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Grecia
Una vez más, sobre el euro y el “Grexit”
16/09/2015 | Daniel Tanuro

Tras haber considerado durante mucho tiempo la salida del euro como un tabú, una parte de la izquierda europea cae del otro lado del caballo y hace de ella
“la” lección que hay que sacar de la derrota griega, “la” reivindicación clave del período, el camino casi obligado de la alternativa a la austeridad -al
menos en los países periféricos como Grecia y Portugal. No es así, en mi opinión (esta contribución solo me implica a mí), como conviene abordar la
cuestión.

Un contexto griego muy particular

La LCR /1 se pronunció a favor del “Grexit” (exit de Grecia, en otros términos su salida del euro) en julio pasado, en un contexto muy
particular cuyos principales elementos hay que recordar: 1) el pueblo griego se había dotado seis meses antes de un gobierno dirigido por Syriza, que había
prometido acabar con la austeridad; 2) este rechazo de la austeridad acababa de ser reforzado por el magnífico resultado del referéndum (62% de “no” a las
exigencias de la UE); 3) los acreedores colocaban a los dirigentes griegos ante una disyuntiva muy clara: o bien hacer efectivos sus compromisos hacia la
población y ser expulsados fuera del euro, o bien permanecer en el euro y echar sus compromisos al cubo de la basura; 4) el pueblo griego seguía muy
aislado en su combate, debido en particular a la implicación total de la socialdemocracia al lado de los acreedores… y del papel de rompedor de huelgas
jugado por la Confederación Europea de Sindicatos.

En este contexto, estimamos que Syriza debía (ser empujada a) mantener una intransigencia total en su rechazo a toda austeridad… por tanto preparar
activamente la salida del euro, que se derivaba de ello de forma inevitable. No en nombre de un repliegue sobre el Estado nación, sino en nombre del
combate por una Europa diferente. Para nosotros, el Grexit era (desgraciadamente) el único medio concreto de proseguir este combate en estas circunstancias
desfavorables de desincronización de las luchas contra la austeridad. Hemos apoyado por tanto la idea de un “Grexit” de izquierdas, que combinaría 1) una
radicalización anticapitalista en el plano interno -indispensable para enfrentarse a las grandes dificultades socio económicas derivadas del propio
“Grexit”-, y 2) un llamamiento internacionalista muy claro en dirección a las personas explotadas y oprimidas de los demás países europeos (recordemos que
Tsipras jamás ha lanzado un llamamiento así).

Grexit de izquierdas, por tanto internacionalista

Esta toma de posición se apoyaba en la siguiente consideración: una capitulación de Tsipras sería una grave derrota para la izquierda “radical”, en Grecia
y en toda Europa, mientras que un “Grexit” de izquierda habría permitido continuar la lucha, no solo en Grecia, sino también en dirección del movimiento
sindical y de los demás movimientos sindicales en el resto de Europa. Una lucha muy difícil, cierto, pero todo era mejor que la capitulación.

Como he escrito en este blog /2: “(el “Grexit” de izquierdas)

es una forma, para los trabajadores y las trabajadoras y la juventud de Grecia, de decir a sus hermanos y hermanas de toda Europa: lo sentimos, no
tenemos otra opción; esperábamos desencadenar una lucha común contra esta Europa del capital, pero comprendemos vuestras dificultades, la desigualdad
de las situaciones y de los ritmos, los obstáculos a los que hacéis frente; sin embargo, no os engañéis sobre nuestras intenciones, nuestra perspectiva
sigue siendo derrocar la UE con vosotros para construir juntos una Europa diferente; es la razón por la cual seguimos siendo solidarios con vuestras
luchas y os pedimos que sigáis siéndolo con la nuestra; tendremos mucha necesidad de esta solidaridad pues vamos hacia pruebas difíciles
”.

Hemos insistido en que “la necesidad de romper con el euro no implica hacer de la salida del euro el eje central de un programa alternativo. Incluso en Grecia, donde la
cuestión se plantea sin embargo de forma candente e inmediata, el eje del programa alternativo debe ser el rechazo de toda austeridad y la puesta en
marcha de una política social, ecológica, anticapitalista y democrática, que mejore directamente la suerte de los trabajadores y las trabajadoras, de
la juventud, las mujeres, de las víctimas del racismo y de los campesinos”.

¿Y ahora?

Nunca se repetirá lo suficiente: el apoyo de la LCR al Grexit era una posición táctica dictada por una coyuntura excepcional. Ésta estaba marcada en
particular por un lado por el hecho de que el gobierno “de izquierdas” estaba entre la espada y la pared y, por el otro, por el aislamiento internacional
de la clase obrera griega. Ahora bien, el contexto ha cambiado en parte. En Grecia, la derrota ya ha acontecido, es algo indiscutible. ¿Qué conclusiones
sacar de ello?

