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Escrito desde Canarias…
Reivindicación y memoria en torno al 18 de julio de 1936
23/07/2015 | Manuel de la Rosa Hernández

El 18 de julio pasado se cumplieron 79 años del levantamiento militar que impuso la dictadura franquista, durante casi cuatro décadas, en el Estado español. Ese levantamiento se hacía no solamente para cambiar el gobierno y sustituirlo por otro; su objetivo era aniquilar las esperanzas que habían surgido en torno a la república democrática instaurada a partir del 14 de abril de 1931, pero también para aterrorizar a la población mediante los asesinatos en masa.

Dentro de un año habrán transcurrido 80 de aquellos hechos, que tuvieron lugar a partir del verano de 1936 en el Estado español.

Para entonces sería interesante desarrollar actividades que revaloricen y rememoren las luchas, valores éticos, lecciones y aportaciones y de quienes fueron protagonistas contra ese levantamiento militar, en una perspectiva de transformación y emancipación social y política.

Frente al revisionismo histórico de aquellos acontecimientos es fundamental contraponer la veracidad de hechos, rescatando testimonios de los vencidos, recuperando la memoria histórica y reconociendo la dignidad de los que combatieron por la libertad y la justicia social.

¿Qué representaba la república para levantar tantas pasiones?

En el Estado español antes del 14 de abril de 1931 lo que imperaba era el régimen monárquico de los Borbones. La victoria en unas elecciones municipales de los partidos republicanos llevó al cuestionamiento de la monarquía de Alfonso XIII y a la instauración de la Segunda República. En las elecciones generales a Cortes de junio, los partidos republicanos ganaron por aplastante mayoría.

Millones de personas, que querían cambiar su situación que vinculaban con la permanencia del régimen decadente de la monarquía borbónica española, intentaban, con la República, resolver sus anhelos de democracia, tierra, derechos, laicidad,… Todas esas luchas y aspiraciones se juntaron en un solo objetivo.

Tras un breve periodo de gobierno de una alianza de republicanos y socialistas, la derecha va a ganar las instituciones de la República, primero en las elecciones municipales en abril de 1933 y en noviembre con las elecciones parlamentarias generales a las Cortes. Las contradicciones latentes en aquella sociedad tan desigual estallaron pronto y las fuerzas conservadoras volvían, así, a tomar fuerza.

El triunfo de la alianza de las derechas españolas (coaligadas en la CEDA), en el contexto de aquellos momentos, en que se daba un avance del fascismo en Europa, se percibió como una amenaza. En Alemania se había instaurado el régimen nazi de Adolf Hitler y en Italia había triunfado el gobierno fascista de Mussolini. Por todo ello se promovieron movilizaciones populares contra ese gobierno. Un caso de importancia singular fue el de Asturias donde bajo el impulso de todas las fuerzas políticas y sindicales de izquierdas se produjo lo que se conoce como revolución de Asturias. El gobierno de la derecha recurrió para el aplastamiento de los insurgentes asturianos a la entrada en escena, al mando de Franco, de tropas coloniales españolas, habitualmente acantonadas en el protectorado español de Marruecos. Esto supuso un primer ensayo del enfrentamiento de las tropas a un eventual levantamiento popular que conllevará la detención de miles de personas luchadoras en Asturias.

Más adelante, las luchas por los derechos laborales, por la amnistía de los presos de Asturias, por la tierra, por los derechos nacionales, provocaron el desgaste del gobierno derechista. Es así como el Gobierno de Lerroux minado por los escándalos financieros renunció y disolvió las Cortes en enero de 1936. En febrero ganó las elecciones el Frente Popular, una coalición de partidos de la izquierda, y otras fuerzas sociales del pueblo, contando con el apoyo del anarco sindicalismo y del POUM.

A pesar de que este nuevo Gobierno apenas hizo cambios profundos ni los pretendía, la oligarquía agraria y financiera no quería permitir que esto supusiera la reanimación de la lucha social en clave radical o revolucionaria. El triunfo electoral del Frente Popular se dio en medio de la lucha obrera y popular que se venía produciendo en el seno de la República tras el llamado bienio negro en que había ganado las elecciones la referida coalición de derechas (la CEDA).

