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Debates en torno a la experiencia Griega
Acabar con el tabú del Grexit en la izquierda
19/07/2015 | Daniel Tanuro

"¿Apoyaría el Grexit (la salida de Grecia del euro?" Si quien me planteara la pregunta fuera un Charles Michel cualquiera [primer ministro belga desde 2014], lo que es poco probable, le mandaría a freír espárragos. Le diría que estoy a favor de la anulación de la deuda griega y del derecho del gobierno griego a acabar con la austeridad, como le exigieron sus electores y electoras [el 25 de enero] y lo confirmó el 61 % de los griegos y griegas en el referéndum. Que nadie cuente conmigo para apoyar a Schauble, Dijsselbloem, Van Overtveldt y otros "verdaderos finlandeses" que quieren expulsar a Grecia de su club porque no es suficientemente rica para su gusto. Me parece que es la única respuesta digna de un militante de izquierdas, internacionalista y partidario del derecho democrático de los pueblos a la autodeterminación.

Pero cuando un militante de izquierdas me plantea la misma cuestión (felizmente ocurre más veces), mi respuesta es diferente. Comienzo por decir que el derecho democrático del pueblo griego a la autodeterminación le otorga el derecho de abandonar ese club en el que los ricos le estrujan como a un limón, ponen a su país bajo tutela y se apropian de sus riquezas, humillándole aún más. Incluso voy más lejos: constatando que un número creciente de camaradas en Grecia aboga por el Grexit, afirmo que tienen razón.

Una cuestión política práctica

Pienso que los militantes del ala izquierda de Syriza así como sus fuerzas aliadas en la resistencia social frente al mortífero tercer memorándum, tienen que luchar para dotarse de un gobierno de izquierda radical, realmente radical. Un gobierno que haga frente a las instituciones de la Unión Europea (UE) adoptando, lo más rápido posible, medidas anticapitalistas concretas e indispensables en beneficio de la gran mayoría social, y siendo conscientes de que eso forzará al resto de los gobiernos de la UE a excluirles del euro. Todo ello, 1) incrementa la probabilidad de que el Grexit se de en las condiciones y en el momento que el gobierno griego lo decida, lo que implica también la preparación de múltiples decretos al respecto (una especie de Estado de emergencia constitucional y legal) y 2) provocará el máximo destrozo en la máquina de guerra capitalista que es la UE.

¿Por qué esta respuesta? Simplemente, porque en el contexto actual -con el fin de tomar la delantera a una salida obligada que vendrá dada debido a los efectos acumulados del tercer referéndum y/o las decisiones de las instancias de la UE- no hay otra solución mejor (habría que decir: "de la menos mala") para defender los intereses de los trabajadores y trabajadoras, del campesinado, de la gente pensionista y de la juventud en Grecia. No se trata de una cuestión ideológica en el sentido que nos quieren hacer creer los detractores del Grexit en la izquierda, sino de una cuestión práctica.

Más vale prevenir

El acuerdo que impuso a Tsipras el Eurogrupo (y que Tsipras ha impuesto al pueblo griego contra la opinión de la mayoría de los miembros de la dirección de su propia partido y gracias al apoyo ¡de la derecha y del Pasok!) no hace sino agravar la situación que ha empujado a Schauble y los otros a plantearse la expulsión de Grecia del euro. Las medidas previstas van a agravar el paro, la depresión [económica] y el éxodo; no se podrán alcanzarse los excedentes presupuestarios primarios exigidos en el acuerdo, la privatización de los activos no dará los resultados previstos y el alivio de la deuda será insuficiente (por otra parte, el acuerdo excluye cualquier disminución de su valor nominal). Por tanto, Grecia se hundirá aún más en el marasmo. Y, a no tardar, los "ordoliberales" volverán a poner sobre la mesa la cuestión del Grexit en condiciones que aún peores para el pueblo griego.

Más vale prevenir mientras quede algún margen de maniobra. Más vale prevenir por razones políticas. El hecho de que el grupo en torno a Tsipras haya traicionado el "no" y se haya aliado con los partidos del "si", hace que toda una casta política se recomponga para asumir una política infame, indigna y humillante, que echa por tierra los principios elementales de la democracia y corre el riesgo de abrir las puertas a los neonazis de Amanecer Dorado. La amenaza es real. Y sitúa a todas las fuerzas de izquierda que han impulsado la campaña del "no" ante la responsabilidad histórica de unirse para organizar una respuesta social a las aspiraciones legítimas a la soberanía popular. Se trata de aprovechar el hecho de que la izquierda es aún ampliamente mayoritaria en el país. Se trata de aprovechar el hecho de que la "crisis nacional" griega (como lo entendía Lenin; es decir, "una crisis de toda la nación") está enraizada socialmente para poner al orden del día la perspectiva de un gobierno que rompa realmente con los memorándum. Es preciso hacerlo extrayendo la principal lección de estos últimos seis meses. A saber: es imposible salvarse del yugo del neoliberalismo a través de un acuerdo negociado que respete las reglas de la eurozona.

Prepararse para el aislamiento

Es necesario preparar lo antes posible un Grexit de izquierdas. No para volver a una Europa de los Estados-nación, es decir, no por "soberanismo", sino porque la clase obrera y la juventud griega, desde años y, más aún, desde hace seis meses, están dramáticamente aisladas en su combate corajudo.

