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Grecia
De la adopción del acuerdo a la remodelación gubernamental
19/07/2015 | Sotiris Martalis

En la noche del 15 al 16 de julio, el tercer memorándum precisó de los votos de la oposición (76 diputados de Nueva Democracia, 17 de To Potami y 13 del Pasok) para ser aprobado. Esos votos fueron necesarios dada la resistencia expresada contra el miso en el seno de Syriza: 32 diputados y diputadas votaron "no", 6 votaron "presente" [abstención] y 1 se ausentó. De aquí en adelante, de hecho, estos 39 diputados y diputadas constituyen la tercera fuera política en parlamento. A esto hay que añadir que 109 miembros del Comité Central (CC) de Syriza suscribieron, unas horas antes de que se diera el voto en el parlamento, una carta contra el nuevo memorándum, exigiendo, al mismo tiempo, la convocatoria urgente del CC para que adoptara una posición al respecto. Comité Central que no fue convocado entre el 14 y el 15 de julio. Ahora bien, actualmente, y de forma complementaria, los comités de los diferentes distritos regionales envían resoluciones contra el cuerdo aceptado en Bruselas y adoptado por el Parlamento. Estas resoluciones exigen que se reúna el Comité Central. Entre los comités que han enviado sus resoluciones ya se pueden mencionar: Atenas A, Atenas Sur, Pireo, Tesalónica, Achare, Cefalonia, Ítaca (isla), Préveza, Arta, Zákinthos (isla), Dodecaneso (conjunto de islas), Lesbos (isla) y Samos (isla). Otras están por llegar. Todo esto expresa el descontento que existe en Syriza y certifica la crisis profunda en la que está inmersa. Se trata de una lucha que tiene que ver sobre el papel de Syriza, su orientación, su funcionamiento democrático… que ya fueron puestos en cuestión desde hace tiempo, pero que se ha acentuado tras la opción realizada el 6 de julio; es decir, la reunión [de Tsipras] con el conjunto de los grupos parlamentarios (excepto con Amanecer Dorado), en un clima de "unidad nacional". Como ya lo indicamos hace tiempo, Giorgios Stathakis, Ministro de Economía, y Yannis Dragasakis, vice-primer ministro, jugaron y juegan un papel importante en la orientación económica, por tanto política, de Syriza. Algo que mucha gente ha ignorado.

Este 17 de julio, mi camarada Antonis Ntavanellos -miembro del secretariado ejecutivo de Syriza y uno de los animadores de Red Network en el marco de la Plataforma de izquierda-, en una entrevista con Costas Arvanitis, de radio Syriza, puso el acento en lo siguiente:

1. Una política de austeridad aplicada por un gobierno de Syriza implicaría una transformación de Syriza;

2. Las negociaciones han concluido con este resultado no solo a causa de la presión desplegada por las "instituciones" y sus vasallo en Grecia, sino porque el Gobierno de Syriza se embarcó en ellas con la idea de que era posible poner fin a la austeridad respetando las normas que rigen en la eurozona;

3. A partir de ahí, dejando de lado las consecuencias políticas, económicas y sociales, la única alternativa tangible a la aplicación de un tercer memorándum, era la del hundimiento total,.

4. El riesgo más grande es que la sociedad griega conocía las angustias de una devaluación interna (reducción de salarios, paro, atropello de las pensiones, sanidad y educación diezmadas) antes de embarcarse en un Grexit; por consiguiente, la opción entre el Grexit y el memorándum parecía clara.

5. El euro no puede reducirse a una "moneda única", es ante todo una política económica;

6. El documento de loa 109 miembros del CC de Syriza es correcto, dado que en una situación como ésta es necesario tener un debate de fondo en el partido. Cuanto más difíciles son las condiciones -y lo son de verdad- más atención debemos prestar a lo que vayamos a hacer.

Antonis resumía así lo que a mi entender constituye una de las tareas prioritarias de la "izquierda" de Syriza: "No debemos permitir que Syriza, en contra de sus fundamentos, se transforme en el partido del memorándum y de la austeridad ". Todo ello en un contexto en el que, según las encuestas que hay que tomar con precaución, muchos ciudadanos y ciudadanas piensan que el acuerdo alcanzado era inevitable dado que los negociadores se encontraban en una encrucijada: o este acuerdo, que verdaderamente no es bueno, o una catástrofe bastante mayor. Un chantaje que Tsipras, trasladando el chantaje que las instituciones ejercieron sobre él, ha utilizada ante las y los electos y en el seno de Syriza. Con un discurso como el que da cuenta el semanario To Pontiki el 16 de julio, "La responsabilidad es compartida por Syriza en su conjunto, porque el chantaje al que hemos sucumbido ha sido real. La opción de los diputados y diputadas que han votado "no" en el Parlamento [la madrugada del 16] entra abiertamente en conflicto con el espíritu de solidaridad interna en el seno del partido; sobre todo, en un momento tan grave. Su actitud provoca una herida abierta entre nosotros. Cuando al final, estos camaradas (la Plataforma de izquierda), a pesar de todo, dicen apoyar al gobierno [frente a una moción de censura de la derecha], ese apoyo al primer gobierno de la izquierda en la historia no tiene sentido; hacia delante estoy obligado a continuar hasta el final del acuerdo con un gobierno minoritario en el Parlamento".

