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Argelia, entrevista a Mahmoud Rechidi líder del PST, tras el atentado del 17 de julio
"La barbarie que acecha a la humanidad se alimenta de la miseria social"
31/07/2015 | Tinhinane Makaci

Esta entrevista con Mahmoud Rechidi ha sido realizada tras el atentado que costó la vida a nueve soldados del Ejército Nacional Popular (ANP en las siglas en francés) cerca de Ain Defla, el pasado 17 de julio.

Pregunta: ¿Qué lectura hacéis de que la esfera yihadista argelina esté ya marcada por AQMI y Daech?

Mahmoud Redhidi: No pienso que la situación corresponda a lo que parece sugerirse de tu pregunta. Quiero decir que Argelia no está marcada por un rebrote del yihadismo. Sin embargo, algunos núcleos de grupos armados, que participan de tal o cual franquicia, intentan de vez en cuando acciones, más o menos espectaculares, con el objetivo evidente de suscitar un impacto y de señalar una cierta capacidad de hacer daño. Los ejemplos de Tiguentourine /1 en 2013, reivindicado por el AQMI (Al Qaeda en el Magreb Islámico), y el rapto del francés Gourdel /2 en 2014, reivindicado por Daech (Estado Islámico), tienen que ver con esta estrategia.

De hecho, estamos muy lejos de los años 90 y de lo que se desarrolla en los países de la región. Sin embargo, por una parte las recetas económicas liberales impuestas por el poder político actual en Argelia que no dejarán de agravar el desastre social y la desesperación y, por la otra, los graves ataques a las libertades democráticas, pueden precipitar a una parte de la juventud en los brazos armados del integrismo religioso y del fanatismo.

¿Qué solución, en opinión de las formaciones de izquierdas, hay que dar a la cuestión yihadista? ¿Puramente represiva o política?

Para el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) no hay solución policial a los problemas políticos como lo afirmamos ya en los años 90. La derrota de los islamistas armados en Argelia, cuyas exacciones y barbarie siguen aún vivas, fue primero política debido a la desafección popular desde finales de 1994.

Los reconciliadores de Saint´Egidio /3 o la presidencia del poder militar de la época y sus aliados de 1995 surfeaban sobre esta realidad. A partir de ahí su derrota militar se reducía a una cuestión de tiempo. Por supuesto, no se trata aquí de volver a las exacciones de unos y de otros que ya denunciamos entonces. En cambio, la solución política que preconizábamos no es la del presidente Bouteflika. La reconciliación y la concordia no se decretan consagrando la impunidad y la injusticia. La solución política democrática supone al menos el reconocimiento de los crímenes y el perdón de las víctimas mediante una justicia aceptable para todos. La solución política democrática exige decisiones económicas y sociales que garanticen el pan, el trabajo y la vivienda para todos, que aseguren la libertad y la dignidad al pueblo argelino y ofrezcan un horizonte de esperanza a nuestra juventud.

¿Comparten la idea de que se trata de grupos que obedecen a agendas internacionales? Si es así, ¿cuales?

Lo que llamas agendas internacionales nosotros, por nuestra parte, las llamamos los intereses de las potencias occidentales imperialistas y sus aliados, como las monarquías del Golfo. Pero esto no es nuevo. Los EE UU han sido los grandes artífices de la financiación, el entrenamiento y el armamento de los grupos armados en América Latina y otras partes desde hace decenios, imponiendo dictaduras y regímenes aliados.

Desde la época de la guerra fría y la intervención militar soviética en Afganistán en 1979, el islamismo político o armado ha sido impulsado y apoyado en toda la región por los Estados Unidos y sus aliados occidentales. Las revelaciones sobre las relaciones de Bin Laden y su rama de Al Qaeda con la CIA son conocidas por todo el mundo. La estrategia puesta en pie por la administración Bush para la reconfiguración del Gran Medio Oriente (GMO) -abiertamente intervencionista, neocolonialista y neoliberal- revelaba los apetitos estadounidenses en la región y su intención de eliminar a los regímenes políticos recalcitrantes.

El reciente reconocimiento por un responsable del Pentágono del apoyo de los Estados Unidos al desarrollo de Daech entre 2012 y 2013, vía Turquía, Arabia Saudita y otros aliados, no deja ninguna duda en este tema, en cuanto a su utilización para debilitar a Irán, a Hezbolá, al régimen sirio y, de rebote, a la Rusia de Putin. La intervención directa de la OTAN en Libia y el asesinato del dictador Gadafi traduce esta estrategia de caos creador de contrarrevoluciones y de intimidación de los pueblos tunecino y egipcio que se atrevieron a desencadenar un proceso revolucionario y a expulsar a los dictadores Ben Alí y Mubarak, amigos de los Estados Unidos y de la UE. Para concluir, diría que sí, hay agendas internacionales.

Pero sin caer en la teoría del complot y de manipulación del extranjero, que nos son ofrecidas a cada movimiento social, no se puede ignorar una realidad política, económica y social en nuestro país que favorece esas agendas y que mina la capacidad de resistencia de nuestro pueblo para defender su soberanía y su independencia.

