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Estados Unidos en las arenas movedizas de Oriente Próximo</
¿Una nueva geopolítica regional?
18/09/2015 | Alain Gresh

Al final, la presión israelí no impedirá la firma de Estados Unidos del acuerdo nuclear iraní. ¿Pero, cambiará este acuerdo la geopolítica de Oriente Próximo? ¿Presagia un acercamiento entre Teherán y Washington? ¿La lucha contra un enemigo común, el Estado Islámico (EI), altera las alianzas en la región?

Tanto sus defensores como sus detractores reconocen que la significación del acuerdo firmado entre el P5+1(EE UU, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania, ndr) e Irán supera el marco estrecho y, sin embargo, sensible de lo nuclear y su proliferación. Supone la aceptación por parte de Estados Unidos del lugar que ocupa Irán en Oriente Próximo y pone fin a la ilusión nacida de la primera Guerra del Golfo de 1990-1991 y reforzada por la política imperial de la presidencia de George W. Bush al día siguiente del 11 de septiembre, de un dominio de la región sin compartir por parte de Washington. Libre del “imperio del mal” soviético, el poderío militar estadounidense iba a deshacerse de los “estados rebeldes”, de Afganistán a Irak pasando por Siria e Irán e imponer por fin un “orden liberal” y un acceso “libre” al petróleo.

Esta tarea parece actualmente fuera del alcance de Washington, después de los fiascos militares en Irak y en Afganistán donde el futuro del régimen solo depende de un importante contingente de soldados estadounidenses. Quebrantado por la crisis económica y la ausencia de resultados tangibles sobre el terreno, la opinión pública estadounidense está cansada de este “Oriente complicado” y la elección del presidente Obama reflejó este desencanto.

Como destaca Graham Fuller, un antiguo miembro de la CIA y uno de los mejores conocedores de la región, “Estados Unidos reconoce finalmente, después de los graves reveses en Irak, en Afganistán, en Somalía, en Irán y de otros fracasos políticos, que su tradicional estrategia de la hegemonía en Oriente Próximo es inalcanzable”. Y esto “incluso cuando Irán es probablemente, el estado más importante después del Egipto de Nasser, en haber adoptado una posición clara y determinada de desafío a la capacidad estadounidense de actuar con total impunidad en Oriente Próximo”./1

Para Estados Unidos, se trata de adaptarse a los límites de su poder y al caos regional, desarrollando una estrategia más sutil respecto a Irán. Se trata de integrarlo, al menos en parte, en el juego regional y , sobre todo, en la lucha contra el Estado Islámico, enemigo jurado de Teherán, al que no consiguen hacer tambalear ni los bombardeos regulares de los aviones estadounidenses, franceses o británicos, ni las “contraofensivas” del ejército iraquí. Si hiciera falta una prueba del malestar estadounidense, el asunto de la “División 30”, de los “rebeldes moderados” sirios entrenados por Washington, sería emblemática. En su origen, debía contar con 5 000 hombres pero después del proceso de selección, solo fueron reclutados y formados 54 (por la cantidad de 41 millones de dólares). Pronto, varios de sus dirigentes fueron capturados por el frente Al-Nusra, la filial de Al-Qaeda. Fueron liberados después de haber aclamado a sus hermanos de Al-Nusra en el combate contra el régimen/2. Oriente Próximo se ha transformado en unas arenas movedizas en las que Estados Unidos intenta no hundirse, donde no siempre es fácil distinguir quién es enemigo y quién el aliado.

Una parte del éxito de la estrategia estadounidense dependía de la capacidad de Obama para que el Congreso ratificara el acuerdo nuclear con Irán. Benyamin Nétanyahou había puesto todas sus fuerzas en esta batalla y había movilizado al conjunto de sus partidarios estadounidenses que hacen de la supuesta seguridad de Israel, el pilar de su compromiso político en Estados Unidos. Fracasó y el presidente dispone del suficiente apoyo de senadores para superar las objeciones de los electos republicanos. A pesar de las tensiones reales entre los dos dirigentes, el apoyo estadounidense a Israel perdurará, aun si el enfrentamiento deja huellas, incluyendo en la comunidad judía estadounidense. Es verdad que sobre el terreno de Oriente Próximo, al margen de la cuestión palestina, Israel es un actor secundario, sea en Siria o en Irak; justo una molestia para la Casa Blanca: se trata, como durante la guerra contra Irak en 1990-1991, de evitar el aventurerismo israelí.

Tranquilizar a los países del Golfo

Desde la firma del acuerdo con Irán, Obama se ha esforzado en tranquilizar a los países del Golfo: no habrá un cambio de alianzas. El control de la región y de su petróleo, en primer lugar el de Arabia, sigue siendo una baza importante para Estados Unidos, incluso -y quizás, sobre todo- si este petróleo abastece en principio a Asia. El presidente estadounidense ha podido recordar a sus homólogos de la península Arábiga que, contrariamente a lo que ciertos observadores anunciaban, el “giro” hacia Asia no se ha traducido en ningún repliegue respecto al Golfo, donde Estados Unidos mantiene 25 000 soldados, bases en Bahrein y en Qatar y facilidades en todos los países. La flota estadounidense debería pasar de 30 a 40 de aquí al fin del decenio. Estados Unidos asegura la superioridad tecnológica del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) sobre Irán, habiendo dedicado Arabia Saudí, ella sola, en 2014, 80 000 millones a gastos militares frente a los 15 000 de Irán. Y el acuerdo nuclear prevé que la venta o la transferencia de armas pesadas de y hacia el país se mantendrán prohibidas durante cinco años/3.