Los ministros del "si" y del "no"

Tsipras se verá obligado a poner en marcha el memorándum sin poder contar ya con la mayoría que le permitió formar el gobierno tras las elecciones. Los conservadores y los social-demócratas ya han avisado a Alexis Tsipras que las nuevas leyes que derivan del tercer memorándum no contarán con el apoyo de los diputados de la oposición. Un chantaje más en el contexto de crisis política acentuada. El gobierno necesita disponer de una mayoría parlamentaria, porque estas leyes comportan cambios sustanciales a nivel social. Por ello es probable que se den elecciones anticipadas en otoño, una vez que las votaciones parlamentarias sobre el nuevo memorándum hayan concluido. ¿Qué saldrá de ellas? Nadie puede decirlo.

Por el momento a lo que asistimos es a una remodelación gubernamental. Tsipras no ha dudado en exigir la dimisión de la presidente del Parlamento, Zoe Konstantopoulou, lo que va a traducirse en un conflicto abierto porque la presidente no está dispuesta a dimitir. Tsipras ha expulsado a los ministros de la Corriente de izquierda que han votado No o se han abstenido; es decir, Panagiotis Lafazanis, Dimitris Stratoulis (Seguridad social) y Kostas Isihos (vice-ministro de defensa). Por el contrario, Tsipras no ha marginado a Evangelos Apostolou (Secretario de Estado para la agricultura y la alimentación) y a Taso Hourakis (Secretario de Estado para la educación), que votaron Sí aún cuando eran miembros de la Corriente de izquierda, si bien ya se habían distanciado de esta corriente hace tiempo. También ha ascendido a rango de ministro a un diputado que ha votado Si: Yannis Amanatidis. El principal portavoz del gobierno Gabril Sakelaridis ha sido apartado. Según determinadas informaciones, que hay que confirmar, habría rechazado ser nombrado ministro. Ningún ministro del ANEL ha cambiado. Se ha añadido uno más a la lista: Pavlos Chaikalis, actor, a la Seguridad social. Los nuevos ministros son: 1) Sia Anagnostopoulou, disputada y miembro del Comité Central, profesora de filosofía y proveniente del ala derecha de Syriza, que asume el cargo de Ministra de Asuntos europeos; 2) Pavlos Polakis, diputado, exalcalde de Hanis (o Chania), en Creta occidental, que apoya a la mayoría de Tsipras, asume el cargo de Reconstrucción Administrativa; 3) Trifon Alexiadis, se encarga del la recaudación de impuestos; 4) Yannis Amanatidis, es nombrado Secretario de Estado para Asuntos Extranjeros; 5) Olga Gerovasili, diputada, médico y miembro de la mayoría, asume la responsabilidad de la Secretaría general del Primer Ministro y de la representación gubernamental.

Tsipras ha puesto en marcha un Comité espacial de lucha contra la corrupción bajo la responsabilidad del ministro de Estado Panagiotis Nikoloudis, en el que están Trifon Alexiadis, Paul Pollack (vice-ministro de Reconstrucción administrativa) así como Dimitris Papagelopoulos (responsable en cuestiones de justicia y transparencia) así como el coordinador de la actividad gubernamental Terrence Kouik. Según las normas recogidas en el tercer memorándum, como puestos clave de la administración que son, estarán bajo la supervisión de las "instituciones".

En Syriza está cambiando el clima política, al igual que está cambiando en la forma de mantener el orden público. La policía de choque (MAT) ya ha realizado provocaciones para cargar brutalmente, como en el pasado, contra la manifestación del 15 de julio en la Plaza Syntagma. Procedió a numerosos arrestos, y algunas de las personas detenidas pasarán delante de la justicia el 22 de julio. Recordemos que el ministro responsable del "orden", ayer como hoy, es Yannis Panousiss, antiguo miembro del Pasok y de Dimar (Izquierda democrática), formación que ha desaparecido de los radares electorales tras su participación en el Gobierno de Samaras con el Pasok.

Una sociedad bajo shock. La tarea: hacer emerger la resistencia

La cuestión central es la siguiente: ¿qué pasos dará el movimiento de resistencia social?, ¿con qué ritmos y qué amplitud? Y lo que tiene que ver con esos dos elementos, ¿cómo evolucionará la situación interna en Syriza? En esta nueva fase política es crucial que tengamos la capacidad de construir un frente político y social de oposición que reagrupe a todas las fuerzas de izquierda activas en el interior y fuera de Syriza. La Red Network ya ha tomado la iniciativa de convocar una asamblea nacional amplia para este sábado 18. Hay que esperar que una dinámica similar se manifieste en las filas de la Corriente de izquierda. Lo comprobaremos en las reuniones que se desarrollarán en los próximos días.