La ausencia de libertades democráticas y las recetas económicas liberales, inspiradas por el FMI, el BM, la OMC, la UE y algunas ONGs, llevan a la catástrofe económica y social. Las previstas privatizaciones del sector público, la creciente puesta en cuestión de las subvenciones a los productos de primera necesidad, de las ayudas sociales y de la salud pública y gratuita (proyecto del nuevo Código de la Salud), la precarización de las relaciones de trabajo y de las condiciones de vida (proyecto del nuevo Código del Trabajo), el desarrollo de la corrupción y del nepotismo, la explosión de las importaciones, del paro y del mal vivir entre la juventud, son otras tantas señales e ingredientes que abrirán el camino a esas agendas y sus brazos armados como AQMI, Daech y Boko Haram.

¿Qué consecuencias tiene el atentado de Aïn Defla en el campo político y de la seguridad?

El atentado de Ain Defla /4 no tiene nada de extraordinario. Por supuesto, hay nueve jóvenes soldados muertos y otros heridos según los medios y los comunicados oficiales. Esto ha creado una conmoción y una cierta angustia en un contexto marcado por los recientes atentados de Susa /5, del conflicto de Ghardaia /6 y de las guerras civiles en la región. También, su amplificación por los medios locales e internacionales da a este atentado una dimensión y un impacto mayores. Pero, desde un punto de vista estrictamente militar, este atentado no representa ningún salto cualitativo ni una elaboración complicada. Al contrario, se trata de un pequeño grupo armado que golpea para desaparecer luego en la naturaleza. Una vez más, es el impacto mediático y una relativa capacidad de hacer daño lo que se busca a través de este acto.

En el plano político, las principales consecuencias están lejos de reducirse a las reacciones de la oposición liberal, consistentes en criticar la calidad del equipamiento del ejército y su organización.

Aunque la amenaza islamista armada no es algo que haya que descartar completamente, incluso cuando, como he señalado antes, hoy está en un estado grupuscular, lo cierto es que se imponen medidas políticas, económicas y sociales. Las recetas económicas liberales que benefician a una ínfima minoría de depredadores, cuyos destrozos sociales son palpables en Argelia y a escala internacional, deben ser abandonadas. Es necesario el levantamiento de todas las trabas al ejercicio de las libertades democráticas, en particular las relativas a las libertades sindicales, a los derechos de organización, expresión y manifestación. Hay que emprender la batalla por la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres por la derogación del Código de la Familia y la instauración de leyes civiles. Hay que promover los derechos culturales y lingüísticos de todas las componentes de nuestro pueblo. Hay que poner en pie una estrategia de desarrollo económico nacional que pueda satisfacer las necesidades sociales de todos, consagrar la soberanía del pueblo argelino sobre sus riquezas y garantizar su independencia y el ser dueño de su destino. Pues la barbarie que acecha a la humanidad, a través de los diversos integrismos religiosos o a través de la extrema derecha y el fascismo, se alimenta fundamentalmente de la miseria social y de la desesperación de los pueblos.

Mahmoud Rechidi es Secretario General del Partido Socialista de los Trabajadores (PST). (El título y las notas de la entrevista son de la redacción de ESSF).

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article35548

Fuente original: http://www.reporters.dz/index.php/grand-angle/item/48759-mahmoud-rachedi-leader-du-pst-la-menace-islamiste-armee-n-est-pas-a-ecarter-meme-si-elle-est-a-l-etat-groupusculaire

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas:

1/ Toma de rehenes el 16 de enero de 2013 perpetrada por un grupo islamista armado en Tiguentourine, 30 km al oeste de Ain Amenas, en el sudeste argelino. La operación tuvo por objetivo a 800 trabajadores del sector del gas, el último de los cuales fue liberado al cabo de 3 días.

2/ Hervé Gourdel, un francés aficionado al senderismo y guía de alta montaña, fue secuestrado según la versión oficial y de los medios, en una zona montañosa del este de Tizi Ouzou, en Argelia, por un grupo terrorista llamado "los Soldados del Califato en Tierra Argelina". Ha circulado un vídeo titulado "Mensaje de sangre al gobierno francés", mostrando la decapitación de Gourdel por ese grupo.

3/ Referencia a un muy conocido diálogo en Roma, con el nombre de "contrato de Sant´Egidio". Era una tentativa de reconciliación de un grupo de partidos argelinos heterogéneos reunidos por iniciativa de la comunidad católica de Sant´Egidio en enero de 1995.

4/ Este ataque terrorista tuvo lugar el viernes 17 de julio pasado, correspondiente al primer día del Aid al-Fitr, en la provincia de Ain Defla -centro del país y a 145 km de la capital Argel. Nueve jóvenes soldados fueron muertos y otros dos heridos.

5/ Sangriento atentado que tuvo lugar el 26 de junio pasado contra turistas en un hotel de la costa de Túnez y que costó la vida a 38 personas.

6/ Referencia a la sangrienta ola de violencia intercomunitaria que tuvo lugar en las últimas semanas en la región de Ghardaia, al sur de Argelia y que, por otra parte, dura ya dos años entre las comunidades mozabitas (bereberes) y chaâmbas (árabes).



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