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Rusia
Una degradación social que alimenta la protesta
19/09/2015 | Emmanuel Grynspan

Según la ONG Golos (La Voz), atacada por los servicios del Kremlin por estar financiada por instituciones estadounidenses y preocuparse del fraude electoral, el resultado de las elecciones que se celebraban el 13 de septiembre de 2015 en cerca de la mitad de las regiones de Rusia, “en la mayor parte de los casos, era previsible de antemano”, lo que equivale a un “acto de subversión”. El lunes 14 de septiembre, el primer ministro Dmitri Medvedev declaró: “Los resultados son satisfactorios para Rusia Unida; incluso diría que muy buenos”. Un dirigente que sabe matizar.

Sin embargo, unos días antes de las elecciones, la oficina de sondeos al servicio del gobierno (la Fundación Opinión Pública) tuvo que reconocer un ligero retroceso del apoyo al partido oficial, Rusia Unida, atribuido a una sombría situación económica. Las condiciones requeridas para presentar candidaturas, aliadas al machaque de los medios controlados y a las amenazas de todo tipo, hacían decir a Solomon Ginzburg, un electo de la oposición en la Duma de Kaliningrado: “A esto no lo deberíamos llamar elecciones. Son una imitación de elecciones, igual que muchas de nuestras instituciones son una imitación de instituciones democráticas” (Financial Times, 11/09/2015). Uno de los chistes amargos que circulan en las filas de la oposición dice que “el poder atiborra los cráneos antes de atiborrar las urnas”.

Los artículos sobre los métodos del poder de Putin son numerosos. Mucho más raros son los que tratan sobre las huelgas y conflictos sociales que toman forma en una Rusia quizá menos unida de lo que Putin y los círculos del poder querrían hacer creer. El artículo de Emmanuel Grynszpan ofrece un raro testimonio esclarecedor sobre este punto (Red. A l´Encontre).

La crisis económica provoca conflictos sociales por todo el país. Pero ni la televisión rusa, ni los sindicatos, ni los partidos políticos desean informar sobre un problema que se ha vuelto tabú. Las primeras turbulencias sociales aparecieron en Rusia un año después de la entrada del país en recesión. Decenas de miles de empleados se quejan de los retrasos en el cobro de sus salarios, de bajadas salariales y de vacaciones obligadas que significan una reducción de su nivel de vida. En todo el país irrumpen movimilizaciones sociales, que son sistemáticamente ignoradas por las cadenas de televisión federales, controladas por el Kremlin. La información circula principalmente a través de las redes sociales y los medios en línea [Internet].

Los rusos bien informados han descubierto con estupefacción la reaparición de una práctica deshonrosa asociada a los “años de miseria” de los años 1990: incapaz de pagar los salarios desde hace meses, la dirección de una gran fábrica de ladrillos de la región de Tula (200 km al sur de Moscú) ha pagado a sus 186 asalariados… con ladrillos. En Nijni Taguil, en los Urales, centenares de empleados de la fábrica de armamento más célebre del país (UVZ) han perturbado la semana pasada una feria internacional sobre armas, en protesta por no haber cobrado su salario desde comienzos del verano. Según Oleg Kosykh, sindicalista en la empresa, los salarios en UVZ han caído el 20 % y la media de los salarios ha caído a 197 euros. La dirección no ha pagado a los 280 empleados que reciben un salario inferior al umbral de pobreza. Sin embargo, UVZ es alabada en los media por haber concebido una nueva generación de tanques y recibe regularmente la visita del presidente Putin.

Ni los media, ni los sindicatos, ni los partidos políticos desean informar sobre la miseria de decenas de miles de asalariados y asalariadas que no reciben su salario. “El papel de los medios es difundir propaganda, no información, estima Piotr Zolotariev, dirigente del sindicato independiente Edintsvo (Unión), los conflictos sociales se han vuelto un tema tabú. Los sindicatos oficiales juegan el mismo papel que en la época soviética, es decir, disuadir a los trabajadores de toda reivindicación. Se niegan a organizar manifestaciones e intimidan a los verdaderos sindicalistas. Son simulacros de sindicatos, que defienden de hecho los intereses de la patronal y del Estado. En cuanto a los partidos políticos, no existe ni uno solo que defienda los derechos de los trabajadores”.

20 millones de pobres

La crisis que atraviesa la economía rusa es fruto de una ausencia de reformas que ha llevado a la desindustrialización. El país vive desde hace quince años de las rentas creadas por las exportaciones de materias primas (principalmente de energía), lo que hace que la economía rusa sea muy vulnerable a la caída de los precios del petróleo. El deterioro de las relaciones con los países occidentales, que se traduce en sanciones recíprocas, no ha arreglado nada. Este año 3 millones personas han caído bajo el umbral de la pobreza definido por el gobierno (renta mensual de 109,5 euros), llegando el total a 20 millones de personas.

Las y los asalariados del sector privado no son los únicos que sufren. En Tchita, Siberia Oriental, centenares de médicos amenazan con dimitir en masa si no se les pagan sus salarios del mes de agosto. En esta muy pobre región, los empleados y empleadas de la función pública no han sido pagados desde el 11 de agosto. “Esta situación hay que ponerla en la cuenta de la falta de profesionalismo de las autoridades locales”, según Vladimir Burmatov, diputado del Parlamento que ha exigido una investigación sobre los retrasos en el pago de los salarios. “Por otra parte, el gobernador [regional] y su equipo han cobrado cuando correspondía”.

Una decena de regiones rusas están al borde de la quiebra a causa del sobreendeudamiento y de la caída de los ingresos fiscales. El centro federal ha reducido considerablemente su ayuda este año, obligando a los gobernadores a dirigirse hacia los créditos comerciales. Resultado de ello: en las regiones más problemáticas las tasas de interés devoran hasta un tercio de los presupuestos, según Vassili Koltachov, economista en el Instituto de la Globalización y de los Movimientos Sociales. Pero las cadenas de televisión federales tienen la instrucción de dirigir la atención de la población rusa hacia “el hundimiento inminente de la Unión Europea corroída por la deuda griega”, más que sobre sus propias regiones asfixiadas por la crisis.

Publicado en el diario Le Temps el 14/09/2015.

http://alencontre.org/europe/russie/russie-une-degradation-sociale-qui-nourrit-des-formes-de-contestation.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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