Guerra y revolución

El 18 de julio de 1936 una buena parte de la oficialidad militar española protagoniza un alzamiento fascista. Siguen un plan conspirativo coordinado a escala de Estado. Altos mandos militares españoles, con el general Mola a la cabeza, preparan algo más que un golpe de mano contra el gobierno democráticamente constituido. Pretenden sustituir el régimen democrático de la República e instaurar un régimen de terror.

Dentro de ese plan, a Franco le corresponde ponerse al frente de las tropas coloniales establecidas en el protectorado español de Marruecos. El comandante militar Francisco Franco estaba al frente de la Capitanía General de Canarias, no por casualidad. Lo habían destinado a estas tierras porque eran conocidas sus posiciones claramente pro golpistas.

Las tropas españolas acantonadas en el norte de África eran claves para el triunfo de esta sublevación. Franco saldrá desde Las Palmas hacia Marruecos a bordo del Dragón Rapide, una aeronave alquilada en Inglaterra con el apoyo del empresario Juan March y del director del periódico ABC que hicieron posible traerlo de incógnito hasta Las Palmas para permitir al General Franco ponerse al frente del levantamiento militar iniciado allí el día anterior. El 17 de julio se inicia el levantamiento fascista en el protectorado español del norte de Marruecos donde se acantonaban las tropas africanas del ejército español.

El pronunciamiento militar se prepara para todos los territorios del estado simultáneamente. Pero no triunfará inicialmente en todos lados. El alzamiento militar va a imponer un régimen de terror con cientos de miles de personas asesinadas, detenidas, exiliadas en el conjunto del Estado español. De Canarias Franco toma rumbo al norte de África no sin antes dejar dadas a su bando las instrucciones pertinentes para que todo fuera tomado por los militares. En estas islas, a pesar de que no hubo guerra, entre 3 000 y 5 000 personas, según diversos cálculos, fueron eliminadas.

El nuevo régimen instaurado era la expresión de los intereses de la oligarquía terrateniente y financiera, apoyado en el giro hacia la contrarrevolución de sectores de las clases medias agrarias y urbanas.

Pero frente a ese ominoso régimen de terror se levantó la lucha de miles de combatientes por la libertad. Así, el levantamiento fascista fue neutralizado en una parte de los territorios del Estado. El 19 de julio y en días posteriores muchos destacamentos obreros tomaron lo que pueden y allí donde podían para resistir al llamado “alzamiento nacional”. La resistencia fue, en principio, mayor en las grandes ciudades y en las zonas de gran concentración obrera como Madrid o Cataluña.

Esa resistencia popular inicial propiciará una resistencia armada durante tres años, a la que se unen sectores de las tropas republicanas que no se pasaron al bando fascista. En octubre de 1936 se les suma la participación de las Brigadas Internacionales. Pero mientras las potencias fascistas de Alemania e Italia apoyaban incondicionalmente el alzamiento militar desde un primer momento, las democracias europeas se declararon neutrales frente al golpismo. Los brigadistas internacionales tenían claro que en el Estado español se decidía la suerte de los derechos y libertades de millones de ciudadanos del Estado español, pero también las libertades en Europa, como tristemente se pudo corroborar después.

Se configuran durante un tiempo dos gobiernos, el del fascismo instalado en Burgos y el de la República, con Gobierno en Madrid y después en Valencia. Finalmente con la caída de Barcelona terminaron esos tres años de resistencias populares frente a la barbarie fascista. Se reprime, se adoctrina, se anulan derechos y libertades… Canarias quedó, desde el primer momento, bajo el dominio del alzamiento fascista triunfante.

En los territorios donde triunfó primeramente la resistencia y se ofreció un combate sin cuartel a la reacción durante tres años, como en Aragón o Cataluña, se llevaron a cabo experiencias de control y autogestión de fábricas y de colectivización de tierras, de avances democráticos y sociales en todos los terrenos, que quedaron en la memoria colectiva. Conocer ese pasado es importante para construir un futuro de libertad y justicia social. Ese próximo 80 aniversario puede ser una oportunidad para ello; ¡ no lo perdamos de vista!

22/07/2015

* Manuel de la Rosa Hernández es activista social



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