a decidir por sí mismo, y, en este sentido, sin esperar lo que decida el Estado español. Tiene derecho a desobedecer. El derecho a decidir no puede ser una concesión. De hecho, el inicio de un proceso constituyente que sea elaborado por el pueblo catalán, por instituciones responsables sólo ante su pueblo, exige una declaración previa de independencia. El resultado del proceso constituyente tiene que ser puesto a referéndum ante un pueblo no supeditado a las leyes de otro estado.

Desgraciadamente, Podemos no ha sabido entender esta dinámica de emancipación nacional y social. De hecho, su referente en Cataluña, "Cataluña sí que puede" tiene un programa que supedita la decisión del pueblo catalán a la posibilidad de un nuevo gobierno en España y de un cambio constitucional. Ha planteado el discurso del "esto ahora no toca" contra las candidaturas que promueven la independencia, y de que "el problema no es Cataluña vs España, sino ricos contra pobres" (a la vez que apoya al memorándum griego, y está en contra del "no debemos, no pagamos" y de la auditoría ciudadana de la deuda). Para no hablar de la desafortunada utilización de una argumentación etnicista.

Para el País Valencià el derecho a decidir de Cataluña tendrá un balance positivo y permitirá romper con la artificial separación de Cataluña y las Islas obligada por la Constitución española, y que ha dado pie al cierre de la recepción de la TV3, al cierre de la RTVV, al ahogamiento de la escuela valenciana, y a la pérdida de las capacidades de autogobierno real.

El círculo apoya a las candidaturas que se comprometen con la ruptura con el actual régimen en Cataluña y con el estado español, a aquellas candidaturas que apoyan la constitución otras repúblicas en el resto de los pueblos del Estado, que proponen un plan de emergencia social, que buscan la derogación de las contrareformas laborales y el reparto del trabajo, servicios 100% públicos bajo control de la ciudadanía, y buscan romper con la dictadura de la deuda con la realización de una auditoría ciudadana.

El Círculo pide a las candidaturas que trabajan por el derecho a decidir en todos los terrenos, que articulen la mayoría social, que formen un frente común y que a partir del 28S trabajen por la apertura de un proceso constituyente democrático no supeditado. Para este proceso, la gente se tiene que organizar desde abajo. En este sentido, podría ser útil el "Manifiesto por la ruptura. Más allá del 27S", el cual propone:

- Superar el estado de las autonomías y dar la palabra al pueblo de Cataluña para que decida libremente su futuro. Desobedecer en caso de un nuevo bloqueo institucional por parte del estado español e iniciar un proceso constituyente para una futura república catalana. Cuestionar la actual dictadura de la deuda y rechazar la cesión de soberanía a las empresas multinacionales a través de tratados como el TTIP, el TISA o el CETA.

- Responder a la emergencia social que han provocado la crisis económica y la actual política de recortes. Desplegar un plan de rescate ciudadano que garantice derechos fundamentales como la seguridad alimentaria y energética, la educación y la sanidad públicas y el acceso a una vivienda, para todo el mundo que viva en Cataluña.

- Romper con el sistema patriarcal para garantizar la sostenibilidad de la vida. Poner los cuidados en el centro de la economía, acabar con la división sexual del trabajo, asegurar la paridad de género a las instituciones públicas, superar la brecha salarial e integrar una perspectiva de género en todas las políticas públicas. Las chicas y mujeres en Cataluña tenemos que poder vivir libres de violencias y con igualdad efectiva de derechos y oportunidades.

- Recuperar la democracia como forma de incidencia efectiva e inclusiva. Desarrollar, tanto en las candidaturas electorales como en las instituciones públicas, mecanismos de participación, transparencia y rendición de cuentas para acabar con la corrupción, las puertas giratorias entre cargos públicos y empresas privadas, los conflictos de intereses y las acciones encubiertas de los lobbies económicos. Luchar por el derecho al voto y participación política de la ciudadanía de origen extranjero.

24/9/2015



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