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El atentado de Daech en Suruç (Turquía)
El AKP y el Estado profundo turco también culpables
24/07/2015 | Joseph Daher

El grupo ultrarreaccionario Daech (el autodenominado Estado Islámico) ha atacado el lunes 20 de julio de 2015 el centro cultural de Amara en Suruç en Turquía, que acogía una reunión de 300 jóvenes, miembros de la Federación de Asociaciones de Jóvenes Socialistas de Estambul, que acudía a la ciudad de Kobane en Siria para colaborar en la reconstrucción de esta ciudad mayoritariamente poblada por kurdos. Estos jóvenes revolucionarios habían abandonado Estambul la víspera, para presentarse como los “hijos de Gezi”, los hijos del movimiento de protesta que comenzó en Estambul en junio de 2013. En un vídeo de su campaña uno de los jóvenes socialistas del SGDF declaraba: “Plantaremos 500 árboles en nombre de los revolucionarios muertos en la resistencia contra el EI en Kobane. Vamos a plantar frutales en nombre de Berekin Elvan, muerto a los 15 años durante las protestas de la plaza de Gezi. Reconstruiremos el museo de la guerra en Kobane, pondremos en condiciones la biblioteca y la guardería del centro cultural, construiremos una zona de juegos y ayudaremos a limpiar el centro de Kobane”. Los jóvenes llevaban libros, juguetes, vestidos y los retoños de los árboles que iban a plantar.

El atentado ha causado la muerte de más de 30 personas y más de un centenar de heridos. Al mismo tiempo, Daech atacaba la ciudad de Kobane. Estos nuevos atentados de Daech se añaden a los numerosos crímenes y masacres del movimiento ultrafundamentalista en Iraq y Siria y también por toda la región del Medio Oriente y de África del Norte, en su proyecto totalitario y reaccionario que ataca a todos los pueblos de la región sin excepción. En Siria, Daech ha atacado en particular a los revolucionarios sirios.

Este atentado debe sin embargo ser comprendido como una consecuencia de las políticas del gobierno del AKP turco con la colaboración del Estado profundo turco dominado por su mando militar desde el comienzo de los procesos revolucionarios en la región a finales de 2010 y comienzos de 2011 /1. Estas dos fuerzas reaccionarias no han dejado de acercarse estos últimos años a pesar de sus importantes enfrentamientos al comienzo de la llegada al poder del AKP en 2002.

Hay que recordar, también, el refuerzo del autoritarismo del gobierno del AKP en el curso de los últimos años, con multiplicación de leyes liberticidas y que dan más peso a las fuerzas de seguridad y de policía en la represión violenta de movimientos populares, como el de la plaza Gezi en 2013, manifestaciones como la Gay Pride en Estambul últimamente o el primero de mayo, represión de huelgas, utilización de discursos comunitarios contra los alevíes, discurso conservador y reaccionario contra las mujeres (Erdogan declaraba que la igualdad hombres-mujeres es contra natura). Todo ello sin olvidar los asuntos de corrupción, refuerzo del control de ejecutivo sobre el aparato judicial adoptado por un proyecto de ley en diciembre de 2014 y otras manipulaciones a nivel de la justicia, en particular la destitución por razones disciplinarias de cuatro fiscales turcos de alto rango que habían instruido procesos de corrupción que habían conmovido el invierno de 2013-14 al régimen del AKP, etc…

Como subrayaban con razón activistas progresistas turcos, es también extraño que el ejército turco sea tan eficaz en rechazar a civiles sirios que huyen de los bombardeos del régimen de Assad o los ataques de Daech e intentan atravesar clandestinamente hacia Turquía, como hace unos días cuando casi 500 civiles sirios fueron detenidos por las fuerzas de seguridad turcas, pero tan incapaz de asegurar la seguridad de una concentración de 300 personas en un centro cultural. Por otra parte los autobuses de los jóvenes socialistas eran seguidos desde Estambul por policías de paisano. Además el gobernador de Urfa había dado, en junio, la orden de detener a unos periodistas que le preguntaban a propósito de la presencia de miembros de Daech en la ciudad.

Las manifestaciones en solidaridad con las víctimas de Suruç han sido también reprimidas por la policía turca, la misma noche en en que se produjeron, Estambul.

