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naiz.eus | Entrevista a C. Isyjos (Candidato de Unidad Popular, escisión de Syriza)
La Eurozona es una cárcel, uno entra fácil pero no puede salir
17/09/2015 | Antonio Cuesta

Fundador de Syriza, diputado y viceministro de Defensa durante la breve legislatura que ahora finaliza, Costas Ísyjos es ahora responsable de prensa de Unidad Popular (UP) y nos recibe en su despacho del Parlamento, donde, por premura o por falta de presupuesto, aún figura en la puerta un letrero con el nombre de Syriza. “No somos un partido político, somos un grupo parlamentario que sigue fiel al compromiso con sus votantes”, nos explica de manera distendida.

La conversación se inicia con
un breve salto hacia atrás en el
tiempo. Al momento en que los
acreedores exigen por la fuerza
al gobierno griego que acepte
un tercer préstamo de 86.000
millones de euros, y el programa de austeridad que lleva aparejado, si no quiere verse fuera
de la eurozona y privado de todas sus entidades financieras.
«Las 17 horas que duró la reunión no fueron de negociación,
sino de chantaje», recuerda Ísyjos, «un chantaje completamente aceptado por el primer ministro, Alexis Tsipras”.
¿Y ello a cambio de qué? ¿De
una posible, y futura, reestructuración de la deuda? «Durante
los últimos siete años las promesas de los acreedores han sido muchas, pero no fueron
cumplidas casi ninguna –continúa el diputado–. Las únicas
que se materializaron fueron las relativas al aumento de la
pobreza, la exclusión social y la
sumisión del país. Lo que tenemos ahora es un tercer paquete
que va a aumentar la deuda hasta los 400.000 millones de euros y a más del 200% del PIB. Estos números son increíbles para
un país como Grecia, ni siete generaciones podrán pagar esta
deuda. Pero lo peor es que con
este tercer memorando convierte al país en una neocolonia».
Traición o cobardía, el debate
en Grecia está lejos de sofocarse y algunos actores sociales y políticos, como el veterano fundador del Comité Contra la Deuda
Yorgos Mitralias, llegan a acusar
a Tsipras de responsabilidad criminal. Ísyjos, sin embargo, se
desmarca de los calificativos:
«Estas afirmaciones son muy
graves y fuertes», señala. «No
nos demos adjetivos entre nosotros, la gente está muy cansada
de eso. Yo diría que Tsipras tenía
dos caminos, salir de los memorandos con políticas alternativas o seguir con ellos, y eligió el
segundo incumpliendo su promesa electoral».

Compromisos de UP

En este sentido. nuestro entrevistado afirma que los diputados que abandonaron el grupo
parlamentario de Syriza lo hicieron «para mantener una promesa ética, programática y políticamente contraída con el
pueblo griego antes del 25 de
enero (...) Yo estoy a favor de la
autodeterminación de los pueblos, pero no de la autodeterminación sobre lo que uno hace en
política –ironiza–, eso lo deciden los pueblos en las urnas».
Fue precisamente la celebración del referéndum del 5 de julio –a favor o en contra del memorando de Bruselas– lo que
dinamitó el consenso dentro del
gobierno. «El referéndum dijo
‘No’ al memorándum, ‘No’ a la
propuesta de Juncker [Presidente de la Comisión Europea], ‘No’
a los memorandos que vienen.
Y se hizo completamente lo
contrario. Esto quiere decir que
no estamos cumpliendo con lo
que votó el 62% del pueblo».