La victoria electoral de Syriza, en enero pasado, abrió una brecha en la plancha de plomo austeritaria que hace añicos al mundo del trabajo en todo el continente. Decir que las direcciones tradicionales del movimiento obrero y de la izquierda no han hecho nada para ampliar esta brecha es quedarse cortos: han hecho todo lo posible para cerrarla. La Confederación europea de sindicatos (CES) llegó hasta el punto de desautorizar el referéndum y, de facto, a llamar al voto Si. Las sutilezas entre los partidos social-demócratas del Norte y del Sur de Europa han quedado circunscritas a la división de funciones entre los policías "buenos" y los policías "malos". Y la izquierda de la izquierda, tanto política como sindical, no ha sido capaz de modificar esta situación. Se trata de una constatación dolorosa, pero ineludible.

¿Podemos como refuerzo?

Se dirá que la victoria electoral de Podemos cambiará esta situación y supondrá un refuerzo. Evidentemente, todos y todas esperamos esa victoria, como en su día esperamos la victoria de Syriza. Pero, más allá de que pueda llegar, no es menos cierto que se dará en condiciones distintas a las que se han dado en Grecia desde hace seis meses.

Pablo Iglesias declaró apoyar la aceptación del tercer memorándum por Tsipras. Esto, cuando menos, plantea un problema de orientación. Tendremos un primer test en la gestión de ciudades como Madrid y Barcelona. Es verdad que en el seno de Podemos, al igual que en Syriza, existe una izquierda y que la evolución de ese partido, dado su origen, está más abierta que en Syriza. A partir de ahí, la cuestión táctica que se plantea es la siguiente: ¿la perspectiva de un Grexit de izquierdas (porque la salida del euro no se puede hacer en dos patadas) consolidaría a Podemos como fuerza de ruptura o favorecería sobre todo su posicionamiento "neo-reformista"?

Nos inclinamos por la primera respuesta. Porque si el Grexit está concebido de forma clara como un acto de ruptura anti-austeritaria y de revuelta anti-despótica, favorecerá la toma de conciencia y el desarrollo de la movilización. Al igual que la breve campaña por el "no" en el referéndum, que en la medida que aparecía como un acto de ruptura, aumentó cualitativamente el nivel de solidaridad con el pueblo griego en el resto de países de la UE.

Por un Grexit internacionalista

Es decir, el Grexit de izquierdas debe y tiene que ser un Grexit internacionalista. Una medida por la que los trabajadores y trabajadoras y la juventud griega dicen a sus hermanos y hermanas de todo Europa: lo sentimos, no tenemos otra opción; esperamos desendadenar una lucha común contra esta Europa del capital, pero comprendemos vuestras dificultades, la desigualdad de las situaciones y de los ritmos, los obstáculos a los que hacéis frente; sin embargo, no os equivoquéis en relaciones a nuestra intenciones; nuestra perspectiva continúa siendo echar abajo esta UE junto a vosotros para construir juntos otra Europa; por ello seguimos solidarios con vuestras luchas y os planteamos que vosotros lo seáis con la nuestra, ya que tendremos mucha necesidad de ella porque nos enfrentamos a pruebas difíciles.

No es una salida por gusto

En efecto, no optamos el Grexit por gusto. Las dificultades serán inmensas, sobre todo al principio. El único medio de afrontarlas será impulsar, de verdad, un política totalmente diferente, de tipo ecosocialista. En el terreno económico, diversos economistas en el seno de Syriza han formulado propuestas concretas al respecto.

Pero el fondo de la cuestión es político: estimular la auto-organización y la autogestión en los barrios y en los pueblos; inspirarse en el "presupuesto participativo" de Porto Alegre (en su mejor momento); organizar comités populares para el control de precios (con páginas web); reducir las desigualdades sociales y luchar contra la burocracia; favorecer la emancipación de las mujeres; integrar a los sin-papeles; atraer al pequeño campesinado desarrollando un proyecto de soberanía alimentaria en ruptura con el agronegocio (circuitos cortos, colaboración consumidores/productores); acelerar la transición energética hacia las energías renovables y eficientes; organizar la producción de medicamentos genéricos; desarrollar otro turismo y … aprovechar el turismo como palanca para pesar en la opinión pública en Europa. No son más que de ejemplos. No nos corresponde a nosotros definir ese programa; los camaradas griegos se encargarán de ello; y, llegado el caso, aprenderemos de ellos.

Una vía más tortuosa que la que se podía imaginar, pero no hay otra

La idea de que un país pueda romper con el euro ha constituido a menudo un tabú en la izquierda anti-EU e internacionalista de la que formamos parte. No porque tengamos ilusiones en la UE, no porque creyéramos en la posibilidad de "cambiar la UE" o de "crear una Europa social" en el marco de la UE, sino porque nuestra perspectiva es de acabar con esta Europa para reemplazarla por otra Europa: democrática, social, generosa; por los Estados unidos socialistas de Europa, único marco en el que se puede plantear impulsar alternativas anticapitalistas coherentes. La profunda división entre los países -agravada por la UE- nos obliga hoy, con el caso griego, a romper con ese tabú y plantearnos una vía más tortuosa hacia nuestro objetivo. Eso no significa que aboguemos por un Frexit, un Brexit un Italoxit o lo que fuera. De lo que se trata es de abrir una perspectiva concreta para el estrangulado pueblo griego; por desgracia, no hay otra…

18/06/2015

http://www.lcr-lagauche.org/briser-le-tabou-du-grexit-dans-la-gauche/

Traducción: VIENTO SUR



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