En la península, las fuerzas de izquierda que rechazan la capitulación de Tsipras sacan la lección de ésta. En particular, se pronuncian por la salida del
euro y prometen un referéndum sobre la UE. Es tanto más lógico en la medida en que el tercer memorándum tiene todas las posibilidades de hundir aún más el
país en el marasmo, por tanto de desembocar, así y todo, a medio plazo, en su expulsión de la moneda única… en condiciones aún peores que hoy. Pero las
tomas de posición de los portavoces de la Unidad Popular no nos resultan satisfactorias. La declaración programática de la Unidad Popular llama a un
“frente popular y patriótico” contra “la actual UE alemana”. Su denuncia de las instituciones europeas no parece ligada a la lucha por una Europa
diferente. Este punto merece debatirse pues, sin la construcción de una Europa diferente -los Estados Unidos Socialistas de Europa- el desarrollo desigual
del capital condena a Grecia (como a otros países y regiones) a permanecer en una posición de subdesarrollo.

Fuera de Grecia, los “soberanistas de izquierdas” hacen de la salida del euro la clave de una ruptura con la austeridad. Esta posición no sale del
fetichismo del dinero, no hace más que invertirlo. Para nosotros, el Grexit se imponía en un momento dado en el caso griego como consecuencia de la
intransigencia sobre las reivindicaciones sociales. Para los “soberanistas de izquierdas” al contrario, la salida del euro manda a un segundo plano las
reivindicaciones anticapitalistas y empuja a buscar aliados… de derechas. Salta a la vista que hay ahí una dinámica peligrosa, que puede mover a la
izquierda al terreno de la derecha e incluso de la extrema derecha. Francia muestra que este peligro no puede en absoluto ser desestimado. Como decía la
resolución de la LCR:

Hacer de la salida del euro (o de la UE) el eje de la batalla sería hacer el juego de la derecha extrema y de la extrema derecha, difundiendo la
ilusión de que un desarrollo socio-económico-ecológico armonioso sería posible en el marco nacional. Esta ilusión perjudica a la solidaridad
internacionalista. No obstante, ésta es crucial no solo para la lucha en Grecia, sino también porque la integración de las economías en el continente
necesita una perspectiva anticapitalista europea para satisfacer las necesidades sociales y responder a las urgencias ecológicas”.

El porvenir está abierto

La falta de solidaridad activa con la clase obrera griega era una razón mayor de nuestra toma de posición “a favor” del Grexit. Pero hay que ser prudentes.
La crisis de legitimidad del neoliberalismo es profunda. Se traduce en crisis de legitimidad de la UE y por tanto también de los Estados nacionales que la
constituyen. La fragmentación nacional de las luchas puede ser echada atrás. La brutal ofensiva coordinada de destrucción del medio ambiente, de las
conquistas sociales y de las libertades democráticas que invade el continente no empuja a las conciencias únicamente a la derecha, hacia el
restablecimiento de las fronteras.

Pueden surgir sorpresas donde no se las espera y abrir bruscamente la vía a una convergencia internacional de las movilizaciones. Da fe de ello la
magnífica reacción de solidaridad con los refugiados, en toda Europa, en particular en la Alemania que los soberanistas (tanto de izquierdas como de
derechas) no dejan de describir como ¡el bastión de la reacción! También quizá dará muestra de ello la movilización por el clima, contra la COP21 vendida a
las multinacionales. Ya veremos.

La frustración, la humillación y los miedos acumulados en profundidad frente a las injusticias y las destrucciones innumerables de una sociedad capitalista
cada vez más inhumana pueden mutarse muy rápidamente en indignación y en revuelta. El individualismo y el repliegue sobre las fronteras pueden ceder su
sitio a la cooperación. El sentimiento de impotencia, que domina hoy, puede ser superado en cuanto surjan elementos de autoorganización. Agitar la salida
del euro sin tener en cuenta esta posibilidad equivale a excluirla por adelantado. Este derrotismo no es aceptable.

El futuro está abierto. Más que decretar ex cátedra la necesidad, como consecuencia de la experiencia griega, de que Portugal, España u otro país salga del
euro, mantengamos la vista en el “todos y todas juntos” contra la austeridad, en el “austerexit”. No se trata solo de atemperar el pesimismo de la razón
con el optimismo de la voluntad. Se trata de comprender que el optimismo de la voluntad, cuando corresponde a las necesidades del desarrollo social, puede
también cambiar las condiciones que invitan a la razón al pesimismo.

9/09/2015


http://www.lcr-lagauche.org/encore-une-fois-sur-leuro-et-le-grexit/

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/
http://www.vientosur.info/spip.php?article10312

2/
http://www.vientosur.info/spip.php?article10315



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