Ísyjos considera que UP se debe a cuantos manifestaron su
No, «ese 85% de la juventud
griega, de entre 18 y 24 años,
que votó ‘No’, que no tiene un
euro en el bolsillo, ni un sueño
con el que ilusionarse (...) De un
modo u otro –augura–, ese ‘No’
hablará muy fuerte en las urnas
el próximo 20 de setiembre».
Para tratar de canalizar ese
descontento, UP se ha organizado «como un frente popular en
el cual participan muchas fuerzas de la izquierda, sectores crí-
ticos con el capitalismo, del ecologismo radical... queremos unir
ideas, propuestas y luchas con
un horizonte antineoliberal y
antimemorándum», dice.
Uno de los pasos fundamentales para poder recuperar la so-
beranía política, económica y
nacional es la creación de una
moneda propia y la salida del
euro. Propuesta por la que UP
está siendo ridiculizada, cuando
no criminalizada. Asegura el
candidato que «el euro es un
símbolo que está siendo usado
para asustar y para el enfrentamiento político. La eurozona es
una cárcel, donde uno entra fácil pero no puede salir. No es
únicamente un sistema monetario, sino una herramienta neoliberal, política y cultural al
servicio del capital alemán hegemónico», añade.
Hace unos días, en un encuentro con la prensa, el líder
de UP y exministro de Energía,
Panagiotis Lafazanis, explicaba
los pasos que tendrían que dar
«para acabar con el estrangulamiento de nuestra economía de
los cinco últimos años, y probablemente de los tres siguientes,
sin temer los chantajes financieros ni las amenazas». Lo que
demuestra el experimento griego, añade Ísyjos, es que «dentro
del euro uno pierde su soberanía totalmente, y los pueblos
avanzan hacia la extrema pobreza y la exclusión social, perdiendo garantías y derechos como en el llamado tercer
mundo». Pero también es consciente de que otros países empobrecidos supieron marcarse
modelos emancipadores, como
ocurrió en Ecuador, Bolivia, Venezuela... «Las situaciones no
son iguales a las de Europa, pero debemos aprender las lecciones históricas de América Latina, seguir ese camino de
independencia social, política y
nacional en favor de nuestros
pueblos», concluye.

Elecciones anticipadas

Alguien podría pensar que en
estos comicios anticipados Syriza se enfrenta de nuevo –en
solitario y más debilitada– a
los partidos neoliberales nuevos o de viejo cuño. Pero ni las
encuestas, ni los analistas lo
ven así. Lo dijo también hace
unos días la canciller alemana,
Ángela Merkel: «Las elecciones
son una bendición, son parte
de la solución y no del problema», según nos recuerda Ísyjos, «de modo que los acreedores desean una gran coalición
donde la socialdemocracia neoliberal y la derecha tradicional se casen. Incluso los dirigentes
de
Syriza
han
reconocido que si no tienen
mayoría podrían encontrarse
con el PASOK o Potami». Para
nuestro entrevistado «el único
enemigo en estas elecciones es
UP, porque los partidos que
apoyan el nuevo memorando
no tienen más programa que el
dictado por los inspectores y
gobernarán juntos en una gran
coalición para poder llevar a
cabo las políticas de austeridad
(...) La única incógnita es saber
quien dirigirá el gobierno: Tsipras o Meimarakis [el candidato conservador de Nueva Democracia]».

¿No podemos decir que entre
los dos grandes partidos hay
una opción de izquierdas y otra
de derechas? Para el candidato
de UP la respuesta es un no rotundo. «Uno se puede considerar de izquierdas o de derechas
pero la definición ideológica
viene marcada por los programas y las políticas que desarrollan. Y en este momento un gobierno de Syriza no pertenece a
la izquierda porque está cumpliendo un programa neoliberal, un programa neocolonial».
Como ejemplo cita el caso de la privatización, a precio de saldo,
de los puertos de Atenas y Tesalónica, «que con la reciente ampliación del Canal de Suez serán
la puerta a Europa de un creciente flujo de mercancías procedentes del sureste asiático y
del Pacífico, así como del oriente africano». Algo que, añade
rotundo, «no tiene nada que
ver con las promesas electorales de Syriza, y lo podría haber
cumplido mucho mejor la derecha».

15/9/2015

http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2015-09-15.pdf



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