La celebración de una cumbre entre los dirigentes del CCG y el presidente estadounidense en mayo de 2015 en Camp Davis, las promesas de ayuda militar, las garantías de seguridad y el compromiso de defender la integridad territorial de los países del Golfo han sostenido el acuerdo y el ministro de exteriores saudí declaró, el 23 de julio que podía impedir a Irán a conseguir la bomba atómica. La visita del rey Salman a Washington el 4 de septiembre ha sellado una reconciliación que, no obstante, tendrá sus dificultades.

Aliados difíciles

Riad no es un aliado fácil. El país puede tomar decisiones unilaterales molestas para Estados Unidos, como la intervención en Yemen que Washington se ha visto obligado a apoyar pero que intenta, sin mucho éxito por ahora, limitar. Estados Unidos sabe que este conflicto corre el riesgo de transformarse en un enfrentamiento entre Arabia Saudí e Irán, incluso reconociendo que la implicación de Teherán con los yihadistas es limitada. Por otra parte, Washington observa con inquietud la estrategia saudí del “frente suní” que va desde los Hermanos Musulmanes hasta algunas fracciones sirias vinculadas a Al-Qaeda -especialmente el frente Al-Nusra- o su pasividad ante las actividades de Al-Qaeda en la Península Arábiga cuya bandera, además, ondea en algunos barrios de Aden. Decisiones todas que inquietan a los iraníes y hacen más inciertas las tentativas estadounidenses de crear un frente unido contra el EI y “el terrorismo”. No obstante, han sido necesarios meses de largas transacciones y presiones para que Washington consiguiera tener disponibles para su aviación varias bases turcas. Pero las tensiones continúan. El secretario de defensa estadounidense Ashton Carter declaró el 20 de agosto que Turquía debía implicarse más contra el EI. ¿Se han puesto de acuerdo los dos países en la creación de una zona de seguridad en Siria? ¿Qué tropas serán las que aseguren sobre el terreno la autonomía de esta zona? Las declaraciones de una y otra parte respecto a este tema son contradictorias.

Porque las prioridades de Ankara no coinciden con las de Washington. La aviación turca ha tenido como objetivo el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) en Irak, no lejos de las posiciones estadounidenses, informando a Washington diez minutos antes de la operación/5. El fin del proceso de paz entre Ankara y el PKK supone el riesgo no solo de desestabilizar Turquía sino también de perjudicar la alianza establecida sobre el terreno entre las fuerzas kurdas sirias (directamente ligadas al PKK a pesar de lo que digan en Washington) y los militares estadounidenses en Siria. La denuncia del EI contra Erdogan y su llamamiento a “conquistar Estambul/6, ¿consolidarán la implicación de Turquía en la “guerra contra el terrorismo”?

Seguir como “potencia indispensable”

La República Islámica es para Estados Unidos una amenaza de otra naturaleza en la medida en que el país se opone al orden existente, apoya a los palestinos, juega un papel importante en Irak, en Siria y en Líbano – más secundario en Yemen. Frente al nuevo poder de Irán, Estados Unidos, sin duda, no han renunciado a contenerlo pero sin apartarlo de las zonas de “convergencia”, especialmente en la lucha contra el EI y Al-Qaeda, incluso si la administración estadounidense se divide cuando quiere saber cuál de los dos grupos debería ser el objetivo prioritario/7.

Siria debería ser el nuevo terreno de aplicación de esta estrategia. Es lo que han explicado varios altos responsables de la administración y lo que sería la esperanza del secretario de estado Jonh Kerry/8. Además, hemos asistido a un baile de encuentros entre responsables estadounidenses, rusos, iraníes y sirios. Incluso hemos visto al jefe de los servicios secretos sirios, Ali Mamlouk, ir a Arabia Saudí, según el diario de izquierda libanés Al-Akhbar. Y el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó por unanimidad el 17 de agosto una resolución que llama a una solución política en Siria, proponiendo un detallado plan. Pero, ¿será suficiente para desencadenar un proceso de solución? ¿Se pueden desenredar los hilos de la madeja de los conflictos en Irak, en Siria, en Yemen o en Líbano? ¿Cómo conciliar los interese de Arabia Saudí, Turquía e Irán permaneciendo como “potencia indispensable”? Así es el desafío para Estados Unidos. Necesitarán, en esta tierra propicia a los profetas, muchos milagros para lograrlo.

Notas

1/ Can Washington meet Iran’s Deepest Challenge—to US Hegemony in the Middle East?», blog Graham E. Fuller, 21/07/2015.

2/ Leer, por ejemplo, Nabih Bulos, “US-trained Syria rebels do a deal with al-Qaeda-linked group”, The Telegraph, 16/08/2015.

3/ Vali Nasr, “Why did Iran sign on a deal that will weaken its régional hold”, The Washington Post, 31/07/2015.

4/ US defense chief urges Turkey to ‘do more’ against ISILTurkish Daily News, 21/08/2015.

5/ Lucas Tomlinson, Jennifer Griffin, “Turkey’s strikes on Kurds could drag US into new front, military sources fear” Fox News, 10/08/2015.

6/ “ISIL calls for ‘conquest of Istanbul,’ slams Erdoğan”, Turkish Daily News, 18/08/2015.

7/ Eric Schmitt, “SIS or Al Qaeda? American Officials Split Over Top Terror Threa”, The New York Times, 04/08/2015.

8/ Gardiner Harris,”Deeper Mideast Aspirations Seen in Nuclear Deal With Iran”, New York Times, 31/07/2015.Soutenez Orient XXI

07/09/2015

http://orientxxi.info/magazine/les-etats-unis-dans-les-sables-mouvants-du-proche-orient,0997

Traducción VIENTO SUR



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