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Turquía
El Estado Islámico ataca la solidaridad entre los pueblos en Suruç
21/07/2015 | Emre Öngun

El 16 de junio de 2015, es decir hace apenas un mes, el prefecto de Urfa (en Turquía) era entrevistado por un periodista sobre el hecho de que refugiados de Til Abyad (Girë Spi en kurdo) reconocieran a combatientes del Estado Islámico (EI) en los alrededores de Urfa. Respondió diciendo de que no había ninguna amenaza del EI en Urfa y que la entrevista había acabado. Luego detuvo durante una noche a los periodistas.

Hoy, 20 de julio de 2015, en ese mismo departamento de Urfa, en la localidad de Suruç, en la frontera siria, un atentado suicida del EI ha causado la muerte de 32 jóvenes militantes revolucionarios que acudían a la ciudad mártir de Kobane a fin de contribuir a su reconstrucción.

Sería difícil ilustrar más trágicamente la culpable hospitalidad del Estado turco hacia el EI; de hecho, la protección que le ha concedido. Ahora bien, como escribe F. Benlisoy en la revista Baslangiç, la masacre de Suruç no es una “provocación” sino una declaración de guerra de una claridad meridiana.

El presidente Erdogan, obnubilado por su voluntad de someter Siria a los capitalistas turcos y acabar con el movimiento kurdo, se ha implicado en este vía que supera de lejos la capacidad de su gobierno. La evolución de Rojava (el Kurdistán sirio) con sus tres cantones autónomos bajo la dirección del PYD, partido hermano del PKK, representa una realidad política insostenible para Erdogan que no es más que el heredero de la tradición nacionalista del Estado turco. No hay duda de que Erdogan hubiera preferido otro socio que el EI para llevar a término su proyecto, pero no hay que olvidar jamás su declaración: “No dejaremos jamás que se construya un Estado (se entiende kurdo ndla) en el norte de Siria, en nuestra frontera Sur. Queremos que esto se sepa. Continuaremos nuestro combate en este sentido cualquiera que sea el precio a pagar”.

El precio es la importación de la guerra y del EI a la propia Turquía. Tampoco hay que olvidar que, ahí también, Erdogan no hace más que seguir la “tradición” del Estado turco que había movilizado a la organización ultra reaccionaria y violenta del Hizbulá kurdo (no confundir con su homólogo libanés) contra el PKK durante los años 1990.

En Turquía, los allegados a Erdogan han multiplicado las declaraciones, si no pro-EI, al menos poniendo en el mismo plano el EI y el PKK, principal organización de liberación de los kurdos de Turquía. Bandas de pseudo “solidaridad con Siria”, en realidad de apoyo al EI, no dudaban en atacar violentamente a opositores en el corazón de las ciudades. Sufriendo las presiones de su patrón estadounidense, Erdogan ya no podía proseguir esta misma política y ha tenido que endurecer recientemente su actitud hacia el EI. Éste había replicado hace una semana y había mandado amenazas muy explícitas vía una página en turco luego cerrada. La acción no se ha hecho esperar. No ha tenido por objetivo el ejército turco, sino voluntarios, jóvenes militantes del SGDF (Federación de Asociaciones de la Juventud Socialista, órgano de juventud del ESP Partido Socialista de los Oprimidos, de tradición hoxaista), del HDP (entre ellos una miembro de su Comité Central), militantes asociativos y anarquistas. El objetivo muestra cual es el verdadero adversario que teme el EI: la resistencia kurda y el movimiento de solidaridad.

Conforme a lo que habíamos planteado tras la masacre de masas de Kobane (ver http://www.vientosur.info/spip.php?article10246), este tipo de iniciativa del EI es en realidad el síntoma de su debilitamiento en el frente. De ese modo, el EI intenta dar varios golpes: romper la cadena de solidaridad con Kobane y hacer que retroceda el gobierno turco sin atacarle directamente.

Por su parte, el gobierno de Erdogan hace frente a un odio bien merecido por la mitad de la población que ya se le opone. Frente a un desastre así, no puede más que reaccionar a la defensiva. El primer ministro llama así a la “unidad nacional” y al rechazo a “establecer una relación entre el EI y el AKP”. En el pasado fue más ofensivo… Sus escritores a sueldo lloran con lágrimas de cocodrilo y llaman al duelo. Los más temerarios han comenzado ya a destilar el veneno de la responsabilidad del movimiento kurdo que habría “provocado” tal situación. Pero estas mentiras no engañan más que a quienes están dispuestos a escucharles por otras razones. Las primeras manifestaciones se han desarrollado ayer a la tarde… Y han sido reprimidas por la policía.

El gobierno turco, que recordemos que sigue sin constituirse tras las elecciones del 7 de junio en ausencia de socio para el AKP (el gobierno actual es el antiguo, que “resuelve los asuntos corrientes”) y su jefe, el presidente Erdogan, no siembran más que desastres y desgracias alrededor de ellos, hundiéndose en un laberinto cuya salida no encuentran.

32 compañeros y compañeras de Turquía y Kurdistán lo han pagado con sus vidas. Inclinándose respetuosamente ante su memoria, los y las militantes anticapitalistas de Francia deben también comprender lo que está en juego en la lucha del pueblo kurdo y el combate por la democracia en Turquía y en Siria para toda la región y más allá.

21/07/2015

https://www.ensemble-fdg.org/content/letat-islamique-attaque-la-solidarite-entre-les-peuples-suruc

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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