Actualmente, la gente trabajadora se encuentra en una situación de espera. En realidad lleva así desde las últimas elecciones: delegando en el gobierno salvo durante el período del referéndum, cuya tendencia que ha sido destrozada políticamente. Por tanto no seria extraño que ante la opoción de Tsipras de suscribir un tercer memorándum se encuentren aletargados. La iniciativa de los sindicatos será uno de los factores claves en el movilización contra las nuevas medidas de austeridad desde el momento en que se sientan sus efectos. En el terreno de las pensiones no sería imposible que las propuestas, próximas a las realizadas por el ministro de trabajo en 2010, Antonis Loverdos, lleven a sancionar aún con mucha más dureza a las y los pensionistas y a las viudas (en lo que respecta a su pensión).

La huelga de 24 horas convocada en el sector público para el miércoles 15 de julio, organizada en un tiempo muy corto, tenía por objetivo enviar un mensaje el día de la votación en el parlamento. Esta huelga fue impulsada por META, la corriente sindical combativa presente en la confederación sindical del sector público (Adedy). Hasta ahora esta corriente apoyaba al gobierno de Syriza. En los próximos meses, esta corriente podría devenir mayoritaria en Adedy. Lo que permitiría incrementar el rol de esta confederación en la movilización contra la austeridad.

META también participó en la manifestación que se desarrolló la noche del 15 de julio delante del parlamento en el que se votaba el referéndum. De ese modo se sitúa en primera línea dejando de manifiesto que la clase obrera esta lista para luchar contra las nuevas medidas de austeridad. Este llamamiento no ha pasado desapercibido.

Desde las elecciones de enero, la policía y la represión se habían vuelto discretas. Ahora, , como lo hemos indicado más arriba, han vuelto a aparecer por primera vez para dispersar la manifestación, atacando con gas lacrimógeno y granadas ensordecedoras. Un hecho, entre otros, que muestra el cambio de la fase política. Y que da a entender que tras una tregua de cinco meses, la resistencia obrera y popular deberá enfrentarse de nuevo a la represión.

Resulta lamentable que en este contexto, el PAME, sindicado-correa del KKe (PC), se obstine en continuar con su actitud sectaria. Es por ello que el 15 de julio decidió manifestarse por su cuenta, tanto al mediodía como a la noche. Su dirección moviliza sus fuerzas manteniéndolas escrupulosamente separadas de las de la izquierda que lucha de forma unitaria contra la austeridad. Evidentemente, esto no facilita la lucha contra la austeridad.

A lo largo del último mes se han dado luchas en el sector privado. Es el caso de las y los trabajadores portuarios, que llevan sin cobrar desde hace unos meses y reclaman el pago de sus salarios. La organización de algunos sectores juega un papel clave en la situación actual. Es el caso, por ejemplo, de las y los empleados de banca. Su movilización es crucial para permitir una nacionalización del sector bancario en respuesta a los chantajes de la Comisión europea (CE), del Banco Central Europeo (BCE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Desgraciadamente, los obstáculos para la lucha son muchos en el sector privado. La gente asalariada soporta una presión cotidiana particularmente fuerte debido a dos razones. Por una parte, una tasa de paro, que según las cifras oficiales, afecta a 1,5 millones de personas; es decir, el 27 % de la población activa. El sector más afectado es la juventud: hasta el punto de que más de la mitad de entre ella está sin empleo y eso se percibe de forma estridente en determinados barrios populares. A ello es preciso añadir un hecho notable: 800 000 asalariados y asalariadas no perciben sus salarios desde un tiempo que va de 1 y 18 meses. En fin, a lo largo de esos último años, la supresión de muchos convenios colectivos de trabajo (CCT) contribuyó al debilitamiento sindical en el sector privado.

La dirección de la Confederación sindical del sector privado (GSEE) se decantó por el "si" en el referéndum del 5 de julio contra el "no" expresado por los trabajadores y trabajadoras y por la juventud, con empleo o no, en las urnas. La campaña del referéndum fue muy corta y no permitió impulsar una movilización en los centros de trabajo. El cierre de bancos fue utilizado por la derecha para intimidar al electorado en su campaña a favor del "si". Y, sin embargo, ganó el "no". Creo que esta victoria va a dejar una rastro importante entre sectores significativos de los trabajadores y trabajadoras y de la juventud. Dijimos que Grecia constituía un laboratorio para una política de austeridad ultra-severa. Con lo que acaba de pasar, el mensaje adquiere una dimensión europea. Cada vez es más necesaria una coordinación internacional política y social anticapitalista, entre otras razones, porque los obstáculos y las dificultades son enormes.

17/07/2015

Sotiris Martalis es miembro de DEA (Izquierda obrera internacionalista), y del Comité Central de Adedy y de Syriza

http://alencontre.org/europe/grece-de-ladoption-de-laccord-au-remaniement-gouvernemental-et-le-role-de-meta.html

Traducción: VIENTO SUR



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