En efecto, el gobierno del AKP ha apoyado en Siria, a actores islamistas y yihadistas contra las fuerzas democráticas sirias y kurdas de la revolución. Esto ha podido ser constatado cuando el líder del Ejército del Islam, Zahran Alloush, que tiene su base en los alrededores de Damasco, pudo acudir a Estambul sin ningún problema para asistir a una conferencia de ulemas, mientras que numerosos civiles sirios son rechazados en las fronteras turcas. El gobierno turco ha cerrado también los ojos sobre el paso, por Turquía, de yihadistas hacia Siria, transformando a Turquía en una zona de tránsito para los yihadistas que vienen del mundo entero. Se han descubierto, también, colaboraciones entre el ejército turco y ciertos grupos islamistas y yihadistas. En mayo de 2015, el antiguo fiscal de la región de Adana, Suleyman Bagriyanik, y sus adjuntos Ozcan Sisman, Aziz Takci y Ahmet Karaca fueron detenidos por las autoridades turcas y comparecieron ante el tribunal de Adana. El antiguo coronel Ozkan Cokay fue detenido por ser el más alto rango de la región. Los cuatro fiscales habían sido trasladados y luego suspendidos en sus funciones tras haber ordenado el registro de varios camiones y autobuses en las provincias de Adana y Hatay, fronterizas con Siria, en enero de 2014, porque sospechaban contrabando de “municiones y armas” con destino a Siria. Una serie de documentos habían circulado entonces en Internet afirmando que los camiones registrados eran, en realidad, vehículos de la Agencia de Información Nacional (MIT) que entregaba armas a grupos islamistas que combatían contra el régimen de Assad.

En el otoño de 2014, cuando Daech asedió durante todo un mes la ciudad de Kobane provocando la salida de alrededor de 200 000 personas, el gobierno del AKP se negó a ayudar a los kurdos o a dejar pasar a combatientes del PKK a través de la frontera para combatir a los yihadistas. Durante ese período, fueron destruidas tiendas de campaña que acogían a los refugiados y una cadena humana de activistas por la paz a lo largo de la frontera fue agredida a golpe de granadas lacrimógenas en la frontera con Kobane. En aquel momento, el presidente turco Erdogan declaró que el PKK era peor que los terroristas de Daech. Las autoridades turcas impusieron, en ese mismo período, un toque de queda, por primera vez desde 1992, en seis provincias del país pobladas mayoritariamente por kurdos tras manifestaciones importantes de los miembros de la población kurda contra la política del gobierno AKP de no querer ayudar a la ciudad de Kobane y rechazar el paso de los combatientes kurdos hacia Siria.

El objetivo principal era y sigue siendo hoy para el gobierno del AKP impedir toda forma de autonomía del pueblo kurdo en Siria, a la vez que apoya a corrientes fundamentalistas en Siria con afinidades ideológicas y políticas y con conexiones con el poder central de Estambul y que son hostiles a toda forma de autonomía del pueblo kurdo. Estas políticas y el discurso chauvinista del presidente Erdogan hace difícil toda prosecución del proceso de paz emprendido con el PKK en 2013 y que está hoy totalmente detenido.

Durante la última campaña electoral, el movimiento del Partido Democrático del Pueblo, conocido con el nombre de HDP, que ha logrado un resultado histórico del 13,1% y ha obtenido 80 diputados, ha sido también objetivo de numerosas intimidaciones agresivas por el partido del AKP y particularmente del presidente Erdogan, por no hablar de las agresiones físicas por movimientos nacionalistas turcos de extrema derecha o bien los ataques con bomba contra sus reuniones electorales. Este partido, mayoritariamente kurdo, ha logrado ampliar su audiencia más allá de la comunidad kurda (20% de la población en Turquía) con un programa político democrático y progresista que reconoce el genocidio armenio, defiende los derechos de la población LGBTQI (con el primer diputado abiertamente homosexual en el Parlamento) y los de las minorías religiosas y étnicas y tiene más de un 40% de sus representantes mujeres).

Estas políticas agresivas del AKP tienen una base histórica de discriminación y de represión del Estado turco contra el pueblo kurdo, cuya identidad continúa en muchos aspectos siendo negada a pesar de los avances, tanto a nivel cultural, socioeconómico como político. En este marco el movimiento del PKK y sus miembros ha sido criminalizado: hay más de 8 000 presos políticos kurdos en Turquía. Es necesario condenar la inscripción del PKK en este marco en las listas de las organizaciones terroristas, como la de la Unión Europea, aunque se puedan hacer críticas al PKK /2.

El gobierno del AKP y el estado profundo turco dominado por los militares, tienen una responsabilidad en esta bárbara masacre cometida por Daech, y por ello hay también que oponerse a esos dos actores, igual que a cualquier movimiento que se reclame de la herencia kemalista, para esperar un cambio radical hacia más democracia, justicia social e igualdad para todas las clases populares en Turquía, por el derecho a la autodeterminación del pueblo kurdo en Turquía (pero también en Siria, Iraq e Irán) y el reconocimiento del genocidio armenio y otras causas populares…

21/07/0215

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article35497

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ Ver “Le “modèle turc” et les révolutions arabes”, http://www.lecourrier.ch/103490/le_modele_turc_et_les_revolutions_arabes

2/ Ver http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article34050

Publicado en “L’attentat de Daech à Suruc, Turquie, l’AKP et l’Etat profond turc aussi coupables…” :

https://syriafreedomforever.wordpress.com/2015/07/21/lattentat-de-daech-a-suruc-turquie-lakp-et-de-letat-profond-turc-aussi-